Bohuslav Sobotka

Crédito fotográfico: © www.bohuslavsobotka.cz (2013)

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Actualización: 9 marzo 2015

República Checa

Primer ministro

  • Mandato: 29 enero 2014 - En ejercicio
  • Nacimiento: Telnice, distrito de Brno-Venkov, región de Moravia Meridional (Jihomoravsky), 23 de octubre de 1971
  • Partido político: CSSD
  • Profesión: Abogado
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Presentación

El Partido Social Demócrata Checo (CSSD) regresó el 29 de enero de 2014 a la jefatura del Gobierno del país centroeuropeo de la mano de Bohuslav Sobotka, su líder desde 2010. El final de una travesía opositora de ocho años llega para la principal fuerza de la izquierda de Chequia en unas circunstancias nacionales desapacibles (contracción económica, descrédito de la clase política por los escándalos de corrupción, empobrecimiento de la población, auge del racismo antigitano) que tuvieron contundente reflejo en las elecciones anticipadas de octubre de 2013. Las mismas supusieron todo un seísmo político, con la potente irrupción de dos nuevos movimientos de protesta, el hundimiento de los conservadores gobernantes hasta julio (partidos ODS y TOP 09) y la pírrica victoria de los de Sobotka, primeros del Parlamento pero con pérdida de votos y escaños.

Sobotka, un hombre de estilo suave al mando de un partido con un historial de fuertes pendencias internas, es un político precoz que a sus 42 años ya tiene a sus espaldas una dilatada experiencia legislativa y gubernamental. Es diputado desde los 24 años, y entre 2002 y 2006 sirvió como ministro de Finanzas y viceprimer ministro a las órdenes de sus predecesores en el liderazgo del CSSD, los primeros ministros Spidla, Gross y Paroubek.

En la campaña electoral, Sobotka expuso un programa de reafirmación socialdemócrata y con guiños al pujante partido comunista (KSCM) basado en la subida de la presión fiscal a las rentas altas y a la banca, el aumento gradual del salario mínimo, la eliminación de los copagos en la sanidad pública y la abolición del llamado "segundo pilar" de las pensiones. La escuálida mayoría obtenida en las urnas, que de hecho ahonda la debacle sufrida por el partido en los comicios de 2010, le ha obligado a entenderse con dos agrupaciones del centro-derecha, una de reciente cuño, la populista ANO 2011 del magnate Andrej Babis, convertida de golpe y porrazo en la segunda fuerza de la Cámara con 47 –tres menos que el CSSD–, y otra tradicional, la democristiana KDU-CSL.

El pacto de coalición preserva varias de las propuestas sociales del CSSD, aunque aparca las alzas tributarias a los que más ganan. El nuevo Gobierno Sobotka pretende elevar la capacidad de gasto de la población y empujar la demanda interna para atajar la recesión, y se propone relajar el ajuste fiscal, renunciando a la meta de los presupuestos equilibrados y admitiendo un déficit máximo del 3%. Un intento de golpe en su contra en la cúpula del partido y la actitud intrigante y desdeñosa del presidente de la República, amén de ex líder del CSSD, Milos Zeman han contribuido a hacer farragoso el proceso de formación del Ejecutivo tripartito, que sucede al Gobierno puente y tecnocrático de Jirí Rusnok, desautorizado por el Parlamento en agosto.

(Texto actualizado hasta enero 2014)

Biografía

1. Un precoz diputado y ministro de los socialdemócratas checos
2. Ascenso al liderazgo del CSSD en la oposición al Gobierno Necas
3. Victoria amarga en las legislativas de 2013
4. Trabajoso nombramiento como primer ministro


1. Un precoz diputado y ministro de los socialdemócratas checos

Nativo de un pueblo, Telnice, próximo a Brno, capital histórica de Moravia y la segunda ciudad de la República Checa, entonces integrada en la Checoslovaquia socialista, de niño se mudó con su familia a la cercana población de Slavkov u Brna (la Austerlitz alemana, en cuyas proximidades tuvo lugar la célebre batalla napoleónica), donde recibió la educación primaria. En 1990 terminó la secundaria en el Gymnázium de Bucovice y a continuación emprendió estudios de Derecho en la Universidad Masaryk de Brno, por la que obtuvo la licenciatura en 1995.

