Bülent Ecevit

Datos relevantes

Actualización: 27 de Septiembre de 2007
Crédito fotográfico: © World Economic Forum
Mustafa Bülent Ecevit

Turquía

Primer ministro (4º ejercicio)

Duración del mandato: 11 de Enero de 1999 - 18 de Noviembre de 2002

Nacimiento: Estambul, provincia de Estambul , 28 de Mayo de 1925

Defunción: Ankara, provincia de Ankara , 05 de Noviembre de 2006

Partido político: DSP

Profesión: Periodista

Crédito fotográfico: © World Economic Forum

Resumen

Hijo de Fahri Ecevit, profesor de Medicina y diputado del gobernante Partido Popular Republicano (CHP), recibió una educación europea a la occidental (propia de las élites turcas tras el triunfo de la República kemalista en los años veinte) en el Robert College de Estambul, un centro de secundaria fundado por misioneros estadounidenses y que impartía sus clases exclusivamente en inglés. Posteriormente y hasta 1957 estudió Historia, Literatura Inglesa y los idiomas sánscrito y bengalí en las universidades de Ankara, Londres y Harvard.

Biografía

1. Periodista y político adicto al republicanismo kemalista
2. Tres veces jefe del Gobierno turco en los años setenta
3. Evicción y rehabilitación tras el golpe militar de 1980
4. Paulatino ascenso electoral y retorno al poder
5. La distensión en la cuestión kurda como catalizadora de las relaciones con la UE
6. Respaldo en las urnas al nacionalismo político del DSP
7. Tribulaciones económicas y cooperación antiterrorista con Estados Unidos
8. Portazo europeo y cisma en el partido
9. Cataclismo electoral en 2002 como remate a una carrera política


1. Periodista y político adicto al republicanismo kemalista

En 1944 se incorporó al Departamento de Prensa y Publicidad del Gobierno del primer ministro Sükrü Saraçoglu y en 1946, cuando el régimen autorizó la formación de otros partidos y el CHP renunció al monopolio polítíco, fue destinado a la oficina de prensa en Londres. En mayo de 1950 el CHP perdió las elecciones ante el conservador Partido Democrático (DP) de Adnan Menderes y se produjo el primer relevo de poder desde la proclamación de la República en 1923. Entonces, Ecevit abandonó el servicio público y se integró en las plantillas de los periódicos de Ankara Halkçi y Ulus, éste último el órgano de prensa del CHP, el partido creado en 1923 por Kemal Atatürk y depositario de las esencias de la Revolución turca, cuales eran el nacionalismo, el secularismo y modelo económico estatista.

En los 12 años siguientes, que coincidieron con la estadía de los republicanos en la oposición, Ecevit ejerció como redactor jefe de internacional, columnista político y miembro del consejo editorial de Ulus. Colaboró también en las redacciones de los diarios Milliyet de Estambul y Winston-Salem Journal de Carolina del Norte, Estados Unidos, así como en la edición de la revista quincenal Forum.

En 1957 Ecevit desembarcó en la política representativa con su elección como diputado del CHP por Ankara en la Gran Asamblea Nacional, mandato que renovaría sucesivamente en los 23 años siguientes excepto en el intervalo de 1960 a 1961. En 1959 se convirtió en miembro del Comité Central del CHP y en 1961 participó en los trabajos de la Asamblea Constituyente convocada por los militares, que en mayo de 1960 habían derrocado a Menderes e instaurado una junta militar transitoria presidida por el general Cemâl Gürsel. Precisamente a través de su palestra periodística, Ecevit fustigó el cariz totalitario de la irrupción castrense en la democracia parlamentaria.

Como ministro de Trabajo entre el 20 de noviembre de 1961 y el 21 de febrero de 1965 en los gobiernos republicanos de Ismet Inönü, Ecevit autorizó una legislación que, por primera vez en la historia del país, reconoció el derecho a la huelga. Dentro del CHP encabezaba por entonces una tendencia renovadora de centroizquierda, denominada Izquierda Democrática, que le enfrentó con la vieja guardia de Inönü y otros antiguos colaboradores de Atatürk.

El 18 de octubre de 1966 alcanzó la Secretaría General del partido, pero el 21 de marzo de 1971 dimitió en protesta por el respaldo de Inönü al memorándum del Ejército dirigido a los partidos y divulgado a la opinión pública, nueva intromisión en la conducción del país que supuso la declaración de la ley marcial y la renuncia del Gobierno conservador del Partido de la Justicia (AP, heredero del DP) dirigido por Süleyman Demirel.

Ecevit, no obstante, planteó una liza interna y el 14 de mayo de 1972 logró ser elegido presidente del partido en sustitución del anciano Inönü. Ecevit retiró el apoyo del CHP al nuevo Gobierno de coalición de Ferit Melen (del Partido Republicano de la Confianza, CGP, una escisión del CHP producida en 1967), provocando su caída el 15 de abril de 1973. Semanas antes de esta mudanza, se sumó a las fuerzas parlamentarias que bloquearon la reelección en la Presidencia de la República por otros dos años del general Cevdet Sunay, así como la elección del candidato alternativo, el ex jefe del Estado Mayor Faruk Gurler. Ecevit y Demirel consensuaron entonces el nombramiento para el puesto del senador y militar retirado Fahri Korütürk.


