Jerzy Buzek

Datos relevantes

Actualización: 6 de Diciembre de 2007
Crédito fotográfico: © Comisión Europea, 2006/Breydel
Jerzy Karol Buzek

Polonia

Primer ministro

Duración del mandato: 31 de Octubre de 1997 - 19 de Octubre de 2001

Nacimiento: Smilowice, condado de Proszowice, voivodato de Malopolska (Baja Polonia) , 03 de Julio de 1940

Partido político: RS AWS

Profesión: Ingeniero químico

Crédito fotográfico: © Comisión Europea, 2006/Breydel

Resumen

Miembro de una familia silesia de religión luterana, nació en una aldea próxima a Cieszyn, aunque creció y se educó en Chorzów, cerca de Katowice. Estudió en el departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad Politécnica de Silesia, y tras licenciarse en 1963 entró a trabajar de investigador científico en el Instituto de Ingeniería Química de Gliwice, dependiente de la Academia Polaca de Ciencias. Al cabo de los años se formó una sólida especialidad en la depuración de aguas sulfuradas y escribió diversos artículos sobre modelos teóricos para la optimización de los procesos químicos empleados.

Biografía

Buzek estuvo activo en el sindicalismo independiente desde la formación del Sindicato Autogestionado Independiente "Solidaridad" en septiembre 1980 bajo el liderazgo de Lech Walesa. Copresidió los trabajos del I Congreso Nacional de Solidaridad, celebrado en Gdansk del 5 de septiembre al 7 de octubre de 1981, y hasta la declaración de la ley marcial en diciembre de ese año, que supuso la prohibición del sindicato, sus tareas se centraron en el reclutamiento de militantes.

Después, en la clandestinidad, se encargó de recomponer el sindicato en Silesia y reforzó su posición como una de sus autoridades nacionales. Tras los pactos con el Gobierno comunista en 1989, que principiaron la transición a la democracia y condujeron a Solidaridad al poder, Buzek estuvo en las mesas directivas de los sucesivos congresos nacionales del sindicato como tal, ya que del movimiento Solidaridad fueron emanando varios grupos y partidos de naturaleza política.

En el primer tramo de la década de los noventa, Buzek, a diferencia de otros reputados organizadores e intelectuales fogueados en las luchas sindicales, no hizo el salto a la política profesional y prefirió seguir sirviendo a Solidaridad como experto en cuestiones económicas. En el VIII Congreso Nacional, celebrado en Poznán del 26 al 28 de junio de 1996, el sindicato decidió auspiciar un frente político para derrotar en las elecciones legislativas de 1997 al Gobierno de coalición liderado por la Alianza de la Izquierda Democrática (SLD), cuyo miembro principal era el partido Social Democracia de la República de Polonia (SdRP), el heredero, convenientemente reconvertido a la izquierda democrática, del extinto Partido Comunista.

La iniciativa se concretó en la alianza Acción Electoral de Solidaridad (AWS), que agrupó a una treintena larga de partidos y organizaciones -algunos católicos confesionales y fuertemente conservadores- del centro y la derecha. La mayoría eran hijos políticos de Solidaridad cuando el movimiento se disgregó en 1990-1991, una diseminación responsable de que en las elecciones de 1993 todo este campo ideológico, amplio aunque de contornos borrosos, se quedara sin representación parlamentaria.

El proyecto AWS se reveló como un éxito al ganar los comicios del 21 de septiembre de 1997 con el 33,8% de los votos y 201 escaños, el de Buzek entre ellos, si bien se trató sólo de una mayoría simple. Para el gran público Buzek era un desconocido, así que sorprendió el anuncio el 15 de octubre por la AWS de su candidatura a primer ministro. En la decisión pesó sin duda la opinión de Marian Krzaklewski, presidente tanto de Solidaridad como de la AWS. Su amistad con Buzek se remontaba a los años de la ley marcial, cuando éste le animó a unirse a la organización de Walesa, y últimamente además le asesoraba en asuntos económicos.

La nominación de Buzek fue bien acogida por el partido liberal Unión de la Libertad (UW), que aceptó formar parte de un gobierno de coalición. Para ellos, Buzek garantizaba la continuidad de las políticas de mercado, ya que, como uno de los expertos economistas de la AWS, había participado en el diseño de un programa centrado en la pequeña y mediana empresa. También expresó sus parabienes la muy influyente Iglesia católica, a pesar de adscribirse Buzek a la fe protestante, por lo demás practicada sólo por unas decenas de miles de polacos.

