Biografía
Entre 1968 y 1971 interrumpió sus estudios con motivo del servicio militar obligatorio, en 1975 aprobó el preceptivo examen estatal y poco después entró como pasante en el Instituto Jurídico de Formación e Investigación, de suerte que en 1977 ya estaba listo para asumir el puesto de juez de distrito en la corte regional de Taejon.
Sin embargo, en 1978 abandonó esta función pública y se pasó a la abogacía privada al frente de su propio bufete. Desde este ámbito, Roh iba a hacer el salto al activismo humanitario y finalmente a la política, en unos años de absoluta ausencia de democracia y de cruda represión de los militares, que habían asumido todo poder tras el asesinato del presidente Park Chung Hee en octubre de 1979. Según las biografías divulgadas por su plataforma electoral en 2002, Roh asumió el compromiso de trabajar por las causas de los Derechos Humanos y la democracia cuando en 1981 aceptó llevar la asistencia legal, adquiriendo no pocos riesgos personales, de unos estudiantes que habían sido secuestrados y torturados por las fuerzas de seguridad de la dictadura bajo la imputación de poseer literatura política ilegal.
Su renombre como abogado defensor de víctimas de los desmanes del régimen del presidente Chun Doo Hwan le catapultó a la acción política en su terruño de Kyongsang del Sur. En 1985 activó el Comité Cívico Democrático de Pusan al tiempo que abrió una consultoría jurídica laboralista. En 1987 se puso al frente de la sección local del Movimiento Popular por una Constitución Democrática, organización de ámbito nacional que participó en las movilizaciones prodemocráticas. En septiembre de aquel año, su apoyo a las luchas sindicales le aparejó un período de arresto de tres semanas. Además, se sumó al Partido de la Democracia y la Reunificación (PDR), creado en mayo de 1987 por los dos cabezas visibles del frente opositor, Kim Dae Jung y Kim Young Sam, para intentar expulsar del poder al Partido de la Justicia y la Democracia (PJD) de Chun por la vía electoral.
En las elecciones legislativas del 26 de abril de 1988 Roh obtuvo su primera acta de diputado en la Asamblea Nacional por la circunscripción de Pusan Este y en la lista del PDR, que se mantuvo leal a Kim Young Sam luego de escindirse el grupo de Kim Dae Jung, el cual fundó el Partido de la Paz y la Democracia (PPD); como las presidenciales de diciembre del año anterior, que dieron la victoria al hombre de Chun, el también ex general Roh Tae Woo, el oficialismo se aseguró la continuidad gracias a las fracturas en el inestable campo opositor.
Siendo diputado del PDR, Roh se opuso al proyecto de fusión de su partido con el PJD y una segunda fuerza hasta entonces opositora, el Nuevo Partido Democrático Republicano de Kim Jong Pil. La realización el 9 de febrero de 1990 de esta controvertida maniobra, que supuso en la práctica la cooptación por los herederos de la dictadura de una parte sustancial de la oposición democrática, dando lugar al Partido Liberal Democrático (PLD), precipitó la defección de Roh y otros responsables del PDR, quienes pusieron en marcha el Partido Democrático (PD), con Lee Ki Taek de presidente.
Por este vericueto terminaron confluyendo los proyectos políticos de Roh y Kim Dae Jung: el 10 de septiembre de 1991 el PD y el Nuevo Partido Democrático (NPD, ex PPD) de Kim se fusionaron en una formación que mantuvo el nombre de Partido Democrático, sigla recurrente en el campo de la oposición surcoreana, enarbolada por la histórica fuerza política de Yun Po Sun y Chang Myon en los años cincuenta y sesenta (de la que, precisamente, emanó el primer NPD, a su vez la principal formación opositora al régimen de Park en los años sesenta y setenta). Kim se erigió en presidente del flamante PD y a Roh correspondió la función de portavoz ante los medios.
La suma al proyecto del PD, que empezó con grandes dificultades para consolidarse frente al poderoso PLD, endilgó a Roh varios fracasos en las urnas. En las legislativas del 24 de marzo de 1992 no pudo renovar su escaño por Pusan y en las municipales del 27 de junio de 1995 su apuesta por la alcaldía de la ciudad corrió la misma suerte, en una jornada en la que, paradójicamente, el PD barrió al PLD en la mayoría de los distritos metropolitanos de país, inclusive Seúl; precisamente, las de Pusan e Inchon fueron las únicas alcaldías importantes que conservaron los liberaldemócratas en el poder. No obstante estos reveses, Roh fue reforzando su posición interna en el partido, pasando de miembro de su Consejo Supremo en 1993 a vicepresidente en 1995. En el primero de los años citados, Roh estableció también el Centro de Investigación de Autonomías Locales.
