Las relaciones España-Estados Unidos, en la encrucijada

Fecha de publicación:
07/2009
Autor:
Charles Powell
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Las relaciones de España con la superpotencia mundial se situaron en una interesante encrucijada tras la elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos en noviembre de 2008 y su toma de posesión en enero de 2009. Por un lado, tanto el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como buena parte de la opinión publica española celebraron su triunfo electoral
con alegría y esperanza, y dieron por supuesto que permitiría superar el desencuentro que se había producido con la administración de George W. Bush tras la retirada de las tropas españolas de Irak en 2004. Influidos quizás por la euforia propia de la campaña electoral, algunos analistas españoles vieron en el triunfo de Obama la posibilidad de forjar una relación especial entre el dirigente estadounidense y su homólogo español en base a sus supuestas afinidades ideológicas, que a su entender podría incluso dar lugar al desarrollo de una agenda compartida “Zapatobama” (Palacio y Solana, 2008). Sin embargo, las enormes expectativas suscitadas por el triunfo de Obama –en España como en otros lugares de Europa– parecían
ignorar tanto la magnitud de los retos a los que debía enfrentarse la nueva administración estadounidense como el peso de ciertos principios, intereses y prioridades que han dotado tradicionalmente a la política exterior norteamericana de grandes dosis de continuidad.