Elecciones presidenciales de 2016 en el Perú

Actualización: 2 mayo 2018

Perú

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Presentación

El 10 de abril de 2016 el Perú celebra las elecciones presidenciales, simultáneas a los comicios al Congreso, y con una eventual segunda vuelta el 5 de junio, de las que saldrá el sucesor de Ollanta Humala, cuyo mandato constitucional de cinco años no renovable termina el 28 de julio. Con este documento, que forma parte del Dossier Elecciones Perú 2016, CIDOB presenta a los seis aspirantes a la jefatura del Estado andino más destacados, con sus semblanzas personales y sus propuestas políticas para esta campaña. Aparte, puede consultarse la sección dedicada a Perú en el servicio de información del CIDOB Biografías Líderes Políticos
(Cobertura informativa hasta 1/4/2016).



Keiko Fujimori (Fuerza Popular) | Pedro Pablo Kuczynski (Peruanos Por el Kambio) | Alfredo Barnechea (Acción Popular)
Verónika Mendoza (Frente Amplio) | Alan García (Alianza Popular) | Alejandro Toledo (Perú Posible)


(Nota: Otros dos candidatos que ocupaban posiciones significativas en los sondeos, Julio Guzmán Cáceres, por Todos por el Perú, y César Acuña Peralta, por la Alianza para el Progreso, fueron excluidos del proceso por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que argumentó una serie de irregularidades cometidas por los postulantes, el 9 de marzo, con la campaña electoral ya en marcha. Por otro lado, Daniel Urresti Elera, el candidato del Partido Nacionalista Peruano (PNP), la agrupación del presidente saliente, Ollanta Humala Tasso, a quien las encuestas otorgaban una mínima intención de voto, fue retirado por su propia formación el 11 de marzo).

Biografía

KEIKO FUJIMORI HIGUCHI
● Lima, 1975 (40 años)
● Administradora de empresas
● Congresista de la República (2006-2011)
mediummedium Web: keikofujimori.pe


Candidata de FUERZA POPULAR (FP)
Ideología: fujimorismo
Orientación: derecha, centro-derecha 
© Congreso de la República del Perú/Flickr
Perfil de Keiko Fujimori
La primogénita y heredera del ex presidente (1990-2000) Alberto Fujimori, formada en Administración de Empresas en universidades de Estados Unidos, remonta su precoz adiestramiento político a los años en que fungió como una influyente primera dama del Perú, puesto en el que reemplazó a su divorciada madre, Susana Higuchi. El veto en 2005 a la candidatura presidencial de su progenitor, entonces exiliado en Chile y reclamado por la justicia peruana, proyectó al liderazgo del reorganizado movimiento fujimorista a Keiko, que en las elecciones de 2006 salió elegida congresista por Lima. Durante el Gobierno aprista de Alan García, al que prestó un polémico apoyo parlamentario, esta joven legisladora de estirpe nipona se dedicó a defender la honorabilidad y el legado de su padre, hasta 2015 cinco veces juzgado y condenado, luego de su extradición en 2007, a un total de 52 años de cárcel por múltiples delitos de corrupción y contra la humanidad, y a construir un nuevo partido, Fuerza 2011, para presentarse a las presidenciales que el país andino celebraba aquel año.

Figura polarizadora, su mensaje de entonces, tildado de populista de derechas, se centró en la evocación de las realizaciones macroeconómicas y antiterroristas de los años noventa, y en las promesas de mano dura con la delincuencia y de reducción de la pobreza. Siempre fuerte en las encuestas, Keiko consiguió pasar a la segunda vuelta a remolque del nacionalista de izquierdas Ollanta Humala, con quien compartía electorado base, el de las clases humildes. Para esta confrontación, Fujimori, consciente del temor, incluso la animadversión, que despertaba en muchos peruanos que no olvidaban los abusos y crímenes del régimen de El Chino, y que percibían en su plataforma un peligro autoritario (Mario Vargas Llosa la comparó con un "cáncer terminal" y avisó que votarla significaría el "suicidio"), optó por reconocer los "delitos" y los "errores" cometidos por el Gobierno de su padre hoy preso, "excesos" que sin embargo había que achacar más bien a los subalternos del estadista y que de todas maneras habían sido menores que los "aciertos", recordando además que ella se opuso a su presentación al tercer mandato presidencial en 2000, génesis que fue de su caída, así como a la continuidad de su asesor de inteligencia, el archicorrupto Vladimiro Montesinos. Este discurso ambiguo convenció solo a medias y el balotaje fue ganado de manera ajustada por Humala.

En 2013 Fujimori vio desestimada por Humala una petición de "indulto humanitario" para su padre y en 2015 confirmó su segunda candidatura presidencial en 2016 por cuenta de Fuerza Popular, nuevo nombre de Fuerza 2011. Pese a la escenografía de simpatía, al paulatino desmarque de la figura de su padre (ahora, descarta la posibilidad de un indulto presidencial y subraya los "graves errores políticos" cometidos como mandatario, pero reafirmándose en los "efectos positivos" de la Constitución de 1993 y las "libertades económicas" que esta trajo), a ciertos toques progresistas (se muestra favorable a las uniones civiles homosexuales) y a la ausencia en esta ocasión del antagonismo, llevado a niveles de dilema dramático, que caracterizó el duelo electoral con Humala hace un lustro, Fujimori, campeona del proselitismo colorista, sigue siendo una política controversial que concita unos altos niveles de rechazo, como puede apreciarse en la campaña de repudio convocada en las redes sociales y que está dando pie a varias manifestaciones "anti-Keiko". Lo que no le impide, y esto es notable, liderar todos los sondeos de intención de voto, de manera ininterrumpida desde hace casi dos años, por lo que es la clara favorita para imponerse en la primera vuelta electoral del 10 de abril, a la que seguirá con seguridad un balotaje el 5 de junio. El 24 de marzo el Jurado Electoral Especial (JEE) de Lima desestimó una denuncia en su contra por unos episodios de supuesta compra de votos, con lo que esquivó la suerte corrida por dos contrincantes centristas, Julio Guzmán y César Acuña, excluidos del proceso por incurrir sus postulaciones en una serie de irregularidades.

