1. Participación en el Gobierno Balkenende y líder del VVD
2. Primer ministro coaligado con los democristianos y tolerado por Geert Wilders
1. Participación en el Gobierno Balkenende y líder del VVD
Es el más joven de los cuatro hijos alumbrados por el segundo matrimonio del padre, un antiguo empleado de una empresa mercantil en la Indonesia colonial que tras enviudar de su primera esposa, muerta en cautiverio japonés durante la Segunda Guerra Mundial, contrajo segundas nupcias con la hermana de la difunta. En 1985, tras completar la educación escolar en su La Haya natal y cancelando la ambición inicial de realizar estudios superiores de música para convertirse en pianista profesional, el joven emprendió la carrera de Historia en la Universidad de Leiden, por la que se licenció en 1992. A continuación, fue contratado para su área de recursos humanos por la compañía Unilever.
Desde su etapa universitaria, Rutte desarrolló una militancia en la Organización Juvenil Libertad y Democracia (JOVD), las juventudes del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD). Se trataba esta de una formación liberal conservadora de tamaño medio que desde su creación en 1948 venía funcionando de manera intermitente como un comodín parlamentario para formar gobiernos de mayoría, aliado ora con la Llamada Demócrata Cristiana (CDA) y sus predecesores conservadores, ora con el Partido Laborista (PvdA), las dos fuerzas predominantes de la política nacional. Entre noviembre de 1988 y junio de 1991 fungió de presidente nacional de la JOVD y en 1993 entró a formar parte del Consejo Central del VVD, mientras el partido estaba liderado por Friks Bolkestein, antiguo ministro de Defensa, y se hallaba en la oposición al Gobierno Lubbers de gran coalición entre la CDA y el PvdA.
En 1997, cuando el VVD llevaba tres años formando parte del Gobierno de coalición encabezado por el laborista
Wim Kok, Rutte causó baja en la ejecutiva del partido y en el lustro siguiente se mantuvo apartado de los puestos de responsabilidad política, concentrado en su carrera profesional en el sector privado. Así, fue sucesivamente gerente de personal de Van den Bergh Nederland en Delft -subsidiaria de Unilever que operaba la marca de salsas Calvé-, miembro del Consejo Ejecutivo de Recursos Humanos del conglomerado y finalmente director de Recursos Humanos del grupo IgloMora, otra filial del gigante anglo-holandés de la alimentación y los cosméticos.
La proximidad de las elecciones generales del 15 de mayo de 2002 marcó el regreso de Rutte a la actividad política en el VVD. Participó en el proceso de selección de los candidatos a la Tweede Kamer o Cámara baja del Staten-Generaal o Parlamento, donde el partido liberal, de la mano de Hans Dijkstal, quien fuera viceprimer ministro y ministro del Interior en el primer Gobierno Kok (1994-1998), vio malograrse el segundo puesto alcanzado en las votaciones de 1998 y regresó a su tercera posición tradicional al perder 14 escaños, descendiendo al nivel de las elecciones de 1989.
Pese al varapalo en las urnas, los liberales conservadores, en adelante liderados por Gerrit Zalm, fueron requeridos por
Jan Peter Balkenende, cabeza del partido vencedor, la CDA, para formar un Gobierno de coalición que incorporó también al gran triunfador de las elecciones con su espectacular segundo puesto, la Lista de Pim Fortuyn (LPF), el partido hostil a la acogida de la inmigración musulmana fundado tan sólo tres meses atrás por el polémico y carismático Pim Fortuyn, asesinado en vísperas de los comicios, magnicidio que conmocionó al país. El VVD recibió cuatro ministerios y cuatro secretarías de Estado, una de las cuales, la de Asuntos Sociales y Empleo, le fue otorgada a Rutte. El debut del gestor de recursos humanos en la política representativa y el servicio gubernamental tuvo lugar el 22 de julio de 2002 al constituirse el primer Gabinete Balkenende.
Rutte no vio alterado su cometido en el Ejecutivo neerlandés al formar Balkenende su segundo Gabinete el 27 de mayo de 2003, luego de que el primer ministro se viera obligado a disolver su primer gobierno en un tiempo récord debido a las peleas entre los ministros de la LPF y a convocar elecciones anticipadas. Estas votaciones tuvieron lugar el 22 de enero de 2003 y depararon al VVD un moderado ascenso, desde los 24 a los 28 diputados; uno de ellos era Rutte, ganador de su primer mandato popular, pero al continuar en el Ejecutivo, de acuerdo con la ley, hubo de renunciar al escaño.
