Manuel Zelaya Rosales

Datos relevantes

Actualización: 14 de Septiembre de 2007
Crédito fotográfico: © Foto Agência Brasil/Ricardo Stuckert/PR
José Manuel Zelaya Rosales

Honduras

Presidente de la República

Duración del mandato: 27 de Enero de 2006 - En funciones

Nacimiento: Catacamas, departamento de Olancho , 20 de Septiembre de 1952

Partido político: PLH

Profesión: Empresario agropecuario

Crédito fotográfico: © Foto Agência Brasil/Ricardo Stuckert/PR

Resumen

El 27 de enero de 2006 arrancó en Honduras la presidencia del empresario agropecuario Manuel Zelaya, popularmente llamado Mel, que tiene por delante cuatro años para cumplir las promesas realizadas en tres terrenos que preocupan vivamente en un país, por lo demás, macroeconómicamente estable: la delincuencia de las bandas juveniles organizadas, la pobreza y la corrupción. La victoria de Zelaya y su partido, el Liberal, en las elecciones del 27 de noviembre de 2005 prolonga la hegemonía del sistema bipartidista en la democracia hondureña, tocándole esta vez el turno opositor al más conservador Partido Nacional.

Biografía

1. Empresario agropecuario
2. Experiencia gubernamental
3. Candidato presidencial del PLH
4. Victoria frente al postulante del Gobierno


1. Empresario agropecuario

El mayor de los cuatro hijos tenidos por el terrateniente Manuel Zelaya Ordóñez, antepenúltimo eslabón de una familia con ancestro vasco que desde el siglo XVIII ha dado a Honduras un buen número de notables en los ámbitos de la política, la judicatura, la milicia y la literatura, y la señora Hortensia Rosales Sarmiento, recibió la educación escolar en los colegios Niño de Jesús de Praga y Luis Landa, y en el Instituto Salesiano San Miguel, en Tegucigalpa, donde sacó el bachillerato. Emprendió la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), pero en el cuarto curso abandonó la facultad para dedicarse por completo a las actividades empresariales en el sector agroforestal, no llegando a obtener el título universitario.

En junio de 1975, recién llegado al poder, por vía golpista, el Gobierno de facto del general Juan Alberto Melgar Castro, los Zelaya se vieron envueltos en un luctuoso suceso que a don Manuel le acarreó un período de detención por su presunta implicación en el mismo: el asesinato por hombres armados, aparentemente, sicarios enviados por los terratenientes de la zona, y en el término de la finca Los Horcones, una propiedad de la familia en el valle de Lepaguare, de dos sacerdotes, estadounidense uno y colombiano el otro, y 13 activistas campesinos que participaban en una marcha de protesta por la represión militar en el departamento de Olancho y en demanda de tierras. Pese a las sospechosas circunstancia de la masacre, la familia Zelaya defendió con vehemencia, y ha seguido defendiendo hasta el día de hoy, su más completa inocencia y su nula relación con aquellos crímenes, alegando que fue una desgraciada casualidad que los asesinos dejaran los cuerpos de sus víctimas dentro de la hacienda.

El joven, llamado por la familia Melito para diferenciarle de su padre tocayo, Mel, cuyo apelativo heredó de adulto y popularizó en su carrera política, invirtió las décadas de los setenta y ochenta a cimentar sus negocios madereros y ganaderos, hasta convertirse en 1987 en directivo del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) y en presidente de uno de los gremios integrados en esta confederación patronal, la Asociación Nacional de Empresas Transformadoras de la Madera (ANETRAMA).

Afiliado al Partido Liberal de Honduras (PLH) desde 1970, Zelaya empezó a desarrollar en sus filas labores orgánicas y representativas hacia 1980, como coordinador de organización y consejero departamental en Olancho, y más tarde en los departamentos también orientales de Gracias a Dios y Colón. Adscrito, continuando con la filiación de su padre, al Movimiento Liberal Rodista (MLR), entonces la facción dominante en el PLH, de planteamientos conservadores y defensora del retorno a la democracia civil pero manteniendo unas relaciones deferentes con los militares, se situó, por consiguiente, en la órbita del dirigente Roberto Suazo Córdova, ganador de las elecciones presidenciales de noviembre de 1981, las primeras en una década.