El 31 de octubre Buzek prestó juramento como octavo jefe de Gobierno desde el final del monopolio comunista en 1989, cesando su actividad como director del instituto de Gliwice en que había desarrollado toda su carrera profesional. Buzek debía cohabitar con el presidente de la República perteneciente a la SLD, Aleksander Kwasniewski, elegido en 1995.

Según el modelo mixto establecido en la Constitución, el poder ejecutivo es compartido por ambas oficinas, haciendo necesario el juego de equilibrios permanente. En períodos en que no había coincidencia partidista como el presente, ambas direcciones políticas se obligaban a una especial coordinación -sobre todo en las relaciones exteriores- con la consiguiente exposición a todo tipo de discrepancias.

La participación de la UW otorgaba una cómoda mayoría absoluta de 261 escaños, y estos fueron -menos uno- los votos que recibió en la investidura por el Sejm o Cámara baja del Parlamento el 10 de noviembre. Buzek declaró que perseguiría cuatro metas fundamentales: mejorar los niveles de vida, reformar la administración gubernamental, aumentar la seguridad pública y reintroducir los valores morales en la sociedad, aludiendo de paso al "tiempo perdido" en el cuatrienio gobernado por la izquierda.

En lo económico, estableció la necesidad de estimular el crecimiento, combatir la inflación, reducir los déficits presupuestario y de las cuentas corrientes, y culminar la privatización de todas las empresas del Estado al final de la legislatura. En política exterior, todo se supeditaría a un objetivo central: la entrada en la OTAN y en la Unión Europea (UE).

La concesión de los ministerios clave de Exteriores, Finanzas, Justicia y Defensa a los reputados dirigentes de la UW Bronislaw Geremek, Leszek Balcerowicz, Hanna Suchocka y Janusz Onyszkiewicz, respectivamente, fue bien recibida de puertas afuera por su marcado perfil europeísta y liberal. Los observadores interesados en Polonia creían que Buzek no sólo proseguiría las reformas de mercado aplicadas por los gobiernos de la izquierda, sino que, al no depender del lobby agrario que representaba el Partido Campesino Polaco (PSL), tendría las manos más libres que la SLD para acometer la delicada reforma del agro, conforme a lo demandado por la UE para la adhesión. De momento, el primer ministro vaticinó tiempos difíciles por los reajustes presupuestarios para reducir el déficit y los cambios estructurales en distintos apartados de la economía.

En efecto, el equipo de Buzek lanzó un amplio conjunto de reformas legales en la administración, la protección social y el sistema tributario, en parte para cumplir la homologación con las normas comunitarias. El aspecto que más contestación generó fue la liberalización del protegido sector agrícola, cuya desarticulación por la invasión de productos comunitarios más competitivos temían las organizaciones agrarias, muy combativas y permeables a influencias anarquistas y ultranacionalistas.

En general, las distintas reconversiones acometidas por el Gobierno de Buzek (también en la minería y en el sector naval, de las que no se libraron los astilleros de Gdansk -cuna de Solidaridad-, esta vez contestadas por los sindicatos izquierdistas), en forma de reajustes laborales, privatizaciones y desregulación de mercados protegidos, avanzaron entre huelgas y otras formas del descontento. En su tercer aniversario al frente del Gobierno, Buzek presentó como un éxito la estabilización del crecimiento por encima del 4% y la caída de la inflación a un sólo dígito, pero reconoció el fuerte incremento del paro que la reconversión había traído: a finales de 2000 la tasa ascendía al 15%.

En política exterior, el balance se consideraba fausto por conseguirse el 12 de marzo de 1999 el ingreso en la OTAN, garante de una seguridad integral por primera vez en la historia de país, mientras que las negociaciones para la adhesión a la UE, luego de cumplir el país unos prerrequisitos políticos y económicos, se prolongaban desde el 31 de marzo de 1998. Buzek consideró que el 1 de enero de 2003 sería una buena fecha para entrar en la UE, y de hecho el Consejo Europeo de Niza (diciembre de 2000) confirmó que a partir de ese momento los solicitantes más adelantados en las negociaciones empezarían a ingresar. En Niza se aprobó el nuevo sistema ponderado de voto para la toma de decisiones por mayoría cualificada en el Consejo de la UE y Polonia obtuvo los mismos votos que España, 27, una cuota de poder para el futuro Estado miembro que se consideró francamente ventajosa.

Pero en lo económico, la UW demandaba reformas más radicales, sobre todo presupuestos menos deficitarios y una poda vigorosa de todo tipo de subsidios. En 1998 Balcerowicz propuso introducir un tipo de impuesto único del 22% para todas las rentas con el fin de estimular la inversión productiva, pero Buzek consideró la medida prematura.