Transferido a la Secretaría de Estado de Educación Superior, Cultura y Ciencia el 17 de junio de 2004, dos años después Rutte se posicionó como uno de los aspirantes a tomar el relevo como líder del grupo parlamentario en la Tweede Kamer (
fractievoorzitter) y cabeza de lista (lijsttrekker) para las próximas votaciones generales al ex ministro de Exteriores (1998-2002) Jozias van Aartsen, sucesor de Gerrit Zalm en 2004 y dimitido a raíz de los malos resultados cosechados por la formación en las municipales del 7 de marzo de 2006, cuya campaña Rutte coordinó.
La votación interna, que movilizó al 74% de los militantes –unas 29.000 personas- tuvo lugar el 31 de mayo y en ella Rutte, respaldado por el grueso de la dirección del partido, se impuso con un ajustado 51,5% a su principal contrincante, la ministra de Inmigración e Integración Rita Verdonk. En un lejano tercer lugar quedó el diputado Jelleke Veenendaal. El 28 de junio Rutte se marchó del Gobierno y al día siguiente inició su andadura como
fractievoorzitter y
lijsttrekker, cometidos que le convirtieron en el indiscutible líder del partido (
partijleider). Días después, Balkenende constituía su tercer Gobierno, luego de deshacerse el tripartito vigente desde 2003 por la marcha de los Demócratas 66 (D66), un partido de corte social liberal situado a la izquierda del VVD.
Rutte encarnaba una tendencia progresista del VVD y sus primeros mensajes hicieron hincapié en la necesidad de abrirse a la sociedad, renunciando a los tics elitistas y tomando más en consideración las preocupaciones diarias de los ciudadanos. El liderazgo de Rutte fue puesto a prueba casi de inmediato, en las elecciones generales del 22 de noviembre de 2006, que dejaron un mal sabor de boca. Con un muy discreto 14,7% de los votos, el partido perdió seis diputados y cayó a la cuarta posición tras la CDA, el PvdA y el pujante Partido Socialista (SP) de Jan Marijnissen.
Los comentaristas destacaron las dificultades que encontró Rutte, quien ofrecía una imagen juvenil y telegénica pero carecía de mordiente, para hacerse destacar entre Balkenende y Wouter Bos, los cabezas de lista democristiano y laborista, respectivamente, que en febrero de 2007 pasaron a ser socios de un Gobierno de gran coalición con la adición de la pequeña Unión Cristiana (UC). Incluso sus colegas de partido Verdonk, quien recibió más votos que él, y Zalm tendieron a eclipsar a Rutte durante la campaña de las generales de 2006.
De hecho, la polémica ex ministra de Inmigración, identificada con la corriente más derechista del VVD, no se había resignado al resultado de la elección interna de mayo de 2006 y parecía dispuesta a arrebatarle las riendas del partido a Rutte, al que criticó abiertamente por su línea "izquierdista" y por su discurso "invisible" en el debate público sobre las problemáticas de la inmigración y la multiculturalidad, de creciente intensidad en el país. En septiembre de 2007 Rutte impuso su autoridad y expulsó del grupo parlamentario a Verdonk, quien poco después abandonó el VVD y montó su propia agrupación, Orgullo de los Países Bajos (TON).
2. Primer ministro coaligado con los democristianos y tolerado por Geert Wilders
La disolución el 20 de febrero de 2010 del cuarto Gobierno Balkenende por la dimisión de los ministros laboristas en desacuerdo con la prórroga de la misión militar en Afganistán condujo a los Países Bajos a unas elecciones generales anticipadas que el VVD encaró con excelentes perspectivas. Las encuestas daban como favoritos para ganar los comicios con mayoría simple a los liberales de Rutte, cuya decisión de silenciar la facción de Verdonk, escorada al populismo de derechas, para disipar las dudas sobre la naturaleza liberal clásica, pro mercado y fiscalmente conservadora, del partido había resultado ser muy acertada en términos electorales.
