Robert Fico

Datos relevantes

Actualización: 4 de Octubre de 2007
Crédito fotográfico: © Comisión Europea, 2006/Berlaymont

Eslovaquia

Primer ministro

Duración del mandato: 04 de Julio de 2006 - En funciones

Nacimiento: Topolcany, distrito de Topolcany, región de Nitra , 15 de Septiembre de 1964

Partido político: Smer

Profesión: Jurista

Crédito fotográfico: © Comisión Europea, 2006/Berlaymont

Resumen

Por primera vez desde la independencia en 1993, la República Eslovaca se dotó de un primer ministro de ideología izquierdista el 4 de julio de 2006, como resultado de los comicios celebrados el 17 de junio. Antiguo profesional del derecho, Robert Fico es un ejemplo de la nueva hornada de dirigentes de la Europa ex comunista aupados al poder gracias a un discurso con acentos populistas y sociales, y a un programa de ruptura con determinadas prácticas políticas consideradas excluyentes. Tras un exitoso proceso de absorción de pequeños partidos socialdemócratas, Fico ganó para su formación, Smer, la mayoría simple y estableció con dos fuerzas de la derecha nacionalista, mal vistas en la UE, una coalición que deberá permitirle aplicar su agenda social sin menoscabo del rigor financiero requerido para entrar en la eurozona en 2009.

Biografía

1. Jurista criminalista y legislador socialdemócrata
2. Ruptura con el SDL y fundación del partido Smer
3. Decepcionante envite electoral de 2002 y revisión de discurso y estrategia
4. Exigua victoria en 2006 y polémica coalición de gobierno con la derecha


1. Jurista criminalista y legislador socialdemócrata

Hijo de un obrero y una oficinista, en 1982 se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad Comenius de Bratislava y seis años después egresó con una licenciatura que le abrió las puertas de la profesión jurídica. En 1988, tras dos años de prácticas, ejercidas el primer año como asistente-investigador del Ejército checoslovaco en el curso del servicio militar obligatorio y el segundo en el Instituto de Leyes del Ministerio de Justicia, emprendió estudios de posgrado en la especialidad de Derecho Penal en el Instituto de Leyes y Estado, centro adscrito a la Academia de Ciencias de la entonces República Socialista Eslovaca. También aprobó con éxito el examen de cualificación para ejercer de juez en los tribunales. Simultáneamente a su formación académica, que le llevó a asistir a clases y seminarios en Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Bélgica y Finlandia, continuó trabajando para el Ministerio de Justicia checoslovaco.

En 1987 recibió el carné de miembro del Partido Comunista Eslovaco (KSS), la rama republicana del gobernante Partido Comunista de Checoslovaquia (KSC), pero en aquellos años de juventud la política no parecía atraerle especialmente. Como jurista a sueldo del Estado, fue testigo de la revolución de terciopelo de diciembre de 1989, que puso término a la dictadura comunista y que llevó al dramaturgo y disidente Václav Havel a la jefatura de un Estado binacional refundado sobre la base de una federación democrática de las repúblicas Checa y Eslovaca.

En 1992, el año en que los gobernantes checos y eslovacos negociaron la liquidación pacífica de la federación checoslovaca y el acceso de las dos repúblicas a la independencia desde el 1 de enero de 1993, Fico se doctoró en el Instituto de Leyes y Estado con una tesis titulada La pena de muerte en Checoslovaquia, tras lo cual ascendió profesionalmente y se colocó de subdirector del Instituto de Leyes.

Mucho más importante para su posterior trayectoria, 1992 fue también el año en que Fico se introdujo en el mundo de la política, donde con extrema rapidez pasó de la militancia no remunerada a la representación popular como cargo electo, poniendo un pie en la política profesional. Su compromiso fue con el Partido de la Izquierda Democrática (SDL), una formación puesta en marcha a últimos de 1990 por ex comunistas reconvertidos a la doctrina socialdemócrata, siendo Peter Weiss su primer presidente (en tanto que la fracción ortodoxa minoritaria del extinto KSS continuó activa como organización independiente manteniendo la sigla del KSS y la ideología marxista-leninista).