(Para más información, puede consultarse una biografía extensa de Keiko Fujimori en el servicio del CIDOB 'Biografías de Líderes Políticos')
Sobre el partido Fuerza Popular
El partido Fuerza Popular, registrado por el Jurado Nacional de Elecciones en 2012, es la enésima denominación orgánica de un movimiento político pródigo en recomposiciones y que tampoco ha sido monolítico. Así, desde la irrupción estelar del líder fundador en 1990, el fujimorismo ha estado representado por una sopa de nombres; en orden cronológico, y coincidiendo o solapándose entre sí: Cambio 90, Nueva Mayoría, Vamos Vecino, Perú 2000, Solución Popular, Sí Cumple, Alianza por el Futuro, Grupo Parlamentario Fujimorista y, de cara a las elecciones de aquel año, Fuerza 2011. El paso de Fuerza 2011 a Fuerza Popular fue básicamente un retoque cosmético para que su colectividad, explicó entonces Keiko Fujimori, "pudiera perdurar en el tiempo". La opción K comparte con el primer fujimorismo el nulo interés en los posicionamientos ideológicos (el partido no ha dado a conocer una declaración de principios o manifiesto doctrinal, más allá de su obligado Estatuto y sus programas electorales), la primacía del personalismo del líder y los gestos populistas mezclados con abundantes dosis de pragmatismo. Aspira a ser aceptada como un proyecto de país reformista, responsable y con sensibilidad social, manteniendo, eso sí, el modelo vigente de libre mercado generador de bonanza económica cuyas bases fueron plantadas por Alberto Fujimori hace un cuarto de siglo. Una "transformación", insiste el programa electoral de Fuerza Popular, que "trajo el crecimiento y la paz social", logros, empero, en parte malogrados por la "acción deficiente del Estado".

La ideología -o no ideología- subyacente en Fuerza Popular sigue siendo, por tanto, el fujimorismo, ismo que nunca ha gozado de una definición clara y que para el común de los observadores nacionales e internacionales aglutina las políticas económicas liberales de ajuste fiscal y estabilidad financiera, la mano dura en materia de seguridad, el utilitarismo sin complejos y el populismo, un populismo que ahora parece tener más de escénico que de discursivo, pues el partido tampoco abusa de las promesas grandilocuentes. Una acusación sistemática desde los detractores de Fuerza Popular es que, más allá de sus garantías al respecto, es permisivo con la corrupción. Cuando toca situar a la formación de Keiko Fujimori en el espectro político, la etiqueta de derecha sigue siendo habitual, aunque también se la describe como de centro-derecha. En las elecciones de 2006 la Alianza por el Futuro ganó 13 congresistas, entre ellos Keiko, y en las de 2011 trepó del cuarto al segundo puesto con 37 escaños, uno de los cuales correspondió a un hermano menor de ella, Kenji. En enero de 2015, el rosario de deserciones en Gana Perú, el grupo del presidente Humala, convirtió a la bancada de Fuerza Popular en la más nutrida del Congreso.
Propuestas de campaña
Keiko Fujimori aspira a presidir el país andino trayendo bajo el brazo su Plan Perú. El documento, poco original y sin propuestas de impacto, consta de seis bloques que hacen hincapié en el robustecimiento del Estado de derecho y sus instituciones desde una perspectiva jurídica integral, la prevención de conflictos sociales, la lucha contra la criminalidad común (para "recuperar un país seguro donde vivamos con paz y sin miedo"), acciones decisivas anticorrupción, el fortalecimiento de los mecanismos de transparencia, la ampliación, reformas estructurales mediante, de la cobertura y la calidad de los sistemas y programas públicos de salud, educación y desarrollo social, así como la implicación del sector privado en los mismos, la concesión de grandes facilidades fiscales y crediticias a las pymes, y la mejora de las condiciones laborales.

Otro capítulo destacado es el que vislumbra "un boom de inversiones en infraestructuras productivas y sociales" y el impulso de un crecimiento económico "con inclusión". El crecimiento sostenido de los últimos 14 años ha tenido "impactos positivos en la población", dice el texto, pero persisten situaciones de "pobreza multi-dimensional" y "desarrollos desiguales de los diferentes sectores de la sociedad" que es necesario atajar. La insistencia en la "dignidad de las personas", la "protección efectiva de los Derechos Humanos", con todas las reparaciones económicas a las víctimas de pasados abusos (sin faltar las decenas de miles de mujeres que sufrieron esterilización forzosa en los noventa) que sean necesarias, y la aplicación cabal de las justicias "constitucional" y "social" busca sin duda romper la identificación entre el fujimorismo como régimen de gobierno y los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado peruano al socaire de la guerra contrainsurgente en la última década del siglo XX. Por otro lado, la flexibilización de la ortodoxia liberal cara al Ejecutivo de Alberto Fujimori parece asomar en la propuesta de que las necesidades inversoras las cubran en parte los recursos del Fondo de Estabilización Fiscal, operación que no expondría al país a "ningún riesgo financiero", se apresura a puntualizar el programa, porque "el ratio deuda/PBI esta en límites muy razonables".

Al margen de su Plan de Gobierno y de viva voz, Fujimori aboga por una implicación parcial de las Fuerzas Armadas en las tareas de vigilancia de instalaciones públicas sensibles, como el Puerto del Callao y las prisiones. Además del ya mencionado apoyo a la legalización de las uniones de gays y lesbianas, aunque sin derecho de adopción, se dice partidaria de implantar la pena de muerte para los violadores de niños menores de siete años. Finalmente, resulta llamativo el escasísimo espacio que el Plan Perú reserva a las cuestiones de política exterior, despachadas por el documento con un párrafo. El fujimorismo se limita a expresar su respaldo pleno a los procesos de integración política y económica en diferentes bloques regionales e internacionales acometidos por el Perú en las dos últimas décadas, incluidos todos los tratados de libre comercio bilaterales y multilaterales. Un Gobierno de Fuerza Popular profundizaría estos procesos, en especial las participaciones en la Alianza del Pacífico y la APEC. En añadidura, se emplearía a fondo para aplicar la Carta Democrática de la OEA y obtener a membresía en la OCDE, el club de los países desarrollados.



