Andrus Ansip

© Österreichische EU-Präsidentschaft/Hopi Media/Bernhard J. Holzner

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Actualización: 5 julio 2019

Estonia

Primer ministro (2005-2014); miembro de la Comisión (2014-2019) y del Parlamento (2019-) europeos

  • Mandato: 13 abril 2005 - 26 marzo 2014
  • Nacimiento: Tartu, condado de Tartu, 1 octubre 1956
  • Partido político: Partido de la Reforma Estonio (Reformierakond)
  • Profesión: Ejecutivo empresarial
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Biografía

El octavo primer ministro que ha tenido la República de Estonia desde la independencia de la URSS en 1991 hizo el salto a la política representativa en el ámbito municipal a partir del sector bancario privado. Diplomado en Química por la Universidad de Tartu en 1979, tras graduarse se quedó en la universidad para desarrollar actividades académicas relacionadas con su especialidad y años más tarde ejerció de burócrata en el Comité urbano del Partido Comunista Estonio, rama republicana del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). En 1988 fue uno de los primeros miembros de la intelligentsia estonia que, al socaire de la liberalización económica propiciada por Mijaíl Gorbachov desde el Centro moscovita, se aventuró en el mundo de los negocios como directivo de la joint venture Estkompexim, compañía que adquirió una buena posición en el mercado de la alimentación.

En 1989 se facultó como ingeniero agrónomo por la Academia Agrícola Estonia y en 1992 realizó un curso de administración de empresas en la Universidad York de Toronto, Canadá. En 1993, rigiendo el Gobierno nacionalista de Mart Laar, líder de la derechista Coalición Nacional Pro Patria (RK Isamaa), Ansip entró a formar parte de la Junta de Directores del Rahvapank o Banco Popular, una financiera comercial fundada en abril del año anterior que pronto se declaró en quiebra y que en noviembre de 1995 terminó siendo adquirida por el Virumaa Kommertspank o Banco Comercial de Virumaa. En el trienio siguiente, Ansip continuó sus actividades corporativas en Tartu, como administrador de una cadena de radio y alto ejecutivo en varios fondos de inversiones que participaban en los procesos de privatización.

Políticamente, Ansip estaba afiliado al Partido de la Reforma Estonio (Reformierakond), una formación liberal-conservadora articulada el 14 de noviembre de 1994 por Siim Kallas, ex gobernador del Banco Nacional de Estonia y ardiente monetarista, a partir del grupo parlamentario de los Liberales (Liberaalid). Liberaalid-Reformierakond fueron integrantes de los gobiernos primero de Laar (octubre de 1992 a septiembre de 1994), de Andres Tarand (noviembre de 1994 a abril de 1995), tercero de Tiit Vähi (noviembre de 1995 a noviembre de 1996, con Kallas de viceprimer ministro y ministro de Exteriores) y segundo de Laar (desde marzo de 1999, con Kallas de ministro de Finanzas). Además, fueron la segunda fuerza más votada en las elecciones generales de marzo de 1995 y la tercera en las de marzo de 1999.

En agosto de 1998 los reformistas se hallaban en la oposición al Gobierno nacional de Mart Siimann, del centroizquierdista Partido de la Coalición-Unión Rural (KMÜ, de quien ya había sido socio en el Gabinete de Vähi), cuando decidieron colocar a Ansip al frente de la alcaldía de Tartu, la segunda ciudad del país detrás de la capital, Tallinn, que venían gobernando en coalición con la lista Tartu 2000. El ya ex directivo bancario fue validado en las elecciones municipales de octubre de 1999 y octubre de 2002.