En los meses siguientes se acumularon las diferencias sobre una serie de cuestiones, y ya no meramente económicas, como fueron la polémica sobre la intervención del Estado en los aspectos de moralidad o el enfoque de la depuración de miembros de la administración por su pasado como informadores de la policía comunista. En general, la UW denostaba la injerencia de personalidades de la nutrida coalición gobernante, que limitaban la autonomía de un Buzek obligado a hacer múltiples equilibrios.

El 6 de junio de 2000, después de que algunos diputados de la AWS sumaran sus votos a la oposición y echaran por tierra un proyecto de ley para introducir un impuesto al consumo de productos agrícolas, se consumó la ruptura y la UW se retiró del Gobierno, dejándolo en franca minoría.

Por su parte, Kwasniewski, con el que Buzek había establecido un fructífero acuerdo en política exterior, censuró el, a su juicio, lento ritmo de las privatizaciones y los intentos, alentados desde los sectores más derechistas de la AWS, de dar prelación a las desnacionalizaciones, esto es, la restitución a sus dueños originales de las propiedades nacionalizadas por el régimen comunista.

La perspectiva de las elecciones de 2001, que según las encuestas perdería la AWS ante la fuerte impopularidad acumulada por el Gobierno, multiplicó en la coalición las opiniones contrarias a Buzek, acusado de traicionar las promesas hechas a los afiliados de Solidaridad en 1989 y 1997, y dio lugar a algunas disidencias parlamentarias como la arriba mencionada.

De este ambiente de turbulencias en las filas oficialistas no fue ajena la candidatura de Krzaklewski a las elecciones presidenciales de 2000, sobre la que no había unanimidad en la AWS y a la que Buzek, conforme al pacto implícito de 1997 sobre el reparto de puestos institucionales (aunque no sin rumores de su propia postulación, luego desmentidos), dio su apoyo.

De hecho, a Krzaklewski le interesó potenciar el perfil partidista de Buzek, cuya idoneidad para el puesto de primer ministro no cuestionaba (al menos hasta la crisis por el abandono de la UW, cuando se ofreció a sí mismo como recambio al frente del Gobierno), al contrario que su presunta aspiración presidencial. Así, Buzek fue elegido el 17 de enero de 1999 para sucederle como presidente del Movimiento Social de la AWS (RS AWS), partido creado por ambos el 13 de noviembre de 1997 como el brazo político del sindicato Solidaridad -que decidió delegar en el RS AWS su rol político- y un integrante más de la alianza AWS.

La abrumadora derrota de Krzaklewski ante Kwasniewski en las presidenciales del 8 de octubre de 2000 reavivó la polémica interna sobre su doble liderazgo, político y sindical, una mengua de crédito de la que Buzek sacó partido. El 23 de diciembre de 2000 Solidaridad, el RS AWS, la Unión Nacional Cristiana (ZChN) de Marian Pilka, el Partido Polaco de Cristianodemócratas (PPChD) de Antoni Tokarczuk y el Partido Popular Conservador (SKL) de Jan Maria Rokita (las dos últimas eran formaciones nuevas surgidas de la fusión de varias fuerzas del disgregado campo del centro-derecha) decidieron transformar la AWS en una federación de partidos con ellos como núcleo.

El 10 de enero Buzek tomó posesión como presidente de la nueva AWS, pero este esfuerzo de integración no tuvo reflejo alguno en las encuestas preelectorales, que siguieron dando como amplios ganadores a los socialdemócratas de Leszek Miller. Efectivamente, la SLD sacó ventajas políticas decisivas del presupuesto de austeridad aprobado por el Sejm en febrero.

La primavera y el verano de 2001 trajeron un reguero de malas noticias para el primer ministro, y en la AWS cundieron el desánimo y la defección. El 18 de marzo el SKL se retiró de la coalición para trabar nuevas alianzas y como reacción varios de sus miembros se unieron a disidentes de la ZChN para formar, el 26 de marzo, la Alianza de Derecha (PP), que expresó su intención de permanencer en la AWS. Cuatro días antes de este confuso episodio, Kwasniewski vetó la ley aprobada por el Sejm sobre la compensación parcial por las propiedades confiscadas por el régimen comunista. Y en mayo Buzek hubo de resignarse a ampliar el horizonte del ingreso en la UE a enero de 2004, conforme a las previsiones más prudentes de la Comisión Europea.

