Biografía
Recibió la instrucción escolar en las localidades de Zalna y Sticna antes de matricularse en la Facultad de Sociología, Periodismo y Ciencia Política de la Universidad de Ljubljana, por la que se graduó en 1982 en la especialidad de Estudios de Defensa.
Para disgusto del padre, quien no debió de inculcarle su anticomunismo visceral para no comprometer la seguridad de la familia, el muchacho se mostró activo en la Liga de la Juventud Socialista de Eslovenia (ZSMS) y al alcanzar la mayoría de edad fue admitido en la Liga de los Comunistas Eslovenos (ZKS), que era la rama republicana de la Liga de los Comunistas Yugoslavos (SKJ), el único partido legal a nivel federal.
Pertenecer al partido abría las puertas de la promoción social y profesional, así que, tras terminar sus estudios universitarios, Jansa fue admitido como burócrata en la Secretaría de Defensa de la República. En 1982 fue nombrado presidente del Comité para la Defensa Básica del Pueblo y la Autoprotección Social, un órgano adscrito a la ZSMS. Un año después, la presentación en una conferencia de la ZSMS de un informe en el que se mostraba muy crítico con las condiciones materiales y los reglamentos del Ejército Popular Yugoslavo (JNA), el cual no reflejaba bien el carácter multinacional del Estado y acusaba una tendencia proserbia, levantó tal polvareda que el citado comité de defensa intervino sin contemplaciones: el documento fue tachado de "contrarrevolucionario" y prohibido, y todas las copias del mismo quedaron confiscadas.
Este incidente marcó el principio de la disidencia de Jansa, hasta entonces un aspirante a apparatchik del sistema comunista legado por Tito, en el que ya se atisbaban las primeras grietas. Vigilado por la Seguridad del Estado y con sus participaciones públicas restringidas, Jansa tuvo que abandonar su puesto directivo en la ZSMS y en 1985 se encontró con una acusación formal de la Fiscalía Militar de Ljubljana en relación con su polémico informe. Fue sometido a interrogatorios, pero el fiscal levantó la acusación y el juicio no llegó a celebrase. Con todo, su nombre se hizo más presente en las listas negras del poder y Jansa se encontró con que nadie quería darle empleo o brindarle un medio de expresión periodística.
El futuro primer ministro se refugió en el activismo político y social que afloró en Eslovenia en estos años. Tomó parte en los embrionarios movimientos ecologista, pacifista y de objeción de conciencia al servicio militar, esquivó a las autoridades durante un tiempo y acertó a ganarse la vida como programador de aplicaciones informáticas. A finales de 1986 se integró en la edición de una revista mensual impresa por los estudiantes de la Universidad de Ljubljana y al año siguiente empezó a publicar artículos sobre temas como la democracia y la soberanía nacional en la célebre gaceta Mladina, órgano de prensa de la ZSMS que, con audacia creciente y un estilo corrosivo que no podía concebirse en las otras repúblicas yugoslavas, se proponía desmontar una serie de tabús del Estado, el partido y el Ejército, llegando a convertirse en el portavoz señero del movimiento contestatario en Eslovenia.
También en 1987, Jansa fundó con unos amigos una pequeña empresa de ensamblaje de ordenadores, MikroAda, que, además de proporcionar ingresos profesionales a sus dueños, ofrecía servicios técnicos y un espacio de cenáculo a las agrupaciones reivindicativas que por doquier estaban articulándose en la república. En la primavera de 1988 Jansa e Igor Bavcar, un coadjutor de la Facultad de Sociología, publicaron en forma de libro y sin el permiso de las autoridades el diario de Stane Kavcic, antiguo dirigente de la ZKS destituido en 1972 como presidente del Consejo Ejecutivo o Gobierno de la República Socialista a causa de sus posturas liberales. Las instalaciones de MikroAda en Ljubljana sirvieron también de imprenta clandestina para un opúsculo decididamente subversivo, el llamado Documento de Trabajo sobre la Constitución de Eslovenia, obra de un grupo de escritores, juristas y sociólogos.
