Levantamientos populares en el Mundo Árabe

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Levantamientos populares en el Mundo Árabe_Dossier CIDOB

Las revueltas populares, desde Túnez hasta Siria pasando por Bahrein, han llevado al mundo árabe a una fase de transformación inimaginable hace unos meses. Los gobiernos de la región se han enfrentado y se siguen enfrentando a movimientos de contestación social y protestas surgidos de décadas de opresión de gobiernos autoritarios con altos niveles de corrupción y del escaso progreso social. Ciudadanos de distintos extractos sociales se han erigido contra sus gobiernos para exigir libertad, democracia y mayores oportunidades económicas y sociales.

En Túnez, la revolución consiguió, el 14 de enero, derrocar a Zine El Abidine Ben Ali, haciéndole huir del país. Movilizaciones posteriores lograron que la ruptura con el antiguo régimen y con las élites que habían copado el poder en las últimas décadas fuera mayor de lo que se previó en un primer momento. Túnez demostró su fuerza en una movilización transversal, que utilizó las redes sociales para expandirse y que pasó de una reivindicación socio-económica a un clamor popular de cambio político. El 23 de octubre de 2011, los tunecinos han acudido a votar libremente por primera vez en la historia. Unos comicios que permiten pasar página y poner fin a varias décadas de autoritarismo. Los tunecinos han dado la victoria en las urnas al partido de corte islamista Ennahda, dirigido por Rashid Gannuchi. El mundo observa expectante el triunfo del Partido del Renacimiento, que ya ha adelantado que pretende seguir los pasos del AKP turco. El nuevo gobierno tendrá el reto de elaborar la Constitución y gobernar el país durante la transición democrática y el debate del proceso constituyente.

Egipto, por su parte, llevaba años experimentando un clima de creciente conflictividad, tanto en el plano social como político. Desde 2004 habían ido en aumento las manifestaciones obreras, las movilizaciones de ciertos colectivos de peso como los jueces, las denuncias de fraude electoral y la represión contra líderes opositores. La gota que colmó el vaso de la tensión social y económica fue el incremento de los precios de los productos básicos. La revolución tunecina dio alas a una vibrante masa de jóvenes, que a través de las redes sociales y los blogs lograron unir a un amplio abanico de egipcios y llevar a cabo la protesta más masiva y prolongada de la historia reciente del país. Consiguieron que Hosni Mubarak renunciase al poder y que tanto él como su entorno fuesen procesados por su actuación durante las revueltas. El país se encuentra en un imbricado proceso de reforma política, supervisado por las Fuerzas Armadas egipcias, que dirigen el país desde la caída de Mubarak. La junta militar ha convocado elecciones parlamentarias para el próximo 28 de noviembre, no sin levantar las críticas de ciertos sectores de la sociedad que se oponen a la ley electoral y a las reglas del juego democrático diseñadas por los militares. No será hasta 2012 cuando se celebren los comicios para elegir a los representantes de la Cámara Alta, la Shura, y al nuevo presidente egipcio.

Tras la caída del régimen egipcio fue la Libia de Muammar Al Gaddafi la que experimentó la sublevación popular más importante y también una de las que desató mayor represión por parte del régimen. Un escenario de violencia que dejó perpleja a una comunidad internacional que a través de la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el pasado 17 de marzo de 2011 aprobó el establecimiento de una zona de exclusión aérea sobre Libia y la autorización de todas las medidas necesarias para proteger a los civiles. Tras ocho meses de conflicto armado, el 20 de octubre de 2011 Gaddafi fue capturado y ejecutado en su ciudad natal, Sirte. Con la muerte de Gaddafi, Libia queda oficialmente liberada. El Consejo Nacional de Transición (CNT) tiene un difícil camino por delante: evitar la división territorial, promover la reconciliación nacional y sentar las bases de un nuevo sistema político que desemboque en la convocatoria de elecciones.

Siria se ha visto inmersa, desde finales de abril, en una ola de movilización social sin precedentes que ha sido duramente reprimida por el régimen. Bashar al Asad ha respondido con mano dura a un movimiento de protesta que se inició en la ciudad meridional de Deraa y que ha ido extendiéndose por el país, agitando el fantasma del choque confesional. El presidente sirio ha anunciado promesas de reforma que para la mayoría resultan poco creíbles, sobre todo ante la desmesurada represión ejercida por el régimen para acallar las protestas. La comunidad internacional y la UE han respondido tímidamente a la crisis siria, temiendo las consecuencias que su intervención pueda tener para la inestabilidad regional.

Durante décadas, las políticas europeas y estadounidenses hacia la región han priorizado la estabilidad, la seguridad y el control del islamismo frente a la democracia y a los derechos humanos. El cambio de contexto en el mundo árabe ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar dichas políticas. La administración estadounidense y los gobiernos europeos tienen ante sí el reto de formular una política adaptada a un nuevo ciclo político cambiante y heterogéneo. Algunos países han entrado en un proceso de transición política, otros regímenes han optado por las promesas de cambio y en casos extremos se ha optado por la violencia como método para intentar contener un posible cambio de régimen. A su vez, los países del sur de Europa ven con inquietud el impacto que esta nueva situación puede tener en el flujo de personas.

Este panorama de cambio en el mundo árabe abre grandes interrogantes: ¿Se consolidará la transición democrática en Túnez? ¿Qué papel desempeñarán las Fuerzas Armadas en Egipto? ¿Cómo se gestionará la Libia post-Gaddafi? ¿Seguirá la ola de cambios? ¿Estamos ante una primavera democrática o ante un otoño de transiciones fallidas?

Desde que estallaron las revueltas en Túnez, CIDOB ha analizados los fenómenos que considera trascendentales no sólo en la región, sino también por su impacto en la esfera internacional. CIDOB presenta un dossier con análisis, reacciones internacionales, discursos y comunicados oficiales, mapas, biografías, cronologías y recursos en la red claves para comprender estos levantamientos populares en todo el mundo árabe.

Han colaborado en la realización de este dossier: Eduard Soler, Ana Almuedo, Cristina Giner y Marta Galceran

Última actualitzación: 30 de marzo de 2012

Fecha de publicación: 01/2011

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Contenido de la publicación

 

· Cambio político en Túnez

· Transición democrática en Egipto

· La Libia post-Gaddafi

· Las revueltas en Siria

· La reforma constitucional en Marruecos

· Revueltas democráticas en la región

· Reacciones internacionales

· Repensando la Política Europea hacia el Mediterráno

 
 

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Poder y regímenes en el mundo árabe contemporáneo. Ferran Izquierdo Brichs (editor)

Los regímenes autoritarios árabes y sus élites han desarrollado una gran capacidad de supervivencia y estabilidad que contradice la imagen que nos llega de una región en constante agitación. El objetivo de esta obra es estudiar las relaciones de poder que definen los regímenes políticos en el mundo árabe actual, y proponer un enfoque y una metodología universales que superen los prejuicios. Para comprender las dinámicas sociales, políticas, ideológicas y económicas en estas sociedades, como en cualquier otra, es necesario analizar las causas de su estancamiento y también las fuerzas que intentan transformarlas. (...)

416 pág. / Fecha de publicación:2009 / Colección Interrogar la actualidad, n.º 26

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