Posteriormente, Zelaya se pasó al Movimiento Azconista, una nueva facción del PLH en el poder que tomaba su nombre del ingeniero José Simón Azcona Hoyo, quien en 1983 abandonó el Gobierno y rompió con el MLR por la negativa de Suazo a respaldar su precandidatura presidencial. En noviembre de 1985 Azcona ganó las elecciones presidenciales y Zelaya obtuvo su primer mandato como diputado por Olancho en el Congreso Nacional, donde le fue encomendada las presidencias de las comisiones legislativas de Recursos Naturales y Petróleo, funciones a las que en 1987 sumó la de secretario de la Junta Directiva de la Cámara. En los comicios de noviembre de 1989 renovó su escaño por otra legislatura, que ahora ejerció como diputado de la oposición al Ejecutivo de Rafael Leonardo Callejas Romero, del derechista Partido Nacional de Honduras (PNH).


2. Experiencia gubernamental

Reelegido congresista por Olancho por segunda vez en noviembre de 1993, Zelaya volvió a mudar sus lealtades internas en el liberalismo y en esta ocasión se orilló a la facción del jurista Carlos Roberto Reina Idiáquez, cabeza del sector más progresista, orientado al centroizquierda, del PLH. Con la toma de posesión presidencial de Reina en enero de 1994, el empresario renunció a sus puestos en la patronal hondureña y estrenó su primer cometido en la administración central del Estado, el de director ejecutivo del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS), que tenía rango ministerial.

Como responsable del FHIS, Zelaya ejecutó los programas gubernamentales de promoción social, lucha contra la pobreza y descentralización de las administraciones locales. Aunque vertió críticas a las condiciones impuestas por el FMI para acceder a una línea de crédito, censuras que hizo extensibles al ajuste liberal decidido por Reina, el hecho fue que estableció un diálogo fructífero con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los cuales financiaron los proyectos del FHIS y alabaron la gestión de su director-ministro. Designado vicepresidente de la Red Social de América Latina y el Caribe (REDLAC) en 1996, en las elecciones generales de noviembre del año siguiente fue elegido diputado por Francisco Morazán y en enero de 1998 el nuevo presidente liberal, el empresario y economista Carlos Roberto Flores Facussé, le confirmó en el Gabinete.

La catástrofe provocada por el paso del huracán Mitch en octubre de 1998 complicó extraordinariamente el trabajo social de Zelaya, cuya condición de hombre de confianza de Flores quedó de manifiesto al ser nombrado asesor del Gabinete Especial de Reconstrucción Nacional, activado por el presidente en noviembre para reparar las devastaciones causadas por la inclemencia climática. Aquel año tomó asiento también en el Foro Nacional de Convergencia (FONAC), un marco en el que representantes del Estado y de la sociedad civil debatían con espíritu de consenso sobre diversas políticas nacionales.

En junio de 1999 Zelaya se dio de baja del Ejecutivo y el Congreso para dedicarse a preparar su precandidatura de cara a la elección interna del candidato presidencial del PLH en las elecciones de 2001, y de paso retomar la actividad empresarial privada. Dentro del partido asumió la Secretaría de Organización y Propaganda del Consejo Central Ejecutivo (CCE) y articuló su propia facción y plataforma, el Movimiento Esperanza Liberal, etiqueta buscada a propósito para que la sigla resultante, MEL, coincidiera con el nombre familiar por el que todo el mundo le conocía.

Las ambiciones presidenciales de Zelaya fueron frenadas en seco el 3 de diciembre de 2000, cuando su precandidatura resultó ampliamente derrotada por la del septuagenario Rafael Pineda Ponce, el presidente del Congreso Nacional, que doce meses después de ganar la nominación resultó perdedor frente al nacionalista Ricardo Rodolfo Maduro Joest en la liza presidencial.


