Enrique Bolaños Geyer

Datos relevantes

Actualización: 4 de Septiembre de 2009
Crédito fotográfico: © Secretaría General de la OEA/Juan Manuel Herrera
Enrique José Bolaños Geyer

Nicaragua

Presidente de la República

Duración del mandato: 10 de Enero de 2002 - 10 de Enero de 2007

Nacimiento: Masaya, departamento de Masaya , 13 de Mayo de 1928

Partido político: PLC

Profesión: Empresario agroindustrial

Crédito fotográfico: © Secretaría General de la OEA/Juan Manuel Herrera

Resumen

Hijo del potentado Nicolás Bolaños Cortés, recibió su formación escolar en los colegios parroquial Monseñor Lezcano de Masaya, Salesiano de Masaya y Centroamericano de Granada. Decantado por la profesión empresarial en el ramo agroindustrial, completó un Bachellor in Arts en Ingeniería por la Universidad de San Louis en Missouri, Estados Unidos, y luego se apuntó al Programa de Alta Gerencia impartido por el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) para la formación de futuros directivos y presidentes de corporación.

Biografía

En 1952 puso en marcha una explotación algodonera, primer jalón en una larga y exitosa carrera empresarial que, con la participación de sus hermanos Alejandro y Nicolás -continuadores, cada uno con su patrimonio, del quehacer del padre- daría lugar al Grupo Bolaños-Saimsa, uno de los más dinámicos y multisectoriales del país, con sede en Masaya y con Enrique a su frente como presidente del consejo de administración.

Desde su arranque como empresario hace medio siglo, el presidente electo de Nicaragua ha participado en diversos negocios, siempre en el sector privado. Según su currículum oficial, ha desempeñado la gerencia general, la dirección de producción o la presidencia de las juntas directivas de las siguientes empresas:

Calzados Lorena, S.A., de Masaya (1956-1959); Compañía Leonesa de Productos Lácteos, S.A., de León (1962-1964); Impresora Serigráfica, S.A., de Managua (1967-1973); Servicio Agrícola Industrial Masaya, S.A. (SAIMSA, desde 1964); Aeroservicio Los Altos, S.A. (ALASA, desde 1969); Agropecuaria El Raizón, S.A. (desde 1970); Siembras Técnicas, S.A. (SITEC, desde 1975), Agrícola San Jorge (desde 1975); Agrícola de Fibras Textiles (AFRITEX, desde 1976); Agrícola Moderna Organizada, S.A. (AGRIMOSA, desde 1977); Productores de Algodón, S.A. (PRODALSA, desde 1978), y Agrícola San Gregorio (desde 1981). En 1973 constituyó el holding Enrique Bolaños Geyer Hnos. & Cía. Ltda. De 1960 a 1962 hizo una incursión en el campo académico como profesor de español en el Instituto Berlitz de Idiomas de San Louis.

Los Bolaños han sido una de las familias influyentes en la nación centroamericana ligadas al histórico Partido Liberal, luego llamado Partido Liberal Nacionalista (PLN), que a raíz de su instrumentación por el clan de los Somoza para perpetuar la satrapía instaurada en 1937 con una fachada parlamentaria, se dividió en diversas formaciones de derechismo más o menos acentuado, y discrepantes entre sí sobre la legitimidad de aquel régimen. Una de ellas era el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) fundado en 1968 por el ex ministro Ramiro Sacasa Guerrero como una fuerza de oposición al dictador Anastasio Somoza Debayle, en el que Bolaños ha desarrollado su actividad política.

La entrada de Bolaños en la patronal nicaragüense se produjo en 1979, año del triunfo de la revolución antisomocista que lideró el izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Entonces fue elegido presidente de la Asociación de Algodoneros de Oriente (ADADO), director de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (UPANIC) y director de la Cámara de Industrias de Nicaragua (CADIN).

El 16 de junio de 1979, cuando la guerrilla libraba la ofensiva final contra el Ejército somocista, Bolaños fue protagonista involuntario de un incidente que seguramente influyó en su posterior e indeclinable hostilidad al sandinismo aupado al poder. Cuando conducía con su jeep por la carretera de Granada a Masaya, un comando sandinista le capturó y le llevó a la última ciudad, escenario de combates, donde le sometió a un "juicio popular"; declarado "inocente", el empresario fue puesto en libertad el mismo día.

En la década siguiente el grupo empresarial de Bolaños fue objeto de expropiaciones de fincas por el régimen sandinista, personalizado pronto en el comandante Daniel Ortega Saavedra, como parte de la reforma agraria en curso, así como de confiscaciones de plantas fabriles. Por ejemplo, en junio de 1985 las dos terceras partes de sus tierras algodoneras en Masaya fueron requisadas para recolocar en ellas a campesinos del norte.