En enero de 2002 Ansip fue testigo del salto de Kallas a la presidencia del Gobierno en virtud de un acuerdo de coalición, luego trasladado a los ayuntamientos de Tartu y Tallinn, con el Partido de Centro Estonio (Keskerakond) de Edgar Savisaar, recién convertido en el alcalde de la capital, y en abril de 2003, como resultado de las elecciones legislativas de marzo, en las que el Reformierakond cosechó el 17,7% de los sufragios y 19 escaños, de la formación de una nueva alianza tripartita con la Unión Popular Estonia (Rahvaliit o ERL) de Villu Reiljan y la Unión por la República-Res Publica (ResP), partido derechista dirigido por el ex auditor general del Estado Juhan Parts, quien recibió el encargó de presidir el Gabinete. Se dio la circunstancia de que Ansip ganó el escaño en el Riigikogu o Parlamento, pero rehusó recoger su acta de parlamentario para poder seguir desempeñando la función de edil.

El 13 de septiembre de 2004, meses después del doble ingreso de Estonia en la OTAN y la Unión Europea, Ansip fue nombrado por el presidente de la República, Arnold Rüütel, ministro de Asuntos Económicos y Comunicaciones en sustitución de su colega de partido Meelis Atonen, dimitido en la víspera al no conseguir el respaldo de Parts y el resto de colegas del Gabinete para su plan de renovar el contrato de servicio con una compañía de transporte marítimo que tenía adjudicadas las líneas de ferry de pasajeros entre la Estonia continental y las islas del Báltico. Para entonces, Ansip era ya el primer vicepresidente y número dos del Reformierakond tras Kallas, que había optado por no portar una cartera en el equipo de Parts y, a cambio, hacerse cargo del grupo parlamentario del partido. Sin embargo, entre ellos dos surgieron discretas divergencias en torno a la posible fusión con el ResP, proyecto que acariciaba Parts y que había dado pie a un memorándum de previsión en el mes de enero.

Con la mirada puesta en las municipales de 2005 y las legislativas de 2007, el primer ministro estaba ansioso por alumbrar un gran partido de centroderecha, reformista y liberal, que confiriera estabilidad al Ejecutivo, crónicamente dependiente de las fórmulas de coalición, rara vez duraderas, ante la incapacidad de un partido en solitario para aportar la mayoría absoluta en el Riigikogu, y que guiara con criterio unánime el camino para el ingreso a medio plazo en la zona del euro. Kallas, en principio, estaba de acuerdo con la idea, pero Ansip, al que los sondeos de valoración de líderes situaban como el segundo político más popular del país después de Savisaar, se mostraba escéptico.

A estas alturas de la legislatura, Parts arrostraba un prematuro desgaste, como habían mostrado las primeras elecciones al Parlamento Europeo, celebradas el 13 de junio: entonces, con una participación paupérrima –el 26,7%-, el tripartito gobernante, el Reformierakond de hecho, sólo había obtenido uno de los seis eurodiputados en juego frente a los tres ganados, con un imponente -para los estándares electorales estonios- 36,8% de los votos, por el nuevo Partido Social Demócrata (SDE), antes conocido como los Moderados (Mõõdukad). Por otra parte, los reformistas, y aquí Ansip se estaba revelando como un verdadero paladín, presionaban al ResP para que el Consejo de Ministros aprobara un ambicioso plan de recorte del impuesto sobre la renta, que era uno de los ejes del acuerdo de coalición firmado en marzo de 2003. Según ellos, el equilibrado presupuesto nacional podía asumir perfectamente la rebaja fiscal, sin arriscar el superávit alcanzado por primera vez en 1997.

Estas incertidumbres rondaban al Gobierno cuando Kallas aceptó despedirse de la política nacional y marchar a Bruselas para convertirse en miembro de la nueva Comisión Europea que debía presidir el portugués José Manuel Durão Barroso. La partida de Kallas abrió un escenario político nuevo y catapultó a Ansip a posiciones más cimeras. El 21 de noviembre, una asamblea extraordinaria del Reformierakond eligió al ministro nuevo presidente del partido. La consecuencia automática del meteórico ascenso de Ansip al liderazgo reformista fue la congelación de la iniciativa de fusión con el ResP, lo que repercutió negativamente en las relaciones entre los socios del Gabinete. Irritados, Parts y los suyos empezaron a objetar abiertamente el plan de descuentos fiscales, al menos su aplicación ahora, y por ende a cuestionar el borrador de los presupuestos generales de 2005. Tan seria era la trifulca que los observadores pensaban que el Gobierno no iba a llegar con vida a 2005.