El 9 de junio de 2010, el VVD, con Rutte como cabeza de lista de nuevo, obtuvo unos resultados que sin ser sobresalientes le convirtieron, por primera vez en sus 62 años de existencia, en el primer partido del país y en el eje del próximo gobierno. Así, los liberales de Rutte se pusieron en cabeza en la Cámara baja con sólo el 20,5% de los votos y 31 escaños, unos resultados que no alcanzaban su cota histórica de 1998 (el 24,6% y 38) y sólo igualaban la de 1994 (el 19,9% y 31).
El VVD conquistó su exigua primacía, perseguida muy de cerca por un PvdA enflaquecido, en parte por méritos propios y en parte gracias al histórico desplome de la CDA, relegado a una insólita cuarta posición, y al sensacional empuje, más que duplicando sus votos y ascendiendo al tercer puesto, del Partido por la Libertad (PVV), la fuerza de la derecha radical antimusulmana y euroescéptica, fundada cuatro años atrás y capitaneada por la estrella política del momento, Geert Wilders, un antiguo miembro del VVD que, radicalizando el discurso nacionalista del malogrado Pim Fortuyn, venía agitando la política nacional con su ensalzamiento de los "valores judeo-cristianos", su campaña para prohibir el Corán en Holanda por tratarse de un "libro fascista" que incitaba "al odio y el asesinato", y sus llamamientos a parar la "islamización" acelerada de la sociedad.
Cabían varias fórmulas de coalición encabezadas por Rutte y el VVD, que podían explorar abrirse a la derecha o a la izquierda. Aunque el Parlamento electo era muy plural, los electores habían transmitido dos claros mensajes: les preocupaba el estado de la economía y las finanzas en la débil convalecencia tras la recesión de 2008-2009, que los liberales estaban dispuestos a afrontar con una cura de austeridad, y miraban con recelo la legislación sobre inmigración, que el PVV quería endurecer drásticamente, pasando página a la tradición de Holanda como país de acogida. Antes de las elecciones, Rutte ya había manifestado su preferencia por un acuerdo con la CDA, partido con el que no había grandes divergencias programáticas, pero su hundimiento electoral complicaba enormemente la aritmética parlamentaria. Wilders se apresuró a demandar un tripartito para alcanzar una mayoría que sería la mínima absoluta, de 76 escaños.
Como se esperaba, las conversaciones poselectorales conducentes a la formación de un gobierno de coalición presidido por Rutte fueron procelosas: llevaron todo el verano y buena parte del otoño. De acuerdo con los formalismos del sistema parlamentario, primero tocaba una fase exploratoria dirigida por un
informador nombrado por la reina previo acuerdo de los cabezas de facción.
El primer informador, Uri Rosenthal, líder del grupo del VVD en el Eerste Kamer o Senado, exploró las posibilidades de un Gabinete VVD-PVV-CDA. Sus conversaciones con Rutte, Wilders y Maxime Verhagen –sucesor provisional de Balkenende en el liderazgo de los democristianos- le convencieron de la imposibilidad de esa fórmula. A continuación, Rosenthal consideró dos opciones centralizadas en el dúo VVD-PvdA: una orientada a la izquierda que incorporaría a los D66 y los Verdes (GroenLinks, GL), y otra centrista con la sola adición de la CDA. Tampoco aquí hubo acuerdo, pues Rutte se inclinaba por el tripartito, mientras que el laborista Job Cohen insistió en el cuatripartito, denominado
púrpura-plus. Quedaba una coalición
arco iris formada por los cinco partidos, pero esta posibilidad fue rechazada taxativamente por demoliberales y verdes.
El segundo informador, Herman Tjeenk Willink, vicepresidente del Consejo de Estado, se limitó a desbrozar el camino para la tanda exploratoria conjunta de Rosenthal y el laborista Jacques Wallage, quienes apuntaron como factible la ya sondeada coalición del tipo
púrpura-plus. El 20 de julio, sin embargo, VVD, PvdA, D66 y GL comunicaban el fracaso de las conversaciones. Entró en escena entonces el veterano ex primer ministro democristiano Ruud Lubbers, quien, volviendo al punto de partida pero con ideas nuevas, arrancó de Rutte, Wilders y Verhagen un principio de negociación sobre la base, inédita en el país europeo, de un Gobierno de minoría, formado por el VVD y la CDA, pero sostenido desde el Parlamento por un tercer socio sin participación en el Ejecutivo, que sería el PVV.
