Biografía
En origen portavoz del conservadurismo campesino, el Venstre evolucionó hacia un partido exponente de la derecha liberal urbana. En 1920 ganó las elecciones y formó gobierno por primera vez, si bien en 1929 el Partido Socialdemócrata (SD) ascendió a una primacía electoral de la que no sería descabalgado hasta 72 años después por la mano de Anders Fogh Rasmussen.
Después de la Segunda Guerra Mundial los liberales daneses encabezaron el ejecutivo en los períodos 1945-1947 con Knud Kristensen, 1950-1953 con Erik Eriksen y 1973-1975 con Poul Hartling, bien en solitario, bien en coalición con el Partido Popular Conservador (KF), competidor ideológico con el que durante décadas se alternaron en el puesto de segundo partido tras el SD. Su experiencia de Gobierno más dilatada transcurrió entre 1982 y 1993, como coaligados precisamente del entonces más votado KF.
En marzo de 1975 Rasmussen cursaba la carrera en la Universidad, llevaba dos años trabajando en el Consejo General del Venstre y un año liderando las juventudes del partido a nivel nacional cuando debutó en la política representativa como concejal interino en el condado de Viborg. Ya en 1973 había competido sin éxito por este mandato en las urnas, y lo volvería a intentar en 1977 con igual resultado negativo.
En 1976 entró en el Comité Ejecutivo del Consejo de la Juventud Danesa y en octubre de 1978, recién licenciado, se convirtió sin el concurso de un proceso electoral y con 25 años en el más joven diputado del Folketing o Parlamento, al tiempo que asesor de la Federación Danesa de Industrias Artesanas. Esto coincidió con el retorno del Venstre al Gobierno como socio menor del primer ministro socialdemócrata Anker Jørgensen, si bien la precaria coalición se deshizo al año siguiente. Simultáneamente a estos dos cometidos, entre 1979 y 1981 Rasmussen perteneció al Consejo de Representantes de la Asociación Educativa Liberal.
En 1981 se convirtió en vicepresidente de la Comisión de Vivienda del Folketing y un año después entró en la Comisión de Asuntos Fiscales. En 1984 retornó al Consejo General del Venstre (que había abandonado en 1978) y comenzó a escalar posiciones en la jerarquía del partido, primero como presidente del Comité de Educación y luego, a partir de 1985, como vicepresidente nacional de Organización. Sus actividades políticas y sociales en estos años incluyeron múltiples responsabilidades gestoras y directivas en agencias estatales, juntas de centros educativos y consejos de entidades financieras y aseguradoras.
El 10 de septiembre de 1987 estrenó el cargo de ministro de Impuestos en el Gobierno de coalición cuatripartito que presidía desde 1982 el conservador Poul Schlüter. De este ejecutivo se separaron en mayo de 1988 los Centro-Demócratas (CD) y el Partido Popular Cristiano (KrF), y a cambio entraron los social-liberales del Radikale Venstre (Izquierda Radical, RV). Cuando estos últimos decidieron a su vez no seguir por sus malos resultados en las elecciones generales del 12 de diciembre de 1990, Rasmussen agregó la cartera de Asuntos Económicos en la remodelación del gabinete que Schlüter hizo el 17 de diciembre a partir de su partido y el Venstre.
Dicho sea de paso, en estas elecciones los liberales registraron un ascenso de siete escaños (tenía 22) y cuatro puntos de voto (el 11,8% en la edición de 1988), lo que les colocó en un inamovible tercer puesto y a sólo un escaño del KF. En un contexto de moderada benignidad económica, Rasmussen presentó en mayo de 1989 un ambicioso plan de reforma fiscal para cuatro años que establecía amplios recortes en los tramos altos del impuesto sobre la renta, en el de tráfico de impresas, en el de sociedades y en el IVA, compensando el Estado la caída de sus ingresos con una reducción del gasto público y el incremento de algunas tasas de servicios.
Esta reforma contribuyó al relanzamiento de la actividad económica en 1990, pero la política fiscal del político liberal suscitó vivas polémicas en el Folketing, que superaron en intensidad al debate sobre el grado de participación de Dinamarca en el Tratado de Maastricht o de la Unión Europea (TUE). Precisamente, la incapacidad del Gobierno para consensuar el paquete fiscal, considerado excesivamente mirado con las rentas altas por el SD, provocó el adelanto de las elecciones a 1990, mientras que el establecimiento en 1991 de un nuevo impuesto a las importaciones valió a Dinamarca una condena del Tribunal europeo de Luxemburgo en marzo de 1992.
La publicación por la Comisión de Cuentas del Folketing de un informe crítico movió a Rasmussen a dimitir de sus cargos en el ejecutivo el 19 de noviembre de aquel año, y en lo sucesivo se centró en sus funciones en el hemiciclo y el partido. Entró en el Comité de Gestión Económica del Venstre y fue nombrado portavoz de política interna, y en 1993 se convirtió en vicepresidente de la Comisión del Folketing para Asuntos Políticos y Económicos.