Él mismo, muy crítico con las actuaciones autoritarias del Gobierno, fue apresado por breve tiempo en tres ocasiones acusado de violar las leyes de excepción implantadas al socaire de la guerra civil contra las guerrillas de la Contra, y sin llegar a tanto, los actos de intimidación y hostigamiento contra él y su familia menudearon en todo el período.

El primer arresto, de una semana de duración, sucedió el 20 de octubre de 1981 junto con otros dirigentes del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) por haber enviado una carta de censura a la Junta de Gobierno; tres patronos fueron condenados a meses de prisión, pero a él no se le dictaron cargos. El segundo se produjo justo al mes, cuando, siendo presidente interino de la COSEP descabezada de sus jefes, se disponía a viajar a Venezuela para asistir a una asamblea de la Asociación de Industriales Latinoamericanos.

El tercer arresto sucedió en julio de 1982, mientras visitaba unos algodonales de su propiedad; llevado a la prisión de seguridad de El Chipote, en Managua, a las 24 horas obtuvo la libertad gracias a la intercesión del presidente de Venezuela, Luis Herrera Campins.

Bolaños y sus hermanos, igualmente afectados por las medidas revolucionarias, han considerado siempre estas intervenciones en su contra meros "actos de venganza y castigo políticos". Por su parte, el COSEP constituyó junto con otras organizaciones políticas, sociales y económicas la Coordinadora Democrática Nicaragüense (CDN), que luego dio lugar a la coalición partidista Unión Nacional Opositora (UNO). La CDN boicoteó las elecciones generales de 1984 por considerar que no se daban las debidas garantías, mientras que el PLC se destacó como uno de los detractores más intransigentes del sandinismo.

Hasta el final del período sandinista, Bolaños estuvo al frente del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), como director en 1981-1983 y como presidente en 1983-1986, del INCAE, como miembro de su Directorio Nacional, desde 1983, y del propio COSEP, cuya presidencia ejerció entre el 22 de marzo de 1983 y el 8 de septiembre de 1988, además de prolongar algunas de las gerencias iniciadas en 1979 y ya citadas.

Ha presidido asimismo con carácter honorario diversas organizaciones gremiales de Nicaragua (incluido el COSEP, tras finalizar su titularidad), y en 1985 fue elegido al frente de la Federación de Entidades Privadas de Centroamérica y Panamá (FEDEPRICAP). Por otro lado, ha escrito varios informes y artículos, la mayoría publicados por el sello editorial del COSEP, como Nicaragua 1984-Economía (1984) y Nicaragua, 165 años de vida independiente (1987). Cuenta con numerosos galardones nacionales y extranjeros en reconocimiento de su actividad empresarial.

El PLC le escogió su candidato a las primarias que la UNO disputó en septiembre de 1989 para definir al contrincante de Ortega en las elecciones generales del 25 de febrero de 1990, decisivas para la normalización democrática y el final de la guerra civil. No obstante, Bolaños fue aventajado por dos personalidad de la UNO ideológicamente más moderadas, Virgilio Godoy Reyes, del Partido Liberal Independiente (PLI), y Violeta Barrios de Chamorro, dueña del diario La Prensa y durante años cabeza visible de la contestación a los sandinistas desde la legalidad institucional. Chamorro ganó la nominación de la UNO y meses después la jefatura de la nación, poniendo final a una década de hegemonía del FSLN.

Bajo el liderazgo del alcalde de Managua, Arnoldo Alemán Lacayo, abogado y como Bolaños antiguo dirigente gremial, el PLC planteó serias objeciones a la gestión de Chamorro, considerada condescendiente con los sandinistas, y en 1993 terminó por abandonar la UNO y colocarse en la oposición a la presidenta.

De cara a las elecciones generales del 20 de octubre de 1996, en diciembre de 1994 el PLC formó una Alianza Liberal (AL) con los partidos Neoliberal (PALI), Liberal Independiente de Unidad Nacional (PLIUN) y el PLN, éste un reducto de los nostálgicos del somocismo, a los que posteriormente se sumaron el Partido Unionista Centro Americano (PUCA), Convergencia Liberal y Conservadores por la Democracia. El 4 de octubre de 1995 Bolaños se convirtió en jefe de la campaña electoral de la AL y el 8 de mayo de 1996 ésta le eligió candidato a la Vicepresidencia de la República, secundando a Alemán.

La fórmula Alemán-Bolaños se impuso con el 51% de los votos a la de Ortega-Caldera, y el 10 de enero de 1997 los candidatos electos tomaron posesión de sus cargos para un período quinquenal. Bolaños precisó que las prioridades de la nueva administración iban a ser una gestión honesta de la cosa pública y la lucha contra la corrupción, la búsqueda de soluciones legales al embrollo de las tierras confiscadas en el período sandinista y ahora reclamadas por sus antiguos dueños, y el desarme de las bandas de forajidos que aún operaban en el norte del país.