Fico fue incluido en las listas de candidatos del SDL al Narodna Rada o Consejo Nacional y en las elecciones del 5 de junio de 1992 se hizo con el escaño a la par que 28 compañeros, conformando la segunda bancada parlamentaria tras la del nacionalista Movimiento por una Eslovaquia Democrática (HZDS), cuyo líder, Vladímir Meciar, se convirtió en primer ministro.

Resultó reelegido en los comicios anticipados del 30 de septiembre de 1994, que fueron convocados a raíz de la caída del Gobierno de Meciar por la defección de críticos de su partido –los cuales formaron un gobierno puente en coalición con los socialdemócratas y otras dos formaciones hasta entonces en la oposición- y en los que la alianza Opción Común (SV) formada por el SDL, los Socialdemócratas Eslovacos (SDSS), agrarios y verdes cosechó un estrepitoso fracaso -caída al 10,4% de los votos y pérdida de 11 escaños- frente al HZDS y sus asociados de las extrema derecha e izquierda. En su segunda legislatura Fico se concentró en las actividades parlamentarias e internas del partido, al que aportaba sus conocimientos como experto legal. Con su marcha en 1995 del Instituto de Leyes, adquirió un perfil de político profesional con plena dedicación.

En el Legislativo fungió de líder del grupo parlamentario del SDL y miembro del Comité Constitucional, de cuya Comisión de Prisiones fue presidente durante ocho años a partir de 1995. Fuera del hemiciclo integró la delegación eslovaca en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, de la que sería cabeza entre 1999 y 2001, y representó a su país ante el Tribunal y la Comisión Europeos de Derechos Humanos, en Estrasburgo. Paradójicamente, esta misión diplomática resultaba compatible con su defensa a título particular de la restauración en Eslovaquia de la pena de muerte, en lo que coincidía con el Gobierno de Meciar, que pretendía revisar la remoción del castigo en 1990 del código penal checoslovaco con el argumento de que había que proteger a la población de la violencia que infligían los delincuentes comunes y las organizaciones del crimen.

No era éste el único desentono de Fico con la línea oficial del SDL. Así, sus críticas a Meciar y su estilo de gobierno autoritario y pendenciero eran bastante más mesuradas que las voceadas por el jefe del partido, Weiss, y también estaba radicalmente en contra de cualquier cooperación con el principal partido opositor conservador, el Movimiento Cristiano Demócrata (KDH) de Ján Carnogursky. Al comenzar 1996 el SDL se arriesgó a una fractura a propósito de la invitación por Meciar de formar parte de su coalición de Gobierno: Weiss se negaba en redondo, mientras que Fico y otros dirigentes lo veían factible, siempre que el polémico primer ministro acatara una serie de condiciones. La controversia presidió el congreso partidario del 27 y el 28 de abril, en el que el diplomático Jozef Migas salió elegido presidente como el candidato del compromiso. La componenda benefició a Fico, que pasó a hacerse cargo de una de las vicepresidencias del partido.


2. Ruptura con el SDL y fundación del partido Smer

En las elecciones legislativas del 25 y el 26 de septiembre de 1998 el SDL ascendió al 14,7% de los sufragios y los 23 escaños, registro que sin embargo fue sensiblemente inferior al obtenido por la nueva Coalición Democrática Eslovaca (SDK), nucleada en torno al KDH y capitaneada por Mikulás Dzurinda. El HZDS volvió a ganar, pero por los pelos, resultándose imposible esta vez retener el Ejecutivo. Espoleados por lo que más les unía, el deseo de echar a Meciar del poder, el SDL, la SDK, el Partido de la Coalición Húngara (SMK) y el Partido del Entendimiento Civil (SOP) resolvieron formar un gobierno de mayoría. No muy convencido, Fico participó en las negociaciones que desembocaron en un acuerdo de coalición y en el Ejecutivo cuatripartito presidido por Dzurinda a partir del 30 de octubre. A los demócratas de izquierda les tocaron seis puestos ministeriales, y aunque Fico tenía un perfil adecuado para portar la cartera de Justicia, ésta se la llevó el democristiano Carnogursky.

