David Miliband

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Datos relevantes

Actualización: 7 de Junio de 2011
Crédito fotográfico: © Consejo de la Unión Europea, 2008
David Wright Miliband

Reino Unido

Secretario del Foreign Office (ministro de AAEE)

Duración del mandato: 28 de Junio de 2007 - 12 de Mayo de 2010

Nacimiento: Londres, Inglaterra , 15 de Julio de 1965

Partido político: Laborista

Profesión: Politólogo

Crédito fotográfico: © Consejo de la Unión Europea, 2008

Resumen

El secretario del Foreign Office, o ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, desde junio de 2007, cuando fue promovido al puesto por el nuevo líder del Partido Laborista y primer ministro, Gordon Brown, es un brillante y relativamente joven politólogo que ha basado su veloz carrera política, primero como analista y teórico, luego como asesor personal y finalmente como ministro del Gabinete, en el trabajo para y con Tony Blair, del que puede considerarse un heredero ideológico dentro de la transformación neolaborista, aunque con ciertos matices diferenciados, sobre todo en política exterior, donde presenta un enfoque más multilateral. La prematura y aguda pérdida de popularidad por Brown, más la gran ventaja que disfrutan en las encuestas los conservadores de David Cameron, perfilan a Miliband como un posible aspirante al liderazgo laborista incluso antes de las próximas elecciones generales.

Biografía

1. Un precoz politólogo a la diestra de Tony Blair
2. Ascenso al frente del Foreign Office con Gordon Brown


1. Un precoz politólogo a la diestra de Tony Blair

El primogénito del matrimonio de ascendiente judío-polaco formado por Ralph Miliband, un profesor de teoría marxista nacido en Bélgica pero instalado desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en la capital británica, donde desarrolló una destacada carrera como docente de la London School of Economics (LSE) e intelectual del ala más a la izquierda del Partido Laborista (LP), y la historiadora Marion Kozak, su primera etapa formativa discurrió en escuelas de Londres, Leeds y la ciudad estadounidense de Boston.

Tras terminar la secundaria en el Haverstock Comprehensive School (hoy, Haverstock School Business & Enterprise College) de Chalk Farm, en el distrito londinense de Camden, ingresó en el Corpus Christi College de la Universidad de Oxford, donde se graduó con honores en Filosofía, Política y Economía. A la vez, desarrolló actividades en el National Council for Voluntary Organisations, el organismo que federa a las asociaciones de voluntariado civil en Inglaterra.

En 1988, mientras su prestigioso padre, viejo amigo de dirigentes laboristas de izquierda como Michael Foot e Ian Mikardo, continuaba divulgando sus enfoques socialistas a través de libros y artículos, el joven veinteañero fue becado con una Kennedy Scholarship para sacarse la licenciatura de Ciencias Políticas en el célebre Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Cambridge, Estados Unidos. En 1989, faltándole unos meses para culminar su currículum académico, fue reclutado por el Institute for Public Policy Research (IPPR), un think tank fundado el año anterior por los politólogos James Cornford y Tessa Blackstone, y estrechamente vinculado al LP, que en aquellos, bajo el liderazgo de Neil Kinnock, intentaba perfilar su discurso doctrinal y programático en la ingrata oposición al Gobierno conservador de Margaret Thatcher.

En el IPPR, Miliband se desempeñó primero en la plantilla de investigadores analistas y en 1992 fue nombrado secretario de la Comisión de Justicia Social, colocada bajo la presidencia de Gordon Borrie y creada a instancias del nuevo líder del partido, John Smith, para que le formulase propuestas en materia de estado del bienestar, concepto que Smith deseaba actualizar. Alejándose del ideario de su padre, Miliband reveló poseer una visión moderada del laborismo, contraria a los dogmatismos, menos reticente frente a la construcción europea y abierta a repensar lo que podía ofrecer la izquierda tras la caída del comunismo en terrenos como la educación, el empleo y la innovación industrial, que según él debía constituir una alternativa a un neoliberalismo desacreditado y a una socialdemocracia tradicional sumida en una crisis de identidad.