Este texto, que pretendía ser el precursor de la Carta Magna de la futura Eslovenia soberana y democrática –en efecto, lo fue-, recibió la condena del entonces presidente del Comité Central de la ZKS, Milan Kucan, no obstante tratarse de un dirigente moderado, y de los mandos militares. Las autoridades comunistas que seguían las directrices del Gobierno federal de Belgrado decidieron que Jansa, a estas alturas convertido en un afamado activista de la Organización de la Juventud, había rebasado su Rubicón: el 31 de mayo de 1988 la Seguridad del Estado le detuvo a él y a dos compañeros de Mladina, y encerró a los tres en la prisión militar de Metelkova, sita en la capital.
Sin solución de continuidad, se montó un juicio sumarísimo y a puerta cerrada por la acusación de poseer y pretender revelar documentos militares calificados de alto secreto, en concreto una serie de informaciones sobre la situación operativa y la disposición para el combate de las unidades del JNA desplegadas en la república, que, según parecía, distaban de ser óptimas. Se asegura que durante dos meses Jansa estuvo encarcelado en condiciones realmente duras, incomunicado, sin agua para lavarse y hasta privado del excusado. Los acusados tampoco tuvieron derecho a una defensa legal propiamente dicha. A finales de julio, Jansa, el redactor David Tasic, el editor de la revista, Franc Zavrl, y el sargento mayor del Ejército Ivan Borstner, el topo de los periodistas en los medios castrenses, comparecieron ante el Tribunal Militar de Ljubljana para escuchar sus sentencias condenatorias: a Jansa y Zavrl les fueron aplicadas sendas penas de 18 meses de prisión, Tasic fue castigado con cinco meses y a Borstner le cayeron cuatro años.
Pero el que fue conocido como el Proceso de los Cuatro, o Proceso JBTZ, por las iniciales de los apellidos de los encausados, se volvió contra sus organizadores, ya que levantó un fuerte rechazo popular y extendió la demanda de la democracia multipartidista a sectores de la sociedad eslovena que hasta entonces habían permanecido silentes o pasivos. Ljubljana conoció las primeras manifestaciones masivas de signo opositor desde la instauración del régimen comunista, y un grupo de editores de publicaciones y organizadores de los llamados movimientos alternativos puso en marcha el Comité en Defensa de Janez Jansa, que muy pronto cambió de nombre y pasó a llamarse Comité para la Defensa de los Derechos Humanos, con Igor Bavcar a su frente.
La apelación de Jansa y sus compañeros de infortunio sirvió para retrasar la ejecución de sus sentencias durante casi un año. En el ínterin, Jansa tomó parte en la presentación, el 11 de enero de 1989, de la Alianza Democrática Eslovena (SDZ), la primera organización política de estructura partidista aparte de la ZKS. Animada por estudiantes y profesores de universidad, intelectuales y campesinos, y presidida por el sociólogo Dimitrij Rupel, la SDZ se presentó como una abanderada de la democracia multipartidista en Eslovenia, aunque por el momento se guardó de esgrimir un discurso rupturista de la federación yugoslava para no dar pábulo a una intervención represiva del JNA. Ideológicamente, se orientaba al centroderecha.
A principios de mayo de 1989, cuando planeaba hacer un alegato en su defensa en un acto público y después de que el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos amenazara con llamar a la desobediencia civil si los cuatro reos no eran exonerados de sus condenas, Jansa fue arrestado e inmediatamente internado en la cárcel de máxima seguridad de Dob, cerca de la ciudad de Mirna. Al punto, los simpatizantes del prisionero protestaron en la calle y las autoridades, que empezaban a dar muestras de flaqueza, decidieron trasladarle a un centro penitenciario con un régimen más flexible en las proximidades de Ljubljana. Sin embargo, la presión popular arreció y en septiembre, no habiendo cumplido ni la tercera parte de su condena, Jansa fue excarcelado como medida de apaciguamiento. Su sentencia quedó revocada y el caso fue cerrado.