PEDRO PABLO KUCZYNSKI GODARD
● Lima, 1938 (77 años)
● Economista y empresario
● Primer ministro (2005-2006); ministro de Economía y Finanzas (2001-2002, 2004-2005); ministro de Energía y Minas (1980-1982)
mediummedium Web: ppk.pe


Candidato de PERUANOS POR EL KAMBIO (PPK)
Ideología: liberalismo, social-liberalismo
Orientación: centro-derecha
© Presidencia del Consejo de Ministros del Perú/Flickr
Perfil de Pedro Pablo Kuczynski
Pedro Pablo Kuczynski, al que todo el mundo, empezando por él mismo, se refiere en Perú como PPK, a diferencia de Alan García y Alejandro Toledo, no puede presumir de experiencia presidencial, pero sí luce un florido currículum corporativo en el sector privado y gubernamental vinculado a la Administración de Toledo (2001-2006), del que fue dos veces ministro de Economía y Finanzas y luego primer ministro. Previamente, a principios de los ochenta, llevó la cartera de Energía y Minas con el acciopopulista Fernando Belaúnde Terry y antes de eso, durante la dictadura militar, fue llevado a juicio en ausencia acusado de movimientos ilícitos de fondos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), del que era gerente.

En 2011 ejerció su ambición de ser presidente de la República en calidad de independiente promovido por la Alianza por el Gran Cambio, fórmula que animaban cuatro formaciones del centro-derecha peruano: el Partido Popular Cristiano, el Partido Humanista, la Alianza para el Progreso y Restauración Nacional. Con el 18,5% de los votos, Kuczynski no consiguió pasar a la segunda vuelta que contrapuso a Ollanta Humala y Keiko Fujimori. Ahora en 2016, este economista y empresario de estirpe franco-suiza-germano-polaca, titulado en Oxford y Princeton, y dos veces casado con ciudadanas estadounidenses vuelve a intentarlo a la provecta edad de 77 años. Se sitúa claramente a la zaga de Fujimori en las encuestas, pero a tenor de las mismas cuenta con altas posibilidades de disputar el balotaje. Las exclusiones el 9 de marzo de las candidaturas de César Acuña y Julio Guzmán, rivales en la reclamación del siempre difuso centro (en particular el segundo, quien llegó a aventajarle de manera consistente a lo largo de febrero), beneficiaron a Kuczynski, quien ahora tiene como competidor más directo para el paso a la vuelta definitiva de junio a Alfredo Barnechea, de AP.

Trayendo una reputación de haber encarnado la vertiente más liberal, promercado y amistosa con los organismos internacionales de crédito y los inversores privados dentro del Gobierno toledista, Kuczynski lleva un tiempo esforzándose en introducir elementos sociales, progresistas e "igualitarios" en su plataforma, además de que se considera ajeno a los "partidos tradicionales", los cuales, sentencia, han "fracasado" por su permeabilidad a la corrupción, su "sectarismo", el "culto a la personalidad" de sus líderes y su incapacidad para "comprometerse con la nación con objetivos concretos y promesas reales". Sus detractores con discursos orientados a las clases populares o a la izquierda no se cansan de recordarle su extracción social elitista y sus tendencias "neoliberales", y de echarle en cara que conserve directorios empresariales remunerados y que en su momento "abjurara" de la nacionalidad peruana para adoptar la de Estados Unidos por convenirle a su vida privada. Lo cierto es que, posteriormente, PPK se acomodó en una nebulosa doble nacionalidad y hasta noviembre de 2015, con la previsible controversia, no renunció al pasaporte norteamericano. Desde el punto de vista formal, su estilo es, por lo general, contenido y pausado, aunque una solicitud, presentada el 21 de marzo por dos particulares ante el Jurado Electoral Especial (JEE), de que se le aparte del proceso electoral por una presunta entrega de dádivas a asistentes a un mitin en Huancayo, práctica proselitista prohibida por la Ley de Organizaciones Políticas, abre un capítulo de tensión que ha arrancado de Kuczynski, al que acompaña como candidata a la Segunda Vicepresidencia la ex ministra del Gobierno aprista Mercedes Aráoz Fernández, una actitud más beligerante.

(Para más información, puede consultarse una biografía extensa de Pedro Pablo Kuczynski en el servicio del CIDOB 'Biografías de Líderes Políticos')
Sobre el partido Peruanos por el Kambio
Peruanos Por el Kambio, nombre escogido deliberadamente, error ortográfico incluido, para producir la sigla PPK, es el partido organizado por Kuczynski entre 2014 y 2015 a partir de Perú+, colectividad montada en 2013. El político arguye que el suyo no es un movimiento de derecha, sino que se ubica "en el centro", ni tampoco "caudillista", pese a lo que pueda pensarse de una organización que se llama como su jefe y creador. Todos los comentaristas y observadores definen al PPK como un partido de credo liberal, aunque él se abona a una especie de socioliberalismo tipo Tercera Vía.

Así, en su declaración de objetivos, la formación dice proponer "una alternativa distinta a la del capitalismo ortodoxo o al estatismo ineficiente", alternativa que, entre otras metas, "cree condiciones efectivas de mercado económico competitivo" y "reforme y reduzca el tamaño del Estado", a la vez que "propicie el desarrollo económico y la equidad social". A diferencia de otros partidos peruanos concebidos como meros vehículos de los intereses personales de sus líderes, el PPK hace una proclama de principios: "La experiencia de los países de América Latina y en particular del Perú es que hemos oscilado entre soluciones liberales a ultranza y esquemas sociales difíciles de financiar, la mayor de las veces populistas. Tenemos que pensar en soluciones prácticas para defender objetivos básicos (...) Nosotros creemos en el Estado liberal, en el sentido de darle a todos los ciudadanos libertades esenciales, pero al mismo tiempo que ofrezca igualdad de oportunidades a todos, haciendo que los más pobres puedan aspirar a dejar la pobreza para ellos y sus hijos". 
Propuestas de campaña
Kucyznski oferta un Programa estructurado en cuatro capítulos bien definidos y además establece entre ellos relaciones de interdependencia. El primer capítulo aborda la "dramática" inseguridad ciudadana, cuya solución contempla bajo los prismas de la eficiencia organizativa y las posibilidades fiscales, ligando las necesidades de un mayor presupuesto policial al buen rumbo de la economía. En cuanto a esta, el PPK parte del diagnóstico de que el PIB ha perdido mucho dinamismo por la adversa coyuntura exterior en los mercados tanto comerciales como monetarios. Para recuperar las altas tasas de crecimiento anteriores a 2014, contempla la diversificación de la canasta de exportaciones, la supresión de "trabas burocráticas", la regularización de las abundantísimas actividades informales y el desarrollo de las infraestructuras. Destacan en este apartado la subida de la remuneración mínima vital a los 850 soles y un clásico del repertorio liberal, la bajada de los impuestos, tanto el del consumo (el IGV, del 18% al 15%) que pagan todos los peruanos como el de la renta aplicado a las pymes (del 30% al 10%, pero solo para aquellas empresas de hecho que salgan de la economía sumergida, tributen y cotizen por sus trabajadores), en paralelo al incremento de la base recaudadora. El candidato calcula que si todo lo anterior se implementa, en el Perú podrán crearse "tres millones de empleos en cinco años", la mitad nuevos y la otra mitad aflorados y formalizados.