2. Tres veces jefe del Gobierno turco en los años setenta

En las elecciones legislativas del 14 de octubre de 1973 el CHP obtuvo una mayoría simple de 185 escaños con el 33,3% de los votos y el 25 de enero de 1974 Ecevit formó un Gobierno de coalición mayoritario con el Partido de Salvación Nacional (MSP), una fuerza de la derecha confesional liderada por el islamista Necmettin Erbakan, que recibió el puesto de viceprimer ministro.

Como primera medida de alcance, Ecevit amnistió a los presos por delitos políticos y el 20 de julio, para contrarrestar las acusaciones de izquierdismo y tibieza prooccidental vertidas en el entorno militar, e invocando el Tratado de garantías de 1960, ordenó la invasión de Chipre, donde el Gobierno grecochipriota neutralista del arzobispo Makarios acababa de ser derrocado en una conjura de oficiales de la Guardia Nacional y políticos ultranacionalistas favorables a la anexión de la isla por Grecia (Enosis).

No obstante el éxito total de la operación militar, que de paso provocó el colapso del régimen de los coroneles en Atenas (aunque también consagró la división de la isla y condujo a la proclamación de un Estado Federado Turco, luego República Turca de Chipre del Norte), Ecevit presentó la dimisión el 18 de septiembre, en la creencia de que unas elecciones anticipadas, en un momento de elevada popularidad, le permitirían reconstruir el gabinete a su conveniencia, prescindiendo de su incómodo socio, Erbakan. Así, el 17 de noviembre el independiente Sadi Irmak le sustituyó al frente del Gobierno con carácter interino.

Los comicios, sin embargo, no pudieron celebrarse, y, antes el contrario, fue su máximo oponente de la derecha, Demirel, quien consiguió articular un Gobierno de coalición el 31 de marzo de 1975. En los cinco años siguientes, Ecevit y Demirel protagonizaron una de las más enconadas rivalidades políticas que se recuerdan en las democracias parlamentarias occidentales, turnándose en el poder al rebufo del imparable deterioro, político, económico y social, de la vida nacional.

Ecevit dirigió otras dos veces el Ejecutivo turco. Entre el 21 de junio y el 11 de julio de 1977, tras conseguir el CHP en las legislativas del 5 de junio una mayoría simple reforzada hasta los 213 escaños con el 41,3% de los votos, se sostuvo un efímero gabinete monocolor, hasta que el 3 de julio perdió una moción de confianza en la Asamblea Nacional. Y del 5 de enero de 1978 al 12 de noviembre de 1979 funcionó un gobierno de coalición con el CGP, el nuevo Partido Democrático (DP) y algunos disidentes del AP, que no tuvo mejor suerte: en septiembre de 1978 el CGP abandonó el Ejecutivo y el DP le siguió justo un año más tarde, dejando a los republicanos en minoría y debilitados. De resultas de su derrota en unas elecciones parciales el 14 de octubre de 1979, Ecevit no tuvo otro remedio que pasar el testigo a los justicialistas de Demirel.

En las postrimerías de la década Turquía se estaba hundiendo en un caos de crisis económica, paro, inflación y violencia política, protagonizada por organizaciones de ultraizquierda y ultraderecha, pero también alimentada por las militancias jóvenes y radicalizadas del CHP y el AP, que se entregaron al pistolerismo en las universidades. Ecevit, cuyos familiares y asociados, y hasta él mismo, fueron objeto en estos turbulentos años de varias agresiones e intentos de asesinato, adoptó sin éxito un programa de estabilización económica en parte sostenido por el FMI.

Además de sus trayectorias política y periodística, Ecevit se destacó desde sus años de universitario como un notable literato en los campos del ensayo, la poesía y la traducción. En 1976 publicó una antología poética que tuvo difusión en Alemania, la URSS y varios países escandinavos y de la Europa del Este.

Cuando su azarosa carrera se lo permitió, acometió la traducción al turco de obras de T. S. Elliot y otros poetas anglosajones, así como algunas piezas de Rabindranath Tagore y partes del Bhagavat Gita, el clásico de la literatura religiosa hindú, en su versión original en sánscrito. También impartió conferencias en universidades europeas y americanas, y como ensayista político publicó (títulos traducidos al español) Izquierda de centro (1966), El sistema debe cambiar (1968), Atatürk y revolución (1970), Izquierda Democrática (1974) y Trabajadores y campesinos unidos (1976).


3. Evicción y rehabilitación tras el golpe militar de 1980

Por tercera vez en 20 años, el Ejército, arrogado guardián de los principios del kemalismo y del sistema político en su conjunto, decidió intervenir contra los civiles, pero esta vez usurpando directamente el poder y con la intención de detentarlo el tiempo que fuera necesario, hasta poner en orden el país y establecer un nuevo reglamento constitucional que asentara jurídicamente la democracia vigilada y limitada.