Así lo expuso en una serie de artículos y ensayos, como Learning by Right: An Entitlement to Paid Education and Training (1990); Markets, Politics and Education: Beyond the Education Reform Act (1991); Next Left: An Agenda for the 1990s (1991, en coautoría con Blackstone, Cornford y Patricia Hewitt); Beyond Economics: European Government After Maastricht (1991, en coautoría con Stephen Tindale); Technology Transfer: Policies for Innovation (1991); y A More Perfect Union: Britain and the New Europe (1992).

1994 fue un año decisivo en la trayectoria de Miliband. El 12 de mayo moría de un ataque al corazón John Smith –nueve días después falleció también su padre, Ralph Miliband, a los 69 años- y el 21 de julio se hacía con el liderazgo del LP el abogado escocés Tony Blair, un miembro del shadow cabinet en los Comunes recién entrado en la cuarentena y discípulo aventajado del malogrado Smith. Blair fue quien le abrió a Miliband las puertas de la política profesional.

Blair auspiciaba una reforma radical del laborismo para dejar atrás los viejos esquemas socialistas, suprimir el poder de los sindicatos en los órganos de decisión del partido y asumir la primacía del sector privado frente al Estado como motor autorregulado de la economía. Asimismo, era partidario de "modernizar" el welfare state, ya achicado en los años de Thatcher -quien de hecho había intentado desmantelarlo-, con la introducción de criterios de racionalidad financiera y eficiencia en el servicio.

Exactamente igual pensaba Miliband, que este mismo año publicó en calidad de editor dos ensayos con títulos harto significativos, Paying for Inequality: Economic Cost of Social Justice y Reinventing the Left, este último con artículos, entre otros, del sociólogo Anthony Giddens, formulador, cuatro años después, del concepto centrista de la Third Way, y Gordon Brown, canciller del Exchequer en el shadow cabinet del LP.

Con estos haberes, Blair no pudo menos que llamar a su servicio al joven e inteligente secretario de la Comisión de Justicia Social, al que nombró jefe de Políticas en su Oficina del Líder de la Oposición. En los tres años siguientes, Miliband se dedicó a elaborar contenidos para el programa laborista de cara a las elecciones generales de 1997. Así, figuró entre los redactores de los manifiestos New Labour, New Life For Britain, publicado en 1996, y New Labour Because Britain Deserves Better, una versión corregida del anterior, divulgado directamente para la campaña electoral.

Marcando las distancias con la socialdemocracia y aproximándose al capitalismo social, los manifiestos hacían hincapié en la reforma equitativa del estado del bienestar, una función pública eficaz y cercana al ciudadano, la mejora del sistema educativo, la democratización y descentralización de las instituciones políticas, y una estrategia liberal para crear empleo y mantener el crecimiento económico, con recortes de impuestos y del gasto público. De puertas al exterior, el nuevo laborismo apostaba por un mayor activismo internacional y una postura más constructiva en el seno de la Unión Europea, aunque sin comprometerse con el ingreso en la Unión Económica y Monetaria. Miliband también estaba interesado en los temas comunitarios, y en 1996 participó en el lanzamiento del Centre for European Reform (CER), un think tank londinense concebido para mejorar la calidad del debate nacional sobre la UE y que abrazó una postura proeuropea, aunque bastante matizada.

La victoria laborista en las elecciones del 1 de mayo de 1997 proyectó a Blair al 10 de Downing Street y Miliband continuó a su lado como responsable de la denominada Unidad sobre Políticas del Primer Ministro, un cuerpo de analistas formado por Blair para que le asesorara en los diversos aspectos de su quehacer gubernamental. En 1998 Miliband contrajo matrimonio con Louise Shackelton, una violinista con la doble nacionalidad británico-estadounidense perteneciente a la Orquesta Sinfónica de Londres. La pareja iba a adoptar dos niños en Estados Unidos, el primero 2004 y el segundo en 2007.

A lo largo de la legislatura, el politólogo fue frecuentemente citado como uno de los más influyentes miembros del círculo de colaboradores diarios del primer ministro, el llamado "kitchen Cabinet, aunque menos conocido, por su nula proyección mediática, que otras personas de confianza como Alastair Campbell, portavoz y responsable de relaciones con los medios, Peter Mandelson, director de la campaña electoral del LP y titular de varios puestos ministeriales en la Oficina del Gabinete y el Gobierno, Jonathan Powell, jefe de personal de Downing Street, y Sally Morgan, la secretaria política.