El apartado tres se detiene en las reformas que hay que hacer para que "realmente terminen de raíz la corrupción e impunidad en todo nivel en nuestra sociedad", cosa que solo será posible en virtud de una reforma en profundidad del Poder Judicial. Por último, el PPK desgrana sus planes de inversión social, para acabar con las "grandes desigualdades" y proporcionar "poder adquisitivo" a los aún siete millones de peruanos pobres. Aquí, Kuczynski se explaya con una de sus fijaciones, la extensión de la cobertura de los servicios de agua potable y saneamiento, que es a lo que se dedica su ONG Agua Limpia. Un aspecto llamativo del Plan de Gobierno del PPK es que precisa una serie de "programas emblemáticos" sectoriales a implementar en caso de llegar al poder: Barrio Seguro y Cárceles Productivas para el área de seguridad; Adelanto Social, Seguro de Desempleo y Oro Limpio en la esfera económica; Escuela Bonita, Perú Ponte a Leer, Tarjeta Única de Salud-TU SALUD, Agua Limpia, Sierra Azul, Propietario Firme y Rutas Mágicas de Turismo en el capítulo de inversiones sociales; y en el frente anticorrupción, Ficha Limpia y Muerte Civil, aplicables a los funcionarios del Estado a priori, para certificar su integridad, y a posteriori, para desterrar de la vida pública a los condenados por corrupción. Asimismo, el Programa pormenoriza diez medidas para proponer al Congreso el primer día del Gobierno.

El ex primer ministro peruano, que además acepta la unión civil de parejas del mismo sexo, se opone tajantemente -con argumentos religiosos aquí- a la reintroducción de la pena de muerte en ningún supuesto y descarta el indulto presidencial de Alberto Fujimori -algo que por otro lado también ha asumido la propia hija del reo, Keiko-, asegura que los programas de desarrollo social que piensa aplicar "se financiarán solos" con el aumento de los ingresos de los beneficiarios, parte de los cuales revertirán al Estado en forma de impuestos. "A los que frenan la economía, a los corruptos y a los delincuentes se les acabó el recreo", avisa la propaganda del PPK.



ALFREDO BARNECHEA GARCÍA
● Ica, 1952 (63 años)
● Consultor y periodista
● Congresista-diputado de la República (1985-1990)
mediummedium Web: barnechea.pe


Candidato de ACCIÓN POPULAR (AP)
Ideología: acciopopulismo
Orientación: centro
© facebook.com/BarnecheaOficial
Perfil de Alfredo Barnechea
El candidato que propugna "crear un Estado del bienestar en el Perú" es un profesional de las consultoría pública y privada, educado en la PUCP de Lima y la Kennedy School de Harvard, y con una apreciable actividad periodística y literaria en su haber. Militante y congresista del APRA por breve tiempo en la década de los ochenta a las órdenes de Alan García y posteriormente independiente, su compromiso político con el partido Acción Popular (AP) no arrancó hasta 2013, pese a la amistad que desde tiempo atrás, cuando juntos respaldaron la aventura presidencial de Mario Vargas Llosa en 1990, le unía al líder histórico de la formación, el dos veces presidente de la República, Fernando Belaúnde Terry, fallecido en 2002.

En 2015 Barnechea ganó la primaria del acciopopulismo y desde entonces viene realizando una precampaña y una campaña presidenciales dominadas por el recuerdo de la persona y la obra de Belaúnde Terry, posiblemente el estadista más respetado del Perú contemporáneo por su identificación con la legalidad democrática, su voluntad reformadora y su intachable honestidad. Las evocaciones asoman en el plano personal, partiendo de la imagen seria y responsable que proyecta Barnechea, y también en la selección de Víctor Andrés García Belaúnde, sobrino de Belaúnde Terry, congresista en ejercicio y hasta 2009 presidente del partido, para la candidatura a la Primera Vicepresidencia. Barnechea estuvo desaparecido de las encuestas de intención de voto hasta febrero de este 2016. Sus porcentajes han crecido rápidamente tras la doble eliminación por el Jurado Nacional de Elecciones el 9 de marzo de los candidatos centristas César Acuña y Julio Guzmán, hasta el punto de rivalizar con el liberal Pedro Pablo Kuczynski por el puesto provisional de segundón en la votación del 10 de abril y el derecho a disputar la eventual segunda vuelta del 5 de junio con Keiko Fujimori. Pero, al mismo tiempo, se le acerca con mucha fuerza desde la izquierda Verónika Mendoza del Frente Amplio.
Sobre el partido Acción Popular
AP, fundado por Fernando Belaúnde Terry en 1956, es después del APRA el partido con más solera del Perú y, con más énfasis que el aprismo, defiende poseer una ideología sui géneris adaptada a las especificidades nacionales que no puede encasillarse en las corrientes internacionales al uso: el acciopopulismo, el cual proclama "el Perú como doctrina" y el "humanismo situacional". AP se define a sí misma como una agrupación democrática, nacionalista ("por cuanto promueve principalmente los valores, las tradiciones y el desarrollo económico y cultural locales") y revolucionaria ("por cuanto aspira a la actualización incesante de la nueva modernidad y al cambio veloz que mejore las estructuras sociales y culturales"). Cree en las bondades de la empresa privada y el libre mercado, pero bajo la regulación y el incentivo del Estado, responsable además del "desarrollo sostenible" y de "garantizar los servicios a la población". Para los acciopopulistas, la cuestión sobre su posición en el espectro ideológico, si se trata de un centrismo más arrimado a la derecha o a la izquierda, es meramente accesoria.