A raíz del golpe de Estado del 12 de septiembre de 1980, Ecevit, como los demás líderes políticos de la fase parlamentaria precedente, fue temporalmente puesto bajo custodia militar en la base de Hamzakoy, cerca de Gelibolu (Gallípoli), en la costa europea del estrecho de Dardanelos. El 11 de octubre recobró la libertad y el día 30, anticipándose en un año a la prohibición de los partidos decretada (16 de octubre de 1981) por el Consejo de Seguridad Nacional o junta militar del general Kenan Evren, dimitió como presidente del CHP.

Forzosamente, Ecevit se dedicó de pleno a la actividad periodística, que no había abandonado en la década anterior como editor de la revista Özgür Insan. Así, lanzó el semanario político Arayis, desde el cual, como ya hiciera en 1960 y 1971, demandó el retorno a las vías democráticas, lo que le acarreó tres procesos por un tribunal marcial, seguidos de sendos períodos breves de prisión: de diciembre de 1981 a febrero de 1982, en abril de 1982 y entre agosto y octubre de 1982.

Como Demirel, Erbakan y otras figuras del antiguo régimen, a Ecevit le afectaron directamente las restricciones de la Constitución dictada por los militares en 1982 y quedó despojado de sus derechos políticos por un período, en principio, de diez años. La severa interdicción no fue sinónimo, empero, de inoperancia política, ya que su esposa, Rahsan, y un grupo de seguidores organizaron por él el Partido de la Izquierda Democrática (DSP). Registrado el 14 de noviembre de 1985, el DSP se presentó como una fuerza de orientación obrerista y socialdemócrata, estrictamente laica, nacionalista, moderadamente proeuropea y reacia a los mecanismos de la economía de mercado, aunque marcando las distancias con el modelo de economía dirigida y burocratizada que caracterizó el programa del antiguo CHP.

El 23 de septiembre y el 14 de noviembre de 1986 Ecevit salió absuelto en sendos juicios de la acusación de violar la ley de prohibición de actividades políticas y luego fue uno de los principales beneficiarios del referéndum constitucional del 6 de septiembre de 1987 convocado por el primer ministro Turgut Özal, del conservador Partido de la Madre Patria (ANAP), que aprobó el levantamiento anticipado y con carácter inmediato de las restricciones que pesaban sobre el centenar largo de políticos anteriores al golpe de 1980. Rápidamente y con vistas a las elecciones legislativas que debían celebrarse el 29 de noviembre, el 13 de septiembre Ecevit asumió la presidencia del DSP, que nominalmente había venido desempeñando su esposa Rahsan.


4. Paulatino ascenso electoral y retorno al poder

En las sucesivas convocatorias electorales el DSP experimentó un ascenso lento, aunque progresivo, que le mantuvo durante años como la cuarta o la quinta fuerza parlamentaria. Del 8,5% de votos obtenido en las primeras elecciones desde 1980 pasó al 10,7% en los comicios del 20 de octubre de 1991, una superación de la barrera del 10% que se tradujo en siete escaños, uno de los cuales fue para Ecevit, que recobró el mandato de diputado después de once años.

En las siguientes elecciones, el 24 de diciembre de 1995, ganadas por el islamista Partido del Bienestar (RP) de Erbakan, el DSP creció hasta el 14,7% de los votos y los 75 escaños, situándose por primera vez como el primer partido de la izquierda por delante del nuevo CHP de Deniz Baykal (fruto de la fusión en febrero del anterior CHP, reactivado en 1992, con el Partido Populista Social Demócrata, SHP, que hasta entonces ocupaba la comentada primacía en esa parte del espectro ideológico).

En junio de 1997 cayó el Gobierno de Erbakan por imposición del Ejército y entonces Mesut Yilmaz, el jefe del Partido de la Madre Patria (ANAP), formó un ejecutivo de coalición tripartito que incluyó al DSP como segundo socio. Ecevit fue nombrado viceprimer ministro y su partido recibió en total once carteras, entre ellas las de Asuntos Exteriores, para Ismail Cem, y Economía, para Zekeriya Temizel.

El 25 de noviembre de 1998 la oposición presentó una moción de censura contra Yilmaz, sobre algunos de cuyos ministros pesaban graves sospechas de corrupción, y la decisión de Ecevit de unir sus votos a los del Partido de la Recta Vía (DYP, conservador laico, heredero del AP) de Tansu Çiller y el Partido de la Virtud (FP, creado para sustituir al proscrito RP) de Recai Kutan, resultó decisiva para la caída del Gobierno.