Miliband debutó en la política representativa en las elecciones del 7 de junio de 2001, ganadas nuevamente por el LP con mayoría absoluta, cuando con el 41% de los votos obtuvo el escaño de los Comunes correspondiente a la circunscripción de South Shields, en el condado de Tyne and Wear, en la Inglaterra del Nordeste, un bastión del partido desde 1935, donde tomó el relevo al veterano David Clark, que ostentaba el mandato desde 1979. Al estrenarse como legislador, abrió un paréntesis en el trabajo cotidiano al servicio de Blair. Tras sólo un año fogueándose en la actividad parlamentaria como diputado de base (en el llamado backbench), Miliband fue reclamado por su mentor para el Ejecutivo, donde pasó a fungir de ministro de Estado para la Escuela, un puesto de segunda fila perteneciente al Departamento de Educación y Capacitación, cuyo titular era la secretaria de Estado (ministra) Estelle Morris, luego sucedida por Charles Clarke.

El último jalón antes de hacer su verdadero salto a la alta política gubernamental lo plantó Miliband el 15 de diciembre de 2004, con motivo de la remodelación gubernamental efectuada por Blair para amortiguar la marcha del secretario del Interior, David Blunkett, obligado a dimitir por un escándalo. Entonces, se convirtió en ministro de la Oficina del Gabinete, el departamento del Gobierno responsable de coordinar la labor del primer ministro y de los restantes miembros del Gabinete ministerial.

Este cometido fue aún más breve que el anterior, ya que el 6 de mayo de 2005, al día siguiente de la tercera victoria consecutiva del LP en unas elecciones a Westminster -aunque con una sensible pérdida de votos y escaños, que reflejaba el desgaste acumulado por el primer ministro tras una serie de actuaciones controvertidas como la participación en la guerra de Irak y la propaganda engañosa que la rodeó-, Blair le otorgó plena membresía en el Gabinete como ministro de Estado para las Comunidades y el Gobierno Local. Se trataba de una cartera nueva, que asumía una serie de competencias en vivienda, planificación y gobiernos locales hasta ahora ejercidas directamente por el viceprimer ministro John Prescott, a cuyo departamento quedó adscrito.


2. Ascenso al frente del Foreign Office con Gordon Brown

Miliband iba mostrando sus capacidades en las distintas áreas del Gobierno y el 5 de mayo de 2006 le tocó en suerte el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA), donde con rango de secretario de Estado sustituyó a una dirigente laborista de solera, Margaret Beckett, en adelante secretaria de Estado para Asuntos Exteriores y de la Commonwealth. Beckett se había destacado en la promoción internacional del Protocolo de Kyoto para la reducción de las emisiones de efecto invernadero, y Miliband le tomaba el testigo con una similar preocupación por el cambio climático y la convicción de que urgía una cooperación internacional para acometer la reforma medioambiental.

El nombramiento de Miliband como responsable del DEFRA coincidió con la promoción al puesto de secretario parlamentario de la Oficina del Gabinete de su propio hermano cuatro años más joven, Edward, llamado familiarmente Ed, miembro de la Cámara de los Comunes en representación de Doncaster North desde las elecciones del año anterior, cuando David fue reelegido por South Shields. Ed Miliband poseía su propio bagaje académico y como servidor público, aunque en su caso el perfil era menos politológico y más económico. Como dato chocante, el menor de los Miliband tenía creencias religiosas judías, en tanto que el fraterno mayor no sólo no compartía la fe de sus antepasados, sino que no tenía ambages en declararse ateo.

Aunque estaba donde estaba gracias a Blair, del que podía considerarse un auténtico ahijado político, Miliband, a diferencia de otros destacados miembros de la facción blairista, se guardó de hacer una defensa activa del acosado primer ministro frente a las presiones del eterno aspirante a la sucesión en el liderazgo del LP, el poderoso canciller del Exchequer Gordon Brown, a cuya sombra, precisamente, venía desarrollado su carrera gubernamental su hermano Ed. En septiembre de 2006, tras una larga temporada de fintas y vaguedades, Blair y Brown escenificaron un pacto personal por el que el primero se comprometía a entregar el mando al segundo antes de un año.

