Introducción

Fecha de publicación:
12/2010
Autor:
CIDOB
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Países del sur de Europa como Portugal, España, Italia y Grecia han llevado a cabo la transición migratoria mucho más tarde que los del norte europeo, y comparten desde la década de 1990 una evolución similar de sus políticas migratorias, a pesar de producirse desarrollos particulares y/o específicos. La más reciente tradición de recepción de flujos migratorios por parte de ciertos países europeos del Mediterráneo, con la excepción de Francia, en contraste con su larga trayectoria de emigración hacia América y el norte de Europa, coincide con el infradesarrollo de las medidas de regulación y control de la inmigración que han tenido hasta hace relativamente poco tiempo. De este modo, estos estados se han caracterizado por combinar una pauta de entrada de migrantes de forma irregular, junto a procesos periódicos de regularización extraordinaria de los indocumentados. El último gran proceso de regularización llevado a cabo en España fue en 2005, y tuvo aproximadamente 700.000 solicitudes. Anteriormente se habían realizado regularizaciones en 1985, 1991, 1996, 2000 y 20011. El caso de Italia también ilustra esta situación: "En Italia se han realizado diversos procesos de regularización de extranjeros extracomunitarios, y en ellos han podido regularizarse después de la Ley 943/1996, 105.000 extranjeros; de la Ley 39/1990, 222.000 extranjeros; del Decreto-ley 489/1995, 246.000 extranjeros; de los Decretos de 1998 y 1999, 217.141 extranjeros, y de la Ley 189/2002, 634.728 extranjeros, siendo rechazados en casi cada uno de los procesos un número insignificante de expedientes".