Biografía
Entre 1968 y 1972 fue miembro de la Juventud Universitaria Católica, en 1970 ingresó en la Asociación para el Desarrollo Económico y Social (SEDES), de 1971 a 1972 presidió el Centro de Acción Social Universitario, dedicado a labores de formación de personas sin recursos en barrios marginales de Lisboa, y entre 1973 y 1974 fue vicepresidente fundador de la Asociación Portuguesa de Defensa del Consumidor. En el ámbito profesional, se integró en la administración pública y desempeñó puestos en organismos tales como el Instituto de Participaciones del Estado y el Gabinete del Área de Siles, donde de 1973 a 1974 fue jefe de la sección de planificación técnica e industrial, no llegando a ejercer nunca la profesión para la cual se había formado.
Nada más producirse la Revolución del 25 de Abril de 1974 se afilió al Partido Socialista (PS), fundado por Mário Soares el 19 de abril de 1973, y entró en su Comisión Nacional asumiendo labores como la coordinación de la recién instituida Federación del área de Lisboa y, desde de 1976, la dirección de las campañas para las elecciones legislativas, a las que aportó sus dotes de organizador. Desde el I Gobierno Provisional (16 de mayo de 1974) estuvo presente en el Ejecutivo como jefe de gabinete en la Secretaría de Estado de Industria, y de 1975 a 1976 como adjunto del ministro de Finanzas. Entre 1976 y 1979 fue miembro de la Comisión que negociaba el ingreso de Portugal en las Comunidades Europeas (CEE).
En 1980 se enfrentó a Soares por su consigna de respaldar la candidatura presidencial del general Ramalho Eanes, y de nuevo en 1983, cuando el secretario general socialista formó un gobierno de coalición con el Partido Social Demócrata (PSD), del centroderecha liberal. En 1976 Guterres salió elegido diputado en la Asamblea de la República y en 1979 presidente de la Asamblea Municipal de Fundão, en el distrito de Castelo Branco, puestos ambos que, exceptuado la legislatura 1983-1985 en la Asamblea, desempeñó hasta 1995. Como parlamentario, entre 1981 y 1983 fue miembro de la Asamblea del Consejo de Europa.
Relegado durante unos años a labores de organización interna en tanto que miembro del Secretariado Nacional del PS (en 1977-1981 y de nuevo desde 1986), a partir de 1988 Guterres recuperó notoriedad como líder del grupo parlamentario socialista. El 23 de febrero de 1992 fue elegido secretario general del Partido en su X Congreso Nacional, en sustitución de Jorge Sampaio, que había dimitido el día 3 anterior.
En las elecciones legislativas del 1 de octubre de 1995 el PS se impuso al PSD, en el poder desde noviembre de 1985 bajo la dirección de Aníbal Cavaco Silva, con el 43,9% de los votos y 112 escaños, los mejores resultados de su historia y que le situaron al borde de la mayoría absoluta. El 28 de octubre Guterres tomó posesión al frente de un gobierno monocolor, el primero de este signo (si se exceptúa el breve ejecutivo en funciones de 1985) desde el primer Gabinete Soares, de 1976 a 1978.
Favorecido por un clima político más benigno que en los años precedentes y la renovación, en 1996 en la figura de Sampaio, del control socialista de la Presidencia de la República, Guterres inauguró una gestión económica que apostó por el crecimiento de la producción y la riqueza nacionales, pero sin renunciar a los criterios de convergencia a la moneda única europea, que se centraban en el rigor financiero y monetario. Más de estilo que de fondo, los cambios que Guterres imprimió en los meses siguientes incluyeron un pacto social con los sindicatos y la patronal para la reducción de las horas de trabajo semanales y la elevación del salario mínimo.
Tampoco detuvo el programa de privatizaciones mantenido por el Gobierno de Cavaco Silva, pues aquellas se hallaban necesarias para enjuagar la deuda pública y corregir el déficit presupuestario sin recurrir a la reducción de las partidas sociales, como las destinadas a combatir el desempleo. Finalmente, la buena evolución en todas las variables permitió a Portugal figurar entre los once estados miembros de la Unión Europea (UE) que el 1 de enero de 1999 accedieron al euro.
Este logro, más la sensible reducción del paro al filo del 4%, sólo levemente superior al de Austria, Luxemburgo y Holanda en el ámbito comunitario, y la imagen de modernidad del país, proyectada en la Exposición Universal de Lisboa de 1998, contribuyeron al balance positivo del primer Gobierno de Guterres, el cual, no obstante, sufrió en el mismo 1998 una doble derrota en las urnas, los referendos adversos sobre los proyectos de ley de liberalización del aborto (28 de junio) y de reforma de la ordenación territorial (8 de noviembre), ésta consistente en la creación de asambleas regionales elegibles y la dotación de más autonomía a los poderes locales.
Con todo, en los comicios al Parlamento Europeo del 13 de junio de 1999 el PS siguió en cabeza con el 43,1% de los votos y en los generales del 10 de octubre siguiente revalidó su éxito electoral con el 44% de los sufragios y 111 escaños, entre ellos el de Guterres, que el 25 de octubre formó su segundo ejecutivo.
El crédito internacional de Guterres se cimentó en los sucesivos eventos que presidió, como la cumbre en Lisboa del 16 a 18 de julio de 1996 con las seis antiguas colonias, que puso en marcha la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP), la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, en Lisboa el 2 y el 3 de diciembre de 1996, y la VIII Cumbre Iberoamericana, en Oporto el 17 y 18 de octubre de 1998.
