El proceso de desmovilización y "reinserción" de la Contra nicaragüense: algunas claves para el análisis de la violencia rural en Nicaragua

Fecha de publicación:
04/2002
Autor:
Salvador Martí Puig
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El inicio del proceso: acuerdos de papel

Con la firma de los Acuerdos de Sapoá (el 24 de marzo de 1988) y Tela (el 7 de agosto de 1989) “terminó” la guerra que, durante casi nueve años, sostuvieron los sandinistas y la Contra, y se inició otro proceso no menos complejo y problemático, a saber, el proceso de desmovilización de los miembros de ambos ejércitos y su posterior “integración” en la sociedad. En primer lugar, cabe señalar que el proceso de desmovilización fue largo, agónico y contradictorio. El acuerdo firmado en Tela por los cinco presidentes de la región se tituló “Plan conjunto para la desmovilización, repatriación o reubicación voluntaria en Nicaragua y terceros países de los miembros de la Resistencia Nicaragüense y de sus familiares; así como de la asistencia para la desmovilización de todas aquellas personas involucradas en acciones armadas en los países de la región, cuando voluntariamente lo soliciten”. En este plan se creó una Comisión Internacional de Apoyo y Verificación (CIAV) –integrada por representantes del Secretario General de Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos (OEA)– que tenía como objetivo ejecutar, en el plazo de noventa días (desde la fecha de su constitución), el retorno a Nicaragua de los miembros de la Resistencia Nicaragüense y su posterior integración en el proceso político que entonces acontecía y en la sociedad.