Maia Sandu

© Unión Europea (2019)

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Actualización: 26 septiembre 2019

Moldova

Primera ministra (2019-)

  • Mandato: 8 junio 2019 - En ejercicio
  • Nacimiento: Risipeni, raión de Falesti, 24 mayo 1972
  • Partido político: Partido de Acción y Solidaridad (PAS); ant., del Partido Liberal Democrático de Moldova (PLDM)
  • Profesión: Administradora y politóloga
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Presentación

En 2016 en Moldova, Maia Sandu, candidata centrista y proeuropea del nuevo Partido de Acción y Solidaridad (PAS, social liberal), contendió sin éxito en una bronca elección presidencial con  Igor Dodon, líder del izquierdista y prorruso Partido de los Socialistas de la República de Moldova (PSRM). Tres años después, en junio de 2019, ambos, ella como cabeza de la tercera fuerza del Parlamento, la alianza ACUM (Ahora) del PAS y la Plataforma Dignidad y Verdad, y él como presidente de la República y líder de facto del partido más votado en los comicios de febrero, pasaron página a su mutua malquerencia en aras de un Gobierno de coalición mayoritario y con Sandu de primera ministra. Su nombramiento generó una enrevesada trifulca, pronto solventada, entre partidos e instituciones, viviendo Moldova durante unos días una auténtica crisis constitucional.

El Gabinete Sandu supone la clausura de una década de gobiernos de coalición, seis, integrados por los partidos del ala liberal de centro-derecha, de la que ella procede; sus credenciales eran y son intensamente europeístas, así como prorrumanas y anticomunistas, pero a la vez han estado involucrados en unos delitos económicos, el desfalco de capital bancario, de enorme magnitud. La nueva primera ministra, una economista que trabajó para el Banco Mundial, reconoce que su sorpresivo entendimiento con el PSRM y Dodon, partidarios de estrechar lazos con Rusia, no es una "alianza natural" y resulta chocante por la lejanía ideológica, pero arguye motivos prácticos, fundamentalmente el compromiso común de desterrar la corrupción de las altas esferas, acabar con la influencia perniciosa de los llamados oligarcas y regenerar la vida pública, plagada de escándalos, forcejeos e inestabilidad.

La antigua república soviética de Moldova, emparedada entre Ucrania y Rumanía, es el país menos desarrollado de Europa y participa de la Política Europea de Vecindad de la UE a través de un Acuerdo de Asociación, en vigor desde 2016, y el Partenariado Oriental. Explícitamente, Sandu se presenta como una opción puente entre dos bandos antagónicos que desea limar aristas, destensar la política moldava y ayudar a construir un Estado "funcional". Por de pronto, el nuevo Gobierno se ha apresurado a reformular la política exterior con un enfoque más pragmático de las relaciones con Rusia. Con sus dirigentes, Sandu desea hablar de levantamiento de las restricciones comerciales -impuestas por Moscú a Chisinau en castigo por su orientación estratégica proeuropea-, suministros energéticos, retirada de las tropas presentes en la región secesionista rusófona del Transdniéster y, en suma, normalización de las relaciones bilaterales, pero descartando la federalización del país.


(Texto actualizado hasta septiembre 2019)

Biografía

1. Una economista liberal decepcionada por la corrupción en la clase política moldava
2. Candidata presidencial en 2016 enfrentada al socialista Dodon y primera ministra en 2019 en coalición con él


1. Una economista liberal decepcionada por la corrupción en la clase política moldava

Maia Sandu vivió el proceso histórico (1990-1992) de la soberanía y la independencia nacionales de su país a partir de la URSS siendo estudiante de Administración en la Academia de Estudios Económicos de Moldova (ASEM), centro universitario público de Chisinau. En 1994 entró a trabajar como consultora y funcionaria en el Ministerio de Economía, si bien continuó con su formación en las aulas de la Academia de Administración Pública (APA), que le otorgó un máster en Relaciones Internacionales en 1998.

En la década siguiente, Sandu ejerció sucesivamente como economista en las oficinas del Banco Mundial en Moldova, directora general de Políticas Macroeconómicas y Programas de Desarrollo en el Ministerio de Economía, coordinadora de programas para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y consultora del Gobierno para la reforma de la administración pública. En 2009 marchó a Estados Unidos con la idea de sacarse un máster en Administración Pública en la John F. Kennedy School of Government de Harvard y en 2010, una vez obtenido el título, volvió a trabajar para el Banco Mundial como consejera de las direcciones ejecutivas en la sede central del organismo en Washington, DC.

