Programa Europa - [16/10/2009]
“Necesitamos a la Unión Europea porque solos no podemos resolver nuestros problemas”
Islandia, que vive la peor crisis económica de su historia, solicitó su entrada en la Unión Europea el pasado mayo. El ex ministro de Exteriores islandés, Jón Baldvin Hannibalsson, quien negoció a finales de los ochenta un acuerdo con la UE que le da acceso al mercado único, analizó en el “Desayuno Europeo” de CIDOB la relación de mutuo interés que tendría para Europa la entrada de un nuevo socio escandinavo. Destacó la relevancia del debate para el Gobierno español, pues el inicio de las negociaciones podría coincidir con la Presidencia española del Consejo a principios del próximo año.
Uno de los frutos inesperados de la crisis ha sido el acercamiento de Islandia a la Unión Europea. Hannibalsson subrayó dos escollos para que dicha aproximación se materialice en una adhesión que en el caso del otro país escandinavo que no es miembro, Noruega, fracasó en dos ocasiones. El primero, la falta de consenso político en un país que, tras sólo medio siglo de recuperada independencia, ve peligrar de nuevo su autonomía frente al gigante comercial europeo. Hannibalsson describió la actual “paradoja política islandesa” donde el gobierno de la primera ministra Jóhanna Sigurdardóttir es una alianza en minoría de socialdemócratas, proeuropeístas y el partido izquierdista verde, opuesto firmemente a la candidatura por considerar que el ingreso traerá consigo la pérdida del control nacional sobre los recursos pesqueros. Esta será, precisamente, la delgada línea roja sobre la que pendan las negociaciones: “mantener el control sobre un recurso vital para la economía islandesa”. No en vano la explotación de los inmensos caladeros en sus aguas ha llegado a representar el 80% de su economía. Aún es también reciente el recuerdo de las “Cod Wars” con el Reino Unido en los setenta por los derechos de pesca en el Atlántico Norte.
La UE e Islandia: ¿una relación de interés mutuo?
El ex ministro de Exteriores islandés es buen conocedor de las dificultades de las negociaciones, cuyo inicio, de cumplirse la presumible “luz verde” en el Consejo de diciembre, podría coincidir con la Presidencia española de la UE a principios de 2010. Hannibalsson negoció a finales de los ochenta el acuerdo de entrada de Islandia en el Área Económica Europea. Un acuerdo que ofrece acceso al mercado único europeo y del que forman parte el resto de sus socios en la European Free Trade Association (Noruega, Liechtenstein) salvo Suiza. Por ese acuerdo, la entrada de Islandia podría cerrarse, desde el punto de vista técnico, de forma rápida pues sólo hay 9 de los 35 capítulos pendientes. Un asunto que ha levantado recelos en los países balcánicos (Macedonia y Croacia) que llevan un lustro esperando la entrada a la UE. Sin embargo, la negociación puede encallarse pues entre los temas pendientes figura la cuestión fundamental para Islandia de la Política Pesquera Común. Según el político islandés, la UE representa no sólo una opción de necesidad inmediata, pues Islandia necesita de socios y expertos que le ayuden a devolver la confianza en el país de los inversores internacionales, sino también la única alternativa que puede garantizar estabilidad y bienestar a largo plazo. Pues, tras la profunda crisis “Islandia no puede resolver por sí sola los problemas a los que se enfrenta”.
Para Hannibalsson no sólo habrá ventajas para el nuevo socio en la integración con la UE. Ve también rentas geopolíticas para el continente. El deshielo en el ártico, por el calentamiento global, está redibujando la carta náutica de la política. Nuevas rutas comerciales marítimas con América del Norte y el Este Asiático cambiarán los equilibrios económicos en la próxima década. Además, los inmensos recursos naturales ocultos bajo el hielo sitúan a Islandia y al resto de países escandinavos en una posición inmejorable por su acceso directo que la Unión Europea podría aprovechar para contrarrestar su dependencia energética con Rusia.
Momento de asumir responsabilidades
Islandia, que vivió una década de bienestar desconocido con el boom de los bancos de inversión, sufre ahora la peor crisis de su historia con el colapso de su sistema bancario y la devaluación de la corona a la mitad de su valor a principios de 2007. Hannibalsson calificó la crisis no sólo como económica sino institucional y política, puesto que fallaron el Gobierno, el banco central y el resto de instituciones que tenían que velar por el bienestar de los ciudadanos.
Islandia, país en bancarrota, tras negociar un préstamo con Rusia, acudió al Fondo Monetario Internacional (FMI) en noviembre de 2008. El plan de rescate del FMI, con un préstamo de 4.600 millones de euros, prevé un plan de austeridad fiscal y drástica reducción de la deuda pública, que es la segunda mayor de las economías desarrolladas detrás de Japón y que representa casi el doble del producto interior bruto. Hannibalsson criticó el plan por encontrarse en las antípodas de lo que están haciendo el resto de países, con planes de estímulo y gasto público para atenuar la parálisis del sector privado. Calificó el plan como “una medicina equivocada en un momento equivocado y en el lugar menos indicado”. El político islandés cree que ha llegado el momento de que los responsables sean juzgados y asuman sus responsabilidades. Hannibalsson culpó al “fundamentalismo neoliberal” de principios de siglo que se tradujo en una desregulación y privatizaciones sin control. Por eso la sociedad islandesa se siente estafada y una parte de la opinión pública percibe cierta humillación en la ayuda que una pequeña isla pide al resto de Europa.
>> Más información en:
“Iceland’s Ruling Parties Reach Agreement on EU” (Iceland Review Online, 5 de mayo 2009)
“Has Iceland really adopted two-thirds of EU legislation?” (EUobserver, 29 de julio, 2009)
“Iceland's application acknowledged” (Consillium homepage, 27 de julio, 2009)
“Iceland Gets Help to Recover From Historic Crisis” (IMF, 2 de diciembre, 2008)
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Iceland and the EU: the road ahead