Mikulás Dzurinda

Datos relevantes

Actualización: 26 de Septiembre de 2006
Crédito fotográfico: © Comisión Europea, 2006/Breydel

Eslovaquia

Primer ministro

Duración del mandato: 30 de Octubre de 1998 - 04 de Julio de 2006

Nacimiento: Spissky Stvrtok, distrito de Levoca, región de Presovsky , 04 de Febrero de 1955

Partido político: SDKU-DS

Profesión: Funcionario de transportes

Crédito fotográfico: © Comisión Europea, 2006/Breydel

Resumen

Estudió en la Universidad de Transportes y Comunicaciones de Zilina y en 1979 se licenció en la especialidad de Economía del Tráfico Ferroviario. Hasta 1989, cuando obtuvo el doctorado, siguió investigando en su facultad en el área de Ciencias Económicas y, ya mucho más tarde, en 1993, participó en un cursillo de seis semanas en los institutos Adam Smith y de Relaciones Económicas Internacionales de Londres.

Biografía

Tan pronto como se tituló en 1979 y simultáneamente a sus investigaciones académicas, trabajó en el Instituto de Tráfico Ferroviario de Zilina hasta 1990, a partir de 1988 como jefe de los sistemas de control automatizado. Durante un tiempo estuvo empleado en las oficinas en Bratislava del Servicio Checoslovaco de Ferrocarriles (CSD), con competencias en el departamento de tecnologías de la información.

Entre 1991 y 1992 sirvió en el gobierno eslovaco que presidía Ján Carnogursky como viceministro económico en el Ministerio de Tráfico y Comunicaciones y, ya consumada la ruptura de Checoslovaquia y obtenida por Eslovaquia la condición de Estado independiente, entre el 16 de marzo y el 13 de diciembre de 1994 fue ministro de Tráfico, Comunicación Postal y Obras Públicas en el gobierno de coalición de Jozef Moravcik. El 6 de junio de 1992 resultó elegido diputado en el Consejo Nacional (Narodna Rada) en las listas del Movimiento Cristiano Demócrata (KDH) que lideraba Carnogursky y en cuya fundación en febrero de 1990 estuvo implicado.

En las elecciones del 30 de septiembre de 1994 renovó su acta de diputado y pasó a formar parte del comité financiero, presupuestario y monetario de la Rada. El 3 de diciembre de 1994 se convirtió en vicepresidente del KDH para asuntos financieros. Adicionalmente, Dzurinda fue uno de los impulsores en octubre de 1997 de la Coalición Democrática Eslovaca (SDK), orientada al centro-derecha e integrada por el KDH, el Partido Democrático (DS) de Ivan Brndiar, el Partido Socialdemócrata de Eslovaquia (SDSS) de Jaroslav Volf , la Unión Democrática de Eslovaquia (DU) de Moravcik y el Partido Verde Eslovaco (SZS).

Concebida como una coalición electoral para oponerse al primer ministro Vladímir Meciar, tachado de antidemócrata, la SDK se constituyó en una federación cohesionada el 4 de julio 1998. Dzurinda, luego de ejercer de portavoz y líder de facto de la SDK, fue elegido su presidente y cabeza de lista para las elecciones generales del 25 y el 26 de septiembre.

Aupado a la popularidad por su inusual campaña recorriendo el país en bicicleta (actividad deportiva que ha practicado con la misma fruición que el fondismo y el maratón), Dzurinda propugnó una Eslovaquia inequívocamente orientada hacia la Unión Europea (UE) y la OTAN, sin la ambigüedad mostrada por el Gobierno de Meciar y en la línea de polacos, húngaros y checos, a la sazón los países de la región más avanzados en los procesos de integración en las mencionadas organizaciones.

En materia económica, advirtió que la coyuntura era preocupante, con un crecimiento a la baja, una inflación acercándose a los dos dígitos, un paro del 15% y un déficit público del 4,5% del PIB, y auguró más dificultades para 1999 antes de que las reformas estructurales hicieran notar sus efectos estimulantes sobre la inversión y el crecimiento.

