El sistema regional de pagos centroamericano: razones de su fracaso y reconversión (1989-1993)

Fecha de publicación:
11/1995
Autor:
Rafael de Juan Peñalosa
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Tal vez el proyecto más ambicioso de cuantos ha emprendido la Comunidad Europea (CE), en el marco de su relaciones de cooperación con Centroamérica, haya sido el numerado como ALA 89/12, por el que se proponía poner en marcha un sistema regional de pagos que facilitara el incremento de los flujos comerciales entre los países centroamericanos contribuyendo así, indirectamente, a acelerar e intensificar los nuevos intentos de integración regional. La asistencia comunitaria a este proyecto fue solicitada por los países centroamericanos con ocasión de la Conferencia de San José V (San Pedro de Sula, 27/28 de febrero de 1989). En esta Conferencia los mismos países requirieron también la creación de un fondo especial en favor de los países más desfavorecidos del istmo (Honduras y Nicaragua) y el envío de una asistencia técnica al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para reforzar sus estructuras y su capital. Tras un detenido estudio, la CE decidió dar una respuesta positiva a tales demandas. El Convenio de Financiación para el Sistema de Pagos fue firmado en Dublín con ocasión de la San José VI (9/10 de marzo de 1990). El Convenio de Financiación para el Fondo Especial se firmó en Managua (San José VII, 18/19 de marzo de 1991). Por otra parte, el apoyo tanto diplomático, como financiero y técnico se han ido desarrollando con intensidad y normalidad durante los últimos años. El Sistema de Pagos Centroamericano (SPC) -o Sistema Regional de Pagos de Centroamérica (SRPCA)- disfrutó en todo momento de un importante apoyo político, tanto por parte comunitaria como por la centroamericana.