Elecciones legislativas de septiembre de 2015 en Grecia

Actualización: 13 febrero 2018

Grecia

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Presentación

Por cuarta vez en menos de cuatro años, Grecia celebra el 20 de septiembre de 2015 unas elecciones generales anticipadas bajo el signo de la interminable crisis económica y financiera que sacude al país europeo desde hace un septenio. En esta ocasión, los comicios han sido provocados por la decisión del primer ministro Alexis Tsipras, en el poder desde las votaciones de enero, de presentar la dimisión en medio de las tensiones internas, hasta el punto de provocar una escisión en su partido, la SYRIZA, que generó su aceptación forzada de los términos del tercer rescate europeo de Grecia, decidido en la trascendental Cumbre del Euro de Bruselas el 12 y el 13 de julio. Dentro de su seguimiento especial de la crisis financiera y la situación política en Grecia, CIDOB ha elaborado este documento, centrado en los cabezas de cartel que se presentan a las elecciones, abordando sus personalidades y propuestas, el cual forma parte del Dossier "Grecia, elecciones septiembre 2015". Además, pueden consultarse otros documentos conexos elaborados por el CIDOB: "Escenarios de la crisis griega" (opinión y análisis); "Quién es quién en la crisis del verano de 2015 en Grecia" (semblanzas en contexto); un Glosario de términos relacionados; y nuestra Cronología de acontecimientos (2009-2015).

Biografía

ALEXIS TSIPRAS

© Consejo de la Union Europea
Ex primer ministro y líder de la SYRIZA
Atenas, Ática, 1974. Ingeniero civil.
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Coalición de la Izquierda Radical (SYRIZA)
Orientación: izquierda. Escaños en el Vouli: 124 / 300. Votos en las elecciones de enero: 36,3%.
Balance del primer Gobierno Tsipras
Siete meses exactos ha durado el trepidante primer Gobierno de Alexis Tsipras, una experiencia marcada por sus esfuerzos baldíos para poner a la UE en sintonía con el ambicioso manifiesto de su partido, clave del histórico triunfo en los comicios del 25 de enero de 2015, y que finalmente ha desembocado en lo que venía siendo el gran anatema de la SYRIZA: la continuación, y con rigor reforzado, de la terapia de ajuste estructural, reducción del Estado y sacrificios sociales requerida por los acreedores de Grecia para que el país heleno, permanentemente al filo del colapso, pueda seguir recibiendo asistencia financiera de la UE y el FMI.

Los errores de cálculo, las decepciones y las contradicciones de discurso han jalonado la actuación del primer ministro en su pulso, sin precedentes por su soledad y crudeza, con los gobiernos e instituciones europeos. Los socios y prestamistas, ninguno de los cuales rompió de manera clara una lanza en favor de las tesis revisionistas de Tsipras y de su polémico ministro de Exteriores, Yanis Varoufakis, descartaron desde el primer día sus intenciones de negociar, a ser posible en el seno de una conferencia europea, una reestructuración de la gigantesca deuda pública griega, equivalente al 175% del PIB y considerada insostenible, con moratoria de pagos y condonaciones sustanciales del montante. También cayó en saco roto su propuesta, para él y para muchos dentro y fuera de Grecia perfectamente lógica, de sustituir la austeridad presupuestaria, la condición básica de los salvamentos crediticios, por una "cláusula de crecimiento", de manera que el Gobierno tuviera la oportunidad de incrementar sus ingresos, ingresos con los que poder saldar deudas, a la vez que corría al socorro social de sus ciudadanos. Tsipras, que sobrestimó sus posibilidades negociadoras, no consiguió "romper el círculo vicioso de la austeridad", y todo lo que obtuvo de sus interlocutores fueron meras concesiones semánticas, la relegación del término Troika, oprobioso para Atenas por lo que implicaba de "dolor" y "sumisión", en favor de las expresiones Grupo de Bruselas y las instituciones.

El gobernante, constantemente avisado desde el Eurogrupo, la Comisión Europea, el BCE y Alemania de que debía olvidarse de las "promesas ilusorias" y atenerse a las "reglas", estuvo debatiéndose entre la voluntad de suscribir acuerdos para que el país pudiera seguir recibiendo oxígeno financiero después del 30 de junio de 2015, día en que expiraba el ya dos veces prorrogado segundo rescate (el suscrito en 2012, y que junto con el primero ha totalizado los 245.000 millones de euros, si bien el desembolso efectivo ha sido de 216.000 millones), y el rechazo a nuevas medidas de ajuste para no traicionar los compromisos electorales de la SYRIZA. Mientras la economía nacional volvía a la recesión, el erario se quedaba completamente seco de liquidez y la hemorragia de depósitos obligaba al Ejecutivo imponer el impopular corralito bancario, meses de tensión dialéctica y forcejeos negociadores condujeron al anuncio del referéndum del 5 de julio, recurso de consulta democrática que Tsipras, al tiempo que descartaba una salida del euro "por su enorme coste", justificaba para enviar un mensaje popular a los "chantajes", "ultimatos" y "humillaciones" de la UE y el FMI. El anuncio sentó muy mal en las capitales europeas, que hablaron de "ruptura unilateral" por parte de Atenas y de "crisis de confianza".