3. Candidato presidencial del PLH

En los cuatro años siguientes, Zelaya prolongó su doble faceta de empresario privado, dedicado a la explotación agropecuaria en sus posesiones en Olancho, y de político cimero del PLH. Bajo el estandarte del Poder Ciudadano, volvió a presentarse a las primarias del liberalismo el 20 de febrero de 2005 y esta vez se llevó la candidatura en una interna que enfrentó a ocho precandidatos, siendo sus contrincantes más potentes Jaime Rosenthal Oliva, que ya iba por su cuarto intento en estas lides, y Gabriela Núñez de Reyes, de la facción Movimiento Nueva Mayoría. La candidatura de Zelaya fue aclamada por la Convención Extraordinaria que el PLH celebró en Tegucigalpa el 28 y el 29 de mayo. Allí se escenificó el cierre de filas con Mel de todos los líderes, sin faltar Rosenthal, Núñez y Pineda Ponce, y corrientes del liberalismo.

Impulsada por los eslóganes Poder Ciudadano es seguridad, sin odios ni muerte, Poder Ciudadano es transparencia y, el más aventado, Urge el cambio, urge Mel, Zelaya, que forzosamente llamaba la atención con sus casi 190 centímetros de estatura, su espeso mostacho negro, su sombrero de ala ancha y sus botas de vaquero –componiendo una estampa, por cierto, similar la cultivada por el mexicano Vicente Fox cuando las elecciones presidenciales de 2000 en el vecino país del norte- desarrolló una campaña electoral colorista en la que explotó una imagen amable de ranchero desenfadado, sin pelos en la lengua, temeroso de Dios y amante de los caballos y de tocar la guitarra, que supuestamente estaría desapegado del establishment político tradicional y que presumía de honesto a carta cabal. Quien aseguraba que "mi negocio es ser honrado", no tuvo empacho en asegurar que, de llegar al poder, sus ministros y él mismo tendrían que acudir a sus despachos en autobús urbano, ya que no había derecho a que "un país tan pobre como Honduras, con una deuda social rezagada, tenga los lujos con los que viven los gobernantes de ahora"

Orador limitado y con una línea mediática un tanto tornadiza, pero indudablemente carismático, Zelaya presentó un programa basado en promesas convencionales y en el concepto motriz del poder ciudadano, que para él significaba un compromiso personal de satisfacer las demandas ciudadanas de democracia participativa, reformas políticas y "mano firme" contra la corrupción. Uno de los grandes fracasos imputados a la Administración de Maduro, la omnipresencia de las maras o bandas juveniles organizadas, la violencia común y la inseguridad, daría paso, si llegaba a la Presidencia, a soluciones "con hechos, no con palabras".

En concreto, prometió reducir de un 5% a un 10% los gastos corrientes del Gobierno, crear 400.000 puestos de trabajo en los sectores que más empleo generaban, los de la maquila manufacturera volcada a la exportación y agroindustrial, levantar 200.000 viviendas, dotar de ordenadores a todas las escuelas, conceder matriculaciones gratuitas a los más de dos millones de niños y jóvenes en edad escolar, erradicar enfermedades tropicales como el dengue y la malaria, y tomar medidas para frenar la deforestación y otros serios daños al medio ambiente.

Aunque el Gobierno de Maduro presumía de haber hecho bien los deberes macroeconómicos, con el recorte del déficit fiscal, la elevación de las reservas internacionales de divisas, la condonación parcial de la deuda externa y la obtención en el bienio 2004-2005 de un ritmo de crecimiento anual del PIB por encima del 4%, el aspirante liberal le acusaba de "no haber hecho nada por combatir la pobreza, crear trabajo y combatir la inseguridad" desde que tomó posesión en enero de 2002.

La campaña de los liberales fue especialmente severa con la política fiscal del Gobierno saliente, que les parecía condescendiente con los repuntes inflacionarios y los consiguientes estragos en el poder adquisitivo de los ciudadanos. Zelaya ponía un dedo en la llaga cuando denunciaba que de los 7,4 millones de hondureños, 5,5 millones vivían bajo el umbral de la pobreza y 2 millones padecían pobreza extrema.

