Béji Caïd Essebsi

Datos relevantes

Actualización: 9 de Enero de 2012
Béji Caïd Essebsi

Túnez

Primer ministro

Duración del mandato: 27 de Febrero de 2011 - 24 de Diciembre de 2011

Nacimiento: Bou Said, gobernación de Túnez , 29 de noviembre de 1926

Partido político: sin filiación (ant., RCD)

Profesión: Abogado

Resumen

Un epílogo contestatario de la revolución tunecina de 2011 convirtió el 27 de febrero en primer ministro a Béji Caïd Essebsi, antiguo titular de Exteriores y del Parlamento en los regímenes de Bourguiba y Ben Alí. Sacado del olvido por el presidente interino, Fouad Mebazaa, para sustituir al dimitido Mohammed Ghannouchi, este octogenario en buena forma ha constituido un gobierno de transición, el tercero desde la caída de Ben Alí en enero, formado íntegramente por independientes; su misión, conducir el proceso democrático hasta la celebración en julio de elecciones a una Asamblea Constituyente, y quizá aún después, hasta las elecciones presidenciales y legislativas que han de seguir. Sometiéndose a las demandas del Consejo de Protección de la Revolución, integrado por las fuerzas políticas y sociales opuestas al benalismo, Essebsi y Mebazaa ya han tomado una serie de pasos clave como la legalización del partido islamista Ennahda, la liberación de los últimos presos de conciencia, el desmantelamiento de la odiada policía secreta del anterior régimen y la disolución del partido hegemónico del que ambos fueron siempre miembros, el RCD.

Biografía

1. Hoja de servicios en el régimen tunecino
2. Primer ministro de transición en recambio de Ghannouchi


1. Hoja de servicios en el régimen tunecino

Perteneciente a una familia de la antigua nobleza rural, en los últimos años del protectorado francés realizó la carrera de Derecho en la Universidad de París y comenzó a ejercer la profesión de abogado, primero por su cuenta y luego en el Tribunal de Casación. Se especializó en la defensa judicial de militantes del partido nacionalista Neo-Destur, liderado por Habib Bourguiba, quien tras la proclamación de la independencia en 1956 le reclutó para su Gabinete como consejero jurídico. Fue el comienzo de una larga carrera funcionarial y gubernamental en la que sirvió sucesivamente como director de la Administración Regional, director general de la Seguridad Nacional, ministro del Interior (1965-1969), ministro de Defensa (1969-1970) y Embajador en Francia.

En 1971 Essebsi llevaba un año al frente de la legación tunecina en París cuando entró en conflicto con la cúpula del Partido Socialista Desturiano (PSD, sucesor del Neo-Destur) al reclamar una democratización del régimen. Aunque en el VIII Congreso del PSD, en octubre, escenificó su sometimiento a la línea dura preconizada por el secretario general y primer ministro, Hédi Nouira, en enero de 1972 presentó la dimisión como embajador y regresó a Túnez, donde se reincorporó a los tribunales de justicia. Suspendido de militancia en el PSD, en 1978 se adhirió al Movimiento de Demócratas Socialistas (MDS), grupo organizado por otros disidentes del ala liberal del desturianismo y cuyo cabeza visible era Ahmed Mestiri, antiguo embajador y ministro del Interior. Asimismo, se puso a dirigir la revista de oposición Démocratie.

En 1980, Essebsi, inesperadamente, hizo las paces con Bourguiba y en diciembre de ese año regresó al Gobierno como ministro delegado en la oficina del nuevo primer ministro y secretario general del PSD, Mohammed Mzali, un dirigente menos conservador que Nouira. La reintegración completa de Essebsi en la alta función del Estado llegó el 15 de abril de 1981, poco antes de otorgar Bourguiba un nuevo marco de pluralismo restringido, cuando fue promovido al cargo de ministro de Exteriores en sustitución de Hassan Beljodja.

En los cinco años siguientes, su agenda diplomática estuvo dominada por la cuestión palestina, con la acogida brindada en territorio tunecino a los mandos y fedayines de la OLP expulsados de Líbano en 1982 y el bombardeo israelí en 1985 a su cuartel general en Túnez capital, agresión en la que murieron 70 palestinos y tunecinos y que fue condenada por el Consejo de Seguridad de la ONU. La votación, que salió adelante con la abstención de Estados Unidos, fue considerada un gran éxito de la diplomacia tunecina.

Aunque el presidente Bourguiba había quedado muy complacido con el trabajo de su colaborador en esta crisis, Essebsi no siguió en el Ministerio de Exteriores luego del cambio de Gobierno de julio de 1986, en que Mzali fue relevado por Rashid Sfar. El 15 de septiembre siguiente, en un contexto de movimientos fácticos en el PSD ante la perspectiva de la próxima sucesión del anciano Bourguiba, Essebsi fue cesado, pasando su cartera a Hédi Mabrouk.

La llegada a la jefatura del Estado en noviembre de 1987, a través de un golpe palaciego, del entonces primer ministro, ministro del Interior y secretario general del PSD, el general Zine El Abidine Ben Alí, significó el retorno al servicio de Estado de Essebsi, recuperado para el cuerpo diplomático como embajador en Alemania Occidental. El 14 de marzo de 1990 se convirtió en presidente de la Cámara de Diputados, un año después de ganar el mandato de representante popular en las listas del Reagrupamiento Constitucional Democrático (RCD), nuevo partido oficialista montado por Ben Alí a partir del PSD. El 9 de octubre de 1991 traspasó la jefatura de la Cámara a Habib Boularès y en marzo de 1994 terminó su mandato parlamentario, no presentándose a la reelección. En lo sucesivo, el abogado ya no desempeñó ningún otro cargo en el régimen benalista.