El no reclamado por Tsipras para reanudar desde una posición de fuerza las negociaciones sobre el nuevo marco de las ayudas ganó con inesperada rotundidad, el 61,3% de los votos, pero justo después el dirigente se plegó a prácticamente todos los puntos del paquete de reformas estructurales y ajustes fiscales que había rechazado en vísperas del referéndum para acogerse a un tercer rescate. Por último, el 13 de julio, en la dramática Cumbre del Euro en Bruselas, sobre la que flotó la abierta sugerencia alemana (ministro de Finanzas Schäuble) de una salida "temporal" de Grecia del euro, Tsipras acató de los socios europeos un durísimo pliego de condiciones en materia de IVA, pensiones, legislación laboral y privatizaciones, a aprobar por el Parlamento en una ronda de votaciones exprés, para poder acceder a 86.000 millones en créditos a tres años.

Obligado a explicar por qué había claudicado en estos términos, aceptando unas condiciones financieras del tercer rescate que eran bastante más severas que las impugnadas por el referéndum y que estaban provocando una tormenta en su Gobierno y su partido, Tsipras argumentó con reivindicaciones de "honestidad" y "responsabilidad", pero cayendo en algo parecido al oxímoron: tras haber "luchado hasta el final", él, en realidad, "no creía" en las medidas fiscales de un "mal acuerdo" que "no iba a beneficiar a la economía griega", pero, en las actuales circunstancias (la crítica necesidad de dinero en efectivo), el país estaba "forzado a adoptarlas". Según él, en Bruselas a Grecia se la había confrontado a "tres opciones específicas": o aceptar el acuerdo "con el que estoy en desacuerdo", o la "quiebra desordenada", o el "Grexit consensuado de Schäuble". El 20 de agosto de 2015, la ruptura irreversible de la SYRIZA, de la que se marchaba el sector radicalmente opuesto al tercer Memorándum y capitaneado por Panagiotis Lafazanis, dejando al oficialismo en minoría, empujó a Tsipras a anunciar, desdiciéndose de lo asegurado anteriormente y justamente el día en que Grecia ingresaba el primer tramo del nuevo rescate, su renuncia como primer ministro y a pedir al presidente de la República, Prokopis Pavlopoulos, que sellara la conclusión prematura de la legislatura y convocara elecciones generales anticipadas en el plazo aproximado de un mes. "El mandato político de las elecciones del 25 de enero ha agotado sus límites y ahora el pueblo griego tiene que pronunciarse", argüía el dimisionario en su discurso televisado a la nación, donde solicitaba a los griegos "un mandato fuerte" para lograr "un Gobierno estable", en respuesta a una "sociedad que demanda reformas progresistas".

El 27 de agosto Tsipras cesó efectivamente en el poder con el nombramiento por Pavlopoulos de la jueza Vassiliki Thanou, presidenta del Tribunal de Casación, como primera ministra de un Gabinete provisional, con mandato hasta los comicios, convocados para el 20 de septiembre. (Nota: para conocer la trayectoria de Alexis Tsipras antes de 2015, véase su biografía en el servicio Biografías Líderes Políticos del CIDOB)
Estrategia electoral de la SYRIZA
Pese a todo, Tsipras sigue siendo el político más carismático de Grecia, aunque este valor personal no garantiza la revalida electoral de su partido, amenazada por la paulatina recuperación de Nueva Democracia (ND). Las urnas revelarán hasta qué punto la escisión de la Unidad Popular de Lafazanis, que de entrada ha arrastrado a 25 de los 149 diputados y a la cuarta parte del Comité Central de 201 miembros, altera la relación de fuerzas parlamentarias. Por el momento, el cisma del 21 de agosto ha tenido el efecto de deslizar a la SYRIZA, la formación que acabó con el bipartidismo tradicional de los conservadores de ND y los socialistas del PASOK, hacia una izquierda socialdemócrata modulada a los imperativos de la realpolitik y aligerada de su anterior carga "extremista" o "populista". Así eran definidos por doquier Tsipras y sus huestes apenas hace un año, cuando el partido abjuraba del Pacto Fiscal Europeo, llamaba a "refundar la UE" y "derrotar a los poderes financieros", y hablaba de auditar la deuda nacional para saber cuánto tenía de "ilegítima", así como de cancelaciones "unilaterales" de la misma.

Con la premura que exige la breve campaña electoral, el núcleo dirigente de la SYRIZA, intentando sobreponerse al reguero de deserciones y dimisiones que la debilitan, ya ha cerrado filas en torno a Tsipras, cuyo pronóstico optimista asume, aunque no cesa el runrún de críticas aventadas por el sector en torno al sucesor del dimitido Varoufakis en el Ministerio de Finanzas, Eukleides Tsakalotos, que no ha encajado bien la decisión del jefe de acudir a elecciones anticipadas sin un debate congresual previo. Si bien sería una sorpresa que la SYRIZA igualara sus resultados de enero, cuando se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta (en los dos meses que siguieron a las primeras votaciones del año, el partido gozó de hasta un 50% de apoyo popular, con proyecciones de hasta 192 escaños), Tsipras apuesta por regresar al poder, apoyado si acaso en los que han sido sus socios de Gobierno hasta la fecha, los Griegos Independientes (ANEL) del nacionalista de derechas Panos Kammenos, o bien en el PASOK de Fofi Gennimata. De una futura coalición excluye a los partidos proeuropeos del centro y el centro-derecha, ND y To Potami, los cuales urgen a la cooperación sin reservas con el Grupo de Bruselas.

