Conocimiento y cultura, ¿Agentes de barbarie?

Fecha de publicación:
12/2012
Autor:
Gonçal Mayos Solsona
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La cuestión que preside nuestro cuarto panel fue claramente anticipada por Walter Benjamin, pero en muchos sentidos se ha acentuado hasta convertirse en una de las mayores paradojas de nuestro tiempo. Benjamin (1971: 81) avisaba al final del apartado VIIde sus Tesis de filosofía de la historia que «todo el patrimonio cultural [...] tiene irremisiblemente un origen en el cual no puede pensar. Tal patrimonio debe su origen no solo a la fatiga de los grandes genios que lo han creado, sino también a la esclavitud sin nombre de sus contemporáneos. No existe documento de cultura que no sea a la vez de barbarie».

Benjamin apunta con máxima radicalidad a la sorprendentemente fácil conversión del conocimiento y la cultura en agentes de barbarie. Va más allá de la cruel subordinación y trágica sumisión de quienes con su anónimo sacrificio hicieron posibles los grandes éxitos que la historia canta. Como ironiza Bertolt Brecht (1976: 88s): «Un triunfo en cada página. / ¿Quién preparaba los festines? / Un gran hombre cada diez años. / ¿Quién pagaba los gastos?».