Zine El Abidine Ben Alí

Datos relevantes

Actualización: 30 de Octubre de 2009
Crédito fotográfico: © US Department of Defense/R. D. Ward

Túnez

Presidente de la República; ex primer ministro

Duración del mandato: 07 de Noviembre de 1987 - En funciones

Nacimiento: Hammam Sousse, gobernación de Sousse (Susah) , 03 de Septiembre de 1936

Partido político: RCD

Profesión: Funcionario de seguridad

Crédito fotográfico: © US Department of Defense/R. D. Ward

Resumen

Tras ser expulsado de la escuela secundaria por su militancia en las juventudes desturianas, seguidoras del dirigente independentista Habib Burguiba, se desplazó a Francia para iniciar una carrera castrense. Se diplomó en Ingeniería Electrónica por la Academia Militar de Saint-Cyr, prosiguió sus estudios en la Escuela de Artillería de Châlons-sur-Marne y luego asistió en Estados Unidos a cursillos impartidos por la Escuela Especial de Inteligencia y Seguridad de Fort Holabird, en Maryland, y la Escuela de Artillería Antiaérea de Fort Bliss, en Texas.

Biografía

Tras la independencia de Francia en 1956 y la proclamación de la República por Burguiba en 1957, Ben Alí se hizo un hueco en los altos resortes del flamante Estado tunecino, siendo sucesivamente jefe de la Seguridad Militar (1964-1974), agregado militar en Marruecos y España (1974-1977), director general de Seguridad Nacional y jefe del Gabinete del ministro de Defensa (1977-1980), embajador en Polonia (1980-1984), ministro de Seguridad Nacional (1985-1986) y ministro del Interior desde 1986.

Ese año entró en el Buró Político del Partido Socialista Desturiano (PSD), el único legal hasta la introducción de un pluripartidismo restringido y más bien simbólico en 1981, y pasó a ser elegido vicesecretarío general del mismo. Como responsable del influyente aparato de seguridad, Ben Alí se perfiló desde mediados de los años setenta como uno de los más probables candidatos al delfinazgo de Burguiba, quien dejó en sus manos la represión de los movimientos fundamentalistas.

El 20 de octubre de 1987 Burguiba le nombró primer ministro en un contexto de silentes luchas en la cúpula del PSD por la sucesión del octogenario líder, que se preveía cercana. El 7 de noviembre Ben Alí anunció al país el relevo en sus funciones ante la "senilidad y el agravamiento de su estado de salud" (paradójicamente, Burguiba, que fue puesto bajo vigilancia policial en Monastir hasta 1990, viviría 13 años más), por lo cual y de acuerdo con la Constitución, asumía la suprema magistratura del Estado, la jefatura de las Fuerzas Armadas y la secretaría general del partido.

El golpe de palacio fue recibido con júbilo por la población, que esperaba que trajera consigo la liberalización de un sistema político por largo tiempo anclado en esquemas autoritarios y excluyentes. En efecto, el 10 de noviembre Ben Alí anunció una ley de partidos, que debía facilitar la celebración de elecciones competitivas y hacer efectivo un pluralismo meramente nominal, y el 26 de julio de 1988 dispuso una modificación de la Constitución, que establecía la elección del presidente por sufragio universal para un período de cinco años renovable una sola vez.

Las esperadas elecciones tuvieron lugar el 1 de abril de 1989 y fueron ganadas por la Agrupación Constitucional Democrática (RCD), nueva denominación del PSD y presidida por Ben Alí, que copó los 141 escaños de la Cámara de Diputados, dejando sin representación a los islamistas moderados del partido Ennahda y al Movimiento de Demócratas Socialistas. En las presidenciales, Ben Alí, que no fue contestado por ningún otro candidato, obtuvo un clamoroso 99% de papeletas favorables. Tan aparatosos resultados, que hicieron de los comicios un mero plebiscito del poder, refrenaron las expectativas de un cambio político de calado.

El Gobierno de Ben Alí restableció las relaciones diplomáticas con Libia (28 de diciembre de 1987), Egipto (24 de enero de 1988) e Irán (24 de septiembre de 1990) dentro de la tendencia general a las normalizaciones en el mundo árabe, y el 16 y 17 de febrero de 1989 participó en Marrakech en la cumbre fundacional de la Unión del Magreb Árabe (UMA) junto con los jefes de Estado de Marruecos, Libia, Argelia y Mauritania.

