Aleksander Kwasniewski

Datos relevantes

Actualización: 11 de Diciembre de 2008
Crédito fotográfico: © Comisión Europea, 2006/Berlaymont

Polonia

Presidente de la República

Duración del mandato: 23 de Diciembre de 1995 - 23 de Diciembre de 2005

Nacimiento: Bialogard, condado de Bialogard, voivodato de Pomorze Zachodnie (Pomerania Occidental) , 15 de Noviembre de 1954

Partido político: SLD

Profesión: Periodista

Crédito fotográfico: © Comisión Europea, 2006/Berlaymont

Resumen

Graduado en Economía del Transporte por la Universidad de Gdansk, militó en diversos movimientos juveniles comunistas, como la Asociación Académica del Deporte y el Consejo de Estudiantes Universitarios Socialistas Polacos (SZSP), de cuya sección en la Universidad de Gdansk fue presidente. En 1977, concluidos sus estudios, ingresó en el Partido Obrero Unificado Polaco (PZPR), entre 1979 y 1980 encabezó el Departamento de Cultura del Comité General del SZSP y desde aquel último año hasta 1981, coincidiendo con el apogeo del movimiento obrero de Solidaridad y su supresión con la declaración de la ley marcial por el general Wojciech Jaruzelski, fue miembro de su Comité Ejecutivo.

Biografía

En los años siguientes se destacó en Varsovia como redactor jefe del semanario estudiantil ITD, de 1981 a 1984, y del periódico Sztandar Mlodych, de 1984 a 1985, y como editor de la revista de informática Bajtek. En el último año citado se integró en el Gobierno de Zbigniew Messner como ministro de Juventud y en 1987 cesó para presidir el Comité de Juventud y Cultura Física del Gobierno, función que entre octubre de 1988 y septiembre de 1989 compaginó con la de responsable del Comité Sociopolítico. Asimismo, entre 1988 y 1991 presidió el Comité Olímpico Polaco.

Aquellos cometidos se prolongaron en los gabinetes de Mieczyslaw Rakowski y Tadeusz Mazowiecki, personalidad procedente de Solidaridad que en agosto de 1989 formó el primer Gobierno de coalición sin mayoría comunista desde la imposición de la República Popular en 1947 y que entró en contacto con Kwasniewski cuando, desde lados opuestos, participaron en las denominadas negociaciones de Mesa Redonda (6 de febrero a 7 de abril) que habilitaron la transición democrática aquel año a través de la legalización del sindicato de Lech Walesa (17 de abril) y la celebración de elecciones libres (4 y 18 de junio).

Encaramado al frente de los jóvenes dirigentes partidarios de una transformación total del PZPR, empezando por el abandono de los principios del centralismo democrático y la dictadura de proletariado, y enfrentados al primer secretario desde julio de 1989, Rakowski, en el XI Congreso del partido, que marcó su autodisolución, del 27 al 30 de enero de 1990 Kwasniewski fue elegido presidente de la nueva Social Democracia de la República de Polonia (SdRP), cuyos estatutos reunían el compromiso con la democracia parlamentaria, el Estado de derecho y la inserción en Europa Occidental.

En su primera convención nacional, en mayo de 1991, la SdRP adoptó un programa que propugnaba el pluralismo democrático, la estricta separación de Iglesia y Estado, la promoción de los derechos de la mujer, el derecho al trabajo y el mantenimiento de una red de servicios sociales. En el mes de julio, en previsión de las elecciones de octubre, constituyó una Alianza de la Izquierda Democrática (SLD) con una treintena de organizaciones políticas y sindicales, la más relevante de las cuales era la Alianza Polaca de Sindicatos (OPZZ), creada por el régimen de Jaruzelski en 1984 para contrarrestar la influencia social de Solidaridad.

Ese mismo mes Kwasniewski abandonó el Ejecutivo en el contexto de la expulsión por Mazowiecki de los ministros comunistas y pasó a encabezar la oposición parlamentaria a los gobiernos de coalición centristas y liberales, más o menos escorados a la derecha, formados por los partidos y personalidades surgidos de los entornos de Solidaridad y anticomunistas.