El Ejército presionó entonces para que los partidos laicos formaran un gobierno de coalición con exclusión de los islamistas. La fórmula no pudo pergeñarse por las crónicas rivalidades y enfrentamientos entre los cabezas de facción, así que, no sin reservas por su parte, Ecevit aceptó el 2 de diciembre el encargo de encabezar un Gobierno monocolor y minoritario, que prestó juramento el 11 de enero de 1999 y que superó la preceptiva votación de confianza en la Gran Asamblea Nacional, por 306 votos contra 188, el día 17.

Precisamente, quien le propuso encabezar el Gobierno fue Demirel, quien, superada años ha su propia travesía en el desierto, ostentaba la Presidencia de la República desde 1993, conformándose una situación impensable en su momento -y no exenta de cierto regusto a vindicta democrática- por la que los dos cabezas del poder ejecutivo actual eran los máximos líderes partidistas, ya septuagenarios ambos, del régimen parlamentario vigente entre 1971 y 1980.

Por lo demás, la elección de Ecevit fue del agrado del Ejército y los conglomerados económicos, los dos poderes fácticos que tradicionalmente han marcado la pauta en el curso político. La institución armada, en particular, se reservaba una capacidad de control y orientación decisivas a través del Consejo de Seguridad Nacional (MGK, homónimo, para mayor significación, de la junta militar de los años ochenta), órgano constitucional con función "asesora" del Gobierno, que integran el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, los comandantes en jefe de los tres ejércitos y la Gendarmería, el presidente de la República, el primer ministro, los eventuales viceprimeros ministros y los ministros de Defensa, Interior, Asuntos Exteriores y Justicia.


5. La distensión en la cuestión kurda como catalizadora de las relaciones con la UE

Ecevit se hizo cargo de una situación interior revuelta por la continuación de la violencia en el frente insurgente del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, marxista), que desde 1984 libraba una guerra de guerrillas contra el Ejército turco con un balance de más de 30.000 muertos, y unas relaciones exteriores deterioradas por el enconamiento de la disputa multisecular con Grecia.

En el primer terreno, el flamante primer ministro se decantó por las soluciones de fuerza y el 18 de febrero ordenó una doble ofensiva militar y policial, respectivamente contra el PKK y contra su presunto aliado político, el Partido de la Democracia del Pueblo (HADEP), una fuerza extraparlamentaria (aunque legal y electoral) de izquierda fundada en 1994 que venía defendiendo las tesis del autonomismo kurdo.

Las operaciones contra el PKK, que como en ocasiones anteriores no se detuvieron en la frontera con Irak y que meses más tarde incluyeron también bombardeos de posiciones de la guerrilla en territorio iraní, comenzaron un día después de ser capturado en Kenya el líder histórico de la organización kurda, Abdullah Ocalan, quien fue inmediatamente trasladado a Turquía y encarcelado para comparecer ante la justicia.

La detención de Ocalan levantó una violenta ola de protestas de inmigrantes kurdos en toda Europa, pero también la euforia nacionalista en Turquía, cuando se celebraba el 75º aniversario de la República, ya que para el Gobierno y la opinión pública el cabecilla kurdo era un terrorista responsable de muchos atentados y asesinatos y el máximo enemigo del Estado turco. Ecevit exhibió gozoso los sucesivos golpes contra el PKK, que a principios de agosto, acatando la orden de Ocalan desde la prisión y confrontado a su derrota sin paliativos después de quince años de lucha, anunció un desarme unilateral y la retirada de sus posiciones en el sudeste de Turquía, en torno al lago Van, proceso que efectivamente comenzó el día 25 de ese mes.

La suerte que pudiera correr Ocalan, condenado el 29 de junio por el Tribunal de Seguridad del Estado de Ankara a la pena de muerte por los delitos de terrorismo y separatismo violento, fue puesta como condición por la Unión Europea (UE) para una eventual aceptación de la solicitud de adhesión de Turquía, sobre la mesa desde 1987, además de suponer un problema político de primer orden en varios países de Europa Occidental con comunidades de inmigrantes kurdos por sus graves implicaciones de orden público. Las autoridades comunitarias, que habían expresado durante años sus reservas sobre la situación de las libertades civiles y los Derechos Humanos en Turquía, advirtieron que el país no iba a inaugurar su período de preingreso con la ejecución de Ocalan.

Ahora bien, Ecevit, precisamente, supo convertir el caso Ocalan en un elemento definitivo para el desbloqueo de esta situación en las relaciones con la UE. Por un lado, consiguió implicar al Gobierno socialista griego, cuyo primer ministro, Kostas Simitis, deseaba recomponer las muy deterioradas relaciones bilaterales, en la captura del dirigente kurdo, abriéndose un escenario de confianza que hizo posible el levantamiento en septiembre por el Gobierno de Atenas de su veto al ingreso de Turquía en la UE, que se había mantenido implacable desde el mismo día en que Bruselas recibió la demanda de adhesión. Paralelamente, Ankara rebajó el tono de sus advertencias al plan de los gobiernos de Nicosia y Atenas de instalar misiles tierra-aire de fabricación rusa en la isla de Creta.

