Programa Europa - [27/04/2006]
Cesáreo Rodríguez-Aguilera, catedrático de Ciencias Políticas de la Universitat de Barcelona, se mostró escéptico sobre las posibilidades de Prodi de formar un gobierno estable para afrontar los próximos cuatro años de legislatura en el parlamento italiano. Esta es la conclusión más significativa a la que llegó Rodríguez-Aguilera durante la mesa redonda que tuvo lugar en la Sala Jordi Maragall de la Fundación CIDOB. El acto contó también con la participación del periodista Enric Juliana, subdirector y delegado en Madrid de La Vanguardia y ex correponsal en Italia.
Los dos analistas que participaron en la mesa redonda coincidieron en que la derrota de Berlusconi resultó menos dolorosa de lo que se preveía. Según Rodríguez-Aguilera, los encuestas confundieron a la opinión pública. Hay gente que miente en los sondeos, porque no es tan popular votar a uno u otro partido. Juliana culpa también a la coalición liderada por Prodi, a la que acusa de contar con exceso de confianza. El error del centro-izquierda llegó a través del complejo de superioridad moral que adoptó por la abrumadora victoria en las municipales de 2005.
Además, el subdirector de La Vanguardia cree que Berlusconi supo afrontar la campaña electoral que más le convenía. Berlusconi identificó que la debilidad de Prodi se basaba en la desconfianza que genera en el electorado y pasó al ataque. Asimismo Juliana afirma que el factor económico ha tenido una especial trascendencia en la recuperación del centro-derecha, sobre todo en el norte, la parte más rica. La situación económica en Italia es grave y el centro-izquierda no ha ofrecido suficiente seguridad y confianza en el norte.
Otro de los elementos fundamentales que decantaron el resultado de las elecciones fue la reforma de la Ley Electoral, propulsada por el presidente Berlusconi unas semanas antes de los comicios. El líder de La Casa de las Libertades modificó la Ley Electoral para contar con una más proporcional y permitió que los extranjeros votaran.Aunque resulte paradójico, con la antigua Ley, Berlusconi podría haber ganado, afirma Rodríguez-Aguilera.
BERLUSCONI TARDÓ NUEVE DÍAS EN ACEPTAR LOS RESULTADOS
Berlusconi no aceptó los resultados de las elecciones hasta que nueve días después de los comicios el Tribunal Supremo confirmó la victoria de La Unión, la coalición de Prodi. El catedrático de Ciencias Políticas de la Universitat de Barcelona ironizó sobre la teoría de Berlusconi. Es inversemblante que Berlusconi acuse a la oposición de robar las elecciones, cuando el Gobierno controla todos los recursos. Sin embargo y pese a la victoria, la situación no es halagüeña para Prodi. Según Rodríguez-Aguilera el centro-izquierda corre el riesgo que surjan coaliciones diferentes en las dos cámaras o que puedan aparecer tránsfugas.