Haitham ibn Tariq Al Said

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Actualización: 20 enero 2020

Omán

Sultán (2020-)

  • Haitham ibn Tariq ibn Taimur Al Bu Said
  • Mandato: 11 enero 2020 - En ejercicio
  • Nacimiento: Mascate, 13 octubre 1954
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Presentación

El 10 de enero de 2020 Qaboos ibn Said, sultán, primer ministro y monarca absoluto de Omán en el último medio siglo, falleció de un cáncer a la edad de 79 años. Al día siguiente, el Consejo de la Familia Real, a petición formal del Consejo de Defensa, anunció que el nuevo sultán era un primo carnal del difunto, Haitham ibn Tariq, de 65 años y en ese momento ministro de Patrimonio y Cultura. El ascenso al trono de Haitham acontece en unas circunstancias singulares: el soltero Qaboos no tenía hijos y tampoco había designado públicamente a un heredero. Ahora bien, la rapidez en la ejecución de las previsiones sucesorias, bien establecidas por el Estatuto o Ley Básica del país, que proclama el carácter hereditario y patrilineal de la monarquía, hace pensar en un mero cumplimiento por los notables de la casa real Al Bu Said de la voluntad de Qaboos, la cual se habría mantenido en secreto.

En los últimos meses, a medida que la progresión de la enfermedad incurable de Qaboos ganaba evidencia, hubo especulaciones sobre una terna de favoritos que incluía a Haitham y a dos de sus hermanos, Asad, viceprimer ministro, y Shihab, consejero del sultán, quienes a diferencia del primero son hombres formados en el Ejército. Finalmente, el sultanato recayó en Haitham, el cual, dato añadido, fue también cuñado de Qaboos por poco tiempo, los tres años (1976-1979) en que el primer jefe de Estado y de Gobierno del Omán independiente, emancipado del semiprotectorado británico en 1971, estuvo casado con su hermana Nawal.

Por lo demás, Haitham, a la luz de su trayectoria de gobierno, es retratado como un dirigente bien familiarizado con el mundo occidental, las relaciones diplomáticas y, más en este caso al haberse tratado de su competencia directa, la planificación de las metas de la modernización y el desarrollo a largo plazo de Omán, un país petrolero consciente de la necesidad de diversificar su matriz productiva, más en tiempos de crecimiento nulo e incluso negativo, y de desempleo creciente. El sultanato, que desde 1991 celebra elecciones a un Majlis consultivo sin base de partidos, desconoce la prensa libre y presenta de hecho uno de los sistemas de concentración del poder más personalistas del mundo, pasa por serias dificultades financieras y sus reservas de crudo son bastante inferiores a las que atesoran otras monarquías del Pérsico. Su PIB por habitante es cuantitativamente menor, pero aún y todo figura entre los más altos de Asia.

Con su discurso de juramentación, Haitham ha añadido a la suavidad de la sucesión el factor de la continuidad. El nuevo sultán promete "seguir el mismo curso adoptado por el anterior sultán (...) aplicando políticas exteriores basadas en la coexistencia pacífica entre pueblos y países sin ninguna interferencia en los asuntos internos de otros estados (...) contribuyendo y reclamando soluciones pacíficas y amistosas para todas las disputas".

La manifestación de intenciones viene a confirmar que el estable Omán no alterará su línea específica, de autoexclusión de las medidas de fuerza y preferencia por las iniciativas mediadoras, en el seno del Consejo de Cooperación del Golfo, donde Arabia Saudí lleva la voz cantante. Mascate, antesala del estrecho de Ormuz y estratégicamente situado en el corazón de una vecindad donde resuenan los tambores de guerra, no quiso participar en la coalición militar que bombardea a los hutíes en Yemen, rehusó también sumarse al boicot interno al díscolo emirato de Qatar y, distinción fundamental, ha preservado unas relaciones de cordialidad con Irán, rasgos todos de una autonomía diplomática que para los Saud resulta irritante, aunque tolerable. Las peculiaridades religiosas dan un contexto tradicional a esta franquicia, pues los Said y la mayoría de sus súbditos profesan una rama del Islam, el Ibadismo, que no se adscribe ni al Sunnismo ni al Shiísmo, luego tampoco a su rivalidad multisecular. Su estrecha cooperación en materia de seguridad con Washington, que goza de facilidades militares y antiterroristas en esta parte de la península Arábiga, termina de componer el papel único de Omán, socio e interlocutor a la vez de Arabia Saudí, Estados Unidos e Irán. Así como de Israel.