En el Consejo Europeo de Helsinki, el 10 y 11 de diciembre de 1999, los Quince comunicaron personalmente a Ecevit la aceptación del ingreso de Turquía, si bien las negociaciones formales no empezarían hasta que el país satisficiese una serie de condiciones sobre la observancia de los Derechos Humanos, aboliese la pena de muerte y resolviera sus disputas territoriales con Grecia en el mar Egeo.

El 12 de enero de 2000, en un gesto positivo hacia la UE y asumiendo un mandato del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Ecevit anunció que la ejecución de Ocalan -de la que él, a título particular, no era partidario- quedaba aplazada "por un período no indefinido". Ligado a esta decisión, el 9 de febrero el PKK comunicó el final de la lucha armada y su transformación en un partido político.

El 12 de febrero Ecevit asistió en Bucarest a la III cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la estructura intergubernamental regional Proceso de Cooperación de Europa del Sudeste (PCES) y, junto con Simitis, el presidente Emil Constantinescu de Rumanía, el primer ministro Ivan Kostov de Bulgaria, el primer ministro Ilir Meta de Albania y el primer ministro Ljubco Georgievski de Macedonia, estampó su firma a una Carta de Relaciones de Buena Vecindad, Estabilidad, Seguridad y Cooperacion.

El 25 de octubre del mismo año participó en una cumbre informal del PCES en Skopje, donde volvió a coincidir con Simitis, y el 7 diciembre siguiente asistió a la Conferencia Europea que acogió en Niza a los mandatarios de los estados miembros de la UE y de los solicitantes de adhesión. El histórico encuentro se produjo después de que el Gobierno anunciara medidas sin precedentes para erradicar las prácticas de la tortura y los malos tratos en las cárceles y los centros de detención turcos, y removió el mal sabor dejado por la I Conferencia, en marzo de 1998, cuando el primer ministro Yilmaz rehusó asistir como protesta por las exigencias de Bruselas luego de tachar a la UE de "club de cristianos".


6. Respaldo en las urnas al nacionalismo político del DSP

Ecevit se benefició personalmente de la espectacular captura de Ocalan y de los atentados realizados por el PKK en los días inmediatamente posteriores. En las elecciones del 18 de abril de 1999, que dieron un vuelco al equilibrio de fuerzas, el DSP, por primera vez en su historia, ganó la mayoría simple con el 22,3% de los sufragios y 136 escaños, seguido por el Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), exponente de la derecha ultranacionalista, y el FP, que en el Parlamento saliente poseía el grupo de diputados más numeroso al heredar la bancada del extinguido RP.

El ANAP y el DYP, las dos fuerzas de la derecha moderada, prooccidental y europeísta que habían dominado el panorama político desde el retorno de la democracia en 1987, se desplomaron tras una década de protagonizar escándalos de corrupción y luchas casi fratricidas por la titularidad del mismo espacio ideológico. A mayor abundamiento, el CHP (ex SHP) culminó su largo declive y, por primera vez desde que el partido original fuera fundado por Kemal Atatürk, quedó excluido de la Asamblea Nacional.

El 28 de mayo de 1999 Ecevit dio entrada en el Gobierno a ministros del MHP y el ANAP, dando lugar a un gabinete ideológicamente tan heterogéneo que generó dudas sobre su perdurabilidad: así, el partido de Devlet Bahçeli, heredero de los lobos grises, paramilitares de extrema derecha que en los años setenta protagonizaron sangrientos choques callejeros con las juventudes izquierdistas del CHP, propugnaba el levantamiento de algunas restricciones al islamismo cultural y exhibía una retórica fieramente antioccidental y antikurda, rayana en la xenofobia. Bahçeli y Yilmaz recibieron sendos puestos de viceprimeros ministros.

Los observadores señalaron que Ecevit y Bahçeli compartían un puntilloso nacionalismo turco que podía caer fácilmente en el chovinismo con motivo de la caída de Ocalan o el 75º aniversario de la República kemalista. No obstante, no se esperaban revisiones en la política de cooperación militar con Israel y de alianza cerrada con Estados Unidos. En vísperas de la ofensiva militar de febrero contra el PKK, Ecevit rechazó en Ankara la petición del viceprimer ministro irakí, Tarek Aziz, de desautorizar el uso de la base de Incirlik para las misiones anglo-estadounidenses de vigilancia de la zona de exclusión aérea del norte de Irak -que llevan implícitos bombardeos puntuales-, aunque luego el primer ministro turco suscitó la irritación de Estados Unidos al declarar su rechazo a ese tipo de operaciones.

Aprobado por la Asamblea Nacional el 9 de junio con 354 votos a favor y 182 en contra, el nuevo gobierno de Ecevit presentó las primeras fisuras con motivo del catastrófico terremoto de agosto en Izmit y áreas aledañas en la costa del mar de Mármara, en el corazón industrial del país (los balances oficiales establecieron 15.000 muertos, 25.000 heridos, 20.000 desaparecidos y 600.000 personas sin hogar), cuando Bahçeli rechazó la ayuda internacional a las víctimas y las donaciones de sangre por Grecia, mientras que Ecevit era diana de las críticas por la lentitud y la ineficacia de los equipos de socorro.

