Programa Mediterráneo - [25/03/2008]
El 16 de marzo, en la orilla jordana del mar Muerto, se celebró un seminario de investigación de la red EuroMeSCo sobre la fragilidad de las estructuras estatales en Oriente Medio, con especial énfasis en los casos de Líbano y Palestina. El seminario quería, en primer lugar, comprender la relación entre la fragilidad de estas estructuras y el grado de democracia y seguridad y, en segundo lugar, identificar qué papel desempeñaban actores externos como la UE, Estados Unidos, y otros. Eduard Soler, coordinador del Programa Mediterráneo de la Fundación CIDOB, y Salam Kawakibi, investigador asociado de la Fundación, participaron en un seminario en el que también intervinieron académicos de reconocido prestigio como Nadim Shehadi, de Chatham House, o Mahjoob Zweiri, del Center for Strategic Studies, de Ammán.
Sobre el caso palestino, se insistió en el hecho de que cualquier consideración acerca de la vulnerabilidad de las estructuras gubernamentales debe tomar en cuenta los efectos de la ocupación sobre la vida práctica pero también sobre la legitimidad de las autoridades. También se subrayó que “es iluso calificar a Hamas de grupo terrorista y al mismo tiempo pedir que se comporten como santos”. En cuanto al Líbano, se abordó la delicada situación interna pero se afirmó que, al revés de lo que puede parecer, la parálisis política que se está viviendo en los últimos meses no es síntoma de fragilidad sino de fortaleza del sistema ya que demuestra que hay proyectos concurrentes y que ninguno puede llegar a hacerse con el poder absoluto en el país. Así, se calificó el Líbano como un “Estado fuerte en un entorno regional débil”.
A lo largo de esta jornada se abordó el papel de otros estados de la región como Siria, país con un régimen autoritario fuerte pero con elementos de fragilidad, o Irán, un Estado que está adquiriendo un papel cada vez más relevante. Sobre el caso iraní, varios participantes subrayaron que Teherán está especialmente interesado en el mantenimiento de la inestabilidad en la región y, por lo tanto, es un actor “fragilizador”. En cuanto a la Unión Europea, se contrastó la política en Palestina, y se calificó como contraproductivo el aislamiento que se impuso a Hamas tras su victoria en las elecciones, y positiva con la que se ha mantenido en el Líbano, con un buen balance de la misión de la FINUL. En términos generales se afirmó, no obstante, que los europeos “se pierden en los detalles” sin llegar a tener una estrategia a largo plazo en la región.
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