Programa Migraciones - [07.05.2007]
Virgine Guiraudon, investigadora del European University Institute de Florencia, afirmó que “las negociaciones sobre políticas migratorias entre la UE y/o sus Estados Miembros con terceros países se producen en términos de coste-beneficio, y con la intención de resolver una situación coyuntural”, en un taller de debate que se celebró en la Sala Jordi Maragall de la Fundación CIDOB. Este tipo de negociaciones, enmarcadas en un escenario con una distribución desigual de poder, no tratan de resolver las causas de dichas situaciones sino de paliar sus consecuencias.
En este acto, que constituyó la segunda sesión del ciclo “La dimensión exterior de las políticas de inmigración”, Virgine Guiraudon abordó cuestiones como la voluntad de los países de origen de colaborar en la política migratoria, los incentivos que puede ofrecerles la Unión Europea o la atención que se presta a los derechos de los inmigrantes.
Según Guiraudon, “las políticas de la UE tienden hacia una externalización de la gestión en el control de los flujos migratorios”. De esta manera, se plantea “la delegación de las tareas de control de las fronteras o el tránsito de la inmigración a los países de origen o a actores privados como las agencias de transporte, a cambio de proporcionarles incentivos económicos, comerciales o incluso de legitimación política”. Asimismo, la investigadora subrayó que se crea una política de “remote control, que pretende cribar a los inmigrantes fuera de las fronteras, a través de los controles en origen o de las políticas de visado entre otros”.
Para la ponente, la integración de las migraciones en las acciones exteriores de la Unión Europea es un juego incierto. Según Guiraudon, “estas acciones exteriores no parecen buscar respuestas globales para el fenómeno migratorio” (ni en origen ni en destino) “ni tampoco, capaces de armonizarse con el resto de políticas europeas” (comercio, ampliación, etc.).
Por otro lado, “los costes políticos y económicos de estas políticas de gestión y control de flujos migratorios son considerables, y no menos importantes, los costes relativos a la vulneración de los derechos humanos de los inmigrantes y, especialmente, de los demandantes de asilo”, añadió la investigadora del European University Institute de Florencia.
El taller, organizado por el Programa Migraciones de la Fundación CIDOB con la colaboración de la Diputación de Barcelona, contó también con la participación de Josep Ribera, director de la Fundación CIDOB;Ricard Zapata-Barrero, profesor titular de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra; y Gemma Pinyol, coordinadora del Programa Migraciones de la Fundación CIDOB.
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