Conducido tras la jubilación y muerte de Belaúnde Terry de manera sucesiva por Valentín Paniagua Corazao, Víctor Andrés García Belaúnde, Javier Alva Orlandini y, desde 2014, por Mesías Guevara Amasifuén, AP ha seguido en la brecha política en el último cuarto de siglo, aunque sin pegada electoral y con una influencia muy menguada. Firme opositor al fujimorismo, en 1990 dio vida a la coalición conservadora FREDEMO en torno a la candidatura de Vargas Llosa, en 1995 nominó para la Presidencia a Raúl Diez Canseco Terry, otro sobrino de Belaúnde Terry, y en 2000 postuló a García Belaúnde, que quedó octavo con el 0,4% de los votos. En la transición política de 2000-2001 volvió a liderar el Ejecutivo nacional de la mano de Paniagua, aunque no presentó candidato en las elecciones que marcaron la normalización institucional luego de la caída de Fujimori. En las votaciones de 2006 Paniagua, abanderando el Frente del Centro, quedó quinto, y en 2011 el partido no postuló a nadie de sus filas sino que apoyó a Alejandro Toledo en el seno de la Alianza Perú Posible. En 2012 se disolvió la Alianza Parlamentaria, bancada congresual donde AP venía sentándose al lado del Perú Posible de Toledo y Somos Perú. A continuación, García Belaúnde, Mesías Guevara y los otros tres diputados acciopopulistas optaron por formar grupo con el izquierdista Frente Amplio. En las elecciones generales de 2016, por primera vez en 16 años, AP confía en sus exclusivas fuerzas apostando por Barnechea.
Propuestas de campaña
La propuesta del Plan de Gobierno de AP y Alfredo Barnechea podría decirse que rezuma lo que en ocasiones se ha llamado "belaundismo de izquierda", es decir el reformismo y el desarrollismo de vocación social y preocupación nacionalista que caracterizaron la primera presidencia de Fernando Belaúnde Terry, en 1963-1968. Pero, insisten, sin cuestionar los aspectos positivos del modelo económico actual. Las reformas deben alcanzar en profundidad a los sistemas político, administrativo, judicial y electoral, para que se asiente un Estado "descentralizado y eficaz" y se resuelva "la crisis de representación" instalada en el país. El acciopopulismo se ha propuesto "hacer del Perú un país desarrollado en una generación", lo que requerirá arraigar una matriz productiva industrial, diversificar, ser competitivos y dejar de estar "atados a las materias primas". La misión última, es, sintetiza con lirismo AP, permitir la "reconquista del Perú por los peruanos", que merecen vivir en una sociedad "inclusiva y participativa", liberada de paso de las lacras de la corrupción y el crimen organizado.

El programa electoral, inspirándose al parecer en el concepto de I+D+i, elabora la noción "A+E+I", refiriéndose la A al agua, la E a la energía y la educación, y la I a la industrialización, la infraestructura y la innovación. En los terrenos comprendidos por el A+E, AP pretende, nada menos, convertir al Perú en "potencia", "país líder" y "país puntero" en América Latina. Además, el candidato viene desgranando en la campaña sus "barneideas", que recogen los compromisos concretos para el desarrollo humano, sostenible, económico e identitario del Perú. Aquí, se habla por ejemplo de "crear una Sociedad del Bienestar para los peruanos" (barneidea 0), de "educación y salud de calidad gratuitas como unos derechos universales" (barneideas 5 y 8), de "desnutrición infantil cero en menos de cinco años (barneidea 10), de que paguen el impuesto de la renta "solo quienes ganen más de 4.000 soles" (barneidea 12), de gravar el salario mínimo con un impuesto plano del 2% (barneidea 14) y de renegociar con las compañías adjudicatarias los contratos de explotación del gas de Camisea, en Cuzco, "para que el Perú reciba lo justo" (barneidea 17). Sobre este particular, Barnechea ha dicho que llevará a los tribunales a su contrincante Pedro Pablo Kuczynski por la firma de contratos internacionales del gas en su etapa de miembro del Gobierno de Toledo en condiciones de "fraude" para el Perú.



VERÓNIKA MENDOZA FRISCH
● Cuzco, 1980 (35 años)
● Psicóloga y profesora de español
● Congresista de la República (2011-2016)
mediummedium Web: veromendoza.pe


Candidata del FRENTE AMPLIO (FA)
Ideología: socialdemocracia, ecosocialismo
Orientación: izquierda
© Congreso de la República del Perú/Flickr
Perfil de Verónika Mendoza
La treintañera Verónika Mendoza, cuzqueña de padre sindicalista y madre francesa, de los que ha heredado sus ideas izquierdistas y la doble nacionalidad, cuenta con titulaciones en Psicología, Antropología y Educación cursadas en las las universidades parisinas Denis Diderot y la Sorbona, y en la española UNED. Ha ejercido la docencia, aunque desde 2011 canaliza su actividad en la política representativa como miembro del Congreso de la República, a donde llegó elegida en las listas de la coalición Gana Perú y el Partido Nacionalista Peruano (PNP) de Ollanta Humala. Sin embargo, en 2012 dio portazo a la formación del oficialismo decepcionada por las políticas desarrolladas por el antiguo oficial sedicioso, quien nada más asumir la Presidencia adoptó una línea más bien conservadora, muy distinta de la plataforma de rasgos socialdemócratas expuesta durante la campaña electoral, cuando Humala fue tachado por sus adversarios de peligroso radical de izquierdas y hasta de chavista emboscado. Luego, Mendoza, que no ha dudado en acusar de "traidor al pueblo" y "corrupto" al mismo humalismo en el que ella militó, se adscribió a la bancada parlamentaria conjunta formada por el Frente Amplio y el partido centrista Acción Popular (AP).