En las elecciones, el Movimiento por una Eslovaquia Democrática (HZDS) de Meciar registró con el 27% de los votos y 43 escaños sobre 150 una victoria mínima e inoperante, ya que a excepción de los ultranacionalistas del Partido Nacional Eslovaco (SNS) ningún partido estaba dispuesto a pactar con él. En cambio, la SDK, con 42 escaños y el 26,3% de los votos, llegó a un acuerdo para formar gobierno de coalición con los partidos de la Izquierda Democrática (SDL), de la Coalición Húngara (SMK) y del Entendimiento Civil (SOP), capitaneados respectivamente por Jozef Migas, Béla Bugár y Rudolf Schuster. Esta amplia alianza garantizaba una mayoría absoluta de 93 escaños y constituía un verdadero frente anti Meciar. Así arropado, Dzurinda tomó posesión del Ejecutivo el 30 de octubre.

Dzurinda no perdió el tiempo a la hora de promocionar las aspiraciones occidentalistas de su gobierno en las capitales europeas y de hecho no encontró más que alabanzas ante sus prontas iniciativas reformadoras. Éstas consistieron en la ampliación de los derechos de las minorías nacionales (lo que agradó al Gobierno húngaro, que seguía muy atento a las vicisitudes de la comunidad magiar eslovaca, entre 520.000 y 580.000 personas), la apertura a las inversiones extranjeras, la privatización de la banca, la despolitización de la radio y la televisión públicas, y la reestructuración en igual sentido de los servicios de inteligencia del Estado, cuestiones todas que durante el Gobierno de Meciar habían producido un sinfín de polémicas y conflictos.

Otra de las primeras iniciativas del Gobierno de Dzurinda fue la aprobación de una enmienda constitucional para permitir la elección del presidente de la República por sufragio directo; vacante el puesto desde la conclusión del mandato de Michal Kovác en marzo de 1998, las sucesivas votaciones parlamentarias celebradas hasta julio habían resultado infructuosas debido a la mayoría absoluta que entonces tenían el HZDS y sus aliados, en apariencia interesados en bloquear el proceso electivo. El candidato de la coalición gobernante, Schuster, se impuso a Meciar en las elecciones directas que tuvieron lugar el 15 de mayo de 1999.

En enero de 1999 Dzurinda solicitó a la OTAN un calendario preciso para el ingreso del país en la organización. Deseoso de ganar puntos en este aspecto, cuando dos meses después comenzó la intervención militar contra Yugoslavia por la crisis de Kosovo su Gobierno decidió, primero, abrir el espacio aéreo eslovaco a los aviones aliados para sus misiones de bombardeo, y luego sumarse al embargo petrolero aplicado por la UE a Serbia, unos posicionamientos que irritaron al HZDS en la oposición.

Las urgencias de Dzurinda encontraron satisfacción con el anuncio hecho el 10 de diciembre de 1999 en el Consejo Europeo de Helsinki de que se aceptaba el ingreso de Eslovaquia, subsanando la decisión en 1997 de descartar al país centroeuropeo de la primera ola de adhesiones sólo por las deficiencias en el funcionamiento democrático detectadas bajo Meciar; por el contrario, la estructura de la economía, a diferencia de búlgaros y rumanos, no constituía entonces ni ahora un impedimento insalvable, no obstante demandarse a Bratislava aún un abultado paquete de deberes en este terreno.

El 15 de febrero de 2000 comenzaron en Bruselas las negociaciones de adhesión, que se prometían arduas toda vez que el informe de progreso emitido por la Comisión Europea a final de año situó a Eslovaquia en un tercer grupo de países de Europa Central y Oriental, junto con Letonia y Lituania, en función del grado de satisfacción de los requisitos económicos y del acervo comunitario. También, el 14 de diciembre del mismo año Eslovaquia se convirtió en miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Por otro lado, un día antes del histórico arranque de negociaciones con la UE, Dzurinda provocó una fuerte controversia en el campo oficialista al registrar su nuevo partido, la Unión Cristiano Demócrata Eslovaca (SDKU), concebido para reforzar la unidad de las fuerzas integrantes de la SDK, que seguirían conservando su autonomía como partidos, de cara a las elecciones legislativas de 2002. A partir de entonces, vislumbraba Dzurinda, la SDKU sucedería formalmente a la SDK como bloque parlamentario unitario.