En julio de 2012 Sandu retornó a Moldova para asumir su primer cometido gubernamental, el de ministra de Educación en el segundo Gobierno de coalición del primer ministro Vlad Filat, jefe del centroderechista Partido Liberal Democrático de Moldova (PLDM). La economista se dio de alta en el PLDM, formación que desde las elecciones legislativas de 2010 llevaba la voz cantante en el arco de partidos proeuropeos, si bien la primera fuerza del Parlamento en aquel momento era el prorruso Partido de los Comunistas de la República de Moldova (PCRM), liderado por el anterior presidente de la República Vladimir Voronin. El PLDM conducía la Alianza por la Integración Europea, de la que también formaban parte el Partido Democrático de Moldova (PDM) y el Partido Liberal (PL).

Sandu retuvo su cartera ministerial en los dos gobiernos de coalición que siguieron a la caída del Gabinete Filat -al perder una moción de censura como consecuencia de la ruptura de la Alianza por la Integración Europea- en febrero de 2013, el de Iurie Leanca y, desde febrero de 2015, el de Chiril Gaburici, personalidades ambas del PLDM. Prosiguiendo la secuencia de inestabilidad gubernamental, el primer ministro Gaburici dimitió en junio de 2015 y el 30 de julio el también liberaldemócrata Valeriu Strelet alineó un ejecutivo tripartito que ya no contó con Sandu. De hecho, el PLDM ofreció a Sandu ser la candidata del oficialismo para suceder a Gaburici, reemplazado en funciones por Natalia Gherman, pero ella estableció unas condiciones que no fueron admitidas por el líder del partido, Filat.

En diciembre de 2015, hastiada del tropel de turbulencias políticas y escándalos de corrupción protagonizados por los partidos que se llamaban a sí mismos anticomunistas y proeuropeos, y en particular impactada por la caída en desgracia de su superior partidario, el anterior primer ministro Filat, despojado de la inmunidad parlamentaria, detenido y llevado a juicio bajo la acusación de orquestar un gigantesco desfalco bancario, la ex ministra rompió con el PLDM y puso en marcha una plataforma personal de signo opositor que el 15 de mayo de 2016, funcionando el Gobierno del primer ministro Pavel Filip, al frente de una nueva coalición PLDM-PDM-PL, se organizó como Partido de Acción y Solidaridad (PAS).

Con Sandu de presidenta e Igor Grosu de secretario general, el PAS se presentó a la opinión pública como un partido de centro-derecha identificado con el liberalismo social y de firmes convicciones europeístas. No obstante su definición liberal, Sandu solicitó y obtuvo la incorporación del PAS al Partido Popular Europeo (PPE). El común discurso del rechazo tajante a la corrupción que desacreditaba a las élites políticas moldavas y manchaba la reputación internacional del país aproximó a Sandu al Partido Plataforma Dignidad y Verdad (PPDA o DA), fundado poco antes por el activista y antiguo fiscal Andrei Nastase al calor de las multitudinarias manifestaciones cívicas, las mayores desde la independencia en 1991, en protesta por el deterioro de las condiciones económicas, la influencia desmesurada de los llamados "oligarcas", magnates de la empresa y las finanzas enriquecidos turbiamente, y el latrocinio de capitales por conocidos rostros de la política.


2. Candidata presidencial en 2016 enfrentada al socialista Dodon y primera ministra en 2019 en coalición con él

Sandu se inscribió para las elecciones presidenciales de octubre de 2016, de las que debía salir el sucesor del jefe del Estado desde 2012, el independiente Nicolae Timofti. La liberal tenía varios contrincantes, el más potente de los cuales era el izquierdista Igor Dodon, líder del Partido de los Socialistas de la República de Moldova (PSRM), ganador con mayoría simple de las votaciones legislativas de 2014. Arguyendo la necesidad de preservar la neutralidad del país en política exterior, Dodon, anterior militante comunista, se mostraba dispuesto a frenar la orientación proeuropea de Moldova en favor de un acercamiento a Rusia, de cuyo presidente, Vladímir Putin, era admirador confeso.