El programa electoral de la SYRIZA, aprobado por la Conferencia Nacional del partido el 30 de agosto, recoge el acatamiento del tercer rescate europeo en un sentido general, matizando que, junto con el cumplimiento de los compromisos, no dejarán de aplicarse políticas para "reducir al mínimo los efectos negativos" del Memorándum firmado el 19 de agosto, y que se "seguirá negociando duro todas las partes del acuerdo que todavía están abiertas". En particular, la SYRIZA no desiste de su aspiración de arrancar a los acreedores una reestructuración de la deuda, algo que ya asume como inevitable el FMI. En el cónclave, Tsipras galvanizó a los suyos prometiendo pasar definitivamente página al "viejo y odiado sistema político" y al "viejo régimen", caracterizados por la "corrupción", la "burocracia" y el "amiguismo", y continuar "librando la batalla por seguir adelante" con políticas "de izquierdas".
VANGELIS MEIMARAKIS

© Partido Popular Europeo
Ex ministro de Defensa, ex presidente del Parlamento y presidente en funciones de ND
Atenas, Ática, 1953. Abogado.
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Nueva Democracia (ND)
Orientación: centro-derecha. Escaños en el Vouli: 76 / 300. Votos en las elecciones de enero: 27,8%.

El veterano dirigente de Nueva Democracia (ND) Evangelos (Vangelis) Meimarakis asumió las funciones de presidente de la formación el 5 de julio de 2015 en el momento de la dimisión de Antonis Samaras, producida nada más conocer el ex primer ministro el rotundo fracaso de su campaña por el en el referéndum que Grecia acababa de celebrar. En la década de los setenta del pasado siglo este abogado cretense nacido en Atenas ayudó al líder fundador de ND, Konstantinos Karamanlis, a organizar las juventudes de un partido adscrito a posiciones conservadoras y europeístas. Luego, Meimarakis desarrolló una carrera legislativa poco relevante, hasta que en 2006 el entonces primer ministro, Kostas Karamanlis -sobrino del anterior-, le sentó en el Gabinete como titular de Defensa. En 2012, al llegar Samaras al Gobierno, pasó a presidir el Vouli o Parlamento, cometido que se prolongó hasta el regreso de ND a la oposición en la legislatura, a la postre efímera, que inauguraron las elecciones de enero de 2015. Político bregado en la dialéctica parlamentaria y sin un gancho mediático apreciable, Meimarakis, siguiendo con el protocolo constitucional, recibió al día siguiente de la dimisión de Alexis Tsipras, el 21 de agosto, la encomienda del presidente de la República, Prokopis Pavlopoulos, de intentar formar un Gobierno alternativo, si bien todo el mundo daba por segura la convocatoria de elecciones anticipadas. Sin sorpresas, el líder de la oposición agotó los tres días de que disponía y el 24 de agosto se presentó con las manos vacías ante el jefe del Estado, quien trasladó el encargo formativo a Panagiotis Lafazanis, el rebelde del bando de Tsipras recién escindido de la SYRIZA.

Meimarakis, quien sopesa presentarse al congreso electivo de la primavera para ser ratificado en el liderazgo de ND, está siendo muy crítico con Tsipras, al que acusa de "burlarse del pueblo, de los socios europeos y de todos" con su estrategia de primero el referéndum y ahora un adelanto electoral "innecesario", mientras "se deshace del Programa de Tesalónica [el manifiesto programático de la SYRIZA] y nos trae un nuevo Memorándum". Asimismo, arremete contra la "arrogancia" de un gobernante cuyas "inexperiencia", "mentiras" y "acumulación de fallos en tan poco tiempo" le hacen "indigno de confianza". A la vez, Meimarakis defiende la gestión gubernamental de Samaras entre 2012 y 2015, considerada nefasta por la SYRIZA pero a la que según él le faltó poco tiempo para ofrecer a los griegos frutos convincentes, y pide el voto para ND, el partido que "devolvió a Grecia a la familia europea y la metió en la Eurozona".