La SDKU, de la que de entrada se autoexcluyó el KDH, celebró su congreso constituyente el 18 de noviembre de 2000 y eligió a Dzurinda su presidente, cargo que compatibilizó con la presidencia de la SDK en una duplicidad de funciones no exenta de confusión. El 13 de abril anterior el primer ministro había sobrevivido a una moción de censura presentada por el HZDS y apoyada por algunos diputados del SDL, incluido el presidente de la formación, Migas, dejando patente las desavenencias y las tensiones que el intento de cooptación política impulsado por Dzurinda estaba acarreando a la coalición gobernante.

El caso es que el proyecto original de Dzurinda para la SDKU no prosperó, y a lo largo de 2001 la SDK sufrió un proceso de desintegración. De los cinco partidos que habían integrado la SDK, sólo la DU, ahora encabezada por Lubomir Harach, se avino a fusionarse con la nueva formación de Dzurinda. Más aún, a lo largo del año y durante buena parte de 2002 el Gobierno de Dzurinda vivió en un permanente estado de crisis y estuvo a punto de caer en varias ocasiones, por conflictos internos y por instigación externa.

Así, por un lado, Dzurinda encajó las dimisiones obligadas, casi todas debido a acusaciones de mala gestión o de corrupción, de varios de sus ministros, entre ellos el de Defensa, Pavol Kanis (SDL) en enero de 2001, el viceprimer ministro Pavol Hamzík (SOP), en mayo de 2001, el de Interior, Ladislav Pittner (SDK), también en mayo de 2001, y la titular de Finanzas, Brigita Schmögnerová (SDL), en enero de 2002, amén de amagos de abandono de la coalición, como el protagonizado por el SMK en julio y agosto de 2001 (luego de rechazar el primer ministro la demanda de Bugár de crear una región específica para la minoría magiar), y de iniciativas unilaterales de partidos de la coalición en la Rada, como el proyecto de ley del KDH en abril de 2002 para sancionar a los magiares que adoptasen tarjetas de identidad en húngaro.

Cada vez que la coalición parecía hacer aguas, el HZDS aprovechó para lanzar mociones de censura, bien contra ministros en particular, bien contra todo el Gobierno, pero Dzurinda salió airoso de todos los apuros luego de advertir a sus socios que su caída y la convocatoria de elecciones anticipadas serían un "desastre" para las aspiraciones euro-atlánticas de Eslovaquia y pondría en bandeja a Meciar el retorno al poder. Ciertamente, más que las capacidades de Dzurinda para amalgamar consensos en torno a su persona, fue el temor a Meciar -y las presiones de las capitales de la UE y la OTAN, que ratificaban punto por punto los aspavientos del primer ministro- lo que en última instancia impidió que las trifulcas entre los seis partidos gobernantes (SDKU, SDL, SMK, SOP, KDH y DS) tomaran un camino de no retorno.

Sosteniendo precariamente su gobierno con andamios y parches, Dzurinda fue capaz de sacar adelante una serie de iniciativas consideradas indispensables para cumplir los objetivos europeos. En enero de 2001 el Consejo de Ministros adoptó la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias (un tratado internacional bajo la supervisión del Consejo de Europa que ha sido adoptado por muchos Estados miembros de la UE) y el 23 de febrero siguiente la Rada aprobó una revisión de la Constitución que abría las puertas a la reforma de la ley del servicio civil y a una reordenación territorial (12 regiones en lugar de los cuatro departamentos actuales) con una nueva definición en un sentido descentralizador de las competencias del Gobierno central y de los poderes locales y regionales.

También se emprendieron sendas reformas del poder judicial, para asegurar su independencia y eficacia, y de las Fuerzas Armadas, modernizándolas y profesionalizándolas con vistas a la incorporación en la OTAN, lo que incluía la progresiva desaparición del servicio militar obligatorio. Asimismo, se avanzó decisivamente en la privatización del sistema bancario, las telecomunicaciones y el sector siderúrgico, destacándose como un gran éxito la adquisición por la compañía estadounidense US Steel Group de las acerías de Vychodoslovensky, que conforman la principal industria nacional.

En su informe estratégico difundido en noviembre de 2001, la Comisión Europea certificó que Eslovaquia estaba haciendo grandes progresos en el cumplimiento de los requisitos económicos y la asimilación de la legislación comunitaria, y que en un corto espacio de tiempo podría ser capaz de desenvolverse en el mercado interior único de la UE bajo las normas de elevada competitividad y en la zona del euro, lo que conlleva asumir unos severos mecanismos de disciplina presupuestaria. En el debe, Bruselas pedía a Bratislava más resultados en la lucha contra la corrupción y en la remoción de discriminaciones de la minoría gitana (roma).