Aunque la coronación de Brown era prácticamente una certeza, los laboristas no dejaron de convocar un proceso electoral en cumplimiento de las normas de democracia interna. Entonces, Miliband, quien no había dejado de subrayar su pertenencia a una generación más joven de cuadros partidistas e insinuado su independencia de la disputa que enfrentaba a blairistas y brownistas, fue objeto de presiones políticas y mediáticas para que presentara su propia candidatura al liderazgo en desafío a Brown.

Más allá del deseo de algunos dirigentes laboristas de cerrarle el paso a Brown, en el partido también cundía una preocupación por el auge de la popularidad del nuevo líder del Partido Conservador, David Cameron, que venía captando adhesiones por su imagen fresca y juvenil –nacido en 1966, era un año menor que el secretario de Estado- en paralelo al declive de Blair; así, el encumbramiento de Miliband podría ser un revulsivo eficaz de cara a las próximas elecciones generales, que, de no cambiar las tendencias de voto reflejadas por los sondeos, pintaban muy mal para los laboristas.

Sin embargo, en los planes del ministro no entraba un envite más bien prematuro que muy probablemente perdería y que tal vez pararía en seco su fulgurante secuencia de ascensos: el 17 de abril de 2007, para decepción del núcleo duro blairista, Miliband anunció que no retaría a Brown en la elección interna y días más tarde confirmó que su voto sería para el canciller del Exchequer.

A partir de aquí, la mudanza en el liderazgo laborista se desarrolló sin sorpresas. El 10 de mayo Blair precisó que el cambio de guardia se produciría el 27 de junio; del 15 al 17 de mayo tuvieron lugar las nominaciones de las precandidaturas por la bancada parlamentaria laborista, siendo la de Brown la única que prosperó; el 24 de junio el todavía ministro de Hacienda fue proclamado en Manchester líder del partido; y por último, el 27 de junio de 2007, Blair dimitió como primer ministro y entregó su despacho a Brown.

Al día siguiente, el flamante inquilino del 10 de Downing Street presentó a los miembros del nuevo Gabinete, donde brillaba con luz propia Miliband, quien, a diferencia de otros hombres de la camarilla de Blair, no sólo retuvo su condición ministerial, sino que fue ascendido a secretario del Foreign Office, sustituyendo a Beckett. Nombrándole ministro de Exteriores, el más joven desde el también laborista David Owen (1977-1979), Brown premiaba generosamente a Miliband, un responsable que nunca había pertenecido a su círculo, por su toma de partido en la sucesión de Blair. Para Miliband, la satisfacción era doble, ya que Brown convirtió a su hermano Ed en ministro de la Oficina del Gabinete y –un puesto más bien simbólico- canciller del Ducado de Lancaster: desde 1938, cuando el caso de los conservadores Oliver y Edward Stanley, no sucedía que dos hermanos coincidían en el Gabinete de ministros británico.

Ahora bien, al colocar a Miliband al frente de la diplomacia, Brown se dotaba de un escudero que compartía sus puntos de vista sobre la presencia del Ejército británico en Irak: ambos políticos creían pertinente acometer la retirada gradual y parcial de los 5.500 soldados desplegados en el país árabe desde la invasión de 2003, aunque en función de las necesidades de la seguridad, no pudiendo fijarse un "calendario artificial" para el repliegue ni ignorarse las "obligaciones" contraídas en la normalización posbélica en Irak.

La llegada de Miliband al Foreign Office parecía preludiar también un discreto giro de la política exterior británica hacia posiciones menos cerradamente proestadounidenses –luego, marcando un cierto distanciamiento de los años de Blair, caracterizados por un seguidismo absoluto de las decisiones de la Administración de George Bush en el terreno militar- y más multilateralista y participativa en los foros internacionales. Por otro lado, las raíces judías del secretario de Estado dieron pie a especulaciones periodísticas sobre una diplomacia británica más proisraelí; sin embargo, en el verano de 2006, el entonces responsable del DEFRA había sido uno de los miembros del Ejecutivo que criticó la destructiva operación bélica de Israel contra Líbano, en tanto que Blair justificó las represalias de Tel Aviv contra la guerrilla shií de Hezbollah.

(Cobertura informativa hasta 1/7/2007)