Los neodemócratas, los más identificados con la aceptación resignada de las amargas medicinas prescritas por la ex Troika para salir de la recesión y de los agobios financieros dentro de la ortodoxia, encaran estas elecciones sin mucho entusiasmo, a pesar de que la ruptura en la SYRIZA les favorece y que los sondeos reflejan una importante recuperación en las preferencias del electorado. Meimarakis, al recoger el mandato presidencial de formar Gobierno, diagnosticó que los segundos comicios del año suponían un "desastre nacional" y vaticinó que el Gobierno que saliera de ellos se vería obligado a aplicar "nuevas medidas dolorosas". De todas maneras, confía en que al final pueda constituirse un "Gobierno estable" con él de primer ministro, lo que, señala, podría requerir un Gobierno de gran coalición con la SYRIZA, por más que este escenario no entra en los cálculos de Tsipras. En julio, pese al foso ideológico que separa a las dos colectividades, los diputados de ND, siguiendo las instrucciones de su jefe, auxiliaron al Gobierno de Tsipras, sumido en minoría por la revuelta de los disidentes de la SYRIZA, alineándose con el oficialismo en las cruciales votaciones para la implementación del tercer rescate de Grecia. Ello no ha sido óbice para el rechazo frontal de Meimarakis a la aplicación de un IVA del 23% a la enseñanza privada, medida fiscal ideada por el Gobierno Tsipras y que no figura entre las exigencias europeas.

El programa de los neodemócratas contempla un "nuevo pacto social y de recuperación económica" para reducir las inequidades, agigantadas por la crisis, y promover la cohesión social. Como medidas concretas, Meimarakis cita el estímulo del empleo, el aumento de la renta mínima y programas de ayudas orientadas a los jóvenes y los pequeños emprendedores. Otras de sus prioridades son la estabilización de las finanzas públicas y una "solución definitiva para el problema de la sostenibilidad de la deuda". ND desea "reactivar de inmediato la economía" y "crear un entorno fértil para las inversiones", para lo que cuenta con los fondos comunitarios del llamado paquete Juncker. Sobre la crisis de los refugiados y la presión migratoria, ND, al igual que a la hora de hablar de la deuda, no concreta demasiado y hace hincapié en la "dimensión internacional de la cuestión".
PANAGIOTIS LAFAZANIS

© Comisión Europea
Ex ministro de Energía y líder de LAE
Elefsina (Eleusis), Ática, 1951. Matemático.
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Unidad Popular (LAE)
Orientación: extrema izquierda. Escaños en el Vouli: 25 / 300. Votos en las elecciones de enero: integrado en SYRIZA.

Unos estudios universitarios de Matemáticas a medio terminar en sus años de lucha juvenil contra la dictadura componen la única reseña no política del currículum de Panagiotis Lafazanis, el dirigente díscolo de la SYRIZA cuya ruptura con Alexis Tsipras, 23 años más joven que él, precipitó en agosto de 2015 la dimisión del primer ministro y el adelanto electoral en Grecia. Como casi todos los mandos de su anterior formación -empezando por Tsipras-, Lafazanis procede de la militancia en el muy ortodoxo Partido Comunista de Grecia (KKE), el cual abandonó en 1991 para ayudar a poner en marcha el partido Coalición de la Izquierda y el Progreso (Synaspismós). Figuró en la Secretaría Política de la Synaspismós y en 2000 ganó su primer mandato en el Parlamento, donde desde 2004 representó a la Coalición de la Izquierda Radical (SYRIZA), entonces liderada por Alekos Alavanos. A partir de 2012 llevó la portavocía de su grupo en el hemiciclo. Cuando en 2013 la Synaspismós y las demás agrupaciones que daban vida a la coalición optaron por disolverse en el seno de un partido unitario, Lafazanis y su sector, Plataforma de Izquierda, articularon la principal corriente minoritaria de la nueva SYRIZA, por detrás del bloque mayoritario de Tsipras, más moderado ideológicamente.

Su proximidad a las tesis de la izquierda anticapitalista y su escepticismo con la pertenencia de Grecia a la Eurozona dieron pábulo a numerosas disputas con Tsipras, pero su fidelidad al proyecto común, sintetizado en el Programa de Tesalónica, no fue puesta en duda. Tras la gran victoria de la SYRIZA en los comicios de enero de 2015, Tsipras situó a su lugarteniente crítico en un puesto destacado en el Gobierno, como superministro de Reconstrucción Productiva, Medio Ambiente y Energía. De inmediato, Lafazanis anunció la paralización del proceso, abierto por al anterior Ejecutivo conservador de Nueva Democracia (ND) en el contexto del ajuste estructural dictado por la Troika financiera, de privatizaciones en el sector eléctrico. También, dejó claras sus simpatías internacionales al manifestarse en contra de que la UE sancionara a Rusia por sus injerencias en Ucrania y al conducir en Moscú unas negociaciones energéticas para insertar a Grecia en las redes europeas de distribución de gas patrocinadas por el Kremlin.