(Texto actualizado hasta enero 2020)

Biografía

El sultán Haitham ibn Tariq, decimoquinto soberano de la dinastía Al Bu Said y primo 14 años más joven de su fallecido antecesor en el trono, el sultán Qaboos ibn Said, es hijo de Tariq ibn Taimur y de Shawana ibnt Hamud ibnt Ahmad Al Busaidiyah, una de sus tres esposas. El abuelo paterno de Qaboos y Haitham fue Taimur ibn Faisal, sultán de Omán entre 1913 y 1932. El joven, de acuerdo con la tradición, fue educado por preceptores áulicos en Mascate y posteriormente estudió como alumno del Programa de Servicio Exterior (FSP) de la de la Universidad de Oxford, obteniendo la graduación en 1979.

Para entonces, Omán, una monarquía absoluta de la región del golfo Pérsico sin resquicios institucionales que menoscabaran el poder omnímodo del sultán, ya llevaba casi una década gobernada por Qaboos, quien en 1970, a la edad de 29 años y con la ayuda del Reino Unido, había arrebatado el trono a su padre Said en un limpio golpe de palacio. En 1971 Qaboos negoció con los británicos el final de su protectorado de facto, merma de soberanía simbolizada por la presencia en Mascate de un cónsul general, en 1976 derrotó la rebelión secesionista, apoyada por el bloque soviético, en la provincia meridional de Dhofar y en lo sucesivo se esforzó en modernizar el atrasado país invirtiendo en su desarrollo humano y material con los ingresos generados por el petróleo, empresa que cosechó sobresalientes resultados.

A diferencia de otros miembros de la familia real, Haitham, quien siguió estudios de posgrado en el Pembroke College de Oxford, no se sintió atraído por la carrera militar, sino que mostró inclinaciones hacia el deporte, las relaciones internacionales y el mundo de la cultura.

Al frente de la Asociación de Fútbol de Omán desde 1983, en 1986 su primo, que además de jefe del Estado era también el jefe del Gobierno desde el puesto de primer ministro, le nombró subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, luego Ministerio de Asuntos Exteriores, cuyo responsable era Yusuf ibn Alawi ibn Abdullah, si bien oficialmente el ministro del área era el propio sultán. En 1994 Haitham fue promovido a secretario general del Ministerio de Exteriores y en marzo de 2002 el sultán le confió el Ministerio de Patrimonio y Cultura, importante cartera que incorporó la presidencia del Comité Visiones del Futuro, responsable de planificar la estrategia del desarrollo nacional a largo plazo, hasta el año 2040. En el Gobierno Haitham tenía como directo superior al viceprimer ministro del Consejo de Ministros, Fahd ibn Mahmoud, pariente de la familia real y en el cargo desde 1972.

La paulatina incorporación de Haitham a las altas tareas gubernamentales, hasta convertirse en una de las autoridades más conspicuas del sultanato, con un marcado perfil diplomático e internacional, buen conocedor de Occidente y de los retos de la modernidad, fue paralela a la pausada evolución del régimen en el terreno político, que pese a los leves cambios introducidos por el sultán desde principios de los años noventa no alteró su naturaleza absolutista y en extremo personalista, es decir, puramente dictatorial. Ahora bien, Qaboos, hombre de carácter templado y equilibrado dentro de su ultraconservadurismo y su negativa a realizar una verdadera apertura democrática, no casaba con el estilo arbitrario o violento. Aunque podía reprimir y atajar sin vacilaciones aquellas muestras de disidencia o descontento (por lo demás más bien raras, en un país sin apenas oposición política y con una sociedad civil muy poco organizada) que considerara una amenaza para el poder, su disposición de fondo apuntaba a la moderación y la indulgencia.

En 1991 Qaboos convocó las primeras elecciones, por sufragio censitario y sin base de partidos, que continuaron rigurosamente prohibidos, a una Asamblea Consultiva (Majlis ash-Shura) desprovista de capacidad para legislar y en 1997 estableció un Consejo de Estado (Majlis ad-Dawla) de nombramiento real a modo de cámara alta de un sistema pseudoparlamentario. El ritmo de los avances a cuentagotas, como la introducción de un verdadero sufragio directo, el fin del veto por el sultán a los asambleístas electos que no fueran de su gusto y la habilitación a las mujeres para ser candidatas al Majlis además de poder votarlo, no se aceleró perceptiblemente tras el capítulo local de la Primavera Árabe de 2011.

