Pelando la naranja

La Vanguardia

[22.12.2008]

La inestabilidad política bloquea Ucrania a los cuatro años de la revolución

FÉLIX FLORES - Kiev (Ucrania) Enviado especial

Esta semana, el día 26, se cumplen cuatro años del triunfo de la revolución naranja en la tercera vuelta dio la presidencia Viktor Yuschenko. Decenas de miles de personas se habían movilizado para exigir reformas democráticas; unos estudiantes reclamaban libertad de expresión, un camionero de Jarkiv, dejar de tener que pagar mordidas a la policía, y sobre la tarima instalada en la plaza de la Independencia, en el centro de Kiev, Yuschenko, el héroe trágico de rostro desfigurado por un envenenamiento con dioxinas, y la principesca Yulia Timoshenko se sentían en condiciones de prometerlo todo.
Hoy cunde la depresión, el hastío y el desprecio por la clase política. Hace unos días, pocos protestaban en Kiev por el corte de suministro de agua caliente (que es colectivo), detrás del cual había un nuevo caso de corrupción. La élite que se repartió el poder tras la revolución (y que incluye a sus enemigos) juegan al populismo, mientras se constata que los días pasados en la calle, en el frío invierno del 2004, no sirvieron para estimular un tejido social que empujara los cambios.
En respuesta a sus aspiraciones, los ucranianos reciben un espectáculo político bochornoso en sesión continua. El presidente y la primera ministra - y con ellos sus acólitos, sus adversarios, los muchos tránsfugas...-se dedican con denuedo a pelearse como chiquillos, bien sea por sus respectivas competencias, bien sea por lo que llaman "provocaciones".
La semana pasada se intentó cerrar el último episodio de crisis política con una nueva coalición en la Rada Suprema que no ofrece más garantía que la falta de alternativas: ni hay dinero para otras elecciones parlamentarias anticipadas ni éstas cambiarían la correlación de fuerzas. De modo que todo el énfasis se pone en las presidenciales del 2010, en las que competirán Timoshenko y Viktor Yanukovich. A Yuschenko se le da por acabado.
Y, naturalmente, la crisis económica se suma a todo ello. Los prestatarios pierden casas y coches a manos de los bancos. El malestar va en aumento. "Ahora que cierran empresas, en un país en que hay que luchar por cada inversor extranjero la estabilidad política es crucial, pero no se ven mayores esfuerzos por mejorar la situación", dice Olga Valchuk, vicedirectora de la European Business Association.
La única salida parece estar en una reforma constitucional, que todo el mundo quiere, pero según su propio criterio. "El problema es la cultura política, aquí todos se interfieren", dice Vira Nanivska, presidenta de la Academia de Administración Pública y conocedora de cómo las disputas y el descontrol - incluido el financiero-recorren todas las esferas de poder. "No es una cuestión de mentalidad ucraniana - afirma-sino de que pervive la mentalidad totalitaria soviética".

Descargar  (pdf 318kB)



CIDOB News

Boletín de noticias y novedades de CIDOB.


Subscríbete.

Subscripcion al boletin de noticias

Entregas anteriores