Nong Duc Manh

© UN Photo/Mark Garten

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Actualización: 28 octubre 2016

Vietnam

Secretario General del Partido Comunista de Vietnam (2001-2011)

  • Mandato: 22 abril 2001 - 19 enero 2011
  • Nacimiento: Cuong Loi, distrito de Na Ri, provincia de Bac Kan, 11 septiembre 1940
  • Partido político: Partido Comunista de Vietnam (DCSV)
  • Profesión: Funcionario forestal y agropecuario
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Biografía

En su biografía oficial y en declaraciones de desmentido realizadas por él mismo a la prensa se insiste en que es hijo de unos campesinos de la minoría étnica tay de la provincia de Bac Kan, al norte de Hanoi. Sin embargo, su llegada a la Secretaría General del Partido Comunista de Vietnam (DCSV) en abril de 2001 estuvo acompañada del insistente rumor de que su verdadero padre fue el mismísimo Ho Chi Minh, el histórico líder de la guerra de independencia contra el colonialismo francés y luego enfrentado a Estados Unidos, que rigió como líder del partido y jefe del Estado hasta su muerte en 1969. Según esta versión, bastante convincente en opinión de algunos comentaristas, Manh sería un hijo ilegítimo tenido por Minh con la madre del niño cuando ésta, una doméstica de la etnia tay que murió al poco del parto, estaba a su servicio en Bac Kan, durante la etapa de clandestinidad en que puso en marcha la guerrilla del Viet Minh. Luego, desde la sombra, Minh habría teleguiado la carrera ascendente de su vástago biológico.

El currículum difundido señala que Manh se formó como técnico de explotaciones forestales entre 1958 y 1961 en Hanoi, la capital de la entonces República Democrática de Vietnam (RDV), más conocida como Vietnam del Norte por contraposición con la República de Vietnam fundada en el Sur como consecuencia, en ambos casos, de los Acuerdos de Ginebra de julio de 1954. Tras su graduación entró a trabajar en el Servicio de Bosques de Bac Kan y en julio de 1963 fue admitido en el Partido Comunista, entonces llamado Partido Vietnamita de los Trabajadores (DLDV), lo que le catapultó a puestos rectores en su profesión y le abrió las puertas de la formación superior.

Ascendido inmediatamente a subdirector de la explotación maderera de Bach Thong, al cabo de tres años el partido le envió a la URSS para recibir instrucción en el Instituto Forestal de Leningrado y de paso perfeccionar el ruso que venía estudiando en la Universidad de Lenguas Extranjeras de Hanoi. Hasta 1971 cursó su diplomatura en la capital soviética y de vuelta a Vietnam tomó clases de ideología en la escuela Nguyen Ai Quoc para cuadros de partido y se integró en la junta directiva del Servicio de Bosques de Bac Kan (en el ínterin, recuérdese, murió Ho Chi Minh). En 1973, año de la retirada de los estadounidenses de Vietnam del Sur, fue nombrado director de un núcleo agropecuario en la provincia y en 1976, año de la proclamación de la actual República Socialista de Vietnam (por la fusión de la RDV y la República de Vietnam del Sur, fundada por los victoriosos comunistas tras el colapso del régimen de Saigón y el final de la guerra en 1975), se convirtió en subdirector, y luego director, del Servicio de Bosques de Bac Thai a la par que miembro del Comité Provincial del Partido.

En las dos décadas siguientes su carrera en el aparato del partido prosiguió la senda ascendiente, en su etapa regional ligada a la provincia de Bac Thai. Fungió como vicepresidente del Comité Popular Provincial en 1980-1983, vicesecretario del Comité Provincial del Partido y presidente del Comité Popular Provincial de 1984 a 1986, y primer secretario del Comité Provincial del Partido y, por elección del VI Congreso del partido, miembro suplente del Comité Central del DCSV desde diciembre de 1986. En marzo de 1989 accedió a la condición de miembro pleno del Comité Central y hasta final de año tuvo otras dos promociones: en agosto fue nombrado para encabezar la Comisión de Nacionalidades de aquel órgano supremo del partido y en noviembre salió elegido diputado de la Asamblea Nacional, cuyo Consejo de Nacionalidades pasó también a dirigir en calidad de vicepresidente.