Tan pronto como recobró la libertad, Jansa reanudó sus actividades oposicionistas, lo cual coincidió con la apertura de los primeros cauces al multipartidismo en Eslovenia. Pasó a dirigir el equipo editorial del semanario Demokracija, principal ágora del movimiento soberanista junto con Mladina, y se integró en el liderazgo de la SDZ en calidad de vicepresidente. El 8 de diciembre de 1989, cuando Kucan y otros dirigentes comunistas de pensamiento liberal estaban a punto de romper con la SKJ y de convertir a la ZKS en una formación socialista democrática, la SDZ se coaligó con otros cinco partidos de la pujante oposición no comunista bajo la sigla DEMOS. Los socios del partido de Jansa, de derecha, centro e izquierda, eran los Cristianodemócratas Eslovenos (SKD), la Alianza de Campesinos Eslovena (SKZ, luego llamado Partido Popular Esloveno, SLS), los Verdes (ZS), la Alianza de los Pequeños Empresarios (SOS) y la Alianza Social Demócrata de Eslovenia (SDZS), fundada en febrero.
De cara a las elecciones libres del 8 y el 22 de abril de 1990, Jansa se presentó candidato en las listas de la DEMOS para uno de los 80 escaños de la Cámara Sociopolítica de la Asamblea. La coalición opositora, haciéndose eco de las aspiraciones de la mayoría de la población, recolectó el 54,8% de los sufragios y se adjudicó una mayoría absoluta de 47 escaños frente a los 14 obtenidos por el principal heredero de la ZKS, el Partido de las Reformas Democráticas (ZKS-SDP). Con una cuota del 9,5% de los votos y ocho escaños, entre ellos el de Jansa, la SDZ quedó definida como el tercer partido de la DEMOS, por detrás de los SKD y la SKZ
En tanto que jefe del partido más fuerte de la DEMOS, el democristiano Lozje Peterle fue designado para presidir el primer Gobierno pluralista de Eslovenia, que se constituyó el 16 de mayo de 1990 con la participación de los SKD, la SKZ, la SDZ, el ZS y un quinto socio izquierdista que había participado en los comicios desligado de la DEMOS, el Partido Liberal (LS), que era una reconversión de la extinta ZSMS. Considerando su conocimiento de los asuntos militares, a Jansa le fue reservado el Ministerio de Defensa, mientras que sus conmilitones Rupel y Bavcar asumieron las carteras de Asuntos Exteriores e Interior, respectivamente. Además, la presidencia del Legislativo recayó en otro miembro del partido, France Bucar.
En definitiva, la SDZ, que ofrecía el cuadro de dirigentes más carismáticos y preparados de la DEMOS, tomó bajo su responsabilidad la mayoría de las puestos clave del nuevo marco institucional, en un momento crítico del proceso soberanista, ya que la república seguía formando parte del Estado yugoslavo y las autoridades federales elevaron la advertencia de que no iban a tolerar la invasión de competencias propias, sobre todo en los ámbitos de la seguridad, la defensa y al control de aduanas, y mucho menos una aventura secesionista. El cometido de Jansa era el más delicado, pues debía sacar a la Defensa Territorial (TO) eslovena de la jurisdicción del JNA y convertirla en una fuerza que hiciera honor a su nombre en caso de necesidad.
El Gobierno de la DEMOS y el presidente de la República, Kucan, se pusieron de acuerdo para arrancar un proceso independentista que al principio fue cauteloso y, en apariencia, estuvo abierto a algún tipo de arreglo con Belgrado para mantener los nexos en el marco de una confederación, pero que luego, al constatar la voluntad hegemónica de Serbia -y al recibir gestos aleccionadores desde Europa Occidental-, apuntó a la secesión plena, con todas las consecuencias. Eslovenia se adentraba en un peligroso vericueto de confrontación directa con el poder federal, crecientemente cooptado por el eje serbo-montenegrino, y en diciembre de 1990, pocos días antes del referéndum que respaldó masivamente la posibilidad de una declaración unilateral de la independencia, Jansa, Peterle y Bavcar anunciaron la creación de la Primera Brigada Especial de la República de Eslovenia (MORIS), núcleo de un nuevo sistema de defensa nacional que pasaba por la transformación de la TO en unas verdaderas Fuerzas Armadas eslovenas.