El 5 de septiembre de 1995 Kim Dae Jung puso fin a más de dos años de voluntario apartamiento de la política nacional (a raíz de su tercera derrota presidencial en diciembre de 1992 dimitió al frente del PD y se dedicó a la vida universitaria en el extranjero) con la presentación de un nuevo partido, el Congreso Nacional para la Nueva Política (CNNP), que incorporaba una noción más nítidamente liberal en lo relativo a las propuestas económicas, aunque sin renunciar al progresismo de centroizquierda. La enésima empresa partidista de Kim no sedujo inmediatamente a Roh, que siguió activo en el PD y volvió a tropezar en su empeño en conseguir el escaño en la Asamblea Nacional, esta vez por un distrito de Seúl, en las elecciones del 10 de abril de 1996. Luego de este contratiempo, Roh aceptó la invitación de unírsele que le ofrecía Kim y en noviembre de 1997 fue elegido vicepresidente del CNNP.
En las presidenciales de diciembre de 1997, el veterano Kim ganó finalmente la Presidencia de la República, frente al postulante del Partido de la Nueva Corea (PNC, nueva denominación del PLD), Lee Hoi Chang, y en febrero de 1998 sucedió en aquella a Kim Young Sam, produciéndose una histórica mudanza política en Corea del Sur. En julio de 1998 Roh regresó a la Asamblea Nacional gracias a una elección parcial en el distrito de Jongno, de Seúl, y en su nueva etapa de legislador adquirió más crédito como político conciliador y como autoridad arbitral en conflictos obreros que afectaron, por ejemplo, a los grupos Hyundai y Samsung.
Para las legislativas del 13 de abril de 2000 Roh insistió en presentarse en la complicada lista de Pusan, dejando una circunscripción, la de Seúl, que le ofrecía unas razonables perspectivas de reelección. El intento no prosperó y Roh vio arrebatado el escaño a manos de un contrincante del Gran Partido Nacional (GPN, ex PNC), que a la postre fue la lista más votada en el conjunto del país. Para entonces y desde el 20 de enero (los trasiegos de siglas partidistas son práctica habitual en Corea del Sur), el CNNP se llamaba, de nuevo, Partido Democrático, si bien ésta es una traducción literal del coreano (Minju Dang), ya que la denominación habitual en inglés es la de Partido Democrático del Milenio (PDM).
Un poco a modo de compensación por estos sinsabores electorales, en agosto de 2000 Kim nombró a su colaborador ministro de Asuntos Marítimos y Pesca, labor gubernamental que desempeñó hasta marzo de 2001. En septiembre siguiente, en un momento personalmente muy complicado para Kim por la nueva recaída de la economía tras un par de años de rendimiento positivo, el estancamiento de la estrategia de acercamiento y reconciliación (sunshine policy) con Corea del Norte, el acoso parlamentario de la oposición que sumaba la mayoría de diputados, y la sucesión de escándalos que afectaban a altos cargos del Ejecutivo, Roh lanzó su envite para suceder al anterior en la Presidencia de la República en febrero de 2003.
Lejos de proyectarse como el delfín de Kim, Roh fue levantando una plataforma más personal que partidista, guardándose de verse salpicado por los contratiempos del mandatario saliente. En octubre de 2001 accedió al Consejo Supremo del partido y en noviembre fue designado para el importante puesto ejecutivo de asesor permanente. Esta última promoción interna de Roh coincidió con la dimisión de Kim como presidente de la formación, en un intento de apaciguar las críticas en su contra. En la primavera de 2002, no obstante regresar las buenas noticias económicas, Kim fue blanco de una nueva y enérgica ola de reproches con motivo de las investigaciones que la justicia abrió contra sus tres hijos varones, dos de los cuales terminaron siendo arrestados, implicados presuntamente en sendas tramas de sobornos y tráfico de influencias urdidas por hombres de negocios.
Pesando esta atmósfera, nada propicia para las posibilidades electorales del PDM, Roh concurrió victoriosamente en las elecciones primarias del partido al recibir el 70% de los 70.000 votos efectuados en todo el país desde el 9 de marzo, de manera que el 27 de abril, en el último día de la consulta, la convención demócrata le proclamó en Seúl candidato presidencial. Nada más obtener la nominación, Roh dejó claro que no quería interferencias inoportunas y calificó de "lastre" para su aspiración los problemas familiares del presidente. Sin duda para no perjudicar a Roh, el 6 de mayo Kim se dio de baja en el partido que había fundado.