En el VII Congreso del DCSV, celebrado entre el 24 y el 27 de junio de 1991, el cual supuso el relevo de Nguyen Van Linh por Do Muoi en la Secretaría General, Manh ingresó en el selectivo Buró Político del Comité Central. El 3 de septiembre de 1992 reforzó sus atribuciones en el organigrama del Estado con la presidencia de la Asamblea Nacional, elegida en su IX Legislatura el 26 de julio anterior, por primera vez mediante votaciones directas aunque de lista única, que merced a la nueva Constitución promulgada el 15 de abril pasó a adquirir más relevancia institucional. El VIII Congreso del DCSV, entre el 28 de junio y el 1 de julio de 1996, le confirmó como miembro del Buró Político y la Asamblea Nacional hizo lo propio con su presidencia de la cámara en septiembre de 1997, en la sesión inaugural de la X Legislatura.

En los prolegómenos del IX Congreso del partido, a celebrar del 19 al 22 de abril de 2001 con la asistencia de 1.170 delegados, trascendieron opiniones críticas a la actuación del secretario general desde el 29 de diciembre de 1997, Le Kha Phieu, por tres altos jerarcas que si bien ya estaban apartados de los puestos de mando seguían conservando una notable influencia en las decisiones del Comité Central de 150 miembros y el Buró Político de 15 miembros. Estos eran: Do Muoi, primer ministro de junio de 1988 a agosto de 1991 y secretario general de junio de 1991 a diciembre de 1997; Vo Van Kiet, un tecnócrata de perfil reformista aún más nítido que el anterior y que fungió como primer ministro entre agosto de 1991 y septiembre de 1997; y, Le Duc Anh, presidente de la República de septiembre de 1992 a septiembre de 1997, considerado un conservador de la vieja guardia marxista.

Con sus francas censuras -especialmente en el caso de Muoi- a la labor de Phieu, estos líderes se hacían eco del descontento de numerosos cuadros del partido, empresarios y la población en general por la rigidez ideológica de quien ostentaba el galón de teniente general del Ejército y había fundado su carrera como comisario político. Decidida la remoción de Phieu, que acató obedientemente su despido, la cúpula se decantó por el relativamente joven y no particularmente brillante Manh, el cual fue elegido el 22 de abril séptimo secretario general del partido desde su fundación por Ho Chi Minh 71 años antes, en 1930. Durante unos días se especuló con que Nguyen Van An, jefe del poderoso Comité de Organización del partido, podría ser el elegido.

Los medios informativos internacionales destacaron el hecho de que Manh perteneciera a una minoría racial cuando todos sus predecesores en el liderazgo del partido habían sido vietnamitas étnicos (grupo al que pertenecen el 90% de los 81 millones de habitantes), y que su elección tuviera lugar en una etapa de fuertes agitaciones contestatarias de las comunidades tribales y campesinas del altiplano central, por conflictos sobre la propiedad de la tierra, la represión de sus actividades religiosas (la mayoría son adeptos a diversas iglesias cristianas) y lo endémico de su pobreza.

Más tangiblemente, el ascenso de Manh se ligó al deseo de librar con mayor efectividad la lucha contra la omnipresente corrupción y, sobre todo, de conferir un nuevo impulso a la era de las reformas de mercado que, bajo el lema de la Doi Moi (Renovación), arrancó en 1986 en el VI Congreso del partido y que tuvo a Nguyen Van Linh y a Do Muoi como grandes mentores. En este sentido, la vocación reformista de Manh, que sería partidario de limitar las transformaciones al terreno económico dejando más o menos intacto el político, sólo se presuponía fuera del núcleo interno del poder comunista; de hecho, había episodios de su trayectoria que, en opinión de algunos comentaristas extranjeros y la oposición vietnamita en el exilio, apuntaban a lo contrario.

Así, estas fuentes recordaron que Manh impulsó en la Asamblea Nacional en 1999 una ley de prensa particularmente restrictiva que otorgó al Ministerio de Cultura e Información plenos poderes para controlar y censurar toda información difundida por los medios de comunicación, inclusive Internet, y también hicieron notar su aquiescencia en el endurecimiento de la represión, ordenada por Phieu, de toda disidencia interior, con interdicciones, arrestos y penas de cárcel contra intelectuales y periodistas que divulgaban opiniones críticas sobre el monopolio del poder, la mutilación de libertades y demás características totalitarias del régimen comunista. Por de pronto, Manh se ubicó en esa troika dirigente que completan el primer ministro y el presidente de la República, oficinas ocupadas respectivamente por Phan Van Khai (desde el 25 de septiembre de 1997) y Tran Duc Luong (desde el 24 de septiembre de 1997), los dos de personalidad reformista, y que no son sino la expresión externa del sistema mancomunado del poder instituido a la muerte de Ho Chi Minh, el cual impide cualquier atisbo de personalización individual de la dictadura del partido.