Aunque ideológicamente contrapuestos, uno y otra coincidían en prometer el fortalecimiento de las instituciones republicanas, el combate a la corrupción, la investigación, cayera quien cayera, del saqueo en 2014 de casi 1.000 millones de dólares de fondos bancarios puestos bajo la supervisión del Estado, el aumento de las partidas del gasto social y la reversión de la crisis económica que azotaba al país menos desarrollado de Europa. De hecho, ambos se situaban en la oposición al Gobierno Filip. Sin embargo, Sandu y Dodon libraron una campaña áspera, en la que se lanzaron mutuamente trapos sucios sobre presuntas venalidades y connivencias con potencias extranjeras, Rusia en el caso de él, Estados Unidos y Rumania en el caso de ella.

Las perspectivas de Sandu parecieron cobrar brío en las dos semanas previas a la cita con las urnas al anunciar dos candidatos relevantes, Andrei Nastase, el líder del DA, y Marian Lupu, el jefe nominal del PDM y supuesto "títere" del oligarca Vlad Plahotniuc, su retirada de la competición y su apoyo a la ex ministra de Educación, que ya disponía de los respaldos del Partido Liberal Reformador (PLR), del Partido Verde Ecologista (PVE) y de su anterior colectividad, el PLDM, ahora conducido por Viorel Cibotaru, quien proclamaba una ruptura total con la era Filat. Ahora bien, los avales del PDM y el PLDM, dos partidos en la picota a causa de la corrupción, tanto podían aportar a Sandu votantes como retraerlos.

Sin embargo, el 30 de octubre de 2016 Dodon se puso en cabeza con un potente 48% de los votos; por poco, el socialista no se proclamó presidente en la primera vuelta. Sandu, receptora del 38,7% de los sufragios, pasó a disputar con él el balotaje. Eliminados quedaron Dumitru Ciubașenco de Nuestro Partido (PN, izquierda populista prorrusa), el ex primer ministro Iurie Leanca por el Partido Popular Europeo de Moldova (PPEM) y Mihai Ghimpu del PL, único de los tres partidos del Gobierno que concurría con un candidato. La segunda vuelta tuvo lugar el 13 de noviembre y para Sandu se saldó con la derrota definitiva con el 47,9% de los votos.

Elecciones legislativas y crisis constitucional
El 16 de diciembre de 2018 Sandu y Nastase lanzaron el bloque electoral y "movimiento de resistencia" Ahora (ACUM) del DA y el PAS en respuesta a la invalidación judicial del triunfo de Nastase en las elecciones a alcalde de Chisinau, y para enfrentarse al PSRM, liderado por la ex primera ministra y actual presidenta del Parlamento Zinaida Greceanîi, y al PDM del polémico Vladimir Plahotniuc en las elecciones legislativas del 24 de febrero de 2019. A ACUM DA-PAS se adhirieron el PLDM de Deliu Tudor, cuyas perspectivas electorales eran mínimas, y el nuevo Partido de Unidad Nacional (PUN) de Anatol Salaru.

En los comicios, ACUM DA-PAS fue la segunda lista más votada con el 26,8% de los votos, a la zaga del recrecido PSRM de Greceanîi y Dodon, pero las particularidades del sistema electoral le otorgaron menos escaños, 26, que el PDM, el cual también subió con fuerza. Las ganancias obtenidas por socialistas y demócratas y el vigoroso debut del tándem Sandu-Nastase se nutrían del hundimiento total del viejo PCRM y del PL, amén de la virtual desaparición del PLDM, reducido a la condición de mera muletilla del PAS. Para Sandu, por de pronto, las elecciones supusieron su regreso al Parlamento, del que ya había sido miembro brevemente, con el PLDM, entre las elecciones de noviembre de 2014 y su confirmación como ministra de Educación en el Gobierno Gaburici en febrero de 2015.

Las conversaciones para la formación del nuevo Ejecutivo no tardaron en quedar empantanadas por las diferencias aparentemente insolubles entre tres partidos que durante la campaña electoral habían dado cancha a su mutua hostilidad. La postura más intransigente recayó en Sandu, quien rechazó sendas ofertas de coalición del PSRM y el PDM. De acuerdo con la Constitución, si el Parlamento no era capaz de materializar un gobierno en los tres meses transcurridos desde la certificación de los resultados electorales, el presidente de la República estaba facultado para declarar fallida la legislatura y convocar nuevas elecciones. Puesto que la certificación de las elecciones de febrero la había hecho el Tribunal Constitucional el 9 de marzo, se entendía que la fecha límite para instalar el nuevo Gabinete era el 9 de junio.

