Programa Mediterráneo - [26.09.2007]
La Fundación CIDOB, el Colegio de Politólogos y Sociólogos de Cataluña y el Observatorio Electoral del Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos (TEIM) organizaron en la Sala Maragall un seminario en el que se analizaron los resultados de las últimas elecciones marroquíes, celebradas el pasado 7 de septiembre. El seminario, dividido en dos mesas de debate, analizó el sistema electoral y político marroquí, así como el desarrollo de las elecciones, los resultados y sus posibles implicaciones.
Joan Vintró, del Observatorio de las Instituciones de Marruecos, puso de manifiesto la imagen negativa que desde España se tiene del sistema político marroquí, a pesar de los avances que ha experimentado en las últimas décadas. Esta idea fue corroborada también por Manuel Gómez-Acebo, subdirector general de África del Norte del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. El moderador de la primera mesa recordó que Marruecos celebra elecciones legislativas desde 1963, lo que ha llevado a los distintos actores políticos a un aprendizaje basado en los procesos pasados. No obstante, Vintró afirmó que en este país magrebí siguen presentes una serie de prácticas, como la compra de votos, que parecen difíciles de erradicar.
El periodista Antonio Baquero, moderador de la segunda mesa redonda, celebró los progresos que se produjeron en materia de transparencia durante las últimas elecciones marroquíes, resultados avalados por la presencia de un gran número de observadores internacionales.
Por su parte, Bernabé López García, director del TEIM, explicó que, desde su independencia, Marruecos tiene un sistema multipartito promovido por la monarquía. Este sistema electoral ha evolucionado hasta la aparición de partidos con programas muy similares, que responden a intereses personales más que a una voluntad de defender el interés general y que se traduce en un Parlamento atomizado. Para López García, este escenario tan fragmentado hace casi imposible la obtención de amplias mayorías para gobernar y provoca la formación de grandes coaliciones. Este escenario dificulta la toma de decisiones y beneficia especialmente al poder.
En este contexto, Mohamed El Ayadi, catedrático de Sociología en la Universidad Hassan II, argumentó que la reforma de la Constitución, promovida por partidos minoritarios parece lejos de convertirse en una realidad. Los grandes partidos políticos, que se benefician de la situación actual, no quieren promover la reforma, y su consenso con otras formaciones se hace complicado por la balcanización del escenario político. Sobre los resultados de los comicios, El Ayadi atribuyó la derrota del PJD al creciente multipartidismo en el Islam político, con más de un partido que lo representa. También lo explicó ante una cierta normalización del Islam político dentro del sistema marroquí.
Victoria Veguilla, miembro del Grupo de Estudios e Investigaciones del Mediterráneo, y Said Kirhlani, del TEIM, advirtieron del peligro de limitar el análisis a escala nacional o local. Ambos sugirieron combinar ambas líneas de análisis y contextualizar los resultados para dibujar una imagen lo más fiel posible a la realidad. Los ponentes destacaron que desde el punto de vista local es necesario tener en cuenta que persisten una serie de prácticas que han condicionado los resultados nacionales, ya que muchos de los principales partidos se apoyaron en notables locales, basados en el personalismo. En muchos casos recurrieron a la compra de votos, situación que fue fundamental en los resultados generales. Ante la posible compra de votos en estas elecciones, Veguilla puntualizó que la no intervención de la administración no equivale a su neutralidad.
Laura Feliu, profesora de relaciones internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona, comentó que aun es temprano para prever evolución de la política exterior en este nuevo ciclo, pero que estas políticas no suelen cambiar mucho ya que obedecen a intereses a largo plazo. Para Feliu, además hay que tener en cuenta que en Marruecos la elección del Ministro de Exteriores depende directamente del Palacio Real.
Manuel Gómez Acebo declaró que las relaciones entre España y Marruecos atraviesan un buen momento y valoró positivamente las reformas emprendidas por el país vecino, si bien reconoció que estas reformas no avanzan al ritmo que desearía la sociedad marroquí. También subrayó el interés español en que avancen las relaciones entre ambos países y expuso que el marco de la Política Europea de Vecindad brinda una magnífica oportunidad para que Marruecos estreche las relaciones con la Unión Europea en forma de un Estatuto Avanzado.
Todos los ponentes analizaron el aumento significativo de la abstención, especialmente en el segmento comprendido entre los 18 y 24 años. También creció el voto en blanco y nulo, circunstancia interpretada como un desencanto con el sistema político marroquí por unos, y como un acto voluntario y consciente de protesta contra este sistema, por otros.
También se analizó la escasa representación de mujeres en el Parlamento marroquí. Los participantes subrayaron que el principal inconveniente de la lista femenina es que no ha logrado sensibilizar a la sociedad de la necesidad de introducir a más mujeres en los órganos de dirección de los partidos, sino que se mantiene como un mecanismo de cuotas. Además, se incidió en los problemas de desarrollo de Marruecos como uno de los factores que dificultan el proceso de reforma política, ya que la transformación duradera del país pasa también por una transformación económica y social.
>> Consultar el especial del Observatorio Electoral
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