Tan acendrada es la colegialidad del Buró Político del DCSV que la propia oficina de la Secretaría General, aunque preeminente, ha de someterse decisivamente al complejo juego de equilibrios entre las diversas corrientes del partido, y su titular, como se vio en el caso de Phieu, si no lo hace bien, está expuesto a las públicas reprobaciones y a la defenestración por sus camaradas, una característica que diferencia al vietnamita de los sistemas comunistas chino, laosiano y, sobre todo, cubano y norcoreano. Además, los desvelos para separar el Estado del partido han cristalizado en el refuerzo de la Presidencia de la República, el Gobierno y, como se comentó arriba, la Asamblea Nacional.

Manh se hizo cargo de la Secretaría General en una coyuntura, de nuevo, bastante prometedora para las oficialmente llamadas, tomando la terminología de la vecina China, "reformas de mercado de orientación socialista", que, como sucede en la potencia vecina, intentan trazar esa cuadratura del círculo que plantea el abrirse gradualmente al capitalismo e insertarse en el mercado mundial como únicas vías para el desarrollo industrial del país, pero cerrando a cal y canto la reforma política. Un horizonte positivo, pero sólo a la luz de los resultados macroeconómicos del presente: superado ya el bache de 1998-1999 por el impacto de la gran crisis asiática iniciada en 1997, hoy Vietnam presenta una tasa de crecimiento anual que oscila en torno al 5% (ritmo que es, no obstante, la mitad del logrado a mediados de los años noventa), la inflación está virtualmente aniquilada, la moneda estabilizada y las exportaciones, fundamentalmente petróleo, arroz paddy y café (Vietnam es el segundo exportador mundial de estos dos productos agrícolas), han remontado con brío.

Y es que la demora, ante la acumulación de reluctancias y temores por la integridad del régimen político, de transformaciones radicales que la lógica de la Doi Moi convierte en ineluctables, ha tenido su reflejo en una fluctuación a la baja de las, muy importantes con todo, inversiones privadas foráneas, procedentes sobre todo de los países asiáticos de la región (Singapur, Taiwán, Corea del Sur, Malasia, Japón), pero también, después del levantamiento en 1994 del embargo comercial vigente desde el final de la guerra, de Estados Unidos.

El déficit de infraestructuras, las profundas lagunas en la normativa comercial y financiera, las trabas burocráticas y la venalidad de los oficiales públicos, no sólo han espoleado todos estos años un capitalismo local bastante anárquico (empresas ilícitas, fraudes, evasión fiscal, especulación, piratería, contrabando), sino que han planteado barreras a una inversión foránea que desearía hacer más y mejores negocios en un país de desarrollo medio-bajo pero con muy interesantes potencialidades. Por lo demás, los rendimientos del aperturismo económico han ensanchado las diferencias en los niveles de desempleo, de renta por habitante y de aportación al PIB nacional entre el norte estatista y conservador y el sur mercantilista y emprendedor, que tiene en Ciudad Ho Chi Minh, la antigua Saigón, el corazón de todo este trasiego de actores del capitalismo. Se estima que, pese a los notables avances realizados en las dos últimas décadas, el 40% de los vietnamitas viven aún bajo la línea de la pobreza.

En el tiempo que lleva de secretario general del DCSV, Manh, hombre sólo un poco menos silente y rectilíneo de formas que los jerarcas de las generaciones anteriores, ha dado pie a algunas manifestaciones y cambios que abonan la impresión de que él es un reformista sólo en lo económico, más resuelto que líderes como Le Kha Phieu pero, quizá, menos dedicado que Vo Van Kiet, por poner un caso paradigmático. De momento, Manh se opone a cualquier cuestionamiento de la primacía del partido como "vanguardia de la clase trabajadora" y "líder de medio siglo de lucha revolucionaria", y a la "imposición de puntos de vista" extranjeros sobre Derechos Humanos y libertades fundamentales, en especial la de expresión.