En su programa electoral, Roh esgrimió una postura conciliatoria hacia Corea del Norte y de continuación de la sunshine policy, rebautizada como política de paz y prosperidad, la cual, empero, no era totalmente del agrado de Estados Unidos, corresponsable de la seguridad de Corea del Sur desde el Armisticio de Panmunjom en 1953 a través de los 37.000 soldados estacionados en el país y la extensión de su paraguas nuclear.
En efecto, la inclusión por la administración de George W. Bush de la anacrónica dictadura comunista de Kim Jong Il dentro de un "eje del mal" identificado en la escena internacional, en su caso por su aportación fundamental a la proliferación mundial de armamentos de destrucción masiva, suponía un drástico cambio de talante con respecto a la anterior administración de Bill Clinton; ahora, Washington parecía dispuesto a apretarle las tuercas al imprevisible y arruinado régimen de Pyongyang, ofreciéndole como mucho negociaciones para arrancarle cesiones en materia armamentística sin nuevas contrapartidas en forma de ayuda económica o de garantías de seguridad.
Al margen de este tema de candente actualidad, Roh delineó unas propuestas económicas liberales y con algún matiz social, que inciden en la conclusión de las diversas reformas estructurales en curso, fundamentalmente la reducción de los conglomerados industriales (chaebols), tradicionales emporios corporativos y dinamos de la consolidada práctica del soborno a cambio de favores, que el FMI señala como los principales obstáculos para el establecimiento en Corea del Sur de un modelo de mercado en régimen de libre competencia y no distorsionado por la colusión de intereses políticos y económicos privados.
Por lo que respecta al problema de las fuertes y frecuentes huelgas de obreros y funcionarios, causantes de graves pérdidas económicas, Roh dice apostar por las fórmulas concertadas y negociadas para resolver estos conflictos derivados de la reconversión laboral, un enfoque de regusto socialdemócrata que durante la campaña contrastó con el liberalismo a ultranza expresado en este terreno por Lee Hoi Chang, partidario de flexibilizar sin trabas el mercado de trabajo y de prohibir los paros ilegales.
El 17 de septiembre resurgió la esperanza de una vuelta al diálogo y la distensión intercoreanos con la reapertura -simbólica, eso sí-, de las comunicaciones terrestres, pero el 16 de octubre Pyongyang anunció que mantenía un programa nuclear secreto de carácter militar; Estados Unidos reaccionó ante lo que era una violación por los norcoreanos del acuerdo de octubre de 1994 y lo que parecía un reconocimiento de que habían logrado fabricar la bomba atómica con la interrupción de los envíos de petróleo, medida que secundaron Japón y Corea del Sur en tanto que miembros de la Organización para el Desarrollo de la Energía en la península Coreana (KEDO), el consorcio creado para cumplimentar los compromisos de 1994.
Entonces, Corea del Norte renunció a sus vetustos reactores nucleares, capaces de producir uranio enriquecido para usos militares, mientras que Estados Unidos se comprometió a construir dos plantas nucleares con tecnología y financiación occidentales para usos estrictamente civiles, y a suministrar gratuitamente 500.000 toneladas anuales de petróleo para subvenir las necesidades energéticas del país mientras durasen aquellas obras.
La campaña de las presidenciales discurrió, por tanto, con unas tensiones de fondo que no facilitaron la apuesta por la paz y la reunificación entre las dos Coreas asumida por Roh con un guante de seda, y que en apariencia conferían, dadas las provocaciones chantajistas de Pyongyang, argumentos al hombre fuerte del GPN, Lee Hoi Chang, el ex primer ministro conservador que repetía envite presidencial con un mensaje de mano dura con los norcoreanos y que llegó al arranque de campaña encabezando los sondeos de intención de voto.
Sin embargo, la extensión del sentimiento nacionalista y antiestadounidense entre la juventud y un importante sector de la opinión pública, que vieron al Gobierno de Bush como un obstáculo para la distensión y el reencuentro de los coreanos tras más de medio siglo de división y guerra fría, terminó por beneficiar a Roh, el cual, empero, si bien advocaba unas relaciones más "equitativas" con la superpotencia norteamericana y un mayor sometimiento de su contingente militar a la jurisdicción surcoreana (la espoleta de las recientes y multitudinarias protestas antiestadounidenses había sido la absolución en septiembre por una tribunal militar de su país de dos soldados que mataron a dos chicas surcoreanas en un accidente de carretera) a la par que el diálogo con Corea del Norte, aseguraba no cuestionar la presencia de estas tropas foráneas, elemento clave para la seguridad de Corea del Sur.