Aun y todo, la aprobación por los diputados de medidas de gracia para los guerrilleros del PKK que abjurasen de la violencia (26 de agosto de 1999) y el ya citado anuncio de la suspensión de la ejecución de Ocalan demostraron la capacidad del DSP y el MHP para salvaguardar la estabilidad gubernamental, muy ansiada en un país que había conocido once ejecutivos desde 1989.

La política económica brindó otro espacio para la coincidencia entre estos dos partidos tan alejados entre sí según la lectura tradicional de la izquierda y la derecha. Ecevit precisó que se mantendrían las fórmulas liberales de mercado, las privatizaciones y la austeridad presupuestaria, fijándose como objetivos prioritarios la lucha contra el desempleo y la inflación, que, con una tasa del 60%, seguía estando muy lejos de los parámetros europeos occidentales.

La adopción en diciembre de 1999 de un programa antiinflacionario para tres años con el FMI a cambio de un crédito de 4.000 millones de dólares, aseguró a Ecevit un buen margen de maniobra para desarrollar sus ambiciosas reformas, que llenaron de optimismo a los operadores bursátiles. Pero el año terminó con una recesión del 4,3% del PIB, siete puntos de caída con respecto al registro de 1998, un pésimo balance el Gobierno achacó a las devastaciones producidas por los temblores sísmicos de agosto, que sumaron daños valorados en 10.000 millones de dólares, y, sobre todo, a la crisis financiera de Rusia.

Sobre las expectativas económicas gravitaban los proyectos de construcción del oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan, que, a través de Georgia y con terminal de embarque en el golfo mediterráneo de Iskenderun, trasladará el petróleo de Azerbaidzhán y, en menor medida, el de Kazajstán, a Europa, y el paralelo gasoducto Baku-Tbilisi-Erzurum, que incorporará el gas de Uzbekistán y Turkmenistán. Este negocio promete pingües beneficios a todos los países participantes, y en el caso de Turquía se presenta más prometedor luego del abandono de las armas por el PKK, ya que el ramal turco del oleoducto pasará por el norte de Anatolia oriental, territorio de población kurda.

Sin embargo, en 2000 la perspectiva de una renta petrolera por los derechos de tránsito de los hidrocarburos del Transcáucaso y Asia Central se antojaba irrealizable a corto y, seguramente, a medio plazo, toda vez que el arranque de las obras iba retrasado por diversas complicaciones financieras y políticas; de hecho, las excavaciones para el tubo en la parte azerí no iban a comenzar hasta septiembre de 2002.


7. Tribulaciones económicas y cooperación antiterrorista con Estados Unidos

El año 2000 registró un crecimiento del PIB del 7,4% y una inflación del 54,9%, diez puntos menos que en 1999, lo que invitaba al Gobierno y a la opinión pública a otear con ilusión el futuro inmediato. Pero en diciembre estalló una turbulencia monetaria y Ecevit hubo de recurrir de nuevo al FMI, que aprobó un crédito de contingencia de 7.300 millones de dólares condicionado al lanzamiento de un vigoroso programa de ajuste y saneamiento, especialmente en el sector bancario, principal foco de los males financieros, más la privatización de los bancos ya intervenidos, el gigante estatal de las telecomunicaciones, Turk Telekom, y los monopolios del alcohol, el tabaco y el azúcar.

El equipo de Ecevit aceleró las reformas estructurales preceptuadas, y aunque la inflación seguía creciendo y los cierres y quiebras de empresas estaban echando a la calle a miles de trabajadores, lo que espoleó las protestas sindicales, la calma regresó a los mercados financieros. Sin embargo, la crispación política era alta y aquel falso sosiego saltó por los aires el 19 de febrero de 2001 cuando Ecevit y el presidente de la República, Ahmet Necdet Sezer (sucesor de Demirel en mayo de 2000 con el apoyo expreso de la coalición gobernante), se cruzaron graves reproches en presencia de los generales durante la reunión mensual del MGK.

Ecevit manifestó su indignación después de que Sezer le acusara veladamente a través de un medio de comunicación de encubrir la corrupción en la administración y de inepcia en la lucha contra la inflación. Tras abandonar la reunión, el primer ministro demandó la retractación pública de unas "acusaciones muy graves", que conculcaban "todas las reglas de la educación", lo que constituía una actitud "sin precedentes en las tradiciones del Estado".

Aunque en los días siguientes las dos partes se afanaron en quitar hierro a la insólita crisis, el aireamiento de trifulcas en la cúpula del poder político tuvo muy graves repercusiones económicas: automáticamente, la bolsa de Estambul se desplomó y se registraron expatriaciones masivas de capital privado. El día 22 el Gobierno, viendo que se agotaban las reservas de dólares, hubo de renunciar a controlar el cambio de la lira para tener atada la inflación; puesta en flotación, la divisa turca se depreció rápidamente un 46% con respecto al dólar.

