Programa Migraciones - [07/10/2008]
La desventaja educativa de la población inmigrante se debe principalmente a su posición social más que a su condición de recién llegados. Esta es una de las conclusiones que presentó Héctor Cebolla, profesor del departamento de Sociología II de la UNED, en el taller de debate “¿Debería España parecerse a Francia? Sobre la desventaja educativa de sus inmigrantes y el impacto de su concentración en algunas escuelas”, organizado por el Programa Migraciones de la Fundació CIDOB.
Según el estudio de Cebolla, pese a las duras críticas que ha recibido últimamente el sistema educativo francés, especialmente a raíz de los acontecimientos de las banlieues a finales de 2005, éste ha conseguido unos niveles de equidad notables entre alumnos inmigrantes y autóctonos. La lógica del modelo asimilacionista, que prima la igualdad pero desatiende otras características que también pueden contribuir al potencial educativo de los alumnos, y el impulso que se da a la aplicación de estrategias globales en todos los niveles (también en preescolar) del sistema, permiten hablar de una sociedad escolar inclusiva, que conlleva la desaparición del factor “inmigrante” a la hora de determinar los niveles de desventaja educativa. Según los datos obtenidos por PISA 2006 entre otros, Cebolla señaló que al contrario que en Francia, en España sí se puede constatar una desigualdad educativa basada en la condición de extranjero, que acompaña a la desigualdad de clase.
El taller, que contó con los comentarios de Silvia Carrasco, profesora de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona, reunió a expertos académicos y gestores públicos que apuntaron que, más que sobre la incorporación de la población de origen inmigrante al sistema educativo, lo que debe ser fruto de una reflexión conjunta es la construcción de un modelo educativo que asuma, entre otros retos, la diversidad y pluralidad de nuestras sociedades.