25 de junio de 1991, desoyendo las advertencias de Belgrado, la Asamblea de Ljubljana proclamó unilateralmente la independencia. Ésta fue la chispa que encendió el conflicto armado con las autoridades federales, ya plenamente identificadas con los propios objetivos nacionales de Serbia, y el 27 de junio la TO sostuvo los primeros choques con las tropas federales por la posesión de los puestos fronterizos, en los que, inesperadamente, el JNA fue rechazado. En la llamada Guerra de la Independencia de los Diez Días, detenida el 4 de julio gracias a la intervención diplomática de la Comunidad Económica Europea, que fue instrumental en la firma tres días después de los Acuerdos de pacificación Brioni, perdieron la vida una treintena de soldados yugoslavos y una docena de eslovenos, y en ella pudo verse a Jansa ejerciendo de comandante de operaciones, vestido con el uniforme de campaña.
Cabe decir que si Eslovenia no siguió el destino de la vecina Croacia (invadida por el JNA y amputada territorialmente en una guerra insospechadamente brutal inmediatamente después) fue en parte por la determinación y la profesionalidad mostradas por los efectivos de la TO, lo que fue una elocuente demostración del trabajo realizado por Jansa y sus colaboradores en el Ministerio de Defensa. Pero sobre todo porque la república más occidental de Yugoslavia no albergaba minorías étnicas serbias susceptibles de ser incluidas en el proyecto nacional panserbio del régimen híbrido, chovinista y neocomunista, que estaba articulando Slobodan Milosevic en Belgrado, circunstancia que anulaba la motivación ideológica o la agresividad combativa de las tropas federales de origen serbio y montenegrino reclutadas para aquella causa.
Jansa continuó como ministro de Defensa de Eslovenia durante tres años más, tiempo en el que el país, a raíz de los Acuerdos de Brioni, se deshizo de la presencia militar yugoslava, abandonó las instituciones federales de un Estado, por lo demás, moribundo, se mantuvo a salvo de las guerras que devastaron las antigua repúblicas hermanas de Croacia y Bosnia-Herzegovina, y vio reconocida internacionalmente su independencia de facto, proceso que coronó en mayo de 1992 el ingreso en la ONU. El antiguo activista juvenil guió la transformación de la TO en unas Fuerzas Armadas homologables a las de otras democracias europeas, con sujeción al control parlamentario, dependencia del servicio militar obligatorio (aunque el debate sobre la profesionalización fue abriéndose camino) y asunción del concepto de seguridad colectiva, tarea que le llevó todo su mandato y que recibió como mejor aval la participación de Eslovenia en el programa de la OTAN Asociación para la Paz.
Por lo que se refiere a la militancia política, su conservadurismo en el terreno económico, así como su carácter enérgico y, en ocasiones, pugnaz, le fueron distanciando a Jansa de Rupel y Bavcar, partidarios de las reformas liberales y menos preocupados que aquel por el impacto social de la transición al sistema de libre mercado. En el otoño de 1991, después del choque armado con Belgrado, la SDZ se desintegró en tres grupos: la facción encabezada por Jansa se escindió y a principios de 1992 se unió a la SDZS que lideraba Joze Pucnik, el candidato presidencial de la DEMOS que perdió ante Kucan en las elecciones del año anterior; como reacción a la espantada anterior, el grupo mayoritario de Rupel y Bavcar se constituyó en Partido Demócrata (DS) y en 1994, junto con el ZS, iba a terminar fusionándose, no sin dejar sendos residuos contrarios a la operación que retuvieron las respectivas siglas, con los herederos de la ZSMS bajo la bandera de la Democracia Liberal de Eslovenia (LDS); un tercer grupúsculo, los Nacional Demócratas (ND), también fue pasto de las subdivisiones y uno de los sectores a que dio lugar terminó uniéndose a los SKD.
La DEMOS, cumplida su misión histórica, fue oficialmente disuelta el 30 de diciembre de 1991. En cuanto a la SDZS, no fue ajena a las recomposiciones que afectaron al sistema de partidos esloveno en el período inmediatamente posterior a la declaración de la independencia, tal que adoptó el nombre de Partido Social Demócrata de Eslovenia (SDS). Sin embargo, su doctrina, donde se daban mano la desconfianza hacia las recetas económicas neoliberales, la defensa de un rol protector del Estado, la preservación de la memoria anticomunista y un patriotismo compatible con las aspiraciones europeísta y atlantista, siguió confundiendo a la opinión pública, lo que achicaba sus posibilidades electorales.