La SLD quedó en segundo lugar con 60 escaños y el 11,9% de los votos en las elecciones al Sejm o Asamblea del 27 de octubre de 1991, pero en las del 19 de septiembre de 1993 se hizo con una mayoría relativa de 171 escaños y el 20,4% de los sufragios. En ambas legislaturas Kwasniewski, diputado por Varsovia, ejerció el liderazgo del grupo parlamentario de la SLD. También perteneció al Comité de Asuntos Exteriores del Sejm y, desde noviembre de 1993, encabezó la Comisión Constitucional de la Asamblea Nacional (formada por el Sejm y el Senado).

Los analistas valoraron el éxito de Kwasniewski y sus asociados, quienes, con una inteligente apuesta por los estudios de prospección social y el mantenimiento a su lado de antiguos miembros de la nomenklatura reconvertidos en dinámicos empresarios y de las últimas generaciones de miembros del aparato con un perfil técnico y profesional, habían convencido a un sector del electorado de la sinceridad de su conversión política y de su vocación modernista.

Así, para un número importante de polacos, sobre todo jóvenes, partidarios de mirar al futuro, la descomunistización o el revanchismo anticomunista no eran lo prioritario, como tampoco les resultaba aceptable el intenso clericalismo y el sectarismo frentista del heterogéneo y poco articulado grupo de partidos derechistas. Pero, por otro lado, se apuntó que la alianza de Kwasniewski recibió una oportunidad también por parte de un electorado bien distinto, aquellos ciudadanos decepcionados por la caída de su poder adquisitivo y el retroceso de los servicios de protección estatales, creyendo que las dolorosas medidas de ajuste liberales serían aliviadas por un gobierno de ex comunistas.

No obstante, resultaba significativo que el empresariado y los inversores polacos, e incluso los de nuevo cuño sin un pasado comunista, apostaran masivamente por aquellos, en la convicción de que las reformas de mercado no iban a sufrir menoscabo, y, antes bien, iban a salir reforzadas. Además, como otros líderes de la nueva socialdemocracia ex comunista europea (Gyula Horn en Hungría, Algirdas Brazauskas en Lituania, Milos Zeman en la República Checa), Kwasniewski se declaraba a favor de incluir a Polonia en las estructuras euro-atlánticas, tanto políticas (Unión Europea) como de seguridad (OTAN). Se conformó, por tanto, un electorado de la SLD paradójico: algunos de sus partidarios la seguían porque creían que no había cambiado, y otros precisamente por lo contrario.

Tras las elecciones, Kwasniewski, aunque en un principio se inclinó por incluir a la Unión Democrática (UD) de Mazowiecki (núcleo del Gobierno saliente, que, con unos orígenes bien distintos, presentaba un ideario moderadamente socialdemócrata y liberal, firme defensor de la economía de mercado), formó un Gobierno de coalición con el Partido Campesino Polaco (PSL), que, con otro nombre, fue una de las formaciones satélites del extinto PZPR. Se ofreció al presidente del PSL, Waldemar Pawlak, encabezar este ejecutivo, que entró en funciones el 23 de octubre.

Kwasniewski presentó su candidatura a las presidenciales del 5 de noviembre de 1995, donde iba a disputar a Walesa la reelección. En la primera vuelta superó al antiguo líder sindical con el 35,1% de los votos y le batió definitivamente en la segunda del 19 de noviembre con el 51,7%, con lo que el 23 de diciembre prestó juramento como presidente de la República para los siguientes cinco años.

A fin de ser "el presidente de todos los polacos", Kwasniewski dimitió como líder de la SdRP y el 27 de enero 1996 Józef Oleksy, sustituto de Pawlak como primer ministro desde el 6 de marzo de 1995 y que a su vez iba a ser reemplazado por Wlodzimierz Cimoszewicz el 7 de febrero siguiente, fue elegido para el puesto. Justamente, la caída de Pawlak estuvo motivada por sus reticencias reformistas en atención de su electorado, propietarios agrícolas que se sentían perjudicados por la liberalización del mercado, lo que le indispuso con la SLD (que, por cierto, a instancias del presidente de la SdRP, Leszek Miller, se registró como partido el 27 de abril de 1999, de manera que el 16 de junio la SdRP procedió a su autodisolución).

El mandatario polaco ha presentado desde entonces un perfil alto desde el punto de vista de las relaciones internacionales, un terreno en el que se coordinó con el nuevo Gobierno de centro-derecha surgido de las elecciones del 21 de septiembre de 1997.

Formado por la Acción Electoral de Solidaridad (AWS, una alianza de más de 40 grupos y partidos procedentes del célebre sindicato, en la que los elementos derechistas y confesionales fueron dominantes) y la Unión de la Libertad (UW, escindida de la UD), y presidido por Jerzy Buzek (AWS), este Gobierno compartió el poder ejecutivo con Kwasniewski según el modelo bicéfalo o mixto definido por la Constitución de julio de 1997.

