Biografía
Ejemplo de precocidad en la alta política nacional, en febrero de 1959 participó en la Conferencia de Londres, dedicada a discutir el futuro de la colonia sobre la base del reciente acuerdo de Zurich entre los gobiernos de Grecia y Turquía, y fue uno de los pocos representantes de facción que votó en contra de un texto que establecía la formación de un gobierno multipartito de transición previo a la independencia. Sin embargo, no boicoteó el proceso de descolonización que dio comienzo y se integró activamente en la elaboración tanto de la Constitución de la futura República de Chipre, siendo uno de los cuatro grecochipriotas de la Comisión redactora, como del Gobierno, que entró en funciones en abril de 1959 y cuya sensible cartera del Interior, llamada a lidiar con los chispazos de tensión intercomunitaria, le confió el líder de la comunidad grecochipriota, el arzobispo Makarios III.
Tras el acceso a la independencia de la República de Chipre el 16 de agosto de 1960 con Makarios de presidente y el turcochipriota Fazil Küçük de vicepresidente, Papadopoulos continuó en el Ejecutivo hasta 1970 como ministro de Trabajo y Seguridad Social. A lo largo de una década que conoció el fracaso del marco constitucional de integración entre griegos y turcos y, acompañada de una espiral de violencia sectaria, la ruptura política e institucional entre ambas comunidades, Papadopoulos simultaneó aquella cartera con las de Finanzas, Agricultura y Recursos Naturales, y Salud en tres períodos sucesivos.
No obstante su tendencia al radicalismo antiturco, políticamente estuvo integrado en el Frente Patriótico, la coalición de fuerzas que servía de soporte a Makarios y sus políticas, sintetizadas en el rechazo a la Enosis, la salvaguardia de un Chipre independiente y no alineado exteriormente, y la búsqueda de soluciones pacíficas para los conflictos intercomunitarios, esto último por más que el arzobispo y Küçük se enzarzaron en un diálogo de sordos y adoptaron una serie de actos unilaterales que socavaron las previsiones constitucionales de 1960.
En febrero de 1969, después de disgregarse el Frente Patriótico, Papadopoulos acompañó al moderado Glafcos Clerides, presidente de la Cámara de Representantes, en el establecimiento del Partido Unido (Eniaion), grupo conservador que se puso al servicio de Makarios. En las elecciones legislativas del 5 de julio de 1970 el Eniaion fue la lista más votada y Papadopoulos salió elegido diputado por Nicosia.
En los años siguientes, mediados por la gran crisis de 1974, cuando un golpe de Estado de extremistas grecochipriotas partidarios de la Enosis orquestado por la junta militar de Atenas derrocó a Makarios y provocó la invasión y la ocupación turcas del tercio norte de la isla antes de retornar Makarios del exilio y normalizarse el orden democrático, Papadopoulos se desempeñó como colaborador de Clerides desde el Parlamento y en calidad de asesor durante las rondas de negociaciones intercomunales con los turcochipriotas.
En 1976, un año antes de fallecer Makarios, se produjo la escisión del bloque que le apoyaba con la emergencia por un lado de la conservadora Unión Democrática (DISY) de Clerides y por el otro del liberal-conservador Partido Democrático (DIKO) de Spyros Kyprianou, antiguo ministro de Exteriores del Gobierno y llamado a suceder al arzobispo en la Presidencia de la República. Papadopoulos rompió abiertamente con Clerides, a quien reemplazó en abril como presidente de la Cámara de Representantes y, por nombramiento de Makarios, como jefe de la delegación grecochipriota en las conversaciones intercomunales y en las misiones diplomáticas ante la Asamblea General de la ONU.
De momento, Papadopoulos no se unió a la formación de Kyprianou, que entre otros aspectos se diferenciaba del DISY en la defensa de una postura combativa frente la ocupación militar turca del norte de la isla y de la no alineación exterior, y en las elecciones del 5 de septiembre fue reelegido en su escaño con la etiqueta de independiente.
En octubre siguiente, aún en 1976, abandonó la presidencia del Legislativo en favor de Kyprianou y menos de dos años después, en julio de 1978, cesó también en su puesto de negociador jefe. En los años siguientes, Papadopoulos simultaneó la práctica legal privada, como responsable de su propia firma de abogados en Nicosia, especializada en la prestación de servicios jurídicos en litigios comerciales internacionales y regulaciones empresariales, con el activismo político, ya en las filas del DIKO.
Personalidad señera en la vida política y social de Nicosia en los años ochenta, Papadopoulos se distinguió sobre todo por su enfoque intransigente de los tratos con los turcochipriotas, que el 15 de noviembre de 1983 proclamaron la República Turca de Chipre del Norte (RTCN) con Rauf Denktash de presidente, con capital en el sector propio de Nicosia (llamada Lefkosa en turco) y con el único reconocimiento de Ankara, una decisión que consagró la separación total de las dos comunidades en la isla mediterránea.
