Kersti Kaljulaid

© Unión Europea (2012)

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Actualización: 22 febrero 2017

Estonia

Presidenta de la República (2016-)

  • Mandato: 10 octubre 2016 - En ejercicio
  • Nacimiento: Tartu, condado de Tartu, 30 diciembre 1969
  • Partido político: sin filiación (anteriormente, de la Unión Pro Patria)
  • Profesión: Gerente de empresas y auditora de cuentas
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Presentación

El 3 octubre de 2016 Estonia aumentó la lista de países europeos donde ha habido un mujer a la cabeza del Estado o del Gobierno con la elección parlamentaria de Kersti Kaljulaid como presidenta de la República, convirtiéndose en el cuarto titular del cargo desde la independencia en 1991. Hasta ahora una casi desconocida auditora del Tribunal de Cuentas Europeo y sin militancia partidista, la suya fue una candidatura única consensuada por las formaciones presentes en el Riigikogu, tanto del Gobierno como de la oposición, para desatascar el proceso electivo al cabo de cinco votaciones fallidas efectuadas por el hemiciclo y por un Colegio Electoral entre agosto y septiembre. Kaljulaid, una conservadora liberal de 46 años que maneja los conceptos de "nacionalismo ético" y "Estonia confiada" para referirse a una conciencia nacional tolerante con los ciudadanos que, como la abultada minoría rusa, no son estonios étnicos ni tienen el estonio como lengua vernácula, sigue los pasos de Vaira Vike-Freiberga, presidenta de Letonia en 1999-2007, y Dalia Grybauskaitė, presidenta de Lituania desde 2009. Como sucesora de Toomas Hendrik Ilves con un mandato inicial de cinco años, asume un alto puesto institucional con atribuciones limitadas y desprovisto de verdadero poder ejecutivo, pues Estonia es una democracia parlamentaria.

(Texto actualizado hasta octubre 2016)

Biografía

1. Trayectoria profesional
2. Primera mujer presidenta de Estonia


1. Trayectoria profesional

Natural de Tartu, la segunda ciudad del país, cursó la escuela secundaria en la capital, Tallinn, y en 1992, al año de recuperar Estonia la independencia nacional al socaire de los estertores de la URSS, se sacó una diplomatura cum laude en Biología por la Facultad de Ciencias de la Universidad de Tartu. Su carrera profesional iba a seguir, sin embargo, unos derroteros muy diferentes. Atraída por la actividades comerciales y financieras, en 1996 fue contratada como gerente de ventas por la compañía estatal de telecomunicaciones Eesti Telefon y un año más tarde se pasó al sector de la banca de inversiones como responsable de proyectos del Eesti Hoiupank, firma que en 1998 fue absorbida por una entidad participada por capital sueco, el Hansapank.

En 1999 Kaljulaid dejó la banca privada, volvió a matricularse en la Universidad con la intención de titularse en Administración de Empresas y tomó contacto con la alta política institucional al ser reclutada en calidad de asesora económica por la Oficina del Primer Ministro de Estonia; el nuevo titular del cargo era Mart Laar, líder del partido de derechas Unión Pro Patria (Isamaaliit), al que ella decidió afiliarse en 2001. Esta labor de consultoría en el seno del Ejecutivo estonio sin ser miembro del mismo permitió a Kaljulaid familiarizarse con los aspectos técnicos de la coordinación interministerial, las relaciones del Gobierno con los organismos multilaterales de crédito, y la elaboración de reformas económicas y de los presupuestos del Estado. En 2001 terminó sus estudios de MBA en Tartu y a principios del año siguiente, luego de tomarle el relevo a Laar el liberal conservador Siim Kallas, se despidió de los servicios al Gobierno para ponerse a dirigir, primero su departamento de contabilidad y al poco el conjunto de la planta, la central térmica de Iru, una instalación operada por la compañía Eesti Energia.

También en 2002, Kaljulaid añadió un faceta mediática a su currículum como comentarista y analista de temas de actualidad económica y europea en los estudios de la cadena Raadio Kuku. En mayo de 2004, justamente a raíz del ingreso de Estonia en la Unión Europea, la administradora de empresas fue designada para representar al país en la plantilla de auditores del Tribunal de Cuentas Europeo, institución con sede Luxemburgo. Al estrenar esta función europea, Kaljulaid, con el objeto de certificar su independencia y desvinculación de todo compromiso político partidista, procedió a darse baja en la Isamaaliit.

En los seis años siguientes, Kaljulaid auditó en la Cámara II del Tribunal el manejo de fondos estructurales de la UE asignados a proyectos nacionales de I+D, transporte y energía. Figuró asimismo en el Comité de Auditoría Conjunto de Europol y de 2006 a 2008 presidió el Comité Administrativo del Tribunal. Entre 2008 y últimos de 2013 fue integrante de la sala horizontal del Tribunal, la llamada CEAD (Coordinación, Evaluación, Fiabilidad y Desarrollo, transformada en 2016 en la Cámara V), hasta 2010 en representación de la Cámara II y con posterioridad a esa fecha como oficial involucrada en la elaboración de la Declaración de Fiabilidad (DAS), el escrutinio financiero de las cuentas y operaciones de la UE, presentado todos los años por el Tribunal al Parlamento y al Consejo. Por último, desde marzo de 2014, ejerció en la Cámara I, encargada de la gestión de los recursos naturales y del control de cuentas de los fondos estructurales vinculados a la Política Agrícola Común (PAC). Por otra parte, en 2011, cuatro años después de iniciar aquí unos estudios de doctorado que dejó sin terminar, fue elegida al frente del Consejo Rector de la Universidad de Tartu.