El pronóstico erró en algo menos de un trimestre. La decisión de Parts el 8 de febrero de prescindir de Kristiina Ojuland, una de las tres vicepresidentes del Reformierakond (junto con Meelis Atonen y Urmas Paet) como responsable de Asuntos Exteriores después de que la Policía de Seguridad averiguara que el Ministerio había extraviado varios documentos confidenciales, fue acogida con gran enfado por Ansip, que amenazó con romper la coalición. Los platos rotos ya no podían recomponerse: el 21 de marzo, los reformistas votaron con la oposición en una moción de censura al joven ministro de Justicia, Ken-Marti Vaher, miembro del ResP, acusado de extralimitarse en la lucha contra la corrupción con su propuesta de establecer un sistema de cuotas con el número de casos por corrupción que los fiscales regionales tendrían que abrir cada año.

Parts anunció al punto su dimisión y la salida de su partido del Gobierno. El 24 de marzo la resignación fue tramitada y el 31 de marzo el presidente Rüütel, después de ser informado por los representantes del Reformierakond, el ERL y el Keskerakond de su disposición a formar una coalición de mayoría (exigua, eso sí), encomendó a Ansip la formación del nuevo Ejecutivo. El acuerdo tripartito se rubricó con celeridad, poniendo de relieve la existencia de avanzados contactos anteriores, de manera que el 12 de abril Ansip fue investido por el Riigikogu con el voto afirmativo de 53 diputados, uno más de los sumados por las bancadas de los tres partidos.

El Gabinete y su presidente tomaron posesión al día siguiente. Los ministerios fueron repartidos equitativamente, destacando las presencias de los reformistas Urmas Paet en Exteriores y Jaak Jõerüüt en Defensa, del centrista Savisaar en el ministerio económico que desocupaba Ansip, y del popular Reiljan en Medio Ambiente, cartera que ya venía portando. Aunque más orientados socialmente, el Keskerakond, tachado habitualmente de partido "populista", y el ERL, que tenía su base electoral en el campo y hacía bandera de la agricultura subsidiada, asintieron ante las propuestas de Ansip de llevar a la práctica la reforma fiscal pendiente y de acelerar la privatización de los activos del Estado, inclusive la compañía pública de telefonía Eesti Telekom.

Ansip ha enfatizado la determinación gubernamental de adoptar el euro en 2007, proyecto que parece estar bien enfilado toda vez que el pequeño país báltico presenta un cuadro macroeconómico bastante lustroso, aunque el comportamiento de los precios es motivo de inquietud. Con un ritmo de crecimiento del PIB en torno al 6% anual, Estonia cumple holgadamente los criterios de convergencia financiera, en mucha mejor medida que los otros nueve estados que ingresaron en la UE el 1 de mayo de 2004.

Así, en el ejercicio de 2004, el balance de las administraciones públicas fue positivo en un 1,8%, superávit que en la UE de 25 miembros sólo mejoraron Dinamarca y Finlandia (de hecho, 19 estados registraron déficit, en algunos casos muy abultado), mientras que la deuda pública quedó constreñida al 5,4% del PIB, un valor excepcionalmente (por no decir anómalamente) bajo, de imposible logro por la práctica totalidad de los socios europeos. Si la balanza financiera es muy superavitaria, justamente lo contrario, empero, puede decirse de la cuenta corriente. Además, la inflación, que en marzo de 2005 marcó un índice interanual del 4,8%, rebasa en gran medida la media europea, escalada que impide voltear las campanas sobre las bondades de la economía estonia. En añadidura, el paro, ligeramente por debajo del 10%, es considerado inaceptablemente alto por los sindicatos.

(Cobertura informativa hasta 29/6/2005)