Como presidente de turno del Consejo Europeo en el primer semestre de 2000, Guterres dirigió en Lisboa (31 de mayo) la cumbre Estados Unidos-UE, y los Consejos ordinarios de Lisboa (23 de marzo) y Santa María de Feira (19 de junio), de donde salió un acuerdo para la puesta en marcha de un cuerpo de policía europeo para misiones de pacificación en conflictos regionales. La presidencia portuguesa de la UE defendió con vigor la aplicación de sanciones a Austria tras la formación de un gobierno en este país (febrero de 2000) con participación de la extrema derecha de Jörg Haider.
Durante la crisis en 1999 de Timor Oriental, la antigua provincia portuguesa de ultramar que fue invadida y anexionada por Indonesia en 1976, el Gobierno de Guterres condenó con la máxima dureza a su homólogo del país asiático por la resistencia violenta de los paramilitares antisecesionistas a reconocer el resultado del referéndum, acordado el 5 de mayo en negociaciones tripartitas con Indonesia y la ONU y celebrado el 30 de agosto, en el que los timoreses rechazaron masivamente el estatuto de amplia autonomía ofrecido por Yakarta y optaron por la independencia.
Pacificado el territorio tras la intervención militar internacional (en la que Portugal contribuyó con un millar de soldados, que en febrero de 2000 se incorporaron a la misión de Naciones Unidas que tomó el relevo) y la retirada del Ejército indonesio, el primer ministro luso recibió el 1 de octubre a Xanana Gusmão, el líder independentista y presumible presidente del futuro Estado de Timor Este, y del 22 al 25 de abril de 2000 realizó una histórica visita a la isla.
También en 1999, el 19 de diciembre, Guterres supervisó en Macao la transferencia de soberanía a China, poniendo fin a 442 años de presencia portuguesa en el país asiático y liquidando el último vestigio del antiguo imperio colonial. En otro aspecto internacional, el 10 de noviembre de aquel año Guterres fue elegido presidente del Presidium de la Internacional Socialista, donde venía ejerciendo de vicepresidente desde septiembre de 1993, en el XXI Congreso celebrado en París, sustituyendo al francés Pierre Mauroy.
La cómoda reválida de 1999 dio pronto paso en 2000 a signos de desazón y pesimismo por el descenso de la actividad económica y el consumo, la subida de los tipos de interés y los precios, y la sensación de una mayor inseguridad ciudadana, preocupación que la tercera agrupación política del país, el derechista Centro Democrático y Social-Partido Popular (CDS-PP), vinculó a la inmigración. Después de crecer durante años por encima de la media comunitaria, el PIB portugués se estancó en la tasa del 3% en 2000 y cayó al 1,6% en 2001, mientras que la inflación saltó del 2,2% al 4,2%.
Además, agentes sociales y observadores foráneos coincidieron en señalar que el país atlántico aún tenía pendientes de acometer vigorosas reformas en las estructuras sanitaria, educativa, tributaria y judicial, todo lo cual hizo a la oposición conservadora poner el grito en el cielo por el "descontrol financiero" del Gobierno socialista y la "pérdida del tren europeo", ya que si proseguía la tendencia alcista del déficit público, situado por el Gobierno en algo más del 2% del PIB, Portugal corría riesgo de sobrepasar el tope del 3% fijado por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) de la UE. De hecho, la Comisión Europea lanzó a Lisboa un aviso preventivo sobre el particular. Por el contrario, el desempleo oficialmente registrado se mantenía en sus niveles francamente bajos, oscilando muy levemente en torno al 4%.
El descontento general con la gestión de Guterres se expresó crudamente en las elecciones municipales del 16 de diciembre de 2001, en las que los socialistas vieron arrebatadas por el PSD de José Manuel Durão Barroso las alcaldías de Lisboa, Oporto, Coimbra y otras ciudades principales. En total, el PS pasó de controlar 127 ayuntamientos a 98, frente a los 144 obtenidos por los socialdemócratas.
En la misma noche electoral y tan pronto como los datos del escrutinio confirmaron la debacle, Guterres presentó la dimisión irrevocable como jefe del Gobierno y del partido para "evitar el marasmo político" y permitir el "necesario restablecimiento de la confianza entre gobernantes y gobernados", creando las condiciones para que el presidente Sampaio convocara elecciones generales anticipadas. Su anuncio de retirarse del primer plano político incluyó la salida como diputado en la Asamblea.
No dejó de causar sorpresa la decisión del primer ministro, ya que constitucionalmente no estaba obligado a renunciar con la mitad de la legislatura por cumplir, y más cuanto que el PS gozaba de una mayoría casi absoluta en la Asamblea de la República. Él mismo había desligado el futuro de su gobierno del resultado de los comicios locales, pero, al parecer, el veredicto de las urnas superó sus cálculos más pesimistas.
La espantada de Guterres situó al PS en la tesitura de elegir a un nuevo secretario general y candidato a la jefatura del Gobierno en plena vorágine preelectoral. El elegido por la dirección del partido el 22 de diciembre fue, previas autoexclusiones para el puesto del ministro de Asuntos Exteriores Jaime Gama,y el comisario europeo António Vitorino, el titular de Obras Públicas y Equipamientos, Eduardo Ferro Rodrigues, un dirigente del ala izquierda y con tirón popular.
Las encuestas no erraron y el 17 de marzo de 2002 el PSD se adjudicó la mayoría simple con el 40,1% de los votos y 102 escaños, frente al 37,8% y los 95 escaños del PS. El 6 de abril terminó la jefatura del Gobierno en funciones de Guterres con la toma de posesión del ejecutivo de Durão Barroso, que finalmente era de coalición con el CDS-PP y que apostaba por una cura de austeridad para acabar con los desequilibrios presupuestarios y domeñar la inflación.
El ex primer ministro portugués es miembro del Club de Madrid y autor del libro Pensar em Portugal (1999).
(Cobertura informativa hasta 22/4/2002)