En 1985 Papadopoulos secundó a Kyprianou en su rotundo rechazo a la solución de compromiso auspiciada por el secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, sobre el establecimiento de un Estado federal bizonal con un presidente grecochipriota y un vicepresidente turcochipriota, porque contenía dos puntos que les parecían del todo inaceptables, a saber, la concesión del derecho de veto al vicepresidente turcochipriota sobre la legislación aprobada por el Parlamento bicameral, y el mantenimiento por Turquía de las tropas de ocupación.
En las elecciones legislativas del 19 de mayo de 1991, que prolongaron un rosario de insatisfacciones electorales del DIKO, la última de las cuales había sido la derrota de Kyprianou en su aspiración de un tercer mandato en febrero de 1988 a manos del independiente Georgios Vasiliou, Papadopoulos ganó su segundo mandato legislativo por una circunscripción de Nicosia. El DIKO quedó relegado a un mediocre tercer puesto tras el DISY y el Partido Progresista del Pueblo Trabajador (AKEL, comunista) con el 19,5% de los votos y 11 escaños.
Reelegido en los comicios del 26 de mayo de 1996, que supusieron otro rudo golpe al DIKO al obtener sólo el 16,4% de los sufragios y 10 bancas pero que trajeron la renovación del Gobierno de coalición con el DISY presidido por Clerides desde febrero de 1993 (el cual terminó deshaciéndose en noviembre de 1997), en la Cámara de Representantes Papadopoulos pasó a presidir el comité parlamentario de Asuntos Exteriores y Europeos y fue miembro de los comités de Asuntos Legales y de Asuntos Financieros y Presupuestarios, además de ejercer la portavocía del grupo parlamentario del partido y, por ende, integrar el Consejo Nacional, un órgano asesor multipartito de la Presidencia de la República.
Puesto que también pasó a encabezar la delegación nacional en el Comité Conjunto con el Parlamento Europeo, Papadopoulos tuvo una implicación muy importante en el diálogo de preadhesión con la Unión Europea (UE), organización que el 31 de marzo de 1998 emprendió las negociaciones formales para el ingreso de Chipre como Estado miembro.
El 7 de octubre de 2000 Kyprianou fue sucedido por Papadopoulos en la presidencia del DIKO después de 24 años de ejercicio, durante la Conferencia Electoral Nacional del partido. La promoción de quien desde hacía tiempo se sabía el delfín del veterano estadista (quien iba a fallecer de un cáncer en marzo de 2002) discurrió sin sorpresas, sin oposición interna y con la mirada puesta en las elecciones del 27 de mayo de 2001.
Para captar el voto izquierdista, Papadopoulos diseñó una estrategia consistente en enfatizar el carácter centrista del DIKO y rechazar los proyectos del Gobierno de Clerides de liberalizar algunas corporaciones estatales. Sin embargo, las perspectivas en las urnas volvieron a quedar ampliamente frustradas y el DIKO, con el 14,8% de los votos y 9 escaños, continuó la senda descendente iniciada una década atrás. Los triunfadores de la jornada fueron el AKEL y DISY, que prácticamente empataron en el 34% de los sufragios.
Que los dos partidos más abiertos al arreglo negociado con los turcochipriotas señorearan las elecciones se interpretó como un rechazo del electorado a la posición sobre el particular de Papadopoulos y su formación, quienes afirmaban apostar como los que más por la reunificación de la isla en el marco dispuesto por la ONU, pero que acusaban a Clerides de mostrarse condescendiente con la parte de Denktash, ahora mismo adalid de la intransigencia.
Las conversaciones directas Clerides-Denktash de febrero de 2002 terminaron en el enésimo desacuerdo, con ambos líderes aferrados a sus tesis. El presidente grecochipriota, volviendo un tanto al espíritu fundacional del Estado en 1960 y esgrimiendo las resoluciones de la ONU, ofrecía una entidad bizonal y bicomunal, con instituciones propias en cada lado e instituciones federales elegidas por todos los chipriotas y que serían las depositarias de los atributos de soberanía estatal; Clerides, además, demandaba la retirada progresiva de los 35.000 soldados y los 120.000 colonos turcos -estos últimos enviados por Ankara en un intento de corregir la debilidad demográfica de la RTCN-, paralelamente a la evacuación de los soldados griegos presentes en el sur, la continuidad de la Fuerza de Mantenimiento de la Paz enviada por la ONU en 1964 (UNFICYP) y el retorno de los 200.000 grecochipriotas que huyeron voluntariamente o fueron expulsados del norte cuando la invasión de 1974.
El dirigente turcochipriota, por contra, insistía en la proclamación de una confederación de estados soberanos previo reconocimiento de la RTCN por el Gobierno grecochipriota, dotada de una autoridad supranacional bipartita de jefatura rotatoria cuyas únicas competencias serían la política exterior y la defensa; Denktash quería también la salida de la UNFICYP y el mantenimiento de los contingentes militares turco y griego como garantes de la seguridad.