Jansa y el SDS continuaron en el nuevo Gobierno de amplia coalición formado por el jefe de los liberaldemócratas, Janez Drnovsek, en mayo de 1992 después de dimitir Peterle, el cual se orientó a la izquierda al descolgarse del mismo democristianos y populares, y al incorporarse los ex comunistas del SDP. Al SDS le fue francamente mal en las segundas elecciones generales, las del 6 de diciembre de 1992, cuando estuvo a punto de no alcanzar el listón del 3% que aseguraba la obtención de representación. Entonces, se eligieron los 90 miembros de la Cámara Estatal de la nueva Asamblea de Eslovenia y los socialdemócratas sólo arañaron cuatro escaños con el 3,3% de los votos, registro más exiguo que el obtenido por el DS e incluso el ZS. En enero de 1993 Drnovsek renovó el Ejecutivo con la adición, otra vez, de los SKD.
El varapalo en las urnas precipitó la renuncia de Pucnik como presidente del SDS y su sustitución en mayo de 1993, en el III Congreso del partido, por Jansa, que había conservado su escaño y que ahora se encontró con todo el camino libre para imponer sus tesis decididamente derechistas, las cuales, por lo que se veía, no le parecían chirriantes con la denominación socialdemócrata del partido. El liderazgo fuerte de Jansa acabó con las disputas internas y perfiló al SDS como una fuerza partidaria de la economía de libre mercado y del sistema capitalista, pero no al precio de sacrificar el Estado del bienestar y de generar flagrantes injusticias sociales. Los socialdemócratas ponían un especial énfasis en la inversión pública en educación, y en política exterior pedían que no se escatimara ningún esfuerzo para conseguir la entrada en la OTAN y la Unión Europea (UE) a medio plazo.
De hecho, el programa del SDS no difería mucho del elaborado por la LDS, pero lo que de verdad caracterizaba a Jansa y los suyos, y dificultaba su colaboración con el partido de Drnovsek, era su oposición visceral al SDP y sus pequeños aliados de la izquierda, que eran socios del Gabinete y que en 1993 convirtieron su alianza permanente, la Lista Unida (ZL), en un solo partido, la Lista Unida de Social Demócratas (ZLSD), bajo el liderazgo de Janez Kocijancic. Al parecer, Jansa encontraba intolerable que un partido con pasado comunista le disputara la etiqueta socialdemócrata, por más que la formación que dirigía no fuera percibida como tal en el exterior. Así, la Internacional Socialista declinó la petición del SDS de ingresar como miembro pleno, y a cambio admitió a la ZLSD como única representante de Eslovenia. Desairado, Jansa se aproximó a las internacionales de partidos centristas y conservadores. Por este lado se le miró con otros ojos, y el SDS obtuvo sendas membresías en el Partido Popular Europeo (PPE), la Unión Demócrata Internacional (UDI) y la Internacional Demócrata de Centro (IDC).
El quehacer gubernamental de Jansa terminó abruptamente el 28 de marzo de 1994, cuando la Asamblea aprobó una moción particular de censura a iniciativa de Drnovsek. El jefe del Gobierno resolvió desembarazarse de su ministro de Defensa al cabo de una serie de denuncias contra elementos de la brigada MORIS, que seguía existiendo como unidad de élite del Ejército, y de la Policía Militar por abuso de autoridad y violaciones de derechos constitucionales. El incidente que precipitó la remoción de Jansa fue el arresto con malos tratos de un antiguo agente del Ministerio del Interior a manos de unos enmascarados que resultaron ser soldados.