El 14 de enero de ese año Schlüter dimitió por el escándalo sobre la venta ilegal de visados a refugiados tamiles y nueve días después el Venstre pasó a la oposición con la toma de posesión de un gobierno cuatripartito encabezado por el presidente del SD, Poul Nyrup Rasmussen (sin parentesco con Anders Fogh).
Fuera del poder, el Venstre experimentó un ascenso electoral continuo. En las elecciones de junio de 1994 al Parlamento Europeo fue la lista más votada con el 19% de los sufragios; en las generales del 21 de septiembre del mismo año rebasó con creces al KF y alcanzó el 23,3%; y en las del 11 de marzo de 1998 revalidó esta segunda posición con el 24% de los votos y 42 escaños. Empero, estos resultados fueron decepcionantes para el Venstre, que, basándose en las encuestas preelectorales, aspiraba a descabalgar al SD con una mayoría multipartita. Pero el partido del primer ministro se benefició del buen curso de la economía y del descenso del paro, e incluso ganó votos con respecto a 1994.
Los analistas apuntaron entonces que al final prevaleció un temor en muchos electores a que el Venstre, campeón de la austeridad financiera, las rebajas fiscales y la promoción del sector privado, pusiera en peligro el Estado del bienestar danés. Como consecuencia de lo que se consideró un fracaso, el 17 de marzo resignó el veterano Uffe Ellemann-Jensen al frente del partido después de 14 años y el 18 de abril un congreso extraordinario eligió a Rasmussen para sucederle.
Considerado más derechista que Ellemann-Jensen, con Rasmussen de líder las señas de identidad del Venstre se vieron, acaso, reforzadas. Éstas incluyen la salvaguardia puntillosa de las libertades individuales, el rechazo al Estado providencia y la prelación de la competitividad y la innovación como puntales de la economía de libre mercado.
El partido insiste en que las obligaciones de los gobernantes han de centrarse en el control de la inflación, el mantenimiento de unos tipos de interés bajos y del ajuste monetario, el saneamiento de las finanzas públicas y la elaboración de unos presupuestos sin déficit, ya que un Estado del bienestar y una seguridad social "verdaderos" no pueden fundarse en el endeudamiento doméstico o externo y en la marginación del sector privado en áreas susceptibles de generar crecimiento, que, añade, las compañías conocen mejor que las autoridades.
En política exterior, los liberales daneses se proyectan como firmemente atlantistas y europeístas, si bien en el segundo ámbito el apego es menor. Consideran positivo el actual estatus de Dinamarca en la Unión Europea, donde es miembro pleno y participa en las instituciones, pero que se excluye voluntariamente de algunas de sus construcciones más ambiciosas, si bien creen necesario el ingreso en la Unión Económica y Monetaria (UEM) por razones prácticas.
Hay que recordar que en junio de 1992 los daneses rechazaron en referéndum la ratificación del TUE. El célebre no danés amenazó al proceso de ratificación en su conjunto y obligó al Consejo Europeo reunido en Edinburgo en diciembre de aquel año a conceder al país miembro desde 1973 un estatuto derogatorio de las previsiones más avanzadas del TUE, en concreto las referentes a la ciudadanía europea, ciertos aspectos del capítulo social, la cooperación en los asuntos de Justicia e Interior y el desarrollo de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) con vistas a dotar a la Unión de una defensa común.
Además, se dejó a voluntad del Gobierno danés su acceso a la UEM, que suponía el sometimiento a una autoridad monetaria europea. Las nuevas condiciones de adhesión al TUE fueron aprobadas en un nuevo referéndum en mayo de 1993. El segundo TUE, el de Amsterdam, fue a su vez sancionado popularmente en mayo de 1998 después de quedar claro que las exclusiones de 1992 seguían vigentes. En las elecciones europeas del 10 de junio de 1999 el Venstre bajó sensiblemente al 23,4% de los votos, pero se distanció del SD en siete puntos.
Rasmussen pidió el voto favorable al acceso de Dinamarca a la UEM en el referéndum del 28 de septiembre de 2000, que se saldó con resultado adverso, con un criterio realista y pragmático: si bien era cierto que se trataría de una drástica cesión de soberanía a un poder supranacional europeo, el hecho era que Dinamarca cumplía de sobra los criterios de convergencia exigidos a los países participantes antes de la entrada en vigor de la tercera etapa de la UEM en enero de 1999, y su exclusión indefinida de la zona euro podría dañar, dada la estrecha vinculación comercial con los socios comunitarios, la competitividad de los productos daneses por los costes del desajuste monetario. Por lo demás, su visión de la construcción europea seguía ateniéndose a los principios de subsidiaridad, desregulación y democratización de las instituciones.
El varapalo de la consulta sobre la UEM dañó sobre todo a Poul Nyrup Rasmussen, que acumulaba una erosión tras ocho años en el poder. La constatación de una tímida subida en las encuestas como consecuencia de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, le animó a convocar elecciones anticipadas para el 20 de noviembre de 2001.