Un gobierno suyo aprobaría una nueva Estrategia para la Reducción de la Pobreza a la vez que no descansaría hasta conseguir la condonación total de la deuda externa en el marco de la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (PPAE/HIPC). Las reducciones de deuda contempladas por el programa del FMI estaban ligadas a la adopción y puesta en práctica de dicha estrategia contra la pobreza, pero el Gobierno saliente sólo se había concentrado en las otras dos condiciones fondomonetaristas, a saber, la aplicación de reformas estructurales y el mantenimiento de una estabilidad macroeconómica.


4. Victoria frente al postulante del Gobierno

Según la mayoría de las encuestas, el candidato opositor llegó a la cita del 27 de noviembre con las urnas, que escrutaron 6.800 monitores electorales, entre los que estaban 114 de la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), a remolque de su adversario del PNH, Porfirio Lobo Sosa, un paisano olanchano que no se había desprendido de la presidencia del Congreso Nacional y que libró una campaña centrada en la oferta de un "puño firme" para acabar con los desmanes criminales de las maras.

El representante de la derecha defendía el restablecimiento de la pena de muerte como fórmula de disuasión de los jóvenes violentos, mientras que Zelaya, la opción que por contraste cabía calificar de centroderecha o de centro, sostenía la eficacia de combinar el endurecimiento de las condenas, llegando hasta la cadena perpetua, y la duplicación de la plantilla de agentes policiales, pasando de 9.000 a 18.000, con los programas de rehabilitación de los reos y la revisión de la penalización de la mera pertenencia a una mara, independientemente de si el imputado había cometido o no delitos relacionados con la seguridad de las personas y la propiedad, una política que estaba produciendo una peligrosa saturación de las prisiones.

Dando una sorprendente campanada que los últimos estudios demoscópicos no habían permitido vaticinar, Zelaya se proclamó vencedor la misma noche electoral, sin haber difundido aún el Tribunal Supremo Electoral (TSE) los primeros resultados, en virtud de los datos ampliamente favorables de un sondeo a pie de urna.

Aunque el 28 de noviembre Zelaya fue declarado "presidente electo" por el titular del TSE, Arístides Mejía, sobre la base de los resultados correspondientes a sólo 151 de las 5.312 urnas instaladas en el país, que atribuían al liberal un 50,7% de los votos, la lentitud del escrutinio, o más exactamente, el atoramiento del sistema de transmisión electrónica de datos, que también debía computar las papeletas de la elecciones a diputados y alcaldes, empujó a Lobo a instar a la autoridad electoral a completar el conteo y a no hacer proclamaciones prematuras y que a todas luces eran indebidas. En medio de una cacofonía de recriminaciones cruzadas, la tormenta política poselectoral empezó a aquietarse el martes 29 de noviembre con la publicación por el TSE de datos oficiales correspondientes al 19,4% escrutado y que confirmaban la tendencia ganadora de Zelaya, aunque por estrecho margen.

Ahora bien, el recuento se prolongó hasta bien entrado diciembre, una tardanza difícilmente justificable que hizo sospechar a más de un analista político que el PNH y el PLH se habían puesto a negociar el reconocimiento por Lobo de su derrota a cambio de ciertas garantías de Zelaya de que su administración no promovería la acción de la justicia contra personalidades del Gobierno saliente por actos de corrupción; según esta hipótesis, hasta que los dos partidos principales no se pusieran de acuerdo, el TSE, cuya credibilidad como órgano independiente quedó por los suelos, no finiquitaría el interminable conteo.

La chapucera incompetencia del tribunal se puso especialmente de relieve los días 2 y el 3 de diciembre, cuando, con el 90% del voto escrutado y Zelaya aventajando a Lobo en 3,7 puntos, sus técnicos suspendieron dos veces seguidas el recuento, la primera vez porque el centro de cómputo debía desalojar la planta del hotel de Tegucigalpa que ocupaba debido a que el inmueble estaba comprometido en esa fecha para una celebración de boda.

