2000, el año que fue recibido con un responso

Fecha de publicación:
06/2001
Autor:
Carlos Alonso Zaldivar
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Aunque 2000 era el último año del segundo milenio su llegada fue recibida celebrando el comienzo de un milenio nuevo, así que al joven año aquella algarabía debió sonarle a responso. No traigo esto a cuento por minuciosidad contable. Nada de eso. Recibir así a 2000 no fue un error, sino un signo de los tiempos. Quienes se empeñaron en que un siglo debía terminar cuando sólo habían transcurrido 99 años, tenían sus razones para hacerlo. ¿Recuerdan el “efecto 2000”? Nos tuvieron con el alma en vilo pendientes de si el fallo de las computadoras traía el caos. A la hora de la verdad, es decir, cuando los relojes digitales marcaron 00:01 del 1 de enero de 2000, no pasó nada. El mundo respiró y olvidó sus temores. Con ese olvido también respiraron algunas empresas que se habían embolsado miles de millones de pesetas so pretexto de corregir unos riesgos imaginarios. Sus jefes de ventas fueron los responsables de que 2000 fuera recibido con un responso. Esos heraldos de la "sociedad del conocimiento" hicieron un buen negocio convenciéndonos de que 100 ya no eran 100, sino 99. Lo dicho, 2000 nació bajo el signo de los tiempos (nada más natural, por otra parte). Ahora bien, en su transcurso el nuevo año se vengó de la informática. Primero dejó que el índice Nasdaq subiera hasta los 5.000 puntos y después lo mandó cuesta abajo hasta los 2.500, lo que supuso una caída del 50%, el fin de la burbuja de "las tecnológicas" y abundantes quiebras entre las ".com".