La congresista por Cuzco y candidata presidencial del Frente Amplio lidera la única fórmula presidencial relevante que puede considerarse izquierdista sin discusión, y hasta principios de año su presencia en una competición rica en postulantes no pasaba de simbólica. Vero, como la llaman sus seguidores, empezó a subir con mucho brío en febrero y a lo largo de marzo diversos sondeos le han concedido más de un 10% de intención de voto, dejando muy atrás a los ex presidentes Alan García y Alejandro Toledo. A diez días de la cita electoral del 10 de abril, rivaliza intensamente con el acciopopulista Alfredo Barnechea por un tercer puesto que, de apuntarse, sería sin duda un gran éxito personal, aunque de proseguir su curso alcista la sorpresa podría ser incluso mayor. Mendoza viene quejándose de que su plataforma, desde que ha empezado a ascender en las encuestas, está siendo objeto de una agresiva campaña de difamación y calumnias, poniéndoseles de extremistas dañinos para la nación, por parte de sectores políticos y mediáticos del "credo neoliberal". En esta línea, se están recordando las estrechas relaciones que hasta 2011 tuvo con Nadine Heredia, la hoy presidenta del PNP y muy influyente y polémica primera dama del Perú (tanto es así, que Heredia ha conseguido eclipsar a su marido el presidente). Por ejemplo, el congresista nacionalista Daniel Abugattás ha asegurado que Mendoza era, ni mas ni menos, "la niña de los ojos" de Heredia.
Sobre la coalición Frente Amplio
La actual configuración del Frente Amplio data de 2012, cuando perdió su significado el anterior Frente Amplio de Izquierda, coalición de partidos, movimientos y organizaciones constituida en 2005 para concurrir en las elecciones de 2006. En aquella ocasión, la fragmentada izquierda radical peruana, dominada por las opciones comunistas, no quiso respaldar a Ollanta Humala y su PNP, e, inspirándose en el Frente Amplio uruguayo, optó por agruparse en una alianza de una decena de miembros que sin embargo apenas consiguió sacar un puñado de votos: en las presidenciales, su candidato, Alberto Moreno, líder del marxista Partido Comunista del Perú-Patria Roja y del Movimiento Nueva Izquierda, no llegó ni al 0,3% de los sufragios, quedando en el duodécimo lugar, mientras que en las legislativas no metió ningún congresista. En las votaciones de 2011 los partidos del Frente Amplio de Izquierda estuvieron ausentes.

El segundo frenteamplismo peruano tiene una composición más reducida y su principal integrante es el Movimiento Tierra y Libertad de Marco Arana Zegarra, una formación de tendencia ecosocialista que pone mucho énfasis en sus credenciales demócratas y pacifistas, por lo que no desea tratos con los sectores extremistas simpatizantes de la violencia armada como la practicada por las ya desarticuladas insurgencias guerrillero-terroristas de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). En la presente legislatura el Frente Amplio dispone de un grupo parlamentario propio en asociación con la centrista Acción Popular (AP), que aporta cinco congresistas y que sin embargo se presenta a las elecciones de 2016 por separado y con su propio candidato, Alfredo Barnechea; los tres diputados frentepopulistas son en realidad, con la aspirante presidencial Verónika Mendoza a la cabeza, ex miembros de Gana Perú, la bancada del oficialismo humalista.
Propuestas de campaña
El Frente Amplio por Justicia, Vida y Libertad acude a las elecciones de 2016 con una Plataforma Programática de corte socialdemócrata, desde el momento en que, así lo hace constar en su Visión del Plan de Gobierno, dice "asumir que la economía de mercado es una realidad planetaria que no puede suprimirse ni puede reemplazarse por un modelo de economía auto-referencial o estatista", pero otorgando al Estado "el derecho y la obligación de regular el funcionamiento del mercado y de promover un patrón de desarrollo nacional basado en la producción y la innovación que tenga como objetivo central la igualdad, la sostenibilidad y la plurinacionalidad". El punto más destacado del programa es la elección de una Asamblea Constituyente para dotar al Perú de otra Carta Magna, pues la vigente, la de 1993, "es producto de una dictadura que se hizo de manera autoritaria". La nueva Constitución Política habrá de garantizar los funcionamientos de una "democracia radical" y de un Estado "soberano", "plurinacional" y "descentralizado".

Mendoza y el FA defienden una "economía para la gente" con diversificación productiva, un modelo "alternativo al neoliberalismo" y que supere la dependencia de la matriz exportadora minera. La "recuperación de la soberanía" sobre los recursos naturales pasa por revisar los contratos mineros y destinar el gas de Camisea al "desarrollo nacional" en lugar de ser exportado. El Estado debería asignar el 6% del presupuesto a la educación y otro 6% a la sanidad. Un Gobierno de ella, asegura Mendoza, aprobaría una ley antimonopolios, no promovería la ratificación por el Congreso del ya firmado Acuerdo Transpacífico (TPP) y desistiría de bajar los impuestos, aunque sí reduciría un 30% el precio de los medicamentos y subiría de los 750 a los 1.000 soles la remuneración mínima vital. El Frente Amplio reclama "honestidad y ética" en la gestión pública, y "pluralismo en las comunicaciones". También, otorga una gran importancia a las políticas de equidad de género, concediendo a las mujeres el derecho al aborto en los casos de violación (en añadidura del supuesto, ya legal, de riesgo para la vida de la madre) y la paridad salarial con los hombres, y a los gays y lesbianas, más allá de la unión civil, directamente el matrimonio, como en Argentina, Brasil y Uruguay. Asimismo, exige un Estado estrictamente aconfesional y se opone a que los soldados se pongan a patrullar las calles en apoyo de la Policía y a cualquier tentativa de reimplantar la pena de muerte.



ALAN GARCÍA PÉREZ
● Lima, 1949 (66 años)
● Abogado
● Presidente de la República (1985-1990 y 2006-2011); congresista-diputado (1978-1985) y senador (1990-1992)
mediummedium Web: alanperu.com


Candidato de ALIANZA POPULAR (PAP + PPC + Vamos Perú)
Ideología: aprismo, democracia cristiana
Orientación: centro
© APEC 2007 Taskforce, Commonwealth of Australia
Perfil de Alan García
Personalidad exuberante que combina la desenvoltura mediática, las dotes oratorias, una destacada faceta intelectual y el "ego colosal" al que se refería el cable de la Embajada de Estados Unidos filtrado por Wikileaks en 2010, el dos veces presidente del Perú Alan García tiene prácticamente imposible, indican las encuestas, donde sigue en un distante quinto lugar pese a la exclusión el 9 de marzo de los candidatos Julio Guzmán y César Acuña, colarse en la segunda vuelta de las elecciones de 2016.