Los esfuerzos desplegados por el Gobierno de Dzurinda para estabilizar los mercados financieros, moderar la inflación y atenuar los déficits financieros del Estado produjeron resultados positivos en 2001 (por ejemplo, el índice de precios creció un 6,6% en todo el año, la mitad que en los doce meses anteriores), y además coincidió con un relanzamiento económico (crecimiento del PIB un 3,3% frente al 2,2% de 2000), pero la batería de medidas liberales repercutió duramente sobre el nivel de vida de la población. Así, el paro alcanzó registros inéditos desde el final del régimen comunista y en diciembre de 2001 la tasa fue del 18,8%, la mayor de la OCDE, mientras que la población activa empleada sufrió el descenso de los salarios reales, todo lo cual concitó la impopularidad de Dzurinda y su equipo.

En política exterior, Dzurinda ha mantenido unas relaciones muy cordiales con la República Checa (con la que se cerraron acuerdos definitivos sobre el reparto de los activos heredados de la antigua Checoslovaquia), Polonia y Eslovenia, esto es, los otros países de la zona que se encuentran adelantados para el ingreso en la UE. Dentro de la organización europea, Dzurinda ha contado con el apoyo de varios jefes de gobierno del arco ideológico conservador, en especial el español José María Aznar y el austríaco Wolfgang Schüssel.

Aquel grado de excelencia en las relaciones con los países del Grupo de Visegrad y el Acuerdo de Libre Comercio de Europa Central (CEFTA) no pudo extenderlas Dzurinda a Hungría mientras estuvo gobernada por el también conservador Viktor Orbán, cuya ley sobre el estatus de los magiares del extranjero, concediéndoles derechos del ordenamiento jurídico húngaro con carácter extraterritorial, levantó muchas ampollas en Bratislava y sirvió de ariete político a los numerosos detractores que el primer ministro tenía dentro y de fuera del Gobierno.

En otro ámbito, los atentados del 11 de septiembre de 2001 brindaron otra oportunidad al gobernante eslovaco para, como otros mandatarios de Europa central y oriental, demostrar ante Estados Unidos su vocación férreamente occidentalista y atlantista. Ya antes de los ataques terroristas, en junio, Dzurinda comunicó en Washington al presidente George Bush que su gobierno no tenía nada que objetar al proyecto de Defensa Nacional Antimisiles (NMD) del Pentágono y que esperaba que extendiera su paraguas al territorio eslovaco cuando fuera operativo.

La postura de Bratislava era notable porque justamente potencias de la OTAN como Francia y Alemania estaban expresando su rechazo al concepto del NMD y porque se interpretó también como el desaire final a Rusia, que mientras estuvo Meciar en el poder llegó a ilusionarse con que Eslovaquia pudiera constituir la excepción de entre los países otrora sometidos al dominio soviético y ahora deseosos de entrar en la OTAN. Tras los ataques terroristas contra Nueva York y Washington, Dzurinda aceptó la petición estadounidense de pasillos aéreos y facilidades terrestres en Eslovaquia para sus aviones, expresó su "apoyo incondicional" a la campaña militar en Afganistán y en junio de 2002 aprobó el envío de una unidad de zapadores al país asiático como parte de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF).

A finales de 2001, aunque las encuestas indicaban que los ingresos en la UE y la OTAN eran deseados por una mayoría de eslovacos y mientras él era cubierto de elogios en las capitales euro-atlánticas, Dzurinda aparecía en los sondeos de preferencia como el político en quien menos confiaba el electorado. El mandatario, como no dándose por enterado de los negros presagios para su partido en las próximas elecciones, insistió en que Meciar de ninguna manera iba a retornar al poder y que no había alternativa a un "bloque de derecha" liderado por la SDKU.

Después de recibir encantado la derrota del gobierno de Orbán a manos de los socialistas en las elecciones de Hungría (abril) y la reelección del gobierno de coalición encabezado por los socialdemócratas en la República Checa (junio), Dzurinda redobló sus perspectivas optimistas de que en Eslovaquia el electorado también iba a querer un ejecutivo comprometido con las reformas, la no agitación de argumentos nacionalistas en sus relaciones exteriores y la inserción en las estructuras occidentales.