No obstante estar fuera del Gobierno, Fico, con su imagen de hombre sin pelos en la lengua y de porte juvenil y decidido, era con mucho la personalidad del SDL más popular. Buen dialéctico en los debates parlamentarios, el descubrimiento de su telegenia y su capacidad para conectar espontáneamente con el ciudadano de a pie alimentaron una ambición política personal que inevitablemente entró en rumbo de colisión con su jefe de filas partidistas, Migas, a la sazón presidente del Consejo Nacional.

El 15 de septiembre de 1999, al hilo de una secuencia de desavenencias con el bloque oficialista del que era miembro por aspectos de la política económica como las privatizaciones, que él deseaba refrenar, Fico anunció que abandonaba el SDL y que se convertía en diputado independiente y en oposición al Gobierno de Dzurinda, hasta que registrase su propio partido político. Todo sugiere que Fico tuvo un gran acierto al contratar los servicios del publicista y asesor de imagen Fedor Flasik, un controvertido experto en técnicas de marketing político, quien anteriormente había trabajado para Meciar.

La mudanza se desarrolló con presteza. El 29 de octubre de 1999 Fico presentó el partido Smer (Dirección), al que definió como una formación “pragmática” caracterizada por la prevalencia de la “profesionalidad” sobre aspectos como la “emocionalidad”, el “politiqueo”, las “disputas” y los “ataques personales”, que él consideraba lacras del sistema político. Más aún, Smer nacía como un partido “sin ideología” susceptible de cooperar con cualquier otra agrupación, lo que le parecía una “ventaja” cualitativa sobre el resto de formaciones. Este deseo de romper con los esquemas partidistas de la joven democracia eslovaca se manifestó a las claras en el reclutamiento de sus principales compañeros de viaje, la mayoría desconocidos treintañeros profesionales del sector privado: ninguno de ellos era tránsfuga del grupo de diputados del SDL ni poseía experiencia en la política representativa o la alta función pública del Estado.

La confusa profesión desideologizada de intenciones y la imprecisión de su programa político dieron a Fico un amplio margen de libertad para expresar opiniones punzantes sobre temas de actualidad y realizar diagnósticos muy críticos de las problemáticas del país, dando lugar a posicionamientos aparentemente contradictorios y a la adjudicación por los observadores de la etiqueta de populista con discurso ambiguo que un día parecía izquierdista y al día siguiente radical de derechas. A principios de 2000 el presidente del Smer levantó una polvareda al proponer una ley para recortar los beneficios sociales durante un año a los miembros de la minoría romaní (gitana) que habiendo viajado a países de la Unión Europea (UE) para solicitar el asilo político “por razones especulativas” no retornaran a Eslovaquia en el plazo de dos meses. El Gobierno consideró que esta manifestación era impropia de un representante del Estado ante las instituciones humanitarias del Consejo de Europa, así que le cesó como comisionado en Estrasburgo.

A lo largo de 2001 Fico volvió a la carga con nuevos comentarios favorables a retirar la cobertura del Estado a los nacionales de etnia gitana “que no hacen nada salvo pasarse el día tumbados en la cama y vivir de la seguridad social”, ya que “gracias a los beneficios que reciben, les resulta ventajoso tener hijos como fuente de ingresos”. Las acusaciones de racismo y de recurrir al “populismo barato” formuladas por los partidos del Gobierno no hicieron mella en el vehemente parlamentario, que, según los sondeos periodísticos, rivalizaba con Meciar en la condición de político más popular y fiable del país, siendo más los meses en que disfrutó del primer puesto.