Aquellas protestas populares, rápidamente sofocadas manu militari con el resultado de dos muertos, empujaron al sultán a realizar gestos de distensión y a conceder nuevas reformas limitadas, entre ellas la dotación al remedo de Parlamento de un pequeño rol legislativo, la destitución de funcionarios señalados por corrupción, medidas para la creación de empleo y el incremento de los beneficios sociales para los ciudadanos omaníes. Estos últimos, aun al precio de disparar el déficit público, tanto que en 2016 el Gobierno, acuciado por el descenso de la renta petrolera, optó por recortar subsidios y tirar de austeridad.

Haitham tomó como esposa a Ahad ibnt Abdullah ibnt Hamad Al Busaidiyah. La pareja tuvo cuatro hijos, dos varones, Theyazin y Bilarab, nacidos entre 1990 y 1995, y dos mujeres, Thuraya y Omaima. Además de a él, su padre Tariq concibió a otros ocho hijos e hijas con sus tres esposas. Estos hermanos y hermanastros de Haitham eran Talal (nacido en 1947), Qais (1952-2011), Asad (1954), Shihab (1956), Adham (1959), Amal (1950), Nawal (1951) y Fares (1961-1982), tratándose las tres últimas de chicas. Precisamente, Nawal se convirtió en 1976 en la esposa de Qaboos, de manera que los primos carnales pasaron a ser también cuñados.

Sin embargo, en 1979 el sultán se divorció de Nawal y luego ya no volvió a casarse. Como en su matrimonio no había tenido descendencia y posteriormente tampoco hizo público el nombre de ningún heredero, el soltero Qaboos generó, al menos de puertas afuera, un problema sucesorio en Omán. No obstante, del sultán se esperaba que dejara escrito dentro de un sobre el nombre de un escogido para ocupar el trono llegado el caso.

El Estatuto Básico del sultanato, otorgado por Qaboos vía decreto en noviembre de 1996 y enmendado en octubre de 2011 tras las protestas de febrero, estipulaba que en la eventualidad de la vacancia del trono -se sobreentendía que por fallecimiento del titular- la familia real, reunida en Consejo, debía elegir al nuevo sultán en el plazo de tres días y de entre los descendientes patrilineales de Turki ibn Said, el monarca que restauró el Sultanato de Omán y Mascate bajo el poder de la casa de Said en 1871. Tal hombre, además, debía ser "musulmán, maduro, juicioso e hijo legítimo de padres omaníes musulmanes", rezaba textualmente el artículo 5 del Estatuto. Si el Consejo de la Familia Real, formado por una cincuentena de miembros varones, no llegaba a un acuerdo, entonces entrarían en escena los jefes de los dos Majlis, el jefe de la Corte Suprema y los miembros del Consejo de Defensa, los cuales harían cumplir la voluntad expresada por el sultán difunto en el famoso sobre sellado, procediendo a la apertura del mismo y entronizando a la persona cuyo nombre allí figurara.

Tal era el peculiar mecanismo legal que regulaba las previsiones sucesorias al trono omaní, luego en teoría no podía crearse un vacío de poder duradero o un conflicto de pretendientes cuando falleciera el sultán. A lo largo de 2018 y 2019 Qaboos, al final de su séptima década de vida, fue reflejando en su físico los avances de una enfermedad grave que resultó ser un cáncer de colon de difícil tratamiento. Los observadores conjeturaron entonces que el heredero de Qaboos sería seguramente alguno de sus primos sexagenarios hijos del tío Tariq, tres concretamente: Haitham, el ministro de Patrimonio y Cultura, tan identificado con el progreso material del sultanato, su transición a un modelo de economía sostenible, menos dependiente de la producción petrolera, y su cultura de diplomacia y mediación en los conflictos regionales; Asad, general del Ejército en la reserva y desde 2017 viceprimer ministro del Gobierno, responsable de las Relaciones Internacionales; y Shihab, anterior comandante de la Armada Real y consejero del sultán.

(Cobertura informativa hasta 31/12/2019)

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Ministerio de Exteriores del Sultanato de Omán