Programa Migraciones - [30.05.2007]
El Programa Migraciones de la Fundación CIDOB organizó un seminario en el que un grupo de expertos analizaron los flujos migratorios entre la Europa Oriental y Occidental, prestando especial atención a los procesos de integración de las comunidades del Este en España.
Entre los ponentes de la jornada destacaron Joaquín Arango, director del Centro de Estudios sobre Migraciones y Ciudadanía de la Fundación Ortega y Gasset; Pitr Kazmierkiewicz, investigador del Programa Migraciones del Polish Institute of Public Affairs; Manuel Pombo, jefe de Misión en España de la OIM (Organización Internacional para las Migraciones); Anna Bleahu, investigadora del Institute for Research of Quality of Life de la Romanian Academy; Ruth Ferrero, profesora tutora de Ciencia Política de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia); y Marek Okolski, director del Center for Migration Research de la Universidad de Varsovia, entre otros.
En la conferencia inaugural, Joaquín Arango identificó las distintas ‘Europas de la inmigración’, y señaló los retos de construir una política de inmigración común cuando las necesidades, las percepciones y las trayectorias migratorias de los Estados Miembros son tan diferentes.
En la sesión sobre flujos del Este al Oeste, Piotr Kazmierkiewicz puso a Polonia como ejemplo paradigmático de la inmigración del Este. Esta inmigración, en general, llega a nuevos destinos de la Europa más occidental, debido principalmente a las diferencias de rentas entre los distintos países de la UE y también a los programas de trabajo temporal de muchos países occidentales. Kazmierzkiewicz insistió que a pesar de que Polonia aún no es un país atractivo para la inmigración ya existen flujos menores de inmigrantes procedentes de países vecinos y de inmigración irregular procedente de Asia. El reto para los países del Este está, como en su momento pasó en los países del sur europeo, en ser capaces de atraer a los inmigrantes más cualificados y incentivar el retorno de la mano de obra poco cualificada para incrementar las expectativas de desarrollo y crecimiento del país.
Por su parte, Manuel Pombo señaló la importancia de las migraciones en los procesos de transformación económica y destacó la capacidad de atracción, para la inmigración del Este, de los mercados de trabajo de la Europa del Sur: dinámicos y basados en mano de obra poco cualificada. En los flujos Este-Oeste, destacó el riesgo de exclusión social de colectivos como el de los gitanos rumanos y la vulnerabilidad de algunos colectivos del Este ante la trata de personas para su explotación laboral o sexual.
Más tarde, Ana Bleahu expuso las principales características de la inmigración rumana en España y destacó la circulación que se produce entre las mismas. También destacó la importancia de las redes familiares o sociales en el éxito del proyecto migratorio.
Ruth Ferrero señaló que los países del Este comparten valores y elementos culturales con sus vecinos occidentales y también un individualismo notable. En relación a las moratorias a la libre circulación de los nuevos socios, señaló que la de 2004 no supuso flujos masivos hacia Irlanda, Reino Unido y Suecia (los únicos que no la firmaron). No obstante, según Ferrero sí que generó un efecto de desviación hacia dichos países. Por su parte, la académica criticó que la moratoria de 2007 haya respondido más a razones de orden interno de los países miembros que a la realidad de los flujos migratorios.
Por su parte, Miguel Pajares describió la entrada, residencia e incorporación social y laboral de los colectivos de Europa Oriental, principalmente el colectivo rumano. Afirmó que la inmigración rumana puede decaer a corto plazo y que puede darse un flujo de retorno importante que afectaría notablemente a diferentes sectores de la economía española.
Posteriormente, en una sesión sobre Participación cívica y social, Diana Dinu señaló las dificultades que la población rumana ha tenido para acceder al derecho de voto en las últimas elecciones municipales y criticó la necesidad de un requerimiento expreso de voluntad para poder votar. Dinu también evidenció su preocupación por la posible politización que pueden sufrir las asociaciones de inmigrantes.
A continuación, Miguel Fonda describió el papel de las asociaciones de inmigrantes en el conocimiento mutuo entre la sociedad de acogida y los recién llegados, además de la integración social de los inmigrantes.
La participación e integración de los europeos del Este en el mercado de trabajo español centraron las aportaciones de la última sesión.
Mónica Ibáñez señaló que la ley de extranjería y la existencia de un mercado de trabajo informal explicaban el volumen de irregularidad de la inmigración en España, y apuntó que la subocupación de trabajadores cualificados suponía una pérdida para los países de origen, pero también una pérdida de capital humano en los países de destino.
Por su parte, Eugenia Markova apuntó las principales características de la emigración búlgara, que en España se caracteriza por tener un nivel educativo medio y entra en el mercado de trabajo a través de la construcción o del servicio doméstico.
En este sentido, Rafael Viruela señaló que, en general, la inmigración procedente del Este se concentra en núcleos rurales de dimensiones medianas, donde tienen menos oportunidades para encontrar trabajos cualificados pero más ventajas sociales.
Finalmente, Marek Okolski explicó los principales periodos migratorios en Europa desde 1945 en la sesión de clausura. A partir de 1988 y, con mayor énfasis desde 2004, la Europa Central y Oriental se han convertido en un nuevo escenario migratorio en Europa. Okolski añadió que a pesar de los temores, la región no se ha convertido en el origen de flujos masivos hacia el Oeste y, en términos de e-/in-migración, la heterogeneidad es una de las características de esta región.
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