Una semana antes de la cita con las urnas, el 12 de diciembre, la porfía con Corea del Norte adquirió el cariz de una inquietante crisis nuclear con el anuncio por Pyongyang de la inmediata reactivación del reactor de 5 megawatios, con capacidad para producir plutonio para usos bélicos, de la planta nuclear de Yongbyon, al norte de la capital, en una flagrante violación de los compromisos de 1994.
Así las cosas, el 19 de diciembre de 2002 Roh se adjudicó la victoria con el 49% de los sufragios, seguido muy de cerca por Lee Hoi Chang con el 46,5% y, ya a mayor distancia, por Kwon Young Gil, del Partido Democrático Laborista. La incertidumbre sobre el resultado fue máxima hasta el mismo cierre de las urnas, ya que en la víspera le retiró el respaldo a Roh el multimillonario líder de la Alianza Nacional 21 y muy popular presidente de la federación surcoreana de fútbol, Chung Mong Joon, quien el 25 de noviembre había disputado en una primaria puntual con el dirigente político la definición del candidato unitario de los dos bloques; en esa ocasión, Roh confirmó su postulación con el apoyo del 46,8% de los consultados en un sondeo público.
La prensa surcoreana ligó la espantada de Chung a unos confusos comentarios de Roh en el sentido de que si Estados Unidos y Corea del Norte entraban en guerra, el deber del Sur sería interponerse y mediar por la paz, si bien algunos comentaristas citaron como verdadera razón de la ruptura la negativa de Roh a garantizarle a Chung su apoyo para la liza presidencial de 2007.
Continuando con su fama de orador abrupto, tras conocer su victoria Roh remachó su disposición a perseverar en la vía del diálogo para resolver los problemas en la península y señaló que su gobierno no iba a "doblegarse servilmente" ante lo que dijera la administración Bush al respecto.
Por de pronto, el camino hasta la toma de posesión, el 25 de febrero de 2003, de su mandato quinquenal improrrogable ha conocido los nuevos peldaños de la escalada nuclear de Corea del Norte: el 23 de diciembre los oficiales de Pyongyang desprecintaron los sistemas de vigilancia y seguridad que la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) mantenía en Yongbyon; tres días después, movilizaron en la planta un millar de tanques conteniendo 8.000 barras de combustible nuclear, suficiente para sintetizar 25 kilos de plutonio y municionar tres bombas atómicas; el 31 de diciembre fueron expulsados los últimos inspectores de la AIEA; y, el 10 de enero la agencia de noticias norcoreana anunció la retirada del país del Tratado de No Proliferación Nuclear.
Otro factor de perturbación ha sido la luz verde dada el 17 de diciembre por la administración Bush al programa de Defensa Nacional Antimisiles (NMD), concebido para salvaguardar al territorio continental de Estados Unidos de un hipotético ataque de misiles balísticos y que podría incorporar también una versión específica para la protección de los socios y aliados en la cuenca del Pacífico contra ataques de misiles de corto o medio alcance, la llamada Defensa de Teatro Antimisiles (TMD), aún en fase de investigación.
Para Roh, siempre que no se desmarque de la postura de neutralidad abrazada por su predecesor en el cargo, la TMD se avizora como un factor de distorsión que entraña el dilema de escoger entre ponerse debajo del paraguas antimisiles en tanto Corea del Norte siga tensando la cuerda y lanzando órdagos muy peligrosos, o de rehusar tal cosa, en la creencia de que la TMD podría desencadenar una carrera de armamentos regional y, precisamente, avivar la paranoia militarista de los norcoreanos, con ruinosas consecuencias para una diplomacia que intenta mantener a Pyongyang dentro de un régimen de no proliferación nuclear.
Según consta en su biografía oficial, Roh Moo Hyun (quien, asegura, no se tiñe el pelo de negro, una cuestión de imagen no baladí en un país donde la clase política acostumbra a ocultar ostentosamente sus cabellos encanecidos) ha escrito los libros -los títulos se facilitan en inglés- Honey! Please Help Me! (1994), Ready Today for Tomorrow (1996, en coautoría) y Roh Moo-hyun Meets Lincoln (2001).
(Cobertura informativa hasta 22/1/2003)