Las urgencias de Buzek a los cabezas de facción para avanzar en la unidad orgánica de la AWS cayeron en saco roto y comenzó un rosario de deserciones que canalizaron dos nuevos contendientes por el voto del deshilvanado centro-derecha, la Plataforma Ciudadana (PO) de Andrzej Olechowski (ex ministro de Exteriores y aspirante presidencial en 2000 que había superado a Krzaklewski), Donald Tusk y Maciej Plazynski, y el partido Ley y Justicia (PiS), puesto en marcha por el ministro de Justicia Lech Kaczynski, que fue cesado en julio tras polemizar con Buzek sobre sus respectivas honorabilidades políticas, y su hermano gemelo, Jaroslaw Kaczynski. Esta fue sólo una más de las numerosas bajas en el Gobierno, por dimisión o destitución, con un omnipresente trasfondo de acusaciones de corrupción.

En agosto, la publicación de las negativas previsiones económicas del gobierno para 2002 -crecimiento rebajado hasta el 2,5% del PIB, desempleo rayano en el 19% y déficit de las cuentas públicas incrementado a los 20.000 millones de dólares, el 11% del PIB, el cual hizo saltar por los aires el presupuesto proyectado- desataron todos los temores sobre una crisis de enorme magnitud a la vuelta de la esquina. Buzek tomó como elemento aglutinante de una coalición a la deriva la ideología conservadora, y añadió la etiqueta de Derecha a la Acción Electoral de Solidaridad (AWSP).

En estas circunstancias, los comicios del 23 de septiembre se anticipaban funestos para el proyecto político que defendía Buzek, pero ninguna encuesta atinó con la proporción del desastre: con un paupérrimo 5,6% de los votos, la coalición AWSP se convirtió en la séptima fuerza más votada, siendo superada por la SLD, que, con el 41%, cosechó un triunfo histórico pero sin alcanzar la mayoría absoluta, la PO, el PiS, el PSL y por dos grupos que hasta entonces habían sido marginales pero que ahora hicieron su agosto con los despojos electorales de los herederos de Solidaridad: la sección partidista del sindicato agrario Autodefensa de la República Polaca (Samoobrona), liderado por el carismático Andrzej Lepper y exponente de un conservadurismo rural anarquizante, demagógico y con asomos xenófobos, y la Liga de las Familias Polacas (LPR) de Marek Kotlinowski, aún más escorada al ultranacionalismo y el clericalismo. Puesto que no alcanzó el listón del 8%, la AWSP fue condenada al arco extraparlamentario.

Los analistas vinieron a coincidir en que con esta debacle de la nebulosa de fuerzas surgidas de Solidaridad, Buzek, cuya honestidad personal no se cuestionaba, pagó por no haber sabido capitalizar sus innegables éxitos exteriores y edulcorar la amarga píldora de la reconversión económica con una imagen de coherencia ideológica, de liderazgo fuerte y de intolerancia ante los escándalos de corrupción que salpicaron a sus ministros.

En el primer apartado, las crónicas desavenencias internas en la AWS favorecieron los bandazos, no tanto por cuenta de Buzek como de miembros del grupo parlamentario, a los que él tampoco desautorizó, a los postulados populistas y nacionalistas de derechas, de difícil acomodo con la profesión de fe europeísta que la situación demandaba. Resultó ser ésta una estrategia de supervivencia vana, ya que alentó una controversia ideológica de la que sólo sacaron réditos las fuerzas más chovinistas y reaccionarias, como las citadas Autodefensa y la LPR. Por otro lado, los observadores locales señalaron que hasta las presidenciales de 2000 Buzek estuvo supeditado de hecho al intrigante Krzaklewski, quien moldeó las políticas gubernamentales y utilizó las disputas entre facciones para conseguir sus metas políticas personales.

El 19 de octubre Buzek presentó su dimisión formal a Kwasniewski declarando que ese era "el precio político a pagar" por las reformas que había efectuado, y horas después Miller tomó posesión del Gobierno coaligado con su adlátere habitual, la Unión del Trabajo (UP), y el PSL. La última decisión del gabinete saliente fue la aprobación del presupuesto revisado de 2002, que recortaba a la mitad el déficit inicial de 88.000 millones de zlotys (cerca de 21.000 millones de dólares). El 20 de octubre Buzek dimitió al frente del RS AWS y fue sustituido por el senador Mieczyslaw Janowski.

Buzek, que en 1997 se facultó como profesor (sin llegar a ejercer) de Ingeniería química, posee sendos doctorados honoríficos en dicha especialidad por las universidades de Seúl y Dortmund. En 2001 el Gobierno español le concedió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.

(Cobertura informativa hasta 1/11/2001)



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