El escándalo no surgió de la nada, ya que Jansa ya venía siendo acusado por el entorno del presidente Kucan de politizar el Ministerio de Defensa, de seleccionar para el escalafón castrense a oficiales con criterios de lealtad personal más que de aptitud, de transgredir la separación precisa de las esferas civil y militar, y hasta de estar implicado en oscuras tramas de contrabando de armas. El defenestrado reaccionó sacando al SDS de la coalición, movilizando a sus partidarios en la calle, defendiendo la correcta actuación de los hombres a sus órdenes –al parecer, el civil interceptado por los militares encapuchados intentaba sonsacar secretos militares, extremo que, irónicamente, recordaba el caso del suboficial Ivan Borstner cuando la Primavera Eslovena de 1988- y acusando de revanchismo a Kucan y otros dignatarios del "establishment" ex comunista. Drnovsek y la LDS fueron metidos en el mismo saco y en lo sucesivo serían considerados unos antagonistas ideológicos, con los que era imposible asociarse.
Para Jansa, la mejor defensa era un buen ataque, y aunque su estilo agresivo y tremendista le aparejaba simpatías en todo el arco electoral del centro y la derecha, el sosegado público esloveno sacó en claro que los partidos del Gobierno se entregaban con fruición a peleas pueriles por parcelas de poder y que los ministerios de Defensa e Interior se espiaban mutuamente. Reelegido al frente del SDS en el IV Congreso del partido en mayo de 1995 (ocasión que aprovechó para dejarse absorber el grupúsculo nacionaldemócrata que subsistía desde la implosión de la SDZ en 1991), Jansa afrontó con confianza las elecciones legislativas del 10 de noviembre de 1996. El paso a la oposición le resultó muy rentable al SDS, ya que rebotó hasta el tercer puesto, tras la LDS y el SLS, con el 16,1% de los votos y 16 escaños, sin faltar el de Jansa. Se hizo notar la capacidad del SDS para succionar voto a los SKD, la fuerza más cercana ideológicamente, y al Partido Nacional Esloveno (SNS), lista de la derecha patriótica radical que había sido la sensación en los comicios de 1992 pero que ahora se desinfló.
En 1997 Jansa se sumó al consenso básico de los partidos parlamentarios sobre una reforma de la Constitución para ir asimilando el acervo comunitario en el período de preadhesión a la UE, y batalló infructuosamente para que la Asamblea aprobara una ley que impediría a los antiguos prebostes comunistas ocupar cargos de responsabilidad públicos (de haber prosperado tal norma, ni Kucan ni Drnovsek habrían podido continuar en sus puestos). Por otro lado, en noviembre de aquel año el aspirante del partido, Jozef Bernik, se estrelló frente al muy popular Kucan en las elecciones presidenciales. Entre 1997 y 1998 Jansa encabezó también la delegación eslovena en la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.
Jansa no perdonaba a Drnovsek por haber instigado su despido por la Asamblea en 1994. Así, a comienzos de 1998 no cejó hasta que el primer ministro se sometió a un voto de confianza parlamentaria; la moción tuvo lugar en mayo y Drnovsek salió airoso. En noviembre, hubo elecciones municipales y el SDS se alzó como el segundo partido del país con el 17% de los votos. En diciembre, con porfía redoblada, Jansa instigó una moción de censura contra Drnovsek postulándose a sí mismo como primer ministro alternativo, pero el dirigente de la LDS volvió a superar la prueba.
La sed de poder del líder socialdemócrata fue parcial y temporalmente mitigada como resultado de la crisis gubernamental de abril de 2000, cuando la espantada del SLS dejó al Gobierno en minoría y el equipo de Drnovsek ya no fue capaz de obtener la confianza de la Asamblea. Entonces, articularon una mayoría alternativa el SDS y el SLS+SKD, que era el nombre provisional del nuevo partido conservador surgido de la fusión de las formaciones de Franc Zagozen y Peterle. Uno de los dirigentes del SLS+SKD, Andrej Bajuk, el cual no iba a tardar en escindirse para formar su propia agrupación, Nueva Eslovenia-Partido Popular Cristiano (NSi), recibió el mandato de formar el Gobierno de la llamada Coalición Eslovenia (KS), que inició su andadura el 3 de mayo.