A lo largo de la primavera y al comenzar el verano, Lafazanis, identificado como el principal vocero del ala más a la izquierda de la SYRIZA, multiplicó sus presiones a Tsipras y al ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, para que se mantuvieran firmes en las negociaciones con los acreedores de Grecia y no cejaran en las exigencias de que acabaran los sacrificios de la austeridad y que la asistencia financiera que fuera a suceder al ya caducado segundo rescate crediticio incluyera condonaciones de deuda. La disidencia de Lafazanis y su facción tomó un cariz de rebelión abierta tras el referéndum del 5 de julio; él se abstuvo en la votación parlamentaria del 11 de julio, que avaló las negociaciones en Bruselas del tercer rescate, y votó contra su propio Gobierno en la del 16 de julio, que aprobó el primer paquete de reformas legales exigido por la Eurozona antes de proceder a la firma del nuevo Memorándum, el cual, para cólera de los rebeldes, amparaba unos ajustes más severos que los rechazados por el electorado heleno en el reciente referéndum. La revuelta interna despojaba al oficialismo de la mayoría absoluta y el 17 de julio Tsipras castigó a los desafectos expulsándoles del Ejecutivo; entonces, fueron cesados Lafazanis, la ya dimitida Nadia Valavani como viceministra de Finanzas, el viceministro de Defensa, Kostas Isychos, y el viceministro de Trabajo, Dimitris Stratoulis. El cisma en la SYRIZA era ya imparable: el 21 de agosto de 2015, al día siguiente del anuncio de su renuncia por Tsipras, Lafazanis, secundado por 24 de los 149 diputados de la SYRIZA, presentó el nuevo partido Unidad Popular (Laikí Enótita, LAE). Entre el 24, cuando tomó el testigo al líder de ND, Vangelis Meimarakis, y el 27 de agosto, día en que comunicó lo estéril de sus gestiones al jefe del Estado, Prokopis Pavlopoulos Lafazanis cumplimentó, por mero mandamiento constitucional, el encargo presidencial de intentar formar Gobierno, a fin de agotar todas las fórmulas parlamentarias antes de convocar el anticipo electoral.

Sin apenas tiempo más que para poner en marcha una página web y acuñar un logo corporativo, Lafazanis y LAE se presentan a las elecciones anticipadas del 20 de septiembre con la ilusión que otorga ser, provisionalmente, la tercera fuerza parlamentaria, por delante de los neonazis de Amanecer Dorado y los centristas de To Potami, y erigirse en estandartes del rechazo a las "concesiones" europeas de Tsipras, el cual, insisten, optó por truncar prematuramente la legislatura para "ocultar las consecuencias" de su acuerdo con el Grupo de Bruselas. El flamante partido reclama un ideario nítido de izquierda radical y enumera todo un rosario de rechazos: al tercer rescate financiero de Grecia, cuyo Memorándum, firmado el 19 de agosto, debe ser "anulado" para "permitir a Grecia salir de la crisis"; al pago de la mayoría de la deuda; a la moneda única, propiciando una salida "organizada" de la Eurozona y el restablecimiento del dracma como divisa nacional; a las privatizaciones de bienes del Estado; y a la pertenencia a la OTAN. Para Lafazanis, la UE es un proyecto "totalitario" y "neoliberal". Todo este negativismo se resume en el eslogan electoral Oxi!, es decir, el no que, con volumen de "clamor popular", se impuso en el referéndum de julio, antes de que Tsipras decidiera "usurpar los derechos del pueblo". A cambio, LAE se compromete con un programa de "crecimiento, reconstrucción e inversión pública" que cree empleo, proteja los salarios y las pensiones, y redistribuya la escasa riqueza que le queda al país. Con ese fin, propugna "nacionalizar y socializar" los bancos.

Lafazanis, cuya capacidad de hacer sombra al carisma de Tsipras parece bastante escasa, y que por el momento no ha conseguido reclutar para su aventura partidista a Varoufakis y a la presidenta del Parlamento, Zoé Konstantopoulou, ambos disgustados con el viraje emprendido por Tsipras, excluye categóricamente cualquier colaboración con partidos que hayan votado a favor del Memorándum y limita aquella a las "fuerzas progresistas" que, como el KKE, se han pronunciado en su contra. Por otro lado, ya ha empezado a sondear complicidades en la izquierda radical europea, como el sector del partido español Podemos que es crítico con Pablo Iglesias y el francés Parti de Gauche de Jean-Luc Mélenchon.
STAVROS THEODORAKIS

© topotami.gr
Líder de To Potami
Drapanias, Creta, 1963. Periodista
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El Río (To Potami)
Orientación: centro, centro-izquierda. Escaños en el Vouli: 17 / 300. Votos en las elecciones de enero: 6%.

El líder del partido de centro progresista social liberal To Potami (El Río) está esforzándose en no quedar eclipsado en la cacofonía de voces enfrentadas en el agitado curso político griego, que ha alcanzado su clímax en el verano de 2015. El ejercicio de ecuanimidad "constructiva" de este popular periodista televisivo metido a político hace poco más de un año requiere enarbolar sin reparos la bandera del europeísmo, defender las negociaciones para el tercer rescate financiero de Grecia y expresar preocupación por los interminables sacrificios de una población exhausta. Su estrategia fundamental es apoyar cualquier acción que asegure la permanencia del país en la Eurozona, aunque hasta el momento se ha mostrado muy reacio a integrarse en un hipotético Gobierno de concentración de los partidos proeuropeos, esto es, la conservadora Nueva Democracia (ND), el PASOK y, con más nitidez desde su acatamiento de los términos del tercer Memorándum y de la defección de su ala más izquierdista entre julio y agosto, la SYRIZA de Alexis Tsipras.

