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Mediterráneo y Oriente Medio - [05/07/2013]

Ciclo “¿Qué pasa en el mundo?” Siria: evolución del conflicto y reacción internacional

Después de más de dos años desde el inicio de las revueltas en Siria en contra del gobierno de Bashar al-Assad, la escalada en el nivel de violencia, la división interna de las fuerzas opositoras y la regionalización del conflicto que afecta a cada vez más actores ha puesto de manifiesto la relevancia del tema sirio. En ese sentido, la celebración del ciclo“¿Qué pasa en mundo?” Siria: evolución del conflicto y reacción internacional, respondió a cuestiones fundamentales del conflicto e hizo balance de la situación que vive el territorio en la actualidad.

El pasado 27 de junio, CIDOB celebró una nueva edición del ciclo "¿Qué pasa en el mundo?", que reunió a Ignacio Álvarez Ossorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Alicante, y Ferran Izquierdo, profesor agregado de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona, para entablar un diálogo sobre la conflictividad de la crisis en Siria y discutir los posibles futuros escenarios. La sesión fue moderada por Eduard Soler, coordinador de investigación de CIDOB y experto en Mediterráneo y Oriente Medio.

Eduard Soler presentó la sesión mostrando las grandes líneas del debate en torno a la evolución y la naturaleza del conflicto sirio en tanto que se analizaron los posibles escenarios que se pueden dar en la región. Como punto de partida, Ignacio Álvarez Ossorio contextualizó la evolución del conflicto de Siria con los países del entorno, indicando que una de las principales diferencias con el resto de países árabes ha sido la dureza de la represión del régimen contra la población civil y la persecución de la oposición (Hermanos Musulmanes) que se organiza en el exterior. No obstante, Álvarez Ossorio explicó que la militarización es un elemento que está evolucionando de forma similar en toda región y manifestó la pasividad de la comunidad internacional ante el conflicto sirio debida a la falta de intereses y “mientras la crisis siria no afecte al entorno regional”. Según el investigador, podemos hablar de guerra civil y violencia sectaria en Siria si atendemos a las cifras de muertos, heridos y desplazados. Por su parte, Ferran Izquierdo planteó el inicio de las revueltas árabes como la piedra angular de la confrontación de la sociedad civil contra el poder. En un ejercicio de sociología del poder, Izquierdo se refirió a la violencia ejercida por el gobierno de Bashar al-Assad como la respuesta para la supervivencia de la elite. “La elite no se puede permitir desaparecer” aseguró. De igual forma, comentó que “la mayoría de sectores de poder en el mundo árabe siguen manteniéndose” porque quién controla el Estado acaba por controlar todo el entramado institucional.

Uno de los temas centrales de estudio del conflicto sirio es el rol de las minorías comunitarias. Álvarez Ossorio analizó la dimensión de la guerra sectaria y expresó la relevancia del sectarismo religioso en Siria. En primer lugar, destacó el resentimiento por parte de la población musulmana suní frente al gobierno de Bashar al-Assad (Partido Baath), dominado por alauitas. Según Álvarez Ossorio, la fragmentación de la sociedad siria suscita una “realidad confesional que genera desconfianza”. Por otra parte, la diversidad étnica es también importante en el territorio, que comparado con otras regiones, no es un país tan homogéneo en términos étnicos. Resulta interesante analizar el papel del 15% de población kurda en el territorio, que según Álvarez Ossorio “son los grandes beneficiarios de la crisis en Siria, ya que han llegado a un pacto implícito por el cual el régimen se retira de los territorios que ocupan, hecho que ha facilitado instaurar una autonomía kurda en el norte del país”. En caso de una eventual caída del régimen, estas concesiones pueden crear un conflicto en la región septentrional del país. Con respecto a la situación política y concretamente el papel de los principales grupos políticos, Izquierdo explicó la evolución el Islam político y las nuevas formas de intervención en el sistema político. Una de las principales, consiste en democratizar el sistema político para dar cabida en los regímenes, mientras que otro elemento relevante se basa en un cambio en el discurso para ganar apoyo popular. Para que este proceso pueda llevarse a cabo, comentó Izquierdo, existen estrategias que incitan a la moderación en el discurso y una apuesta firme por la vía parlamentaria. A continuación, expresó que la división de las fuerzas opositoras en Siria se ha convertido en una realidad mediante “la fuerza que está cogiendo el salafismo”. El movimiento salafista en su derivación radical, tiene el objetivo de la transformación del Estado desde la base de la acción radical con el propósito de crear un espacio propio, aseguró Izquierdo, quién manifestó la vinculación de éste fenómeno con el terrorismo y advirtió que ese elemento puede crear numerosas dificultades a Siria en el futuro.

En una dimensión regional, Álvarez Ossorio detalló que los principales actores a tener en cuenta son Turquía, Irán, Arabia Saudí y Qatar. En primer lugar, Turquía es el actor principal por razones geoestratégicas. Por su parte, Irán tiene una alianza estratégica con Siria y unos vínculos fuertes, algo que según Álvarez Ossorio es contradictorio con la visión del panarabismo sirio. Sin embargo, el papel de Irán es central por el apoyo económico, armamentístico y militar que brinda. En relación a los respaldos políticos de los actores regionales, se aprecia que los Hermanos Musulmanes tienen el soporte de Turquía y Qatar, mientras que el salafismo mantiene el aval de Arabia Saudí. El peor escenario posible para Siria, entonces, es la prolongación del conflicto ante la impasividad de los actores regionales. Desde una perspectiva internacional, Izquierdo manifestó que EEUU, Gran Bretaña y Francia son los principales actores externos para la región. Gran Bretaña y Francia no contemplan una intervención directa en Siria, –explica Izquierdo– ya que podría despertar de nuevo el fantasma colonial. En el caso de una hipotética intervención de EEUU, el problema se centraría en la fragmentación de Siria y un conflicto de intereses con su aliado israelí en los Altos del Golán. Por su parte, Álvarez Ossorio excluyó un escenario de confrontación entre Israel y Siria. A modo de conclusión, Izquierdo reflexionó sobre los vínculos entre las oscilaciones del precio del petróleo con la conflictividad en Oriente Medio y remarcó que no existen todavía suficientes intereses para que el conflicto sirio acabe.

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