Fundación CIDOB - [03/07/2008]
El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, anunció la celebración de una cumbre bilateral con los países de África Occidental en la presentación del Anuario Internacional CIDOB 2008, que dedica este año un monográfico especial a Nigeria. El acto tuvo lugar en la Cambra de Comerç de Barcelona y contó además con la presencia del ministro de Energía de Nigeria, Odein Ajumogobia, y del presidente de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), Mohamed Ibn Chambas.
El titular de Asuntos Exteriores reflexionó sobre las relaciones entre España y Nigeria, centradas casi exclusivamente en el sector energético. Destacó que el país africano representaba “una excepción a la ausencia de política española hacia África hasta la pasada legislatura, en la que se desplegó un mayor activismo y compromiso”. En este sentido, valoró la relación con Nigeria como “plataforma desde la que comprender y potenciar la relación con África”, en especial, en la región de la que Nigeria es el líder, África Occidental, que tiene una gran importancia estratégica para España. El ministro valoró positivamente la situación de Nigeria, al que definió como “un país democrático, que ha logrado crecer económicamente con respeto por el Estado de derecho”.
El ministro de Energía de Nigeria, Ajumogobia, vinculó el aumento en el precio del petróleo y el gas con el aumento de la demanda y el mal funcionamiento de los mercados. Demandó una mayor transparencia y mayor inversión en la producción dado que, para Nigeria, la volatilidad en los precios es un factor que desestabiliza su economía. Defendió la reforma del sector energético en su país, para que éste sirva como catalizador del desarrollo social y económico y el liderazgo nigeriano en el África Occidental.
Moratinos enumeró los logros de la nueva política española hacia África, con la apertura de seis nuevas embajadas y oficinas de cooperación y el aumento en gasto de cooperación de 150 a casi 1.000 millones de euros. Anunció más recursos para el nuevo Plan África 2009-2012 y el Plan Director de Cooperación. Defendió los nuevos programas de ayuda contra el cambio climático y de seguridad alimentaria como ejemplos de una política que va más allá de las declaraciones, para, expresó, “cambiar la realidad de modo que los africanos vivan en un mundo mejor”. Defendió un modelo de responsabilidad compartida para afrontar la gestión de los flujos migratorios desde el respeto a los derechos humanos. Justificó el rechazo de la aprobación de la Directiva de Retorno de la Unión Europea a un error de percepción, pues la considera un avance en la protección de los derechos humanos.
El presidente de la CEDEAO, Chambas, elogió el papel de España y la política de Zapatero hacia África Occidental, y destacó la intensificación de las relaciones con Nigeria, pilar y ejemplo de consolidación democrática en la región. Moratinos destacó la labor de la CEDEAO en la integración regional y la estabilización y a la que España ayuda con 10 millones de euros en programas de desarrollo e inmigración. El ministro consideró que “los propios africanos son capaces de resolver sus problemas sin la intervención extranjera y ser protagonistas de su propio destino” y circunscribió el papel de España y Europa al de ayudar y apoyar. Afirmó que el mundo ha dejado de ser eurocéntrico y las decisiones se toman entre todos. Anunció la celebración de una cumbre bilateral entre España y los países de África Occidental para hablar de temas de seguridad, desarrollo, energía e infraestructuras. El ministro destacó la importancia de la nueva política africana de España, que definió, citando a Zapatero, como una política con los africanos después de las políticas en y para África de las épocas coloniales y poscoloniales. Subrayó la necesidad de que la política de inmigración no esté basada únicamente en los métodos policiales sino que había que “comprender y escuchar a las autoridades y ciudadanos africanos”. Las prioridades españolas quedaron recogidas en el documento Plan África, elaborado en 2006, cuya acogida, en sus palabras, fue buena entre los países africanos y recordó la emoción que le produjo ser el primer representante europeo que intervino en la reunión de ministros de la Unión Africana en Addis Abeba del pasado enero.