Este abogado de formación fue el delfín de Raúl Haya de la Torre, convirtiéndose en el segundo líder histórico del APRA o Partido Aprista Peruano. En su primer mandato presidencial, entre 1985 y 1990, el carismático treintañero de 1,93 metros de estatura intentó resolver la gravísima crisis económica y financiera que aquejaba al país con una estrategia intervencionista que incluyó una nacionalización bancaria y una rebelión, igualmente estéril, contra el diktat fondomonetarista. Los resultados de estas políticas heterodoxas (hiperinflación sin precedentes, recesión galopante, amén de la sanguinaria insurgencia de Sendero Luminoso) fueron desastrosos. Posteriormente, García sufrió persecución por Fujimori, recibió serias acusaciones de corrupción y en las elecciones de 2001 contendió infructuosamente con Alejandro Toledo. Consiguió imponerse en las votaciones de 2006, éxito sobresaliente por lo que suponía de absolución por el electorado. El segundo quinquenio alanista, tan distinto del anterior, estuvo caracterizado por la preservación del modelo de libre mercado, las magníficas tasas de crecimiento económico, el aguante sin apuros de la crisis global, la prudencia fiscal y la multiplicación de los tratados de libre comercio. Como aspectos negativos, florecieron los conflictos sociales, algunos con episodios muy violentos (masacre de Bagua), y el Gobierno no acertó a distribuir con equilibrio regional los frutos de la bonanza, aunque al mismo tiempo la pobreza estructural disminuyó. Además, el Gabinete aprista no se libró de sonados escándalos de corrupción (caso Petroaudios). De puertas al exterior, García fue uno de los artífices de la Alianza del Pacífico, litigó con Chile por la frontera marítima y tuvo pendencias con el dúo bolivariano Chávez-Morales.

Al cabo de su segunda presidencia, que abandonó con un nivel de desaprobación de más del 50%, García volvió a recibir acusaciones de enriquecimiento ilícito y fue investigado por la llamada Megacomisión del Congreso por presuntas irregularidades gubernamentales, pero la Corte Suprema le amparó. Asimismo, siguió firmemente al timón de su partido de toda la vida, desde el que ejerció una oposición dura al Gobierno Humala y preparó su cuarta postulación presidencial, que materializa con 66 años.

(Para más información, puede consultarse la biografía extensa de Alan García en el servicio del CIDOB 'Biografías de Líderes Políticos')
Sobre la coalición Alianza Popular
Alan García compite en las presidenciales de 2016 montado en una coalición que en el pasado habría parecido anatema, pero que en la actualidad es perfectamente factible habida cuenta de la marcada moderación ideológica del veterano líder político, bien visible ya en su presidencia de 2006-2011, cuando incluso aceptó de buen grado la muleta parlamentaria del fujimorismo (entonces, se habló de un pacto tácito poco menos que contra natura). Se trata de la Alianza Popular, en la que el Partido Aprista Peruano, que conserva con orgullo la etiqueta de revolucionario en su sigla así como el símbolo de la bandera roja y la estrella blanca, y sigue siendo miembro de la Internacional Socialista, en un alarde de pragmatismo, va de las manos del Partido Popular Cristiano (PPC) de Lourdes Flores Nano, contrincante conservadora que fue en las elecciones de 2001 y 2006, y el pequeño partido Vamos Perú de David Salazar. Flores y Salazar completan la plancha presidencial de García, quien lleva tiempo recibiendo acusaciones, desde las izquierdas, de haberse "derechizado".

En origen un partido radicalmente antioligárquico, antiimperialista y obrerista proyectado a escala continental, el ya casi centenario PAP/APRA evolucionó con los años hacia un reformismo de inspiración socialdemócrata de más amplia base clasista, el cual, sin embargo, ni renegó de las formas populistas y de culto a sus jefes ni terminó de esclarecer su ideario, siempre nebuloso o contradictorio, pero admitido como de centro-izquierda. Durante el segundo quinquenio alanista, el aprismo, en la práctica, renunció al intervencionismo socialdemócrata y asumió los principios del libre mercado movido por el sector privado. Por eso, la Alianza Popular puede considerarse una opción electoral de centro. Los comicios de 2011 marcaron el punto más bajo del PAP, que había sido el partido más sólido y mejor estructurado del Perú, pues solo sacó cuatro congresistas y ni siquiera llegó a las mismas con un candidato presidencial al producirse la retirada de la ex ministra Mercedes Aráoz.

En cuanto al PPC, fundado por Luis Bedoya Reyes en 1966, es una formación que basa sus postulados en la doctrina social de la Iglesia católica. En las elecciones de 2001 y 2006, llevando de abanderada presidencial a Flores, quién quedó tercera en ambos envites, los popularcristianos integraron la alianza Unidad Nacional en compañía de los partidos Solidaridad Nacional, Renovación Nacional y Cambio Radical, y tuvo un excelente rendimiento en Lima. Tras deshacerse la Unidad Nacional, el PPC articuló, junto con la Alianza para el Progreso de César Acuña, la Restauración Nacional de Humberto Lay y el Partido Humanista de Yehude Simon, la Alianza por el Gran Cambio para sostener la postulación presidencial de Pedro Pablo Kuczynski en 2011.
Propuestas de campaña
Bajo el lema de Alan: el voto seguro, la Alianza Popular intenta seducir al electorado con un programa para la "renovación del Perú". Se trata de un plan de Gobierno focalizado en las áreas de seguridad, reducción de la pobreza, salud, educación, crecimiento económico, sistema financiero, protección del medio ambiente, desarrollo rural, justicia, Derechos Humanos y lucha anticorrupción. Como medidas concretas, García y Flores quieren: incrementar los efectivos policiales dedicados a patrullar las calles; implicar a otros 100.000 civiles debidamente acreditados y guardas privados en la vigilancia de la seguridad ciudadana; dejar la pobreza por debajo del 10% a través del Programa Hambre Cero y sin Desnutrición Infantil; generar 2,5 millones de puestos de trabajo; entregar un millón de títulos de propiedades urbanas y rústicas; aumentar anualmente el presupuesto educativo hasta suponer el 6% del PIB en 2021; expandir el Sistema de Salud público; fijar unas metas de crecimiento económico del 6% anual y de inversión privada del 22% del PIB, captando capitales para proyectos de infraestructura y "mega obras" como el Túnel Trasandino del Ferrocarril Central, las Líneas 3 y 4 del Metro de Lima y Callao, el tren de alta velocidad Tumbes-Tacna y la carretera Iquitos-El Estrecho; concertar con la banca privada el abaratamiento de los créditos al consumo e implicar más decididamente al Estado en los microcréditos a las pymes; y garantizar la independencia de la Procuraduría General de la República.