Arrancó entonces la segunda fase del proceso, la negociación propiamente dicha del acuerdo de coalición. Ivo Opstelten, el presidente orgánico del VVD –
partijvoorzitter, un cargo burocrático, supeditado al liderazgo del grupo parlamentario-, orquestó las negociaciones desde el 9 de agosto. Rutte acariciaba la jefatura del próximo Gobierno, pero a últimos de ese mes un nutrido sector de la CDA se rebeló contra todo acuerdo con el PVV porque la formación derechista, con sus consignas islamófobas, les parecía un peligro para los principios fundamentales de la libertad de religión y la protección de los derechos de las minorías. El propio Lubbers, en un inesperado cambio de opinión, dejó de ver con buenos ojos este plan. Las negociaciones quedaron bloqueadas hasta principios de septiembre. Opstelten reanudó su encomienda real y el 28 de septiembre el informador y los tres cabezas de facción dieron por concluidas las negociaciones, que alumbraron el "acuerdo de tolerancia" tal como lo había ideado Lubbers.
Wilders tendría que ser consultado por el Gobierno liberal-democristiano en las políticas sobre inmigración, asilo y seguridad, así como en todo lo relacionado con la economía y las finanzas. El pacto incluía cambios en el primer ámbito con fuertes restricciones a la reunificación familiar de los residentes extranjeros, la concesión de la doble nacionalidad y la entrada de inmigrantes con baja cualificación laboral, así como un plan para prohibir el uso del velo integral por las mujeres musulmanas en todos los espacios públicos, en la línea de las leyes recientemente aprobadas en Francia y Bélgica. Wilders, que ahora mismo afrontaba un juicio por incitación al odio, discriminación e insultos a los musulmanes, y otros miembros del PVV se congratularon porque los holandeses hubieran decidido "frenar la ola islamizadora de nuestra cultura e identidad", pero Rutte recalcó que ni su partido ni el nuevo Gobierno compartían esos enfoques del Islam, el cual no estaba en su punto de mira, ni siquiera a la hora de reformar la legislación sobre la inmigración y el asilo, la cual no se dirigiría contra un colectivo concreto.
En cuanto al apartado económico, los tres partidos acordaron atacar el déficit público, que en 2009 había alcanzado el 5,3% del PIB, luego violando el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, con un ahorro presupuestario de 18.000 millones de euros hasta 2015. La reforma del sistema de pensiones entraba en los planes del nuevo Ejecutivo con la pretensión de alargar un año, desde los 65 a los 66, la vida laboral de los trabajadores; durante la campaña, Rutte había deslizado su preferencia por retrasar la edad de jubilación a los 67 años, mientras que Wilders, en un guiño populista, se había opuesto a cualquier reforma en este terreno. La previsión de la mengua por etapas de diversos aspectos de la providencia social hasta 2020 y la expansión de la generación eléctrica de fuente nuclear eran otros tantos capítulos de una agenda nítidamente liberal y proempresarial.
El 7 de octubre la reina
Beatriz encargó la formación del Gabinete a Rutte, quien quedó listo para convertirse en el primer jefe de Gobierno neerlandés de credenciales liberales, luego no salido del laborismo o de la democracia cristiana, desde Pieter Cort van der Linden, primer ministro entre 1913 y 1918. VVD y CDA se repartieron los doce ministerios y las ocho secretarías de Estado a partes iguales, lo que fue un ejercicio de gran generosidad por parte de Rutte, quien de acuerdo con la tradición tomó para sí la cartera de Asuntos Generales. Verhagen era la segunda persona del Gabinete como viceprimer ministro y ministro de Asuntos Económicos, Agricultura e Innovación. Los democristianos se quedaron además con las carteras de Interior, Defensa y Finanzas, poniendo de manifiesto de manifiesto la confianza de los liberales en sus socios paritarios en la gestión de las áreas más sensibles. Uri Rosenthal tomó el relevo a Verhagen como ministro de Exteriores.
El 14 de octubre prestó juramento el nuevo Gabinete Rutte; ese mismo día, el primer ministro se dio de baja en la Tweede Kamer, donde ya había cedido el puesto de
fractievoorzitter a Stef Blok, aunque siguió siendo el
partijleider. En cuanto al puesto de
partijvoorzitter, Ivo Opstelten, nuevo ministro de Seguridad Pública y Justicia, dejó paso a Mark Verheijen
El primer ministro neerlandés es soltero y sin hijos.
(Cobertura informativa hasta 1/11/2010)