A lo largo del mes de julio, Theodorakis y los otros 16 diputados de To Potami dejaron de hacer agravio del referéndum del día 5, denostado por ellos, y se apresuraron a alinearse con el bloque oficialista, privado de la mayoría absoluta por la disidencia en la SYRIZA del grupo de Panagiotis Lafazanis, en el reguero de votaciones parlamentarias que requería la puesta en marcha del tercer rescate decidido por los líderes europeos el día 13 en Bruselas, pese a presentar el documento del acuerdo, a su juicio, algunos "errores e injusticias". Ya cuando las elecciones de enero, en las que quedó en cuarto lugar, empatado en escaños con los neonazis de Amanecer Dorado, To Potami era para muchos la muleta gubernamental menos chirriante para la SYRIZA, más porque Theodorakis y Tsipras compartían una querencia por la regeneración democrática y un deseo de pasar página al bipartidismo tradicional de ND y el PASOK, los exponentes del "antiguo régimen". Sin embargo, Tsipras prefirió apoyarse en el nacionalista de derechas Panos Kammenos, y ahora, tras su dimisión seguida de la disolución del Legislativo, ha vuelto a descartar un entendimiento formal con Theodorakis, al que ve demasiado escorado al liberalismo, en el caso de que su partido, que es lo que apuntan los sondeos, gane otra vez pero distanciado de la mayoría absoluta. Por su parte, Theodorakis sí deja abierta la puerta a esa colaboración poslectoral con la SYRIZA. En cuanto a las ofertas de campaña, el opositor hace hincapié en la necesidad de concentrar los nuevos recursos financieros en "la Grecia que produce y trabaja". También, quiere una revisión a fondo del sistema educativo, medidas contundentes contra la burocracia, la reforma del código electoral y una implicación más enérgica del Estado en la vigilancia de las fronteras y el control del intensísimo flujo de inmigrantes y refugiados.
NIKOLAOS MICHALOLIAKOS

© xryshaygh.com
Secretario general de XA
Atenas, Ática, 1957. Matemático
medium


Amanecer Dorado (XA)
Orientación: extrema derecha. Escaños en el Vouli: 17 / 300. Votos en las elecciones de enero: 6,3%.

Recién salido del arresto domiciliario que se le impuso en marzo, cuando venció el período de prisión preventiva de 18 meses a la espera de juicio bajo la acusación de pertenecer a una organización criminal dedicada a atacar a inmigrantes y enemigos ideológicos como el rapero antifascista Pavlos Fyssas (asesinado en 2013), y con su proceso penal en curso -se desarrolla en la cárcel de máxima seguridad de Korydallos- pero virtualmente paralizado por problemas técnicos, el estridente Nikolaos Michaloliakos se afana en hacerse escuchar en la nueva campaña electoral griega con sus consignas habituales. El caudillo de la Asociación Popular-Amanecer Dorado, un viejo conocido de la subversión de extrema derecha con pasado militar, admirador del régimen autoritario del general Metaxas y adherido a la Dictadura de los Coroneles, tuvo un recorrido político turbulento pero irrelevante hasta que en las elecciones de mayo de 2012 su reconstituida formación dio una campanada que conmovió la democracia helena al meterse en el Parlamento con 21 diputados, él a la cabeza; esta cuota disminuyó en cuatro escaños en las votaciones de enero de 2015, pero a cambio Amanecer Dorado, catalogado como partido neonazi, se convirtió en la tercera fuerza de la Cámara por detrás de la SYRIZA y Nueva Democracia.

Mientras sus agresivos seguidores uniformados de negro deben sofrenar las acciones de matonismo y amedrentamiento a pie de calle para no empeorar la situación judicial del liderazgo del partido, Michaloliakos mantiene intacto su discurso político visceral, que apela al nacionalismo étnico, la xenofobia, el repudio a la UE y la supresión de las desigualdades sociales, pero solo las que afectan a los griegos autóctonos. Tras celebrar el resultado negativo del referéndum del 5 de julio y deplorar los acuerdos europeos adoptados por el Gobierno Tsipras, el líder ultra hace proselitismo con el eslogan de No al Memorándum, no a la inmigración ilegal. Para él, el país debe sacudirse de los "préstamos de usura" de los "extorsionadores internacionales", que "esclavizan a las generaciones futuras", y retornar a la "producción nacional y la autarquía". Con todo, un "problema aún mayor" lo constituye la avalancha de "invasores extranjeros" en la costas del Egeo, ante la cual el actual Gobierno se mantiene pasivo y que debe ser contenida por las Fuerzas Armadas. La "solución" de la protección de las fronteras terrestres y marítimas de Grecia pasa por la movilización del Ejército y la Armada, mientras que de los "verdaderos refugiados", continúa aseverando Michaloliakos, han de hacerse cargo los "organismos internacionales". Para Amanecer Dorado, "el nacionalismo no es un crimen".
DIMITRIS KOUTSOUMPAS

Secretario general del KKE
Lamia, Ftiótide, 1955. Abogado



Partido Comunista de Grecia (KKE)
Orientación: extrema izquierda. Escaños en el Vouli: 15 / 300. Votos en las elecciones de enero: 5,5%.