En junio de 2002 la SDKU sólo recogía el 8% de intención de voto según un sondeo de un instituto de opinión, pero luego empezó a recuperarse al tiempo que el HZDS fue desinflándose. Seguramente, en el electorado calaron los llamamientos, inusualmente vehementes en su tendencia y rayanos en la injerencia, de altos funcionarios y responsables políticos de la UE y la OTAN para que no se votara a aquellas fuerzas políticas que pudieran poner en peligro las negociaciones de adhesión después de tantos esfuerzos y avances. Es posible también que al recorte de las perspectivas del partido de Meciar le afectara una imagen abusiva de la pertinaz campaña de acoso y derribo contra Dzurinda, con lo que el recurso sistemático a la censura parlamentaria se habría vuelto contra su promotor.

Después de tantos aprietos y contratiempos Dzurinda consiguió terminar la legislatura, cosa que sucedió por primera vez desde las elecciones libres de 1990, y en los comicios del 20 y el 21 de septiembre de 2002 ganó además la reválida favorecido, en parte de carambola, por la aritmética electoral: con el 15,1% de los sufragios y 28 escaños, la SDKU fue la segunda fuerza más votada, superando al Smer (Dirección), el partido montado en octubre de 1999 por Robert Fico, un populista escindido del SDL que durante muchos meses había sido el político más valorado del país, y limitando su distancia con el HZDS a cuatro puntos porcentuales de voto y ocho escaños. Con todo, la SDKU cosechó 11 puntos de voto y 14 actas menos que la SDK en 1998.

En puridad, el primer turno para intentar formar gobierno no le correspondía al mandatario saliente, pero las esperanzas de Meciar se extinguieron cuando Fico se negó a coligarse con él, poniendo crudamente sobre el tapete su aislamiento político. Entonces, Dzurinda comunicó al presidente Schuster que estaba en condiciones de formar un ejecutivo con el SMK de Bugár, el KDH que ahora dirigía Pavol Hrusovsky y la Alianza del Nuevo Ciudadano (ANO), otra formación de nuevo cuño encabezada por Pavol Rusko, propietario de la televisión privada Markiza y llamado a veces el Berlusconi eslovaco.

El 27 de septiembre Schuster encargó formalmente a Dzurinda la formación del gobierno, el 8 de octubre la SDKU firmó el acuerdo de coalición con los tres partidos citados (aparte, el jefe del DS, que no había participado en las elecciones, Ludovít Kaník, se aseguró una cartera ministerial) y el 16 de octubre tomó posesión este ejecutivo cuatripartito respaldado por 78 escaños, sólo dos por encima de la mayoría absoluta.

El 4 de noviembre el flamante gabinete aprobó un programa cuatrienal con los objetivos de reducir los delitos financieros (fraude fiscal, lavado de dinero), completar la reforma judicial, revisar el código penal, asentar el imperio de la ley y solucionar los problemas relacionados con las minorías nacionales y étnicas. Días después, Dzurinda y sus ministros aprobaron un presupuesto de austeridad para 2003 con una previsión de déficit del 5% del PIB calculado en función del aumento de los ingresos fiscales y la fijación de nuevos topes salariales en el sector público.

El éxito de la apuesta reeleccionista de Dzurinda colmó de satisfacción a los gobiernos concernidos y en noviembre Eslovaquia recibió dos espaldarazos definitivos a sus aspiraciones exteriores: el 18, el Consejo de Ministros de la UE fijó las fechas del 1 de mayo de 2004 para el ingreso del país eslavo al tiempo que otros nueve solicitantes, y del 16 de abril de 2003 para la firma de los tratados de adhesión de los primeros países en cerrar las negociaciones, entre los cuales Eslovaquia espera figurar; y el 21, sin sorpresas, el Consejo Atlántico reunido al nivel de jefes de Estado y de Gobierno comunicó en Praga a Eslovaquia, representada por Schuster, la aceptación de su solicitud de ingreso, el cual, casi con seguridad, se producirá también en el primer semestre de 2004.

(Cobertura informativa hasta 2/12/2002)



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