Dicha realidad obligó al juego de equilibrios permanente, tarea que en períodos de cohabitación como el presente -que es justamente del tipo inverso al que funcionó entre 1993 y 1995- quedó expuesta a todo tipo de controversias y a roces. No obstante, en las elecciones del 23 de septiembre de 2001 la SLD obtuvo una resonante victoria y con Miller a su frente los ex comunistas retornaron al Gobierno el 19 de octubre.

Kwasniewski ha trabajado intensamente por el ingreso de Polonia en la OTAN y en la UE. En el primer ámbito, el 8 de julio de 1997 se le comunicó en el Consejo Atlántico de Madrid la aceptación de la candidatura de su país, junto con Hungría y la República Checa; el Protocolo de adhesión fue firmado en Bruselas el 16 de diciembre del mismo año y el ingreso se produjo formalmente el 12 de marzo de 1999.

El presidente polaco asistió a los actos conmemorativos del 50ª aniversario del Tratado de Washington que estableció la Alianza Atlántica, del 23 al 25 de abril de 1999, en su segunda estancia oficial en Estados Unidos luego de la visita de trabajo que realizó el 9 y el 10 de julio de 1996. En el segundo ámbito, el Consejo Europeo de Luxemburgo aprobó el 12 de diciembre de 1997 la inclusión de Polonia en la primera ola de ampliaciones al cumplir los requisitos políticos y económicos, de manera que el 31 de marzo de 1998 comenzaron las negociaciones para la adhesión.

Kwasniewski ha insistido ante la opinión pública de su país en la importancia de la entrada en la UE, la cual previó podría producirse en 2003 (aunque la Comisión Europea retrasó el momento a 2004), para lo que ha tratado de calmar los temores a una desarticulación del agro polaco por las reformas estructurales y la alteración de los mercados tradicionales que la inserción comunitaria va a generar, y ha criticado el ritmo de las privatizaciones (que no reprivatizaciones, ni compensaciones económicas por las propiedades nacionalizadas por el régimen comunista, cuya articulación legal vetó en marzo de 2001), que considera lento y por tanto retardante del horizonte de adhesión arriba citado.

De cara al exterior, ha advertido contra el sentimiento "euroescéptico" a la ampliación de la UE y ha explicado a los estados miembros menos entusiastas (fundamentalmente, porque temen perder peso político en el Consejo y ver reducida su cuota de los presupuestos comunitarios en concepto de fondos y subvenciones) que los ingresos de Polonia y los demás países del centro y este de Europa no supondrán una avalancha de inmigrantes en el oeste, y que, en cualquier caso, se trata de reparar una injusticia histórica que no puede frustrarse por la "estrechez de miras" o el "egoísmo" de los actuales miembros.

Kwasniewski ha reforzado las relaciones con Francia y Alemania en el seno del denominado Triángulo de Weimar, un ámbito de consultas regulares que comenzó en 1991 para integrar a Polonia en la alianza franco-alemana y que con Kwasniewski ha registrado varias cumbres, la primera de las cuales tuvo lugar en Poznán el 21 de febrero de 1998.

El mandatario polaco obtuvo de su homólogo francés Jacques Chirac un "apoyo sin reservas" al ingreso de Polonia en la UE en 2003, fecha considerada "ambiciosa" por el canciller alemán Gerhard Schröder (en lo que se alineó con las cautelas de Bruselas), quien, no obstante, ha profundizado el compromiso adquirido por su predecesor, Helmut Kohl, en la remoción de susceptibilidades provenientes de un pasado ominoso. En un nuevo ejemplo de la reconciliación entre los dos estados, el 1 de septiembre de 1999, en el 60ª aniversario de la invasión de Polonia por la Alemania nazi, Kwasniewski y su homólogo Johannes Rau escenificaron un simbólico apretón de manos en un puente sobre el río Odra/Oder.

Por otro lado, Kwasniewski ha creado un sólido eje con Ucrania a partir de la declaración de reconciliación, que llamaba a la superación de históricos recelos entre ambos pueblos, suscrito con el presidente ucraniano Leonid Kuchma en Kíev el 21 de mayo de 1997. En 2001 rompió una lanza por Kuchma cuando se convirtió en el centro de múltiples críticas a causa de la deriva autoritaria de su régimen.