La elección en 2013 de Dimitris Koutsoumpas como secretario general del KKE en reemplazo de Aleka Papariga, quien ocupaba el cargo desde hacía 22 años, no ha supuesto ningún cambio, ni doctrinal ni discursivo, en el partido más antiguo de Grecia. Próximo a celebrar su centenario y con una historia trágica marcada por la guerra revolucionaria y la persecución política, los comunistas griegos, celosos conservadores de la ortodoxia, rechazaron el movimiento eurocomunista, se mantuvieron obedientes a la URSS hasta el final (salvo una minoría escindida en 1968) y en 1991, al precio de sufrir numerosas deserciones (como la de Alexis Tsipras), decidieron desentenderse de la coalición de izquierdas Synaspismós, génesis que fue de la actual SYRIZA. Desde entonces, y salvo su participación en dos breves gobiernos de coalición en 1989 con Nueva Democracia y el PASOK, el KKE se ha automarginado de cualquier colaboración con otras fuerzas políticas y ha defendido con orgullo la validez de sus viejos dogmas y principios marxistas-leninistas. Su programa continúa reivindicando el antiimperialismo, el obrerismo internacional, la lucha de clases, la revolución socialista y la dictadura del proletariado. En la práctica, se adhiere también a un fuerte euroescepticismo. El KKE estuvo acomodado en la tercera o cuarta posición parlamentaria desde su vuelta a la legalidad cuando la restauración democrática de 1974, hasta 2012; entonces, el vertiginoso ascenso de la SYRIZA y la aparición de nuevas formaciones lo desplazaron a un lugar más discreto. En las votaciones de enero de 2015 los comunistas quedaron quintos con 15 escaños, y ahora este lugar podría verse comprometido por la irrupción de la Unidad Popular (LAE) de Panagiotis Lafazanis, el cismático de la SYRIZA, cuyos planteamientos de extrema izquierda se acercan a los de Koutsoumpas.

El actual secretario general, que fue el director de Rizospastis, el órgano de prensa del partido, así como responsable de su aparato internacional, perfila su postura singular argumentando que la cuestión de fondo no es posicionarse a favor o en contra del Memorándum que el Gobierno saliente firmó con los "organismos imperialistas" y que ampara la "masacre de derechos del pueblo", ni tampoco el debate antagónico del euro contra el dracma, sino si Grecia debe seguir siendo o no "leal al capitalismo", sistema económico que tendría que ser "derrocado". Koutsoumpas dice que los hechos han demostrado que la SYRIZA es un partido "oportunista de izquierdas que se transformó en un partido socialdemócrata elegido por la burguesía para gestionar la crisis", y que en enero de 2015 se alzó con la victoria en las urnas "engañando a los trabajadores", mientras que la nueva LAE vendría a ser una "SYRIZA 2 con una línea anti-memorándum fraudulenta". El KKE exige un Gobierno que socialice los medios de producción y priorice a las clases trabajadoras. También, denuncia los casos de racismo y la "indiferencia" de las autoridades ante el "gran drama humanitario" que tiene lugar en las aguas del Egeo.
PANOS KAMMENOS

© Consejo de la Unión Europea
Ex ministro de Defensa y presidente de ANEL
Atenas, Ática, 1965. Economista
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Griegos Independientes (ANEL)
Orientación: derecha. Escaños en el Vouli: 13 / 300. Votos en las elecciones de enero: 4,7%.

A principios de 2012 el diputado de Nueva Democracia Panos Kammenos rompió con su jefe de filas, Antonis Samaras, reclamando la "independencia" perdida por Grecia y su liberación de las servidumbres que conllevaban el Memorándum del segundo rescate y el intervencionismo de la Troika de acreedores. La retórica patriórica de derechas que conjugaba el rechazo a la austeridad, el menosprecio soberano a la UE y un discurso duro contra la inmigración ilegal deparó a su partido, ANEL, un sensacional debut en los comicios de mayo, que proporcionaron a Kammenos un botín de 33 escaños con el 10,6% de los votos. Esta cuota descendió a 20 puestos en las elecciones repetidas de junio y a 13 en las anticipadas de enero de 2015. Para sorpresa general, el ganador entonces, Alexis Tsipras, escogió a Kammenos como socio de un Gobierno con mayoría absoluta porque también él, que se había paseado por el Parlamento luciendo una camiseta con la frase "Grecia no está en venta", abominaba de las políticas de ajuste.

