Valdis Dombrovskis

© Unión Europea (2017)

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Actualización: 31 enero 2018

Letonia

Primer ministro (2009-2014); comisario europeo (2014-)

  • Mandato: 12 marzo 2009 - 22 enero 2014
  • Nacimiento: Riga, 5 agosto 1971
  • Partido político: Unidad (Vienotiba); anteriormente, de Nueva Era (JL)
  • Profesión: Físico y economista
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Presentación

En Letonia, el eurodiputado y antiguo ministro de Finanzas Valdis Dombrovskis, de 37 años, fue escogido en marzo de 2009 para presidir el decimoquinto gobierno conocido por esta república báltica desde su independencia de la URSS en 1991. Miembro del partido de centroderecha Nueva Era (JL), este precoz servidor gubernamental con reputación de eficiente se ha puesto al frente de una coalición de cinco partidos que intentará estabilizar la economía de la UE más castigada por la crisis global, con una recesión que podría alcanzar el doble dígito este año. Un hundimiento que, junto con el boquete financiero y las protestas ciudadanas, arrastró a la dimisión al anterior primer ministro, Ivars Godmanis.

(Texto actualizado hasta marzo 2009)

Biografía

1. Lugarteniente económico de Einars Reps
2. Relevo del primer ministro Godmanis para afrontar la calamidad económica


1. Lugarteniente económico de Einars Repse

Titulado en Física en 1993 por la Universidad de Letonia, sus primeras prácticas profesionales las realizó como asistente de laboratorio en la propia universidad, en el Instituto de Física del Estado Sólido y en el Departamento de Física de Semiconductores de su Facultad, la de Física y Matemáticas. Simultáneamente, cursó estudios de Economía aplicada a la Ingeniería en la Universidad Técnica de Riga (RTU), especialidad en la que obtuvo una segunda diplomatura en 1995. Ese mismo año marchó a Alemania, a la Universidad de Maguncia, para preparar su licenciatura superior en Física, que culminó en la Universidad de Letonia en 1996.

Durante dos años más, el joven siguió dedicado a la investigación y a la formación en su especialidad científica, y en septiembre de 1997, de hecho, marchó a la Universidad estadounidense de Maryland con la idea de sacarse el doctorado. Pero justo un año después regresó a Letonia y dijo adiós a la Física al ofrecérsele un puesto laboral mejor remunerado, para el que estaba cualificado gracias a su titulación en la RTU, como analista de macroeconomía de la Junta de Política Monetaria del Banco de Letonia. Al frente del órgano emisor del Estado letón estaba otro antiguo alumno de la Facultad de Física y Matemática de la Universidad de Letonia, diez años mayor que él, Einars Repse.

Colocado bajo el patrocinio de Repse, Dombrovskis ascendió rápidamente en la plantilla de funcionarios y tecnócratas del Banco de Letonia, pasando a ser economista a finales de 1999 y economista jefe en septiembre de 2001. Coincidiendo con esta última promoción, secundó a su superior bancario en su proyecto de constituir un partido político de centroderecha liberal, empresa que requirió su renuncia como gobernador jefe de la entidad. El 2 de febrero de 2002, como resultado, tuvo lugar en Riga el congreso fundacional del partido Nueva Era (Jaunais laiks, JL), que eligió a Repse presidente orgánico y a Dombrovskis miembro del Consejo Ejecutivo.

Con sólo ocho meses de vida, el JL ganó por una mayoría simple de 26 escaños, cuota a la que le dio derecho su 23,9% de los votos, las elecciones del 5 de octubre de 2002. Dombrovskis fue uno de los diputados metidos por el partido en el Saeima o Parlamento. A continuación, Repse recibió el encargo de formar el nuevo Gobierno y el 7 de noviembre se constituyó éste, de coalición con otras tres formaciones conservadoras, el cristianodemócrata Primer Partido de Letonia (LPP), la Unión de Verdes y Campesinos (ZZS) y la nacionalista Unión por la Patria y la Libertad (TB/LNNK).