Resultaba evidente, y así lo denunció Meciar, que el Smer intentaba seducir a los votantes simpatizantes del HZDS, que constituían en parte un electorado simplemente descontento con el Gobierno de turno por cuestiones de coyuntura, y en parte un segmento social de pensamiento nacionalista, tradicionalista y escéptico, cuando no hostil, ante el proceso de inserción en las estructuras euro-atlánticas. Lo último que Fico quería era que en Washington y las capitales europeas occidentales se le viera como una especie de segundo Meciar, así que trató de mantener las distancias con el antiguo gobernante poniendo énfasis en el descarte de cualquier colaboración con el HZDS de cara a la formación del gobierno poselectoral, por lo menos con un HZDS liderado por Meciar. Tampoco habría tratos con Dzurinda y su nuevo partido, la Unión Cristiano Demócrata Eslovaca (SDKU), ya que el primer ministro había cometido “traición económica” contra la nación; “estrechar sus manos y entrar en el gobierno [con Dzurinda] equivaldría a un acto de prostitución, no de política”, declaró días antes de las elecciones legislativas de septiembre de 2002.


3. Decepcionante envite electoral de 2002 y revisión de discurso y estrategia

Fico encaró estos comicios con un espíritu porfiado, convencido de ser el “fenómeno” de la política eslovaca, determinado a cosechar no menos del 25% de los votos y preparado para ser el próximo primer ministro. Si así fuera, toda una hazaña, para tratarse el Smer de un partido novísimo y extraparlamentario, si se exceptuaba el solitario escaño que ocupaba su presidente. El optimismo de Fico tomaba lectura del lamentable estado del Gobierno de Dzurinda, que llegó a duras penas al final de la legislatura minado por las disputas internas, las dimisiones de ministros acusados de mala gestión o corrupción, y el malestar social que causaban la reconversión industrial, la política deflacionista y el ajuste financiero, imprescindibles para obtener el ingreso en la UE.

La estrategia preelectoral de Fico incluyó la formación de un “gabinete en la sombra” para mejor marcar al tambaleante Dzurinda, la elección en el congreso de mayo 2001 de Milan Murgas, Dusan Caplovic y Monika Benova como vicepresidentes del partido para contrarrestar las imputaciones de pilotar autocráticamente un barco remado por servidores anónimos, y la definición de un programa por el cambio que continuó haciendo complicado el encasillamiento ideológico del partido, aunque la etiqueta de “centroizquierda” fue la más empleada. Las formas, con todo, siguieron siendo reciamente populistas. Fico afirmó que un gobierno suyo pondría orden en el país, perseguiría a los corruptos y continuaría los esfuerzos encaminados a la entrada en la OTAN y la UE, pero en el segundo caso con condiciones, como la exigencia a Bruselas de un mayor volumen de gasto en el subsidio de la agricultura y la apuesta por la construcción de más reactores nucleares para la producción energética.

Asimismo, reduciría el número de funcionarios, obligaría a las rentas altas a declarar al fisco el origen de las propiedades adquiridas, impediría la privatización de las “empresas estratégicas” y reformaría el sistema electoral en detrimento de la proporcionalidad en el reparto de los escaños. Durante la campaña Fico aseguró que si para el 31 de diciembre de 2003 un gobierno suyo no hubiere cumplido con lo esencial del programa del Smer, titulado Cien decisiones en cien días, presentaría la dimisión sin rechistar.