Esta segunda y extremadamente brusca tormenta monetaria hizo tabla rasa de todo lo que se había obtenido del FMI meses atrás, y además coincidió con una tarascada diplomática con Francia, donde dirigentes políticos arremetieron contra Turquía por permitir el éxodo de refugiados kurdos y cuya Asamblea Nacional había aprobado (18 de enero) una declaración reconociendo el genocidio cometido por los turcos contra los armenios en 1915, levantando la cólera de Ankara.

Aunque en mayo el FMI avaló el nuevo plan de estabilización financiera y reformas estructurales elaborado por el ministro de Economía, Kemal Dervis, y concedió otro paquete de créditos stand-by por valor de 8.000 millones de dólares, y en julio el Gobierno se plegó a las presiones del organismo e intervino a cinco bancos privados en bancarrota, la desconfianza de los mercados en las capacidades del Gobierno y la crisis general de iliquidez del sistema financiero persistieron, con las consiguientes repercusiones negativas en la cotización de la lira, el índice de precios, los tipos de interés, el volumen de negocios de la bolsa de Estambul y la actividad económica en su conjunto, de manera que 2001 acabó con un crecimiento negativo del 7,4% del PIB y una inflación del 68,5%, los peores datos, a mucha distancia de los siguientes registros menos benignos, en las tablas de los países de la OCDE.

La diligencia del FMI en el socorro de la economía turca, que amenazaba con colapsar, indicó a las claras la importancia estratégica que el país euroasiático tenía para el mundo occidental en general y para Estados Unidos en particular. En relación con lo anterior, el Gobierno de Ecevit se alineó prontamente con Estados Unidos en su declaración de guerra global al terrorismo como respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001, poniendo a su disposición el espacio aéreo nacional y las bases de la OTAN, así como el intercambio de información sobre la organización Al Qaeda por los respectivos servicios de inteligencia.

El 11 de octubre la Asamblea Nacional turca autorizó al Gobierno el envío de tropas a Afganistán y a principios de noviembre Ecevit anunció la partida inmediata, en respuesta a una petición de Estados Unidos, de una unidad de élite de un centenar de soldados con la misión de adiestrar a los combatientes antitalibán de la Alianza del Norte y, eventualmente, participar en operaciones "antiterroristas" de rastreo e interceptación. La medida, repudiada por los islamistas y ampliamente impopular, fue justificada por Ecevit como correspondiente al compromiso asumido ante los aliados occidentales de contribuir en la Operación Libertad Duradera.

Después del colapso del régimen talibán, Ankara despachó un contingente inicial de 270 soldados a Kabul para formar parte de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) que empezó a desplegarse en diciembre. Dicha contribución en la ISAF, única de un país musulmán, se expandió en los meses siguientes hasta los 1.300 hombres, el contingente más numeroso, capacitando a los turcos para relevar a los británicos el 20 de junio de 2002 en el mando de esta operación militar de mantenimiento de la paz con mandato de la ONU.


8. Portazo europeo y cisma en el partido

Ecevit impulsó las reformas políticas legales demandadas por la UE antes de dar luz verde al inicio de las negociaciones de adhesión y elevar el estatus de Turquía de precandidato a candidato. La Asamblea Nacional turca aprobó el 3 de octubre de 2001 varias enmiendas constitucionales, destacando las relacionadas con el uso del idioma kurdo, y el 6 de febrero de 2002 las ajustó a la legislación ordinaria. Por otra parte, el 16 de abril siguiente el PKK anunció el final de la lucha armada, la renuncia al independentismo y la apuesta por la acción política partidista con su nuevo nombre de Congreso para la Libertad y la Democracia en Kurdistán (KADEK), con Ocalan al frente. El Gobierno no concedió importancia a estos cambios y señaló que el "terrorismo kurdo" seguiría siendo combatido sin tregua.

Antes, el 13 de noviembre de 2001, la Comisión Europea evaluó que, aunque iba por el buen camino, Turquía era el único de los 13 países aspirantes que seguía sin cumplir ninguna de las condiciones, políticas y económicas, para el ingreso en relación con el nivel de respeto de los valores democráticos, la capacidad para desenvolverse en el mercado único de alta competitividad y, sobre todo, el grado de asimilación de la legislación y el acervo comunitarios. A Ankara se le pedían muchos más avances en la libertad de expresión, la mejora de las condiciones en las prisiones, la erradicación de la práctica de la tortura o la desmilitarización de la justicia, entre otros aspectos.

Un paso decisivo fue la aprobación por la Asamblea Nacional el 2 de agosto de 2002 de la abolición de la pena de muerte en tiempos de paz, el reconocimiento de las libertades de enseñanza y expresión (difusiones de radio y televisión) en lengua kurda y la despenalización de las críticas al Ejército. Ecevit, empero, no pudo capitalizar la histórica decisión de los legisladores, muy bien recibida en todas partes excepto en los círculos de la extrema derecha nacionalista, porque en ese momento su gobierno se estaba tambaleando.