En su seno, el antiguo físico, con tan sólo 31 años, debutó en la alta política gubernamental al frente de un ministerio de postín, el de Finanzas, y además con una misión de mucha responsabilidad y complicación: elaborar unos presupuestos de austeridad para recortar el déficit fiscal, que andaba en el 3% del PIB, sobre la base de un equilibrio entre la contención de los gastos y un incremento de los ingresos de recaudación ligado, no a una subida de los impuestos –incompatible con el ideario liberal del JL-, sino a la lucha contra la evasión tributaria, un problema serio en el país báltico junto con la corrupción. El momento era, además, decisivo para Letonia, que se disponía a hacer el esfuerzo final en el proceso de cumplimiento de las exigencias y de adaptación a las normativas socioeconómicas de la Unión Europea, requeridas para el ingreso en la organización en 2004.

El conservadurismo fiscal de Dombrovskis, compartido estrechamente por su jefe gubernamental y partidista, encontró un terreno propicio en la formidable bonanza de la producción económica, no obstante generar inflación y mostrarse incapaz de achicar el alto desempleo, que, espoleada por el consumo interno y las exportaciones diversificadas, producía tasas de crecimiento anual de entre el 6% y el 7%. Sin embargo, las ambiciosas metas de recaudación fiscal no fueron alcanzadas y además Repse no se atrevió a extremar el tijeretazo presupuestario en las partidas sociales. Aunque 2003 cerró con un déficit rebajado al 1,8%, el Gobierno fue acusado desde sectores proempresariales y ultraliberales de no ser suficientemente riguroso.

La gestión ministerial de Dombrovskis tocó a su fin el 9 de marzo de 2004 como resultado de la dimisión, el 5 de febrero anterior, de Repse, confrontado con la desintegración del cuatripartito bajo un vendaval de acusaciones por sus socios de dirigir el Gabinete con arrogancia y autoritarismo. Tras unas fallidas negociaciones, el JL se excluyó del nuevo Gobierno de coalición encabezado por Indulis Emsis, de la ZZS, y pasó a la oposición.

Inmediatamente después de cesar en el Ejecutivo, Dombrovskis fue designado por su partido cabeza de lista en las elecciones del 12 de junio al Parlamento Europeo, que acontecían 42 días después de producirse el ingreso de la república ex soviética en la UE. Con el 19,7% de los votos, el JL fue la segunda lista más votada tras la TB/LNNK, en un contexto de fuerte penalización a los partidos del Gobierno. Dombrovskis y el segundo de la lista, Aldis Kuskis, obtuvieron el escaño. En los hemiciclos de Bruselas y Estrasburgo, el ex ministro de Finanzas letón se integró en el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos (PPE-DE), y adquirió membresía en la Comisión de Presupuestos de la Eurocámara y en las delegaciones en las asambleas parlamentarias conjuntas UE-ACP y Euro-Latinoamericana.

Sus responsabilidades europeas no fueron exclusivas. Así, en diciembre de 2004, a raíz del regreso del JL al Gobierno como uno de los tres socios del nuevo primer ministro Aigars Kalvitis, del centroderechista Partido Popular (TP), fue reclutado por su compañero de partido Arturs Krisjanis Karins, hasta entonces jefe del grupo parlamentario en el Saeima, para que le asesorara en el Ministerio de Economía, del que acababa de ser nombrado titular. En el Gabinete también se sentaba Repse, esta vez como ministro de Defensa. El eurodiputado, además, se convirtió en consejero del Nordic Investment Bank (NIB) y retomó su formación académica, sacándose un máster en gestión de tarifas aduaneras impartido por el Instituto de Negocios y Aduanas, adscrito a la Facultad de Ingeniería Económica y Administración de la RTU.

En abril de 2006 Repse, cuatro meses después de dimitir como ministro de Defensa en protesta por la investigación que el Saeima le estaba realizando en relación con unos oscuros negocios privados, directamente sacó al JL del Gobierno, lo que supuso el final de los servicios asesores de su lugarteniente en el Ministerio de Economía. Lo que sucedió después fue que el JL encajó unos malos resultados en las elecciones legislativas del 7 de octubre, con un retroceso al 16,4% de los votos y los 18 escaños, y quedó marginado del Gobierno de muy amplia coalición vuelto a presidir por Kalvitis, cuyo partido había sido el más votado en los comicios. El revés pasó factura a Repse, que a últimos de marzo de 2007 se vio obligado a ceder a Karins la presidencia del partido por decisión de un congreso calificado "de emergencia". Las aguas siguieron revueltas en el JL y el 2 de marzo de 2008 Karins traspasó a su vez el liderazgo a la diputada Solvita Aboltina. Los delegados propusieron, entre otras, la candidatura alternativa de Dombrovskis, pero éste declinó disputar la votación.