2. Primer ministro de transición en recambio de Ghannouchi

Essebsi fue rescatado del olvido el 27 de febrero de 2011, a la avanzada edad de 84 años, en unas circunstancias extraordinarias de la política nacional. Ese día, el presidente interino desde la caída de Ben Alí en la histórica revolución popular del 14 de enero, Fouad Mebazaa, le nombró primer ministro de transición en sustitución de Mohammed Ghannouchi, dimitido escasas horas antes.

Titular del puesto desde 1999, Ghannouchi había tenido que renunciar bajo la presión de una nueva ola de protestas con víctimas mortales, justo al mes de constituir su segundo Gabinete de "unión nacional", cuya composición, empezando por su propia presencia, pese a no incluir ya a ministros del RCD, concitaba el rechazo del movimiento popular, de parte de los partidos de la oposición y del mundo sindical. Todas estas fuerzas, agrupadas como Consejo de Protección de la Revolución, estaban reclamando al Ejecutivo que acelerara los procesos de ruptura con el antiguo régimen dictatorial (depuración a fondo del aparato de seguridad responsable de la represión, procesamiento de los dignatarios corruptos, legalización de todos los partidos políticos), y que arrancara un proceso constituyente antes de las elecciones generales democráticas, que según el Gobierno podrían celebrarse a mediados de julio.

Mebazaa vinculó el cambio de primer ministro a la necesidad que había de terminar con el "caos" de las protestas, pero su elección de Essebsi, del que elogió su "patriotismo" y "lealtad", no fue bien acogida por las fuerzas del Consejo de Protección de la Revolución, molestas sobre todo porque el presidente interino no les hubiese consultado y hubiera hecho uso de su prerrogativa constitucional de manera completamente unilateral.

El debut del anciano primer ministro, posesionado del cargo el mismo día 27, topó, pues, con bastante frialdad. A la espera del anuncio del nuevo Gabinete, presentaron la dimisión, a las primeras de cambio, los ministros de Industria y Tecnología, Afif Chelbi, y de Planificación y Cooperación Internacional, Mohammed Nouri Jouini. El 1 de marzo, mientras se conocía la legalización del islamista Partido del Renacimiento (Ennahda), hicieron lo mismo los dos únicos ministros de la oposición, Najib Chebbi, líder del Partido Democrático Progresista (PDP) y titular de la cartera de Desarrollo Regional y Local, y Ahmed Brahim, líder del Movimiento de Renovación (Ettajdid, ex comunista) y responsable de Educación Superior e Investigación Científica. En el anuncio de su dimisión, Chebbi informó que Essebsi le había comunicado que antes de las elecciones presidenciales y legislativas tendrían lugar elecciones a una Asamblea Constituyente. En efecto, el 3 de marzo, Mebazaa anunció la celebración de esas votaciones, que debían alumbrar la redacción de una nueva Carta Magna para el 24 de julio.

Mientras ultimaba la alineación de su Gobierno, Essebsi afrontó la crisis del éxodo de refugiados, trabajadores inmigrantes de varias nacionalidades, que huían de la guerra civil estallada en la vecina Libia, de los que 75.000 habían cruzado ya la frontera. El 2 de marzo, en el que fue su primer acto público oficial desde el nombramiento, recibió al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien le comunicó el deseo de su Gobierno de ayudar a Túnez en la crisis de los refugiados y para el estímulo de la economía; en el primer frente, España activaba ya mismo un puente aéreo de evacuaciones para aliviar la situación humanitaria en la frontera libio-tunecina; en el segundo capítulo, Madrid ofreció un préstamo de 300 millones de euros, a bajo interés y pagadero en tres años, a través del Banco Europeo de Inversiones.

Tras este primer viaje a Túnez de un mandatario extranjero desde el derrocamiento y huida de Ben Alí, que coincidió con el anuncio de la liberación del último grupo, unos 350 reclusos, de prisioneros políticos beneficiados por la amnistía general emitida el 20 de enero, Essebsi recibió a la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, el 17 de marzo. Fue nada más retornar él de Argel y Rabat, en su primera salida al exterior.

El 7 de marzo Essebsi desveló la composición de su Gobierno, que podía calificarse de amplia continuidad. Integrado al completo por personalidades tecnocráticas, de sus 22 ministros, tres estaban vinculados al RCD, el mismo partido del que él había sido miembro hasta hacía apenas unas semanas; se trataban de los titulares de Enseñanza Superior e Investigación Científica, Planificación y Cooperación Internacional, e Industria y Tecnología, carteras que en el último ejecutivo de Ghannouchi habían portado en calidad de secretarios de Estado. Los ministerios de peso no experimentaban cambios; así, repitieron Mouldi Kefi en Exteriores, Farhat Rajhi en Interior, Abdelkrim Zbidi en Defensa, Lazhar Karoui Chebbi en Justicia y Jelloul Ayed en Finanzas.

El veteranísimo político tenía prisa por demostrar con hechos que estaba comprometido con la transición democrática radical, sin componendas con los poderes fácticos de un pasado tan reciente como detestado por la población. El mismo 7 de marzo el Ministerio del Interior declaró disuelta la Dirección de la Seguridad del Estado (DSE), la policía política del benalismo, a la que no iba a suceder ningún cuerpo. Dos días después, tal como se esperaba, llegó la disolución por mandato judicial del RCD, que se hallaba suspendido de actividad desde el 6 de febrero. El tribunal ordenó también que todos los bienes y fondos pertenecientes al RCD fueran liquidados.

El primer ministro de Túnez es padre de dos hijos y dos hijas.

(Cobertura informativa hasta 10/3/2011)


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