Anders Fogh estimó que ahora sí se planteaba un corrimiento electoral, pero también era consciente de que no podía enfrentarse a su tocayo en política exterior, donde aquel había tenido una actuación de alto perfil, y en parte de la economía, toda vez que desde 1995 los socialdemócratas habían primado la austeridad en el gasto al tiempo que aliviado la fiscalidad, generando unos recortes en el déficit (que pasó a ser superávit) y la deuda públicos aptos para la zona euro. Sólo el notable deterioro del crecimiento, del 3% en 2001 al 0,9% con que iba a terminar 2001, era susceptible de reproche.
De manera que el líder liberal centró sus críticas en una polémica que ya venía siendo cardinal en la vida política nacional, cual es la acogida de los inmigrantes a las protecciones del Estado del bienestar, y más exactamente en la ley que permite la reunificación de los familiares, habitualmente las esposas e hijos, de estos extranjeros en territorio danés y su consiguiente beneficio también de los servicios públicos.
Con unos argumentos, e incluso una imagen personal, de algún parecido a los del populista austríaco Jörg Haider y que han suscitado no pocos recelos dentro y fuera del país, Rasmussen advirtió que Dinamarca no podía convertirse "en la oficina de seguridad social para el resto del mundo" y que la ley del asilo debía reformarse en consecuencia, más cuanto que algunos inmigrantes recurrían a la picaresca para dar cobertura social a más familiares.
Mientras que el SD prometió revisar la ley para evitar abusos, el Venstre exigió recortes drásticos, empezando por la imposición de un período de prueba de siete años antes de que los nuevos autorizados de residencia empezaran a beneficiarse de los amplios servicios sociales. Se trataba, enfatizó, de proteger un Estado del bienestar ya en crisis, y de vincular el derecho de cobertura al cumplimiento con las obligaciones tributarias y de cotización a la seguridad social. Saliéndose de este estrecho capítulo, pregonó una congelación de los impuestos y la entrada de más capital privado en la gestión de los servicios sociales a fin de hacerlos más flexibles y eficientes.
El debate preelectoral se caldeó mucho por la campaña xenófoba conducida por el Partido Popular Danés (DF) liderado por Pia Kjærsgaard. Más a la derecha que el Venstre, el antieuropeo y nacionalista DF no ha tenido ambages en comparar el influjo migratorio con una invasión y en explotar los miedos e inseguridades provocados por el 11 de septiembre, ejemplo de un ataque en toda regla a un Estado ejecutado por extranjeros residentes con los papeles en regla. Sobre este particular procede añadir que Dinamarca tiene una larga tradición como país de acogida (hasta 1973 se concedió el asilo sin restricciones a cualquiera que lo solicitara), aunque sólo el 7% de la población es extranjera, un porcentaje inferior al de otros países comunitarios.
Mejorando ampliamente los pronósticos y siguiendo lo sucedido en Noruega dos meses atrás, el Venstre se adjudicó la victoria con unos resultados históricos: el 31,3% de los votos y 56 escaños. Era la primera vez desde 1920 que los liberales batían en unas elecciones parlamentarias a los socialdemócratas, el cual a su vez no había abandonado el privilegiado primer puesto desde 1929. También era la primera vez desde 1953 que uno de los dos bloques ideológicos gozaba de una mayoría como para hacer innecesario el concurso de los pequeños partidos bisagra (RV, CD y KrF), que a menudo han tenido la llave para la investidura de un primer ministro de la derecha o la izquierda, aunque por otro lado esta situación convirtió el compromiso en el elemento clave de la política danesa.
Nada más conocer su victoria, un exultante Rasmussen prometió trabajar por la unidad del país y descartó la entrada en un ejecutivo suyo de los populares, por considerar que su discurso inmigratorio había caído en el extremismo racista. Al día siguiente de los comicios Poul Nyrup presentó la dimisión y Anders Fogh recibió el mandato de formar gobierno. El 27 de noviembre presentó a la reina Margarita II un gabinete de coalición con la sóla presencia del KF, lo que brindaba una mayoría simple de 72 diputados, esto es, a 18 de la mayoría absoluta.
Además de la jefatura del Gobierno, el Venstre se adjudicó once ministerios, y el KF seis. No obstante las aclaraciones del jefe liberal, los analistas han señalado que a su ejecutivo le resultará difícil sustraerse de la influencia del DF, convertido en el tercer partido del país con 22 escaños y cuya líder le ha ofrecido apoyo parlamentario para cualquier proyecto de reforma del marco legal de la inmigración.
El primer jefe de Gobierno liberal de Dinamarca desde 1975 es citado en su biografía como un aficionado al jogging, el ciclismo y el buen vino, además de declararse francófilo y un firme partidario del voto directo electrónico. Ha escrito los libros (títulos traducidos al español): Confrontación con el sistema fiscal (1979), El conflicto de la vivienda (1982) y Del Estado social al Estado minimal (1993). Aparece como coautor también de: El Estado del bienestar amenazado (1980), Juventudes Liberales por 75 años (1983), El Comercio en el año 2000 (1985), Viviendas y economía (1987), Dinamarca en el año 2000 (1987) y Amor por el trabajo y el bienestar: ¿un coctel imposible? (1993).
(Cobertura informativa hasta 4/12/2001)