2. Relevo del primer ministro Godmanis para afrontar la calamidad económica

En el año que restaba hasta su impensado encumbramiento político en su país, el diputado europeo fue testigo del vertiginoso deterioro de la situación, primero la económica y luego la política, en Letonia, un país que pese a la crónica inestabilidad gubernamental por el carácter proteico, orgánica y electoralmente, de su abigarrado sistema de partidos, había sabido preservar el modelo de democracia parlamentaria con unos altos estándares. Los partidos del arco del centro-derecha, aunque de lo más tornadizos, eran capaces de forjar y recomponer alianzas, imprescindibles ante la imposibilidad de alcanzar la mayoría absoluta una formación en solitario, una y otra vez.

Las instituciones políticas del Estado permanecían sólidas, pero los primeros ministros marchaban y venían con bastante fluidez: desde su independencia de la URSS en 1991, esta pequeña nación del norte de Europa había tenido 14 gobiernos, el último los cuales, desde el 20 de diciembre de 2007, lo presidía quien ya había sido primer ministro entre 1990 y 1993, Ivars Godmanis, líder de la alianza de centro-derecha entre el Primer Partido de Letonia y el Camino Letón (LPP/LC).

Cuando Godmanis asumió el Gobierno, las preocupaciones económicas se centraban en la desmedida inflación, que obstaculizaba el objetivo de la adopción del euro a medio plazo, tal vez en 2012. La tasa interanual rondaba el 14%, no daba indicios de frenarse y era, con diferencia, la mayor de la UE. También inquietaban el abultado déficit por cuenta corriente y la debilidad cambiaria del lats. El país, metido en un boom consumista, inversor e inmobiliario gracias al crédito fácil, venía de experimentar un dilatado ciclo de crecimiento económico cuyo pico fue 2006, cuando la producción subió nada menos que un 12%. 2007 terminó todavía con una tasa impresionante, del 10,2%. Pero a lo largo de 2008, primero, la moderación natural al final del ciclo, ya que los precios desmesurados terminaron por enfriar la demanda interna, y luego, en los últimos meses del año, la onda de choque de la gran crisis financiera y económica europea y global, se concatenaron para arrojar a la economía a una caída libre comparable al derrumbe sufrido en los primeros años de la independencia tras la separación de la URSS.

En julio de 2008 Letonia entró técnicamente en recesión al registrar dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo. El dato se conoció en septiembre. La contracción se agravó en el tercer trimestre al decrecer el PIB el -4,3%. El 8 de noviembre la población se sobresaltó con el anuncio por el Gobierno de que nacionalizaba con toda urgencia el Parex Banka, el más importante banco privado de Letonia respaldado por capital local, que parecía abocado a la iliquidez total ante la avalancha de retiradas de fondos por clientes presas de los rumores y el pánico. Con esta intervención, el Estado se apropiaba del 51% de las acciones del Parex y el resto de los activos quedaba repartido entre un banco hipotecario público y los accionistas minoritarios. Los bancos propiedad del capital extranjero cerraron el grifo del crédito y las demás entidades financieras domésticas, no pudiendo acudir al interbancario, se concentraron en sobrevivir a la tempestad.

El rescate del Parex Banka dejó sin reservas al Estado letón, luego de los infructuosos intentos del Banco central de defender al lats para mantenerlo ajustado al euro a razón de 1,41 euros por unidad, tipo de cambio fijado en 2005. Ello obligó al Gobierno, en una segunda decisión traumática, a reclamar el socorro del FMI y la UE, que respondieron positivamente a la llamada. Sumada la asistencia de los gobiernos escandinavos, Letonia pudo acogerse a una ayuda crediticia de 10.500 millones de dólares; tras Hungría, era el segundo país de la UE que requería el auxilio financiero internacional para hacer frente a sus compromisos y deudas. De octubre a diciembre, el PIB se contrajo un -10,3%, dato nefasto que tomaba como referencia el último trimestre de 2007. A últimos de año, el paro alcanzó el 9% y las predicciones eran que siguiera creciendo a toda velocidad.