García afirma que el Perú es un país eminentemente minero, que la diversificación productiva es una "añagaza" y que no puede ser que se mantengan sin explotar importantes yacimientos cupríferos dadores de riqueza. Dentro de este apartado, el aprista propugna extender la propiedad privada de la tierra al subsuelo, reforma de calado que precisaría de un "referéndum constitucional", así como crear un Canon Comunal para beneficiar a las comunidades campesinas de las zonas mineras, y aflorar y regularizar la minería informal. A título más personal, se ha mostrado abierto a regularizar las uniones civiles de parejas del mismo sexo y, en un exabrupto de campaña, ha reclamado la pena de muerte para "esa gente malvada con los niños".



ALEJANDRO TOLEDO MANRIQUE
● Ferrer, Áncash, 1946 (69 años)
● Economista
● Presidente de la República (2001-2006)
mediummedium Web: toledo2016.pe


Candidato de PERÚ POSIBLE (PP)
Ideología: liberalismo
Orientación: centro
© Secretaría General de la OEA/Roberto Ribeiro
Perfil de Alejandro Toledo
Los sondeos para las elecciones de 2016 relegan a posiciones meramente testimoniales a Alejandro Toledo, el analista, consultor y profesor de Economía formado en universidades californianas y humildísimos orígenes que en 1995 y 2000 plantó cara electoral a Fujimori, el cual le derrotó en la segunda ocasión con un balotaje boicoteado entre denuncias de fraude, y que un año más tarde, en un contexto de normalización democrática, recibió de los votantes la banda de presidente del Perú. El Gobierno del Cholo Toledo, entre 2001 y 2006, tuvo un balance francamente paradójico: aunque el país se asentó en la legalidad constitucional y experimentó un formidable despegue económico estimulado por las políticas promercado y librecambistas (los TLC con Estados Unidos y el MERCOSUR), y acompañado del saneamiento del erario, la imagen del presidente quedó hecha añicos por una interminable sucesión de escándalos de corrupción que salpicaron a decenas de familiares y colaboradores y a él mismo, así como de crisis de Gobierno, dejándole varias veces en la cuerda floja. Además, la nueva prosperidad no se tradujo en una reducción tangible del paro, la pobreza y las desigualdades sociales. En la dinámica regional, Toledo fue el inspirador de la Comunidad Sudamericana de Naciones, prólogo que fue de la UNASUR.

Tras abandonar el Ejecutivo, Toledo volvió a las aulas como profesor en las universidades de Stanford y John Hopkins, llevó una activa agenda internacional, tuvo sus líos con la justicia por presuntas irregularidades cometidas en el ejercicio del poder y no descuidó la acción política al mando de su partido, Perú Posible, por el que volvió a ser candidato presidencial en 2011, ocasión en la que quedó cuarto tras Ollanta Humala, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski. Entonces, de cara a la polarizada segunda vuelta, el economista optó por Humala frente a Fujimori.

(Para más información, puede consultarse la biografía extensa de Alejandro Toledo en el servicio del CIDOB 'Biografías de Líderes Políticos')
Sobre el partido Perú Posible
Perú Posible es un partido de centro liberal fundado en 1994 por Toledo, quien sigue presidiéndolo desde entonces, para enfrentarse al fujimorismo. Los comicios de 2001 lo situaron, con 45 escaños, como la primera fuerza del Congreso, pero en los de 2006 sufrió un estrepitoso derrumbe, quedándose con dos bancas. La despedida presidencial de Toledo resultó deslucida hasta el punto de que su agrupación, por diversas vicisitudes, fue incapaz de llegar a las urnas con un candidato a la jefatura del Estado (claro que lo mismo les iba a suceder en las siguiente convocatorias al PAP de Alan García y, ahora, al PNP de Humala). En 2011, con Toledo en la boleta presidencial, Perú Posible remontó hasta a veintena de congresistas, aunque como miembro de una Alianza homónima junto con los partidos Acción Popular y Somos Perú. La traslación al Congreso de la Alianza Perú Posible, la Alianza Parlamentaria, no sobrevivió a la legislatura. Hoy, en 2016, Toledo y su colectividad se presentan en solitario.
Propuestas de campaña
Al igual que Alan García, Alejandro Toledo arranca su programa de Gobierno sacando pecho por las realizaciones de su anterior presidencia. Su tesis central es que el ritmo del PIB se está desacelerando peligrosamente y que urge "volver a crecer", como mínimo un 6% anual. Para ese fin, contempla la diversificación del aparato productivo con el empuje a los "productos diferenciados de alto valor agregado en los mercados de exportación" y el incentivo de un Programa de Desarrollo de Clusters regionales. También hace una valoración negativa del comportamiento de los precios, la balanza fiscal y la seguridad ciudadana. Como políticas de justicia e interior, promete crear un cuerpo policial especial de inteligencia contra el crimen organizado y codificar la cadena perpetua para un amplio catálogo de delitos graves. Ha dicho que no ve mal sacar a los militares a calle para tareas de vigilancia y de prevención del delito. En materia de salud, desea un seguro auténticamente universal. Otra de sus propuestas es subir el salario mínimo vital a los 950 soles desde los 750 actuales.

(Cobertura informativa hasta 1/4/2016).

Otros contenidos del Dossier Elecciones Perú 2016:

.Resultados de elecciones anteriores
.Encuestas
.Sistema electoral y partidos políticos
.Análisis y opinión
.Especiales electorales
.Perfil de país