Igualmente, se ha manifestado en contra de aislar a Bielarús por el talante autocrático de su presidente, Alyaksandr Lukashenko, y ha expresado la necesidad de mejorar los tratos con Rusia, muy devaluados por el signo acusadamente prooccidental de las relaciones exteriores de Polonia y fundamentalmente a raíz de su entrada en la OTAN.

La sucesión de Borís Yeltsin por Vladímir Putin en la jefatura del Kremlin el último día del año de 1999 ha empujado sensiblemente en aquella dirección deseada. En su encuentro en Moscú el 15 de octubre de 2001, con la conmoción internacional por los atentados contra Nueva York y Washington del 11 de septiembre, que Kwasniewski calificó de "crimen genocida", como telón de fondo, los dos mandatarios llamaron a la creación de un frente común entre Rusia, los estados de la OTAN y países árabes para combatir eficazmente el terrorismo global.

La nueva preocupación principal de las cancillerías mundiales fue el monotema de una cumbre especial convocada por Kwasniewski en Varsovia el 6 de noviembre siguiente, a la que asistieron los presidentes de 17 países de Europa Central y Oriental y de la que salió un Plan de Acción Antiterrorista alineado con las concepciones de la OTAN y Estados Unidos. En lo sucesivo, Kwasniewski, que también apoya -con alguna reserva- el proyecto de Defensa Nacional Antimisiles (NMD) de Estados Unidos, ha señalado esta necesidad, dar una respuesta eficaz a la amenaza terrorista, como otra razón poderosa para acelerar la ampliación de la OTAN y la UE.

El 2 de junio de 2000 Kwasniewski confirmó que se presentaría a la reelección aquel año y el 27 de julio se sometió al Tribunal de Verificación de Varsovia para defenderse de la acusación de la Oficina de Protección del Estado (UOP) de haber colaborado con la policía secreta (SB) en el período comunista. Según la UOP, un documento aportado a sus archivos revelaba que en 1985 Kwasniewski, bajo el nombre clave de Alek, había suministrado información al SB en el contexto de su trabajo como periodista. El 10 de agosto, oídos los testimonios disculpatorios de antiguos oficiales del SB, el tribunal dictaminó a favor del presidente, que por tanto recibió luz verde para presentarse a las elecciones del 8 de octubre.

El suceso fue interpretado por la mayoría de los analistas como una maniobra por parte de las fuerzas de la derecha, que controlarían al UOP, para impedir la reelección de Kwasniewski, quien, según los sondeos, gozaba de una popularidad que oscilaba entre el 60% y el 70%, señalándose como presunto instigador a Marian Krzaklewski, presidente de la AWS y él mismo aspirante a la Presidencia.

Los rumores sobre la supuesta colaboración de Kwasniewski con el SB aparecieron en 1997 y ciertos posicionamientos suyos sobre el pasado comunista del país, el cual se negó a condenar en su conjunto por constituir "un período demasiado complejo", alimentaron valoraciones recriminatorias como las de Walesa (por cierto, él mismo un candidato presidencial acusado con escasa convicción por la UOP de trabajar para el SB), para quien el presidente era poco menos que un simpatizante del estalinismo.

Sin embargo, el propio Kwasniewski, aun conocedor de las consecuencias personales que pudieran derivarse, había firmado el 22 de octubre de 1998 la denominada ley del blanqueo, que estableció el Tribunal de Verificación para depurar a cualquier aspirante a un puesto representativo o administrativo con un pasado de colaborador con las fuerzas de seguridad comunistas, arriesgándose, a menos que lo reconociese, a recibir una sanción en forma de multa o de inhabilitación por 10 años para el desempeño del cargo aspirado. El hecho es que el 8 de octubre de 2000 el presidente fue reelegido sin necesidad de una segunda ronda con el 53,9% de los votos. El mejor situado de entre sus 11 competidores, el independiente Andrzej Olechowski, recibió el 17,3%.

El presidente polaco ha sido galardonado, entre otros honores, con la Orden Olímpica de Oro del Comité Olímpico Internacional (1998), la Orden de Oro al mérito de la Federación Internacional de Atletismo (1998) y el Gran Collar de la Orden de Isabel la Católica (2001) que concede el Gobierno español. Es miembro también del Directorio Internacional del Centro Shimon Peres por la Paz.

(Cobertura informativa hasta 1/1/2002)



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