El descomunal estropicio económico desembocó en una grave crisis social y política en enero de 2009, cuando Riga vivió los peores disturbios callejeros desde la separación de la URSS 18 años atrás, con miles de airados manifestantes exigiendo la dimisión del Gobierno -al que los sondeos otorgaban tan sólo un 10% de apoyo-, el castigo de los funcionarios y políticos corruptos, y la convocatoria de elecciones anticipadas. En la noche del 13 al 14 de enero, una multitud intentó asaltar el edificio del Parlamento, pero la Policía se lo impidió. En la violenta refriega 40 personas resultaron heridas y más de un centenar fueron detenidas.

El presidente de la República, Valdis Zatlers, comprensiblemente preocupado por el curso de los acontecimientos, amenazó con disolver el Saeima a menos que los grupos parlamentarios sacaran adelante un paquete de reformas de emergencia para propiciar la recuperación económica y reorganizar drásticamente las estructuras del Gobierno y la administración pública. No había otra salida, dado el "catastrófico colapso de la confianza popular en las autoridades y los oficiales del Estado", advirtió el jefe del Estado. Implícitamente, Zatlers acusó a Godmanis de inacción.

Convertido en el blanco de todas las iras y críticas, Godmanis superó el 4 de febrero una moción de censura parlamentaria de la oposición. El 18 de febrero, en la televisión, el primer ministro se pronunció con vaguedad sobre la necesidad de estrenar "caras nuevas" en el Gobierno. Pero dos días después, inesperadamente, presentó su renuncia a Zatlers, quien se la aceptó. Resultaba que dos de sus socios de Gobierno, los populares y los verdes-campesinos, le habían retirado la confianza, dando la coalición por liquidada. Como sus colegas primeros ministros de Bélgica, en diciembre, e Islandia, en enero, Godmanis cayó por motivos directamente relacionados con la tormenta económica y financiera.

Zatlers emprendió las consultas partidistas para nombrar un sustituto y el 26 de febrero dio la campanada al nominar al poco conocido Dombrovskis, que desde hacía un lustro estaba alejado de la primera línea de la política y que además era miembro de un partido de la oposición. Analistas financieros y políticos de diversas tendencias acogieron positivamente el nombramiento, lo que permitió augurar un rápido acuerdo multipartito para la formación del nuevo Ejecutivo apoyado en mayoría absoluta.

En sus primeras declaraciones al público, el designado hizo un diagnóstico muy sombrío de la situación: Letonia estaba "al borde de la bancarrota" y no tenía más disyuntiva que acometer un doloroso recorte presupuestario, ya asumido por el Gobierno saliente, o exponerse al colapso financiero en pocos meses, concretamente para junio, si no afluía antes el préstamo del FMI, que estaba condicionado precisamente a unos presupuestos de austeridad. El fantasma de la depresión flotaba en el ambiente al haber terminado 2008 con una contracción productiva del -4,6% de promedio y pronosticarse para 2009 un retroceso adicional de nada menos que el -12%. La recesión arrastraba a los precios a la baja, hasta el punto de que se temía una coyuntura deflacionista para finales de año.

Con semejantes cifras en la mano, Dombrovskis advirtió que Letonia no podría salir del hoyo si el FMI no corregía el memorándum de entendimiento negociado en diciembre y permitía a Riga aprobar unos presupuestos con hasta un 7% de déficit, frente al 4,7% inicialmente contemplado. Esta revisión a la baja dejaría el recorte de gastos en 280 millones de lats. Pero las críticas desde Bruselas no se hicieron esperar y el plan inicial de ahorro, por 700 millones de lats (casi 1.000 millones de euros), fue puesto sobre el tapete de nuevo.

El 12 de marzo de 2009 el Saeima, por 67 votos contra 21, aprobó la composición del Gobierno presentada por Dombrovskis. De los cinco partidos integrantes, dos entraban, el JL y la pequeña Unión Cívica (PS) de Sandra Kalniete, mientras que repetían tres, el TP de Mareks Seglins, la ZZS de Martins Roze y la TB/LNNK de Roberts Zile, quedándose fuera el LPP/LC de Godmanis. El flamante primer ministro se hizo cargo también de la cartera de Asuntos de Infancia, Familia e Integración, y tres colegas del partido asumieron sendos ministerios: Repse el de Finanzas, Artis Kampars el de Economía y Linda Murniece el de Interior.

Valdis Dombrovskis está casado y además de su idioma nativo domina el inglés, el alemán y el ruso.

(Cobertura informativa hasta 1/4/2009)