En efecto, desde que en mayo sufriera dos hospitalizaciones para tratarle una tromboflebitis en una pierna, Ecevit redujo ostensiblemente sus apariciones públicas y compromisos oficiales, suscitándose serias dudas sobre su estado de salud (saltándose el secretismo oficial, la prensa especuló con que padecía la enfermedad de Parkinson y una miastenia grave) y un torrente de demandas de dimisión y de elecciones anticipadas, con el argumento de que el primer ministro, con sus achaques y misteriosas dolencias, estaba creando una incertidumbre muy negativa en una etapa crucial para el enderezamiento económico y el éxito en la aspiración de entrar en la UE. De hecho, Ecevit no asistió al Consejo Europeo de Sevilla, el 21 y 22 de junio.

Lejos de salir en defensa de la coalición, que se había mostrado como la más duradera de las varias habidas desde la restauración democrática, el viceprimer ministro Bahçeli aprovechó el eclipse de Ecevit para despotricar contra la UE y anunciar que bajo ningún concepto el MHP iba a votar por la abolición de la pena de muerte y el reconocimiento de derechos culturales a los kurdos. La disidencia afloró en el propio partido de Ecevit y en julio presentaron la dimisión, entre otros miembros del gabinete, el viceprimer ministro Hüsamettin Özkan, el ministro de Exteriores Cem y el ministro de Economía Dervis, precipitando una aguda crisis política y propinando un golpe fatal a la credibilidad del jefe del Ejecutivo.

Özkan y Cem pasaron a liderar en el DSP un verdadero motín contra Ecevit y arrastraron a varias decenas de diputados del partido en su proyecto de formar un bloque de centroizquierda dotado de un preciso programa de reformas económicas liberales y políticas proeuropeas. Como Bahçeli, Özkan y Cem apostaron por adelantar a finales del año en curso las elecciones que tocaban en 2004 y dirimir allí sus irreconciliables diferencias, sin contar para nada con Ecevit y antes de que el nuevo Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) creado por el líder islamista moderado Recep Tayyip Erdogan para reemplazar al FP (que, corriendo la misma suerte que el RP, había sido prohibido por el Tribunal Constitucional el 22 de junio de 2001), maximizara el enorme descontento popular por la avalancha de inflación, paro y pobreza, y fuera imbatible en las urnas.

El 16 de julio, tras varios días de empecinada resistencia y perdido el control de la Asamblea por las sucesivas defecciones de diputados del DSP, Ecevit se resignó a reconocer el final de la coalición y a convocar elecciones anticipadas para el 3 de noviembre. Como primer ministro saliente, el veterano estadista aún encajó en octubre una amarga decepción: la Comisión Europea no recomendaba al Consejo el inicio con Turquía de las negociaciones de adhesión por considerar que, no obstante los "progresos notables" realizados en el último año, Ankara necesitaba satisfacer criterios políticos. Ni que decir tiene que la gravísima crisis económica había alejado la convergencia con los parámetros comunitarios en todo lo relacionado con la inflación, los tipos de interés o el déficit de las finanzas públicas.


9. Cataclismo electoral en 2002 como remate a una carrera política

Las encuestas auguraban un durísimo castigo a los partidos del gobierno, pero aún se quedaron cortas: el DSP, de ser el partido más votado en 1999 vio esfumarse casi todos sus votos y se hundió hasta la novena posición con un testimonial 1,2% de los sufragios, una cuota ligeramente superior a la cosechada por el Partido de la Nueva Turquía (YTP) montado por Cem y Özkan, que vieron así morir una aventura política prácticamente nonata.

El AKP de Erdogan arrasó con el 34,3% de los votos y 363 de los 550 escaños de la Asamblea Nacional, seguido por el CHP de Baykal, único partido veterano que se salvó de la quema, con 178 actas. El MHP, el ANAP y el DYP fueron barridos del hemiciclo, mientras que el novísimo Partido de la Juventud (GP) del multimillonario populista Cem Uzan falló en su propósito de irrumpir con un buen puñado de escaños al no alcanzar el listón del 10%.

Estupefacto por la magnitud del desastre electoral, que abocaba al DSP a la extinción, Ecevit declaró: "nos hemos suicidado". Al día siguiente de los comicios, 4 de noviembre, presentó la dimisión formal al presidente Sezer, quien le pidió que continuara en sus funciones hasta que nombrara un primer ministro seleccionado de una lista de candidatos enviada por el AKP, en la que, por mandamiento de la Junta Electoral, no podía figurar Erdogan, así que la postulación recayó en su número dos, Abdullah Gül. Ecevit también anunció que no renovaría su presidencia del DSP en 2003, estampando el final a una carrera política de cerca medio siglo y corriendo exactamente la misma suerte que los Bahçeli, Yilmaz y Çiller, no obstante ser estos 20 años más jóvenes que él.

(Cobertura informativa hasta 1/12/2002)



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