Sin embargo, dos jornadas antes, el 7 de junio, el Tribunal Constitucional, en un auto sorpresa, estableció que el plazo legal de los 90 días expiraba aquel mismo día y, por lo tanto, daba al presidente la orden de proceder con la convocatoria electoral. Dodon, de hecho, ya había avisado semanas atrás que si los partidos no se ponían de acuerdo para alinear un Gabinete de mayoría, él no tendría más remedio que disolver el Parlamento y llamar a elecciones.

El 8 de junio llegó un segundo sobresalto: el PSRM y ACUM DA-PAS comunicaron que habían alcanzado un acuerdo exprés para instalar un Gobierno de coalición fundado en una mayoría absoluta de 61 diputados y con Sandu de primera ministra. De inmediato, el Tribunal Constitucional declaró ilegal la designación de Sandu, pero Dodon ignoró a la corte y emitió el nombramiento oficial del Gobierno, que se consideró instalado ese mismo día. A Sandu la flanqueaban dos viceprimeros ministros, su aliado Nastase y Vasilii Sova por el PSRM. De la decena de ministros, dos correspondían al PAS, incluido el de Finanzas, dos al DA, incluido el de Interior (el propio Nastase) y uno, el de Defensa, al PSRM, quedando las restantes cinco carteras, entre ellas la de Exteriores, para independientes.

El conflicto entre instituciones y partidos devino una crisis constitucional en toda regla. El 9 de junio, mientras el PDM de Plahotniuc y Filip, en teoría primer ministro saliente, acusaban a sus adversarios de violar la ley flagrantemente y de detentar el poder de manera "ilegítima" con el único propósito de "entregar" el país a los rusos, y Dodon acusaba su vez al PDM de aferrarse al poder para seguir "controlando" las instituciones del Estado a su antojo, el Tribunal Constitucional declaró que el nombramiento del Gobierno Sandu era ilegal y dispuso la transferencia temporal de las funciones del presidente de la República al primer ministro Filip, el cual, al punto, firmó un decreto de disolución del Parlamento y de convocatoria de elecciones para el 6 de septiembre. La UE, inquieta por el curso de los acontecimientos en Moldova, miembro del Partenariado Oriental y con la que tenía suscrito un Acuerdo de Asociación, envió a Chisinau un llamamiento a la "calma", la "contención" y el "diálogo" para solucionar la crisis.

El 11 de septiembre Dodon contraatacó anulando el decreto de Filip, quien el día 14 desistió presentando la dimisión. El 15 de septiembre el grave forcejeo institucional llegó a su fin con la retractación del Tribunal Constitucional, que revocó su declaración de ilegalidad del día 9. Sandu, primera ministra ya a todos los efectos y sin lugar a dudas, salió a declarar que consideraba "sincera" la aceptación por el PDM de su "derrota", pero no dejó de reclamar la dimisión de los magistrados del Tribunal Constitucional. Asimismo, reconoció que su sorpresivo entendimiento con el prorruso PSRM no era una "alianza natural", pero que en estos momentos lo más importante era dotar a la inestable Moldova de un Gobierno sólido y dispuesto a dar pasos decisivos para erradicar la corrupción en las altas instancias y acometer las reformas estructurales que fueran necesarias.

En julio, la primera ministra anunció que había recibido del Gobierno ruso una invitación para visitar Moscú y que ciertamente la estaba considerando. Un desplazamiento de esas características sería factible ahora después de levantar las nuevas autoridades la prohibición impuesta por el Gobierno Filip en 2017 a los oficiales del Gobierno moldavo de realizar viajes a Rusia.

Según su currículum, Maia Sandu, además de su moldavo (rumano) nativo, del inglés aprendido en su juventud por motivos laborales y académicos, y del ruso, idioma que conoce la mayoría de la población moldava (si bien es lengua de uso diario solo para una minoría, fundamentalmente los rusos étnicos, concentrados en la región del Transdniéster), se maneja también en español. Como muchos ciudadanos de su país, la primera ministra posee la doble nacionalidad moldava y rumana.

(Cobertura informativa hasta 15/9/2019)

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