De siempre, el problema había estado mediado, y complicado de manera insoluble, por la enemistad secular entre Atenas y Ankara, países enfrentados con un gran número de disputas y contenciosos en lo militar, territorial, económico y cultural, de los que el estatus de Chipre ha sido el más enconado. La premura para resolver uno de los más intratables conflictos internacionales se tornó más perentoria desde que en noviembre de 2002 el Consejo de Ministros de la UE, una vez constatado el excelente grado de preparación del país para satisfacer los requisitos políticos y económicos, asumir el acervo comunitario y desenvolverse en la economía de mercado altamente competitiva de la UE, dio luz verde al ingreso de Chipre en la organización europea el 1 de mayo de 2004.
La UE advirtió que era altamente deseable que la adhesión se produjera después de alcanzarse un acuerdo sobre la reunificación de la isla pero que ello no era una precondición, así que, en caso contrario, en 2004 sólo sería Estado miembro el territorio grecochipriota, que es el Estado internacionalmente reconocido. El presidente Clerides dejó claro que sólo accedería a una fórmula de reunificación que diera lugar a una entidad estatal capaz de fungir como un socio cabal de la UE; el Gobierno de Ankara, por su parte, amenazaba con anexionarse la RTCN si el ingreso de Chipre en la UE se producía antes del arreglo intercomunal, mientras que Grecia advertía a los turcos con vetar su propio proceso de adhesión a la UE si ponían las cosas difíciles en Chipre.
El 11 de noviembre de 2002 el secretario general de la ONU, Kofi Annan, presentó un controvertido plan de unificación basado en el principio del Estado bicomunal, pero con una estructura federal débil, tal que el tipo de Gobierno unitario presentaba la traza de una confederación entre dos "estados componentes", si bien seguía ignorándose la exigencia turcochipriota del previo reconocimiento de su autoproclamada república. El secretario general dio además a las partes de plazo hasta el 28 de febrero de 2003 para que se pronunciaran sobre el plan, y la UE añadió que con o sin aceptación del mismo el 16 de abril siguiente podría tener lugar la firma del Tratado de Adhesión de Chipre.
En tanto que cabeza de la oposición y candidato en las elecciones presidenciales del 16 de febrero de 2003, Papadopoulos salió a objetar este esquema con la explicación de que no incidía en el derecho del retorno de los refugiados y demandó pleno acatamiento a la Convención Europea de Derechos Humanos sobre este punto. Quizá no tanto una opinión crítica sobre el plan de paz de Annan como el deseo de forzar una mudanza en la Presidencia de la República, ya que el octogenario Clerides optaba a la reelección, fue la razón del apoyo brindado por el AKEL y el Movimiento de Social Demócratas (KISOS) a Papadopoulos, que se guardó de convertir el asunto de la división de la isla en un monotema de la campaña electoral y les lanzó constantes guiños sobre la adopción de una política económica más enérgica, capaz de reponer los niveles de inversiones e ingresos por el turismo menoscabado en los últimos años, en un país cuya estructura productiva descansa en el sector servicios.
Con todo, no dejó de causar sorpresa el resultado electoral: con el 51,5% de los votos, 12,7 puntos más que Clerides, Papadopoulos se alzó con la victoria sin necesidad de acudir a la segunda vuelta, cosa que no sucedía desde la triunfal reelección de Kyprianou en febrero de 1983. El 28 de febrero, coincidiendo con el vencimiento del plazo de Annan, Papadopoulos tomó posesión de su mandato quinquenal al frente de una oficina que, de acuerdo con el sistema presidencial fuerte que establece la Constitución chipriota, aúna plenos poderes ejecutivos y encabeza el Consejo de Ministros. Acto seguido, Papadopoulos alineó un Gobierno en el que reservó a su partido cinco ministerios, el AKEL recibió cuatro y el KISOS -que recuperó su sigla histórica de apellido socialista, EDEK, pero preservando la definición socialdemócrata- otros dos. La coalición tripartita descansaba en una mayoría parlamentaria de 33 diputados sobre 59.
Obligado por las circunstancias, Annan concedió tiempo extra a las partes y convocó a Papadopoulos y Denktash a una reunión directa en La Haya el 10 de marzo para que aceptaran su plan de paz y lo sometieran a referéndum en sus respectivas jurisdicciones, pero tampoco esta vez se desatascó el bloqueo. Papadopoulos aceptó el plan de paz como base de una negociación, aunque demandó el reconocimiento sin ambages del derecho de los refugiados grecochipriotas a retornar a sus antiguos hogares en el norte, mientras que Denktash no se apeó de su exigencia del reconocimiento pleno de la RTCN. Irritado, el flamante presidente abandonó la mesa de conversaciones entre acusaciones a Denktash de ser el único responsable del colapso de la iniciativa de Annan, valoración que, salvando las formas, hizo suyo el propio secretario general días después.
(Cobertura informativa hasta 8/3/2003)