La relación euro-latinoamericana a través del proceso de integración regional europea

Fecha de publicación:
02/1996
Autor:
Anna Ayuso
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Una perspectiva europea

En el mar de flujos y reflujos del reciente devenir histórico en las relaciones eurolatinoaméricanas, la construcción de la integración europea constituye una marea de fondo que ha dominado el diálogo. La evolución de estos contactos queda necesariamente enmarcada en el complejo de políticas e instrumentos que permitieron a la Comunidad Europea (CE) acceder a su actual estatuto en el contexto internacional. La política exterior de la CE, como su misma construcción, se cimentó sobre dos pilares: la cesión de competencias estables por medio de Acuerdos Internacionales y la cláusula evolutiva, que permite una progresiva asunción de competencias en la medida necesaria para una óptima consecución de los objetivos del Tratado fundacional. Surgió así una correlación entre el fundamento jurídico de las competencias comunitarias y la extensión material de éstas(Groux/Manin,1985) y aquél condicionó los instrumentos utilizados para formalizar una determinada obligación internacional, de modo que observar los instrumentos jurídicos empleados en las relaciones con América Latina (AL) sirve de prospección sobre el grado de profundización adquirido. Adicionalmente y al paso de sucesivas ampliaciones, la Comunidad instituyó unos esquemas de relación regional selectivos en función de prioridades consensuadas por el conjunto de Estados miembros. Entre los países en vías de desarrollo (PVD), AL atrajo inicialmente sólo un modesto interés respecto al de las antiguas colonias de los países miembros y tampoco podía competir con las perspectivas comerciales de los países industrializados o las expectativas más recientes de la Europa del Este y el Magreb. Este papel secundario planeó incluso en los escogidos momentos de entendimiento posteriores. Para hacer un análisis global en perspectiva histórica, recurrimos a una doble estructuración de las relaciones. En corte vertical se distinguen tres ámbitos materiales: el político-diplomático, las relaciones económico-comerciales y la cooperación para el desarrollo, con evoluciones diversas pero relacionadas entre sí, de manera que de la comparación se pueden destilar las principales tendencias. En horizontal se establece una división en períodos que tiene en cuenta la progresividad de la política exterior de la Comunidad, pues cualquier intento de periodizar ha de enmarcarse en dicho proceso de ensanchamiento material paulatino y constreñirse a los instrumentos disponibles.