Kammenos fue hecho por Tsipras ministro de Defensa, cargo desde el cual removió el ambiente con declaraciones de tintes xenófobos, homófobos, antisemitas y antigermanos, llegando a decir que la UE estaba "gobernada por neonazis alemanes" y amenazando con "inundar" Berlín de inmigrantes sin papeles. Al comenzar julio de 2015, en vísperas del referéndum, motivo de fisuras en su agrupación, afirmó que Grecia se encontraba "en guerra" y que había que votar no. A la vez, conminaba a Tsipras a no ceder en el recorte del presupuesto militar. A continuación, votó disciplinadamente a favor en las decisiones parlamentarias que requería la aplicación del tercer rescate europeo y que pugnaban frontalmente con el resultado negativo del referéndum. Con ello, Kammenos demostró a Tsipras que era un aliado más leal que muchos correligionarios de su propio partido, la SYRIZA, fracturado por la disidencia del ala más a la izquierda. Al renunciar Tsipras y constituirse el Gobierno provisional de Vassiliki Thanou en agosto, el líder de ANEL abandonó el Ejecutivo y comunicó su participación en las segundas elecciones del año de manera autónoma, pero buscando repetir la experiencia gubernamental con Tsipras. El primer ministro dimisionario, al menos en un primer momento, contaba también con seguir trabajando con Kammenos desde el poder en la nueva legislatura, pero la reedición de la coalición SYRIZA-ANEL se augura muy incierta porque las encuestas no garantizan a la formación conservadora el 3% de los sufragios, necesarios para mantener su representación parlamentaria. Al acatar unas condiciones del tercer rescate considerablemente más duras que las que fueron rechazadas en el referéndum del 5 de julio, ANEL pone en entredicho su propia narrativa de la crisis griega y se desvirtúa como opción electoral.
FOFI GENNIMATA

© Piazza del Popolo/Flickr
Presidenta del PASOK
Atenas, Ática, 1964. Politóloga
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Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK)
Orientación: centro-izquierda. Escaños en el Vouli: 13 / 300. Votos en las elecciones de enero: 4,7%.

Las encuestas preelectorales no son particularmente prometedoras para los socialistas de Fofi Gennimata, heredera en junio de 2015, de manos de Evangelos Venizelos, del mando de un partido hundido desde las votaciones generales de enero. Hija de Georgios Gennimatas, uno de los principales lugartenientes del caudillo fundador del PASOK, Andreas Papandreou, y viceministra en los gobiernos socialista de Georgios Papandreou (2009-2011) y de gran coalición de Antonis Samaras (2013-2015), la nueva presidenta del PASOK tenía como misión básica asegurar la supervivencia de su formación, a la que los griegos no perdonaban haber firmado, junto con la conservadora Nueva Democracia (ND) de Samaras, los dos primeros memorandos de la Troika.

Gennimata reclamó la dimisión de Alexis Tsipras por su "aventurerismo" e "irresponsabilidad" en la convocatoria del referéndum del 5 de julio, e hizo piña con Samaras en la campaña por el a la oferta del Grupo de Bruselas, pero a diferencia del ex primer ministro, que renunció a la presidencia de ND nada más conocer el triunfo del no en la consulta, ella no se sintió desautorizada por el veredicto popular. A continuación, Gennimata aceptó apoyar al Gobierno de la SYRIZA en el nuevo intento de negociar las condiciones financieras de los acreedores. Así, entre del 11 de julio y el 14 de agosto el respaldo de la pequeña bancada del PASOK fue instrumental para la aprobación de cuatro decisiones parlamentarias imprescindibles para la firma del tercer Memorándum y la recepción de los nuevos créditos de la UE y el FMI. Esta postura, adoptada por "responsabilidad nacional", ha venido a certificar el deslizamiento del PASOK, exponente de un socialismo bastante radical en sus orígenes, hacia un centro liberal que dificulta su diferenciación de formaciones como To Potami o incluso la propia ND, su viejo adversario en tiempos del condominio bipartidista y al que Gennimata, en sus arengas de campaña, lanza dardos afilados para evitar precisamente las comparaciones embarazosas. El PASOK podría mejorar algo la exigua cuota de 13 escaños sacada en las elecciones de enero, que lo relegaron a un humillante séptimo lugar en el Parlamento. Este aspecto llama la atención de Tsipras, que el 3 de septiembre, contrariamente a lo afirmado hasta la víspera pero necesitado de un sustituto de los Griegos Independientes (ANEL, el partido nacionalista de derechas de Pannos Kammenos), muy mal en los sondeos, abrió la puerta a dialogar con el anterior estandarte del "viejo régimen", a condición, eso sí, de que su jefa "se distancie de la derecha".

Gennimata está haciendo una campaña reivindicativa que pasa revista al legado histórico del PASOK, el partido que "cambió Grecia" al apostar por la reconciliación nacional cuando la caída del régimen de los coroneles, establecer el estado del bienestar, modernizar las infraestructuras y conseguir el ingreso en el euro. La presidenta socialista pide la confianza de los griegos porque "somos los únicos que no mentimos a la gente", a diferencia de la SYRIZA, que "se rindió incondicionalmente con un pesado paquete de medidas injustas que pusieron todavía más de rodillas a nuestro pueblo". El PASOK urge a "trabajar juntos sobre la base de un nuevo plan nacional que supere el Memorándum, que conduzca al crecimiento, y a la generación de riqueza y empleo". Grecia precisa, subraya Gennimata, un "nuevo acuerdo social que movilice a todas las fuerzas productivas de la nación".

(Cobertura informativa hasta 20/9/2015).

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