También, aprovechó una polémica por la exhortación de la jerarquía católica eslovaca a no votar a los partidos “no creyentes” para demandar la separación por ley de la Iglesia y el Estado, refutó la acusación lanzada por el jefe del partido Alianza del Nuevo Ciudadano (ANO) y magnate televisivo Pavol Rusko de que el Smer estaba recibiendo financiación de los mismos oscuros donantes que habían surtido las cuentas del HZDS, y volvió a dar pábulo a las comparaciones con el político ultraderechista austríaco Jörg Haider al quejarse del “irresponsable crecimiento de la tasa de natalidad de la población romaní”.

El 20 y el 21 de septiembre de 2002 los electores otorgaron al Smer el 13,5% de los votos y 25 escaños. Se trataba de un resultado muy inferior al pronosticado y para Fico tuvo visos de humillación, ya que el partido fue superado por una SDKU prematuramente dada por desahuciada. Con todo, Fico tenía la llave que permitiría regresar al poder al HZDS, nuevamente la fuerza más votada, pero fue fiel a su promesa de campaña y declinó la oferta de integrar un gobierno de coalición presidido por Meciar. Como consecuencia, Dzurinda revalidó su magistratura al frente de un ejecutivo heterogéneo que se prometía tan bamboleante como el anterior.

Fico inició su segunda legislatura como tribuno opositor al Gobierno de Dzurinda fiel a las señas de identidad que terminaron por encumbrarle como el político más carismático del país: la pugnacidad parlamentaria, el gusto por los baños de multitudes, la desenvoltura ante las cámara de televisión y la denuncia machacona de la corrupción que proliferaba en las altas esferas políticas y económicas. En marzo de 2003 situó el fenómeno de la corrupción en un nivel “catastrófico y crítico”, y a partir de ahí intentó reiteradamente, con iniciativas de censura parlamentaria que no prosperaron, descabalgar al viceprimer ministro Pál Csáky, del SMK, y al también viceprimer ministro y además ministro de Finanzas Ivan Miklos, de la SDKU, por atribuidas incompetencia y corrupción, respectivamente.

Fico propugnó el en el referéndum del 16 y el 17 de mayo de 2003 sobre la adhesión a la UE, que tuvo un resultado abrumadoramente afirmativo y que dejó todo listo para la materialización de la aspiración eslovaca el 1 de mayo de 2004, a la vez que otros nueve países solicitantes. Pero lo hizo sin entusiasmo y entre acusaciones al Gobierno de ser deshonesto con la población por no explicarle todos “los “pros y los contras” de la pertenencia a la UE, y de abonar unas “expectativas exageradas”.

En el congreso partidario del 10 de mayo de 2003, el reelegido líder del Smer subrayó la orientación centroizquierdista de su proyecto y aprovechó para expresar sus dudas de que Eslovaquia pudiera preservar su soberanía como miembro de la UE toda vez que el Estado “ya había sido privado” de mucha de aquella tras vender al capital privado sus propiedades en los sectores bancario, eléctrico y petroquímico, y aceptar el cierre de dos reactores de la central nuclear de Jaslovske Bohunice.

Por otro lado, Fico arremetió contra la decisión de Dzurinda de respaldar las justificaciones bélicas de Estados Unidos y el Reino Unido con respecto a Irak y luego demandó la repatriación del centenar de ingenieros del Ejército eslovaco enviados al Irak ocupado con el argumento de que habían sido enviados sin contar con el debido respaldo legal de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. En junio de 2004 Fico acusó al Ejecutivo de convertir Eslovaquia en una “isla de influencia americana” en Europa central.

Pero la mayor ambición de Fico de cara a las elecciones legislativas de 2006 era obtener para su partido, hasta entonces valorado sólo por lo que decía su líder y no por sí mismo, el reconocimiento europeo como fuerza progresista y de izquierda homologable a la moderna socialdemocracia, y convertirlo en una opción política con un ideario más perfilado y unos cuadros humanos más visibles. En otras palabras, Fico, que venía alardeando de representar en Eslovaquia la tercera vía a ejemplo del laborista Tony Blair en el Reino Unido –analogía que no convencía a nadie fuera de sus incondicionales-, quería que el Smer dejara de ser visto como una plataforma artificial al servicio de las ambiciones de un sólo hombre, susceptible de desaparecer tan pronto como su conductor tuviera otros planes personales.