En el Gobierno de Alemán, Bolaños mantuvo un perfil discreto, tanto por las limitadas atribuciones del puesto como por su personalidad. Alejado de la primera línea de las tarascadas interpartidistas y en apariencia incómodo con las batallas ideológicas, se proyectó ante la opinión pública como un dignatario apegado a las reglas del Estado de Derecho y el juego democrático, así como un hombre honesto, virtud esta que cobró relieve a medida que otros miembros del ejecutivo, con Alemán a la cabeza, eran acusados de tolerar, si no de participar activamente en ella, la corrupción más desaforada.

Mientras Alemán tuvo que renunciar a muchas de sus propuestas económicas de índole fondomonetarista ante la beligerancia del FSLN en la oposición, desde la Vicepresidencia Bolaños impulsó el Programa de Reforma y Modernización del Sector Público, que salió adelante como proyecto de ley. También inspiró los decretos sobre Normas de Ética del Servidor Público del Poder Ejecutivo y sobre Separación de las Funciones de la Procuraduría General de Justicia.

Durante la emergencia nacional provocada por el paso del huracán Mitch en noviembre de 1998, que causó un millar de muertos y arrasó extensas zonas agrícolas, Bolaños fue delegado del Gobierno para el manejo de las ayudas. Posteriormente, redactó y logró la promulgación de la Ley del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres Naturales.

Persona de confianza del cada vez más desacreditado Alemán, Bolaños fue elegido por unanimidad candidato oficialista a la Presidencia de la República en la Gran Convención del PLC celebrada el 28 de enero de 2001. El 24 de octubre quedó liberado de sus funciones institucionales para disputar la campaña de las elecciones convocadas para el 4 de noviembre, en las que iba a tener como rival a Ortega, en su tercer intento consecutivo de retornar al cargo del que fue desalojado en 1990.

Aunque considerado un servidor público recto y competente, Bolaños distaba mucho de ser un político carismático, y muchos consideraban que su actuación como vicepresidente había sido, cuando menos, tímida. No pocas voces le reprochaban que hubiese guardado silencio ante los desaciertos gestores, los actos de corrupción y los emolumentos abusivos achacados a miembros del ejecutivo, reserva tanto más llamativa cuanto que era el titular de la Comisión de Ética y Transparencia.

Las encuestas otorgaban grandes posibilidades de victoria a Ortega, beneficiado en parte por el amplio descontento que la gestión de Alemán había creado, y que había edulcorado drásticamente su discurso y su puesta en escena con llamamientos a la responsabilidad, al consenso nacional y a superar el pasado. Por el contrario, Bolaños adoptó un tono de confrontación y encontró un filón en la "conversión" del ex presidente, que sorprendió a propios y extraños.

Bolaños recriminó a Ortega que sus decisiones erróneas y sus desafueros autoritarios habían "destruido" el país en los años ochenta, insinuó que se había lucrado de las requisas revolucionarias y le exigió que explicara sus tratos con líderes izquierdistas o radicales como el cubano Fidel Castro, el libio Muammar al-Gaddafi, el venezolano Hugo Chávez y el comandante Tirofijo de la guerrilla colombiana de las FARC.

Advirtió que Nicaragua no podía permitirse un presidente amigo de unos dirigentes objeto de censuras y sospechas, y que en su primer ejercicio había convertido el país en un "asilo de terroristas" de la ETA vasca, las Brigadas Rojas italianas y grupos subversivos de Latinoamérica, sobre todo después de que la catástrofe del 11 de septiembre en Nueva York y Washington había alumbrado una coalición antiterrorista encabezada por Estados Unidos e integrada en mayor o menor grado por los principales países del mundo. Malévolamente, la propaganda del PLC, profusamente emitida por los medios, afirmaba que Osama bin Laden y Saddam Hussein "votarían por Ortega" si pudieran.

Los sandinistas, conscientes del daño que el discurso del miedo le hacía a Ortega, replicaron que Bolaños no era sino el "candidato de los ricos" de turno y un mero continuador del alemanismo, no desperdiciando la ocasión que brindaba su avanzada edad -73 años- para ironizar con su apellido y tildarle de "bola de años".

Bolaños no resultó tan convincente en sus intentos por distanciarse del omnipresente Alemán y del aura de corrupción que los numerosísimos descontentos percibían en él; así, los medios destacaron el dato de que las listas de candidatos a diputados que salieron de la convención del PLC fueron redactadas, de hecho, por Alemán, y que entre aquellos figuraban varios ex funcionarios señalados como corruptos. La prensa local recordó también que Bolaños apenas tenía influencia sobre las estructuras del partido.