2. Primera mujer presidenta de Estonia

Haber militado en la Isamaaliit -cuya sucesora de corte democristiano, la Unión Pro Patria y Res Publica (IRL), integraba el Gobierno de coalición tripartito encabezado desde las elecciones de marzo de 2015 por el primer ministro Taavi Rõivas- y prestado asesoría al Gobierno Laar de 1999-2002 dejó a Kaljulaid un elenco de contactos políticos que en 2016, por unos vericuetos insospechados, acabaron convirtiéndola en la primera mujer presidente de Estonia.

A aquel escenario llegó la auditora europea de la siguiente manera. El 29 y el 30 de agosto el Riigikogu o Parlamento intentó elegir hasta en tres ocasiones al sucesor de Toomas Hendrik Ilves, cuyo segundo y definitivo mandato de cinco años concluía en octubre. El hemiciclo, donde las tres formaciones que componían el Gobierno, el Partido de la Reforma (Reformierakond) de Rõivas, la IRL de Margus Tsahkna y el Partido Social Demócrata (SDE) de Jevgeni Ossinovski, disponían de una mayoría absoluta de 59 diputados sobre 101, no consiguió investir con la preceptiva mayoría de dos tercios, 68 votos, a uno de los cuatro candidatos en disputa: Allar Jõks, apoyado por la IRL y el Partido Libre Estonio (EV); el ex primer ministro y ex comisario europeo Kallas, por cuenta del RE; Eiki Nestor, presidente del Riigikogu y miembro del SDE; y Mailis Reps, del Partido de Centro Estonio (Keskerakond).

Tal como establecía la Constitución para estos casos, la elección del presidente de la República pasó a un Colegio Electoral especial consistente en los 101 diputados del Riigikogu y 234 representantes de los ayuntamientos del país. En esta ocasión, mantuvieron su aspiración Jõks, Kallas y Reps, a los que se sumaron otros dos postulantes, Mart Helme, el presidente del Partido Popular Conservador de Estonia (EKRE), y Marina Kaljurand, la ministra de Asuntos Exteriores, figura independiente pero respaldada por el SDE. El 24 de septiembre el Colegio Electoral efectuó dos votaciones, y tampoco esta vez, pese a que ahora bastaba la mera mayoría absoluta de la mitad más uno de los votos, 168, pudo elegirse al sucesor de Ilves.

Entonces, la patata caliente electoral regresó al Riigikogu. Ahora, en teoría, tocaba abrir un proceso de nominación de candidaturas enteramente nuevo, y, por de pronto, Jõks, Helme y Kaljurand informaron que se apeaban de la contienda. Los partidos parlamentarios convinieron en que resultaba necesario consensuar una candidatura presidencial única para desbloquear la situación. El 27 de septiembre, con ese fin, un consejo de sabios formado por diputados veteranos del Riigikogu mantuvo una reunión de la que salió la propuesta de Kaljulaid, una funcionaria bien considerada en su ambiente pero muy poco conocida por el público; los que sabían de quién se trataba era porque la recordaban como tertuliana radiofónica a principios de la década anterior.

La auditora, cuyo mandato europeo tenía que haber terminado en mayo, tras lo cual esperaba ponerse al frente del Centro de Estudios Políticos PRAXIS, un think tank con sedes en Tallinn y Tartu, pero que seguía en Luxemburgo porque el Gobierno todavía no había nombrado su reemplazo en el Tribunal de Cuentas, aceptó el ofrecimiento que se le hacía de optar a tan elevada posición estatal. En el sistema parlamentario estonio, la Presidencia de la República era una magistratura prestigiosa pero constitucionalmente limitada al desempeño de funciones representativas, protocolarias y de arbitraje del juego político. Su titular carecía de poder ejecutivo efectivo, si bien tenía la prerrogativa de nombrar al primer ministro disponiendo para ello de cierto margen de discrecionalidad.

El 30 de septiembre una amplísima mayoría del Riigikogu, 90 diputados, nominó la candidatura de Kaljulaid, a la que no le salieron contrincantes. De los seis partidos presentes en la Cámara, solo uno, el opositor EKRE, con siete representantes, rehusó avalar a la hasta ahora auditora europea. La aspirante publicó una misiva en la que, a modo de presentación personal y declaración de intenciones, describió la figura presidencial como un servidor del Estado que ciertamente ejercía los roles que le adjudicaba la Constitución, pero que también hacía uso del "poder de su palabra" para, de manera "responsable e imparcial", "formular y reconocer problemas" cuya resolución competía a otras instituciones republicanas. En este sentido, el presidente, primer representante de un "Estado ético", a diferencia de los partidos políticos, no necesitaba "tener un programa", sino tan solo "puntos de vista".

El 3 de octubre Kaljulaid resultó elegida presidenta de la República con 81 votos a favor y ninguno en contra, si bien 17 diputados votaron en blanco, mientras que tres se abstuvieron. Su toma de posesión con un mandato de cinco años, hasta 2021, momento en el que podría optar a la reelección, estaba prevista para el 10 de octubre.

Kersti Kaljulaid, que según su ficha de presentación habla los idiomas inglés, alemán, ruso y finlandés además de su estonio nativo, está casada en segundas nupcias con Georgi-Rene Maksimovski y es madre de cuatro hijos, los dos mayores concebidos con su primer cónyuge. A sus 46 ya es abuela de su primer nieto.

(Cobertura informativa hasta 10/10/2016)

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