Tras obtener en 2002 la condición de observador en el grupo parlamentario del Partido Socialista Europeo (PES), Fico diseñó una estrategia de definición doctrinal y de consolidación en un lado del espectro ideológico que reclamaba como suyo por una vía tan original como espectacular en sus resultados: en vez de impulsar el relanzamiento desde dentro, haciendo solemne profesión de fe socialdemócrata sin estímulos externos, apostó por la convergencia, hasta llegar a la fusión, con otras fuerzas políticas que sí tenían el estatus de partidos socialdemócratas y que como tales se sentaban en la Internacional Socialista.

Un prólogo de esta dinámica se registró el 26 de febrero de 2003 con el acuerdo de absorción del Partido del Entendimiento Civil (SOP), que fue materializado el 1 de marzo. Fundado en 1998 por quien ahora era el presidente de la República, Rudolf Schuster, y en la actualidad presidido por Pavol Hamzík, el SOP era una pequeña formación centrista que no había conseguido cuajar en el abigarrado sistema de partidos eslovaco. En su debut en unas elecciones generales había obtenido un discreto 8% de los votos; cuatro años después había caído al 1,4% y se había convertido en fuerza extraparlamentaria, dejando de ser útil a Dzurinda como socio del Gobierno.

El proceso propiamente dicho se desarrolló después del verano de 2004 y tuvo un éxito total. Nada menos que los tres partidos eslovacos que se definían como socialdemócratas aceptaron, en negociaciones efectuadas por separado, unirse al Smer antes de las elecciones de 2006. El primero de ellos no era sino el SDL, el antiguo partido de Fico, que se hallaba en el limbo desde que en las elecciones de 2002 se desplomara hasta el 1,4% de los sufragios y perdiera todos los escaños. Los otros dos eran la Alternativa Socialdemócrata (SDA), una escisión del SDL producida en 2002, y el Partido Social Demócrata de Eslovaquia (SDSS), grupúsculo que en 1992 había tenido como presidente a Alexander Dubcek.

Como los tres eran extraparlamentarios y su cuota electoral conjunta en los comicios de 2002 superaba levemente el 3% de los votos, las aportaciones de estos partidos al Smer fueron sobre todo de doctrina y de relaciones exteriores, ya que la Internacional Socialista aceptó que las membresías del SDL y el SDSS quedaran subsumidas en una, la del nuevo Smer. Fico adoptó los acuerdos con los respectivos cabezas de facción, Lubomír Petrák por el SDL, Milán Ftacnik por la SDA y Jaroslav Volf por el SDSS, de manera que pudo anunciar a bombo y platillo el nacimiento del partido Smer-Socialdemocracia el 1 de enero de 2005. Con esta triple fusión o absorción, Fico no sólo unificó bajo su liderazgo a toda la izquierda no comunista, sino que reveló una insospechada capacidad para el diálogo y la persuasión, poniendo en tela de juicio las habituales acusaciones, lanzadas por los partidos conservadores, de ser un alborotador que pedaleaba a piñón fijo.

En la cresta de la ola, el Smer se convirtió en la lista más votada en las primeras elecciones al Parlamento Europeo, el 13 de junio de 2004, al sacar el 16,6% de los votos y tres eurodiputados. Tras este éxito, deslucido por el mínimo nivel de participación, Fico redobló sus llamamientos en favor de la anticipación de las elecciones generales. En el tintero quedó su promesa de dimitir si no prosperaba el referéndum celebrado el 3 de abril anterior sobre el adelanto de los comicios al año en curso, consulta que había sido convocada por iniciativa popular de los sindicatos, los cuales acusaban al Gobierno de aplicar una política antisocial, y que Fico se había apresurado a respaldar; al no alcanzar el preceptivo 50% de participación, el referéndum fue declarado nulo. Un año más tarde, en julio de 2005, el Smer intentó acortar la legislatura presentando una moción de censura parlamentaria contra Dzurinda, pero el primer ministro, superviviente nato, ganó la votación.