Jansa volvió a encargarse del Ministerio de Defensa y en el semestre escaso que gobernó no dejó de suscitar polémica por su práctica de colocar a altos oficiales que le eran afines en puestos clave de las Fuerzas Armadas. Se destacó también por participar en la elaboración de la nueva Doctrina de Defensa nacional y del Plan de Acción que debía asegurar la inclusión de Eslovenia en la segunda ampliación de la OTAN a los antiguos países del bloque comunista.
El segundo paso de Jansa por el Ejecutivo resultó efímero, ya que las elecciones legislativas del 15 de octubre de 2000 pusieron las cosas en su sitio. La LDS obtuvo una resonante victoria, aunque no alcanzó la mayoría absoluta, y el SDS descendió ligeramente al 15,8% de los sufragios y los 14 escaños, si bien conquistó el segundo puesto en la Asamblea gracias al severo retroceso de los popular-cristianos. Drnovsek volvió a presidir el Ejecutivo desde el 17 de noviembre en compañía de la ZLSD y el SLS+SKD, dejando al SDS en la estacada. Claro que Jansa tampoco quería saber nada de compartir el poder con la LDS y la izquierda, prefiriendo coordinarse con el NSi de Bajuk en la oposición y mantener abiertos los cauces de diálogo con el SLS+SKD, que a fin de cuentas era un aliado natural.
Jansa se pasó toda la legislatura asegurando a sus huestes que a la siguiente ocasión iría la vencida. En el VII Congreso del SDS, en mayo de 2001, fue reelegido presidente por cuarta vez consecutiva, y el 19 de septiembre de 2003, luego de discriminarse como el único político esloveno de peso que en vísperas de la guerra apoyó sin ambigüedad la invasión estadounidense de Irak, y de pedir el sí en el doble referéndum del 23 de marzo sobre el ingreso en las estructuras euro-atlánticas, consiguió que el Consejo del SDS aprobara el cambio de nombre de la formación: en lo sucesivo, la sigla tradicional designaría al Partido Democrático Esloveno, abreviadamente, los Demócratas Eslovenos.
Jansa justificó la mudanza por razones prácticas, para librar de malentendidos a las relaciones con los partidos socios del PPE, la UDI y la IDC, que seguían mostrando cierta perplejidad por compartir palestra con un grupo que se llamaba a sí mismo socialdemócrata. Explicó también que el SDS era un partido centrista que enfocaba su interés en la situación de las clases medias, a las que presentó como víctimas frente a la minoría de privilegiados que habían hecho un lucro abusivo durante el período de transición al capitalismo, clase que a su vez vinculó a las antiguas élites comunistas.
Se apreció un tono de alambique retórico en este razonamiento. A pesar de que el programa del partido no fue modificado, lo que Jansa pretendía era pasar página al apego sentimental al concepto social y deshacerse de algunas alforjas, en particular la defensa prioritaria del Estado del bienestar, que sólo podía costearse con una agresiva presión fiscal, crecientemente impopular. Más liberal que nunca, el SDS quería presentarse a las próximas elecciones generales como la referencia inexcusable del centroderecha esloveno y como la única alternativa sólida a la LDS, que, casi sin interrupción, había vertebrado el Ejecutivo desde 1992. En la primavera de 2004 el pequeño país centroeuropeo cerraba un ciclo histórico con las entradas sucesivas en la OTAN (29 de marzo) y la UE (1 de mayo), y aunque el mérito principal, objetivamente, cabía concedérselo a los liberaldemócratas, Jansa y los suyos estaban en su derecho de reclamar su cuota de agradecimientos. El SDS aseguró que Eslovenia afrontaba una nueva etapa y que había llegado el momento de mandar a su rival del centroizquierda a la oposición.
Precedida por el resultado, no especialmente prometedor (el 17,7% de los votos, bastante por detrás de la LDS y el NSi), de las primeras elecciones al Parlamento Europeo del 13 de junio, la campaña de las legislativas del 3 de octubre de 2004 se le presentó completamente abierta al SDS. Aunque a título personal, Jansa era más popular que el sustituto de Drnovsek (saltado a la Presidencia de la República en diciembre de 2002) en la jefatura del Gobierno, Anton Rop, visto como un gobernante eficiente pero un tanto gris, las encuestas decían que el SDS y la LDS se disputaban codo con codo una mayoría que, forzosamente, dadas las características de los sistema de partidos y electoral, éste de tipo proporcional, tendría que ser simple.