Durante la crisis y guerra del Golfo (1990-1991) Ben Alí instrumentó a su favor a una opinión pública que, como en el resto de los países árabes, se mostraba ampliamente favorable a Irak. Si bien condenó la invasión de Kuwait, el dirigente tunecino, que nunca desde que llegó al poder había cuestionado la línea moderada y prooccidental de su predecesor, mostró una hostilidad formal a la intervención militar de Estados Unidos y sus aliados contra Saddam Hussein.

Esta arriesgada postura, no exenta de inconsistencias, de solidaridad panarabista le otorgó, no obstante, el margen necesario de maniobra para lanzar una implacable campaña de represión del islamismo, cuyos éxitos en la vecina Argelia suscitaban hondas preocupaciones en Túnez. Ello, unido a la reactivación económica, permitió recuperar la confianza de los inversores internacionales en el país, que bajo Burguiba había figurado entre los más secularizados y occidentalizados del mundo árabe.

La bonanza de la economía, fruto de un aperturismo de una línea liberal inusualmente pragmática y contrastada con la cerrazón política, la seriedad en el manejo de las finanzas públicas, la política de redistribución de ingresos -la renta por persona se duplicó una década después de 1987- y la llamativa paz social -por contraste con las convulsiones de toda índole en otros países de la zona, que es un capítulo constantemente recordado por el poder-, han asegurado a Ben Alí el beneplácito internacional, pero no sin críticas.

Pese a las amplias limitaciones del pretendido pluralismo, el régimen se caracteriza por la inexistencia de la libertad de prensa, la omnipresencia informativa del presidente y la persecución hasta el procesamiento judicial de las voces disidentes, hechos que han sido documentados en los informes de la Liga Tunecina de Derechos Humanos y Amnistía Internacional.

Las elecciones del 20 de marzo de 1994, que debían certificar las promesas de democracia hechas en 1987, no difirieron substancialmente de las de 1989; Ben Alí, cuya popularidad era, empero, innegable, repitió como candidato único y se le otorgó un 99'8% de los votos, mientras que la oposición no islamista se repartió los 19 escaños reservados a la libre competición, al regir en ellos el sistema proporcional.

La jornada defraudó a los sectores más dinámicos políticamente, que censuraron la perpetuación de las formas autoritarias y el aparente temor del poder a conceder a la ciudadanía su plena emancipación política, la cual, no obstante, no parecía constituir una prioridad para la gran parte de una población agradecida por la estabilidad interior y las posibilidades para su progreso particular.

Cinco años después, el 24 de octubre de 1999, este marco no experimentó variaciones sustanciales pese a la novedad de las candidaturas alternativas a Ben Alí, quien, aun y todo, recibió un 99,4% de los votos frente al medio punto cosechado entre Muhammad Bel Haj Amor, líder del izquierdista Partido de la Unidad Popular (PUP) y Abderrahmane Tlili, de la nacionalista árabe Unión Democrática Unionista (UDU).

En las legislativas, la RCD, con el 91,6% de los sufragios, se aseguró 148 escaños luego de una reforma del sistema electoral que garantiza a la oposición al menos 34 asientos en la Cámara. Para apaciguar las malas calificaciones que los comicios habían suscitado, en noviembre el presidente dispuso la liberación de medio millar de presos políticos, islamistas en su mayoría.

El 17 de julio de 1995 Túnez firmó con la Unión Europea un ambicioso Acuerdo de Asociación de tipo euromediterráneo. Primero de esta naturaleza y en vigor el 1 de marzo de 1998, contempla diversas etapas de liberalización comercial hasta el año 2010 y que pondrá a prueba la competitividad de los productos tunecinos frente a los europeos.

Ben Alí asumió la presidencia anual de turno de la Organización para la Unidad Africana (OUA) en el arranque de su XXX Asamblea (cumbre) ordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Túnez del 13 al 15 de junio de 1994. Sólidamente instalado en la dirección del país y no necesitado de alardes internacionales para distraer la atención de la opinión pública, Ben Alí ha ofrecido un perfil discreto, aunque constructivo, en el proceso de paz en Oriente Próximo, que pasa por el apoyo total a las reivindicaciones de la Autoridad Nacional Palestina que encabeza Yasser Arafat, quien estableció a la OLP en Túnez después de su expulsión de Líbano en 1983.

(Cobertura informativa hasta 20/3/2001)



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