En los últimos plenos del Comité Central, Manh ha propiciado la implementación de políticas más enérgicas en campos que él considera prioritarios como el reforzamiento del liderazgo del partido y el control sobre los diversos órganos del aparato, directrices destinadas a disciplinar a los cuadros para que combatan la corrupción en sus áreas de responsabilidad, la solución de los disturbios de las minorías étnicas y progresos claros en la reforma de las 5.600 empresas del Estado. Este último punto ha centrado buena parte de los debates, porque el siempre determinante sector conservador sostiene que la reestructuración del sector público con criterios de racionalidad económica podría poner en peligro "la estabilidad política y social", por lo que pide que el Estado siga teniendo en sus manos de alguna manera este vasto parque empresarial y así "asegurar la adhesión al camino del socialismo".

En marzo de 2002, el Comité Central aprobó permitir formalmente a los miembros del partido la dedicación a actividades capitalistas, entre apelaciones a permitir a los "buenos empresarios" enriquecerse y enseñar a otros ciudadanos "cómo enriquecerse también", todo lo cual recuerda el espíritu y la fraseología que han venido guiando las mutaciones económicas en China. En el mismo pleno se reconoció la importancia del pujante sector privado (las empresas de particulares nacionales aportan ya la mitad del PIB y emplean a tres cuartas partes de la fuerza laboral) en el desarrollo económico y se anunciaron medidas para incentivarlo y protegerlo.

Por lo que se refiere a la política exterior, el dirigente comunista ha proseguido junto con el primer ministro Khai y el presidente Luong la estrategia de amistad y buena vecindad con todos los países que son interlocutores comerciales y financieros. Por lo que a él respecta, entre el 30 de noviembre y el 4 de diciembre de 2001 prestó una visita a China, país con el que se restablecieron las relaciones diplomáticas en noviembre de 1991, y del 2 al 14 de octubre de 2002 realizó una gira por Japón, Bielarús y Rusia, ésta la heredera de la antigua potencia aliada, la URSS, cuyo derrumbe dañó muchísimo a Vietnam, aunque no supuso su colapso al acertar el país a redirigir con rapidez los intercambios con el extinto bloque soviético hacia los dinámicos mercados asiáticos.

No obstante ser origen y destino de una rica actividad diplomática, Vietnam sigue siendo un país ante todo atento a sus intereses domésticos y su peso en el proscenio internacional es muy débil. Este absentismo se ha hecho notar sobre todo a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos. Miembro de la boyante Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) desde el 28 de julio de 1995, Hanoi puso la sede a la VI Cumbre de la organización, el 15 y 16 de diciembre de 1998; un mes antes, el 18 de noviembre, el país asiático había sido admitido en la Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), en su VI Cumbre, celebrada en Kuala Lumpur.

Involucrado por tanto en las dos grandes organizaciones de liberalización comercial de Asia, Vietnam dispone hasta 2020 para formar parte del área de libre comercio que está desarrolando la APEC, y hasta el 1 de enero de 2006 para eliminar todos sus aranceles al comercio interno de la ASEAN, salvo algunos productos manufacturados que quedan excluidos hasta 2010; en ese momento, Vietnam estará plenamente insertado en el Área de Libre Comercio de la ASEAN, el AFTA, ya en servicio desde el 1 de enero de 2002 para los seis países fundadores (Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, Brunei y Singapur).

Los dirigentes comunistas vietnamitas tienen grandes expectativas en el futuro ingreso en la Organización Mundial de Comercio (OMC), para el que esperan estar preparados en 2005, y en el tratado comercial firmado con Estados Unidos en julio de 2000 y en vigor desde diciembre de 2001, el cual, basado en las normas de la OMC, abrirá a las empresas norteamericanos los sectores de la banca, los seguros y las telecomunicaciones a cambio de preferencias arancelarias para los productos de exportación de país asiático. Por otro lado, en abril de 2001 Vietnam suscribió con el FMI un acuerdo para un préstamo de 368 millones de dólares a cambio de un programa de reformas bien detallado que debía clarificar el marco legal del sistema financiero y explicar qué hacer -si reestructurar, privatizar o liquidar- con al menos una tercera parte de las empresas del Estado.

(Cobertura informativa hasta 14/2/2003)