Los últimos sondeos no anduvieron finos, ya que el SDS se adjudicó una victoria rotunda con el 29,1% de los votos y 29 diputados, sepultando las expectativas de la LDS (22,8% y 23) de seguir gobernando apoyándose en la ZLSD de Borut Pahor. Los observadores señalaron que en el electorado terminaron prevaleciendo las ganas de probar un nuevo equipo dirigente, y no tanto el deseo de deshacerse de unos liberaldemócratas que, a fin de cuentas, dejaban un legado globalmente positivo.
Como cabeza de la lista más votada, Jansa se dirigió directamente al NSi de Bajuk y al SLS (nombre definitivo de los populares tras culminar su fusión con los democristianos) de Janez Podobnik, quien meses atrás había sacado a sus ministros del Gobierno saliente y recortado la mayoría de que gozaba Rop, para negociar la formación de un gabinete que descansaría en una mayoría parlamentaria de 45 escaños, exactamente la mitad de la Cámara baja de la Asamblea, lo que no era precisamente una garantía de estabilidad. Era necesario sumar un cuarto socio, y sólo podía serlo el pequeño Partido Democrático de los Pensionistas Eslovenos (DeSUS, centroizquierda) de Anton Rous, que aportaba cuatro diputados y que, por tanto, iba a seguir desempeñando la función de bisagra tras haber asistido a la LDS en la pasada legislatura.
Siguiendo el procedimiento institucional, el 4 de noviembre el presidente Drnovsek encargó la formación del nuevo Gobierno a Jansa, que lo tuvo listo para el día 23. El SDS se reservó los ministerios de Exteriores (Rupel) e Interior (Dragutin Mate), y en total obtuvo ocho carteras. El NSi recibió cuatro puestos (entre ellos, Finanzas, para Bajuk), el SLS, tres (con Podobnik en Medio Ambiente), y el DeSUS, uno (inesperadamente, Defensa). La Cámara Estatal invistió a Jansa el 9 de noviembre con 57 votos a favor (ocho más de los sumados por el cuatripartito, que entonces no estaba conformado de cara al público) y el 3 de diciembre hizo lo propio con el Gabinete con el respaldo de 51 diputados.
En sus primeras alocuciones como primer ministro, Jansa se refirió a la necesidad de vigorizar el crecimiento económico (el PIB avanzó el 2,2% en 2003 y la previsión para 2004 mejoraba ese ritmo en un punto como mínimo, siendo necesario recordar además que en cuanto a PIB por habitante, la próspera Eslovenia era el país de la hornada de nuevos miembros de la UE que más se aproximaba a la media de los 25, terreno en el que ya había rebasado a Portugal y Grecia) y la inversión foránea, lo que tendría que pasar por una bajada general del impuesto sobre la renta y por una reforma del mercado laboral para flexibilizar las contrataciones y abaratar el despido.
También, subrayó la necesidad de acelerar las privatizaciones y de perseverar con las disciplinas antiinflacionaria y presupuestaria, para tener el déficit público contenido por debajo del 3% del PIB y así poder entrar en la eurozona en la fecha prevista de 2007, aunque en medios económicos generó inquietud su intención de elevar las pensiones (reclamación básica del DeSUS) hasta equipararlas con los salarios medios. En política exterior, prometió fortalecer los lazos con Estados Unidos y mejorar las relaciones con Croacia, que se encontraban en la picota a causa de una serie de litigios, arrastrados desde la disolución de la antigua Yugoslavia, sobre la demarcación fronteriza y la explotación de los recursos pesqueros en aguas del Adriático.
Considerado un experto en las cuestiones de seguridad y de defensa, en la última década Janez Jansa ha simultaneado la práctica política con un haber académico y científico que incluye numerosos papers para simposios y conferencias, artículos para revistas especializadas y un puñado de libros, algunos de los cuales se separan del ensayo y las memorias políticas, y coquetean con los géneros literarios.
(Cobertura informativa hasta 23/2/2005)