Sin criticar explícitamente a su superior institucional, Bolaños sí se quejó de lo que denominó el "cuchubaleo" establecido en la Asamblea entre el PLC y el FSLN, que había obstaculizado sus actuaciones como vicepresidente, poniendo el ejemplo de los diversos anteproyectos de ley empantanados en las comisiones legislativas. Se desmarcó de Alemán cuando subrayó que él nunca había sido objeto de acusaciones de corrupción y que su estilo de vida, "modesto, prudente y honrado", era "diferente". Dio garantías de que en un gobierno presidido por él irregularidades de ese tipo no serían toleradas, y prometió investigar detalladamente la corrupción atribuida a todos los gobiernos posteriores a 1979.

Su programa electoral, titulado "gobernabilidad, democracia y transparencia: muchos retos, dos opciones, una alternativa", puso el acento en la creación de empleo y en el desarrollo. Sobre este punto, Bolaños ha trazado tres grandes planes, a desarrollar respectivamente en las zonas rurales (partiendo de nuevas facilidades de crédito para los campesinos), en el sector de la pequeña y mediana empresas, y en las áreas de turismo e infraestructuras.

Contempla inversiones en la formación de capital humano y en la reducción de la pobreza (que afecta ya al 70% de los cinco millones de nicaragüenses), pero estas promesas encuentran incierto acomodo con sus seguridades de que perseguirá la austeridad en el gasto público, con la mirada muy puesta en la deuda externa de 6.500 millones de dólares, diez veces el valor de las exportaciones totales. Durante la campaña, Bolaños se mostró confiado en el porvenir inmediato del país, para el que, indicó, trabajaría partiendo de los dos legados de sus predecesores: la paz civil, lograda por Chamorro, y el desarrollismo, impulsado por Alemán.

Aunque la AL como tal no se reeditó, Bolaños y el PLC se aseguraron mediante pacto el apoyo de una serie de agrupaciones que ampliaban el espacio ideológico de aquella y que en parte revivía el espíritu de la extinta UNO. Estas formaciones son: el Partido de la Resistencia Nicaragüense (PRN), el Partido Social Cristiano (PSC), el Partido Social Demócrata (PSD), el Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN), el Partido Socialista Nicaragüense (PSN), el Partido de Acción Nacional (PAN), la Unión Demócrata Cristiana (UDC), Acción Nacional Conservadora (ANC) y la Alianza Popular Conservadora (APC), así como el PLN.

Además, siguiendo la innovación del mexicano Vicente Fox en su campaña presidencial de 2000, se constituyó un "Movimiento de Amigos de Enrique Bolaños", definido como un grupo cívico sin distingos partidistas con representantes de todos los sectores de la sociedad.

Los dos candidatos principales llegaron a las urnas virtualmente empatados en las encuestas, pero la participación masiva, en torno al 90%, desequilibró la balanza en favor de Bolaños, que se impuso con un contundente 56,3% de los votos sobre Ortega, receptor del 42,3%. El tercero en discordia, Alberto Saborío, del Partido Conservador, cosechó el 1,4%. En la Asamblea Nacional, el PLC recibió el 53,2% de los sufragios, lo que se tradujo en 47 escaños, justo la mayoría absoluta. Los 3.000 observadores internacionales avalaron la absoluta limpieza de los comicios.

Bolaños hizo el distanciamiento más ostensible de Alemán pocos días después de ser proclamado presidente electo con su anuncio de que se proponía revisar la Constitución para terminar con el reparto de cargos en los poderes del Estado, amparado en ley, entre liberales y sandinistas. El 10 de enero de 2002 tomó posesión de la jefatura de la Nación con mandato hasta 2007 en presencia de varios presidentes de la región y alrededor de 500 empresarios y hombres de negocios de 28 países, invitados para demostrar su convencimiento de que el país resultaba atractivo a la inversión foránea.

Los analistas han apuntado que Bolaños podrá tener grandes dificultades para sacar adelante sus propuestas, ya que el mandatario saliente y Ortega permanecen como jefes de sus bancadas y de ellos dependerá la aprobación de los presupuestos, las privatizaciones, lo esencial de las políticas crediticias y la política monetaria. Antes de asumir el cargo, Bolaños declaró que "suplicaría" si es necesario el soporte de los diputados leales a Alemán, quienes, les recordó, ganaron el escaño porque formaban parte de la propuesta electoral que él encabezó y llevó a la victoria.

De entrada, los alemanistas se apuntaron su primera victoria en la víspera misma del traspado de la banda presidencial cuando 49 diputados eligieron a Óscar Moncada como presidente de la Asamblea Nacional frente al postulante preferido por Bolaños, Jaime Cuadra Somarriba: de los 42 votos que recibió, sólo dos provinieron de la bancada del PLC.

(Cobertura informativa hasta 11/1/2002)



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