A principios de diciembre de 2005 el Smer celebró su primer congreso desde la transformación de enero. Fico y sus conmilitones aprobaron un documento estratégico llamado Regreso a la dignidad humana en el que apostaban fuerte en pro del “Estado social” y las clases trabajadoras. Posteriormente, presentaron un programa electoral que tenía en la “solidaridad” su “principal pilar”.

Los puntos más destacados de ambos documentos eran: la defensa de un sistema fiscal progresivo, lo que supondría mantener el tipo de retención del 19% en las rentas personales pero elevar al 25% la retención en las rentas de capital corporativo, así como la ruptura del tipo de IVA único, que era también del 19%, con la introducción de un tipo reducido de menos del 10% para una amplia banasta de productos y servicios de consumo popular; una mayor inversión en educación; la supresión de las tarifas por las consultas médicas en la seguridad social; la concesión de ayudas especiales a pensionistas con bajos ingresos y a la primera maternidad; la supresión de la reforma del código laboral que el Gobierno había aplicado para flexibilizar el mercado de trabajo (en un país con un 16% de paro); el mantenimiento del salario mínimo profesional; la reversión de la reforma legal del sistema de salud para devolverle su carácter estrictamente público; y, la eventual rescisión de aquellos contratos de privatización de compañías estatales que presentaran “serias irregularidades”.

Aunque Fico estaba muy orgulloso de un programa nítidamente socialdemócrata que terminaría con la “locura derechista” en Eslovaquia, no descuidó los guiños a las capitales europeas y los agentes económicos. Así, comedió sus comentarios nacionalistas o escépticos sobre la UE, consideró factible el ingreso en la eurozona en 2009, la fecha barajada por el Gobierno, siempre que no creara perjuicios económicos, y aseguró que su agenda social no se aplicaría a costa de la disciplina presupuestaria. El aspirante a primer ministro veía perfectamente compatible, todo a la vez, satisfacer los criterios de la convergencia al euro, preservar el robusto crecimiento económico, en torno al 6% anual, y cumplir con las promesas sociales.


4. Exigua victoria en 2006 y polémica coalición de gobierno con la derecha

Las elecciones anticipadas no tuvieron lugar en 2004 o 2005, como había perseguido Fico, pero sí un trimestre antes del final natural de la legislatura. La razón, el portazo dado por el KDH al Gobierno en febrero de 2006, que no dejó a Dzurinda otra salida que tramitar la disolución del Consejo Nacional. Fico realizó una campaña con formas menos agresivas que en 2002, haciendo hincapié en las cuestiones del programa y dando por segura su victoria. Un mes antes de los comicios las encuestas conferían al Smer el 32% de los votos, un porcentaje que estaba lejos de traducirse en la mayoría absoluta, mérito que, por otro lado, no había logrado ningún partido desde las primeras elecciones democráticas en 1990, ni siquiera el HZDS en sus mejores momentos. La ligera caída en las semanas previas a los comicios de la intención de voto para su lista debió de inquietar a Fico, que se puso a aventar el temor a un posible “fraude” electoral.

El 17 de junio de 2006 los eslovacos se pronunciaron: con una participación del 54,7%, el Smer ganó una mayoría simple de 50 escaños con el 29,1% de los votos, seguido por la Unión Cristiano Demócrata Eslovaca-Partido Democrático (SDKU-DS) de Dzurinda -18,3% y 31-, el Partido Nacional Eslovaco (SNS) de Ján Slota -11,7% y 20-, el SMK de Béla Bugár -11,7% y 20-, el Partido Popular-Movimiento por una Eslovaquia Democrática (LS-HZDS) de Meciar -8,8% y 15- y el KDH de Pavol Hrusovsky -8,3% y 14-. Para Fico, se trataba de un resultado “fantástico” que marcaba el comienzo de una época en la que “el rápido crecimiento económico ya no será en beneficio de un reducido grupo de personas”, dando lugar a una Eslovaquia “más solidaria e igualitaria”.