El 7 de diciembre, con el 10% de las papeletas todavía pendiente de computar, Lobo, en un súbito cambio de actitud, reconoció su derrota, deseó un gobierno exitoso a Zelaya y anunció una "oposición constructiva". Fue el 23 de diciembre, casi un mes después de los comicios y cinco días antes de vencer el plazo legal que tenía para ello, cuando el TSE, por fin, publicó los resultados finales: Zelaya se llevaba la Presidencia con el 49,9% de los sufragios, seguido de Lobo con el 46,2%, Juan Ángel Almendares Bonilla, de la izquierdista Unificación Democrática (UD), con el 1,5%, Juan Ramón Martínez, del Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH), con el 1,4% y Carlos Alejandro Sosa Coello, del Partido de Innovación y Unidad-Social Demócrata (PINU-SD), con el 1%.

En las legislativas, el PLH se quedaba al borde de la mayoría absoluta al obtener 62 de los 128 congresistas. A nivel departamental, Zelaya, donde más votos obtuvo no fue, contrariamente a lo que cabría suponer, en su Olancho natal, sino en los vecinos Colón (el 56%), El Paraíso (56%) y Gracias a Dios (59%). La participación electoral en todo el Estado fue baja, en torno al 46%.

Regresado el país a la normalidad y ultimado el proceso de transferencia institucional, el 27 de enero de 2006 Zelaya recibió del flamante presidente del Congreso, su correligionario Roberto Micheletti Bain, la banda blanquiazul que le convertía en el séptimo presidente democrático desde el retorno del orden constitucional en 1980 y, de entre ellos, el quinto del PLH.

En su discurso inaugural, que pronunció en el Estadio Nacional de Tegucigalpa ante los presidentes de México, Colombia, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá, el primer ministro de Marruecos y el príncipe heredero Felipe de España, Zelaya prometió gobernar "con honradez y transparencia", se congratuló de la aprobación por los diputados, sólo unas horas antes, de la Ley de Participación Ciudadana –que preveía la creación de un Foro Nacional del Poder Ciudadano y la derogación de la Ley del Consejo Nacional Anticorrupción-, expresó su respaldo sin matices al Tratado de Libre Comercio de Centroamérica, Estados Unidos y la República Dominicana (CAFTA-RD, que Honduras había ratificado en marzo de 2005 y cuya entrada en vigor debía producirse este mismo año), e instruyó a dos ministros con tareas concretas.

Al titular de Educación, Pineda Ponce, le ordenó suprimir la tasa de 10 dólares abonada por los estudiantes al ingresar en los centros de enseñanza públicos. Y al de Finanzas, Hugo Noé Pino, le encomendó la creación de un fondo de apoyo a la pequeña y mediana empresa y de un programa tendente a mejorar la producción alimentaria en el campo, así como la tarea de reservar el 1% del presupuesto nacional, esto es, más de 4.000 millones de dólares, a la protección de los bosques y la reforestación de las áreas afectadas por las talas abusivas. El mandatario no se refirió expresamente a su promesa de campaña de bajar el galón de gasolina 10 lempiras, que iba a ser "ipso facto", en el "primer día de Gobierno": las compañías importadoras de combustible ya habían advertido que, en la actual coyuntura, ni eliminando los márgenes totales de la cadena de comercialización iba a ser posible tal rebaja.

Además de Pineda Ponce, recibieron carteras ministeriales otros conocidos nombres del liberalismo, como Yani Rosenthal Hidalgo (Presidencia), Jorge Arturo Reina Idiáquez (Gobernación y Justicia) y Lizzy Azcona Bocock (Industria y Comercio), quienes eran respectivamente el hijo de Jaime Rosenthal, el hermano de Carlos Roberto Reina y la hija de José Azcona. Milton Jiménez Puerto recibió Relaciones Exteriores, Arístides Mejía, el ex presidente del TSE, Defensa Nacional, y Álvaro Antonio Romero Salgado, general retirado del Ejército, Seguridad. Gabriela Núñez, la rival en las primarias de 2005, fue nombrada gobernadora del Banco Central.

Manuel Zelaya está casado con Xiomara Castro y es padre de cuatro hijos, dos chicos y dos chicas.

(Cobertura informativa hasta 1/3/2006)



CIDOB News

Boletín de noticias y novedades de la Fundación.


Subscríbete.

Subscripcion al boletin de noticias

Entregas anteriores