Toda vez que la instalación de un gobierno de mayoría requería el respaldo de 76 diputados, cabían múltiples combinaciones a la hora de forjar una coalición, en la mayoría de las cuales el Smer aparecía como el socio fundamental. Así, Fico podía aliarse sólo con Dzurinda, con Bugár y Hrusovsky, o con Slota y Meciar, dando lugar en todos los casos a una mayoría parlamentaria de más de 80 escaños. Encargado el 19 de junio por el presidente Ivan Gasparovic de formar gobierno, en un primer momento Fico expresó su deseo de negociar con democristianos y magiares, siempre que éstos se plegaran a consensuar “un programa de izquierda”. Sin embargo, las divergencias de contenido y determinadas ojerizas criadas en todos estos años de oposición áspera hicieron de todo punto imposible que el Smer llegara a acuerdos con cualquiera de los partidos miembros del gobierno saliente, que era lo que deseaban los socios y aliados de Eslovaquia. El cacareado pragmatismo del primer ministro en ciernes quedó seriamente cuestionado.

Meses atrás Fico ya había avisado que no descartaba pactar con el SNS, partido de la extrema derecha nacionalista y xenófoba, hostil a los planteamientos de la minoría étnica magiar y a los gitanos, y radicalmente en contra de la UE. Por el contrario, llevaba años despreciando las ofertas de alianza tendidas por Meciar, que seguía concitando enormes antipatías en las capitales euro-atlánticas. Pues bien, el dirigente socialista, en una decisión que chocaba con el perfil ideológico de su partido, optó por coaligarse con las dos formaciones derechistas, que le aportaban una mayoría absoluta de 85 diputados.

Ignorando los gestos de preocupación domésticos y foráneos, y la seria advertencia del PES de que se exponía a la suspensión de la membresía del Smer si gobernaba con la extrema derecha, Fico anunció el 28 de junio que ya tenía un principio de acuerdo con Slota y Meciar. El 2 de julio los líderes firmaron los documentos que alumbraban la coalición y dos días después Gasparovic nombró a Fico primer ministro. El mismo día tomaron posesión el jefe y los ministros del nuevo Gobierno, en el que destacaba la abundancia de personalidades apartidistas, como el diplomático Ján Kubis, en Exteriores, y el especialista en cuestiones militares Frantisek Kasicky, en Defensa, así como las ausencias de Slota y Meciar. Eso sí, el Smer se reservó los ministerios de Finanzas, para Ján Pociatek, y Economía, para Lubomír Jahnátek.

El flamante primer ministro se afanó en mitigar las críticas que la singular coalición tripartita estaba suscitando por doquier, subrayando que igual que se comprometía a “eliminar las enormes diferencias regionales y la injusticia social”, tarea que era desde ya la “principal prioridad” de su gobierno, se atenía escrupulosamente a las obligaciones inherentes a las pertenencias a la UE y la OTAN, inclusive los esfuerzos para la adopción de la moneda única europea en enero de 2009. El ministro Pociatek fue mucho más explícito cuando declaró que el mantenimiento del déficit público por debajo del tope del 3% fijado por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE adquiría “preferencia” sobre las medidas para recortar la brecha entre ricos y pobres, y que los puntos fundamentales del programa electoral del Smer, la mayor presión fiscal para los beneficios del capital y el tipo de IVA dual, podrían no realizarse.

Robert Fico está casado y es padre de un hijo.

(Cobertura informativa hasta 5/7/2006)



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