En diciembre de 1989, con 18 años recién cumplidos, Sobotka inició una militancia política en la rama juvenil morava del Partido Social Demócrata Checoslovaco (CSSD), histórica formación fundada en 1878, que en 1948 había sido obligada a fusionarse con los comunistas y que precisamente ahora, al calor de la Revolución de Terciopelo contra el régimen del partido único, se apresuraba a recuperar su autonomía bajo el liderazgo de Jirí Horák. Desde enero de 1993, con la división pactada de la Federación y el acceso a la independencia de las repúblicas Checa y Eslovaca, la sigla CSSD pasó a referirse exclusivamente a los socialdemócratas checos.

El joven hizo rápidos progresos en el reconstituido CSSD a la vez que cursaba la carrera universitaria que debía formarle como abogado. No iba a tener necesidad de ejercer como tal, ya que en las elecciones parlamentarias del 31 de mayo y el 1 de junio de 1996, con tan sólo 24 años y en representación de la región de Moravia Meridional, pudo hacerse con un escaño en la Cámara baja del Parlamento.

En estos comicios el CSSD, conducido con mano firme por Milos Zeman, cuadruplicó sus votos y consiguió desbancar a su rival por la izquierda, el Bloque Comunista de Bohemia y Moravia (KSCM), aunque siguió estando a la zaga del Partido Cívico Democrático (ODS), la agrupación derechista liberal del primer ministro Václav Klaus

En su primera legislatura, Sobotka integró las comisiones del Presupuesto y de Inmunidad Parlamentaria. En los comicios anticipados del 19 y el 20 de junio de 1998 el CSSD se apuntó una mayoría simple de 74 diputados, entre ellos Sobotka, reelegido por su circunscripción sudmorava. En noviembre del mismo año, mientras Zeman gobernaba el país apoyado en un polémico pacto de estabilidad legislativa con Klaus y el ODS, Sobotka sumó el mandato de concejal en el Ayuntamiento de Slavkov u Brna.

La carrera política de Sobotka, un joven con gafas, atacado prematuramente por la calvicie y aspecto aplicado, pegó un salto considerable apenas se adentró en la treintena de edad. En 2001, coincidiendo con la sustitución de Zeman por Vladimír Spidla en el liderazgo del partido, el diputado ascendió a presidente de la rama del CSSD en Moravia Meridional y a jefe del grupo parlamentario en el hemiciclo de Praga.

La siguiente y más brillante promoción llegó tras las elecciones del 14 y el 15 de junio de 2002, en las que el CSSD, con Spidla de cabeza de lista, revalidó su condición de primer partido del país con el 30,2% de los sufragios y 70 diputados. El CSSD pactó un Gobierno de coalición con los democristianos de la KDU-CSL y los liberales conservadores de la US-DEU.

El 12 de julio de 2002 Spidla asumió como primer ministro y tres días después tomaron posesión los restantes miembros del Gabinete, donde Sobotka, pese a su corta edad y a carecer de experiencia económica más allá de su pertenencia a la comisión presupuestaria de la Cámara de Diputados, aparecía portando la importante cartera de Finanzas.

El neófito en las lides gubernamentales asumía una oficina siempre difícil pero con las responsabilidades añadidas de poner orden en un ministerio que había conocido sonadas dimisiones durante la Administración Zeman y de embridar el desmedido déficit público, superior al 6%. El ajuste debía hacerse contrarreloj, en paralelo al empujón final de las negociaciones para la adhesión de la República Checa a la Unión Europea, prevista para 2004, y con la mirada puesta en el posterior ingreso en la Eurozona, meta que según el optimista cálculo de Praga podría alcanzarse en 2009 o 2010.

Por si fuera poco, Sobotka apenas llevaba un mes en el cargo cuando el país sufrió las catastróficas inundaciones estivales de agosto, que provocaron pérdidas materiales valoradas en 90.000 millones de coronas y que obligaron al Gobierno a aprobar un paquete fiscal de emergencia.

A finales de 2003, Sobotka, no sin muchas dificultades, consiguió que el Parlamento diera luz verde a un complejo plan de austeridad presupuestaria, reforma tributaria y estabilización financiera que incluía entre sus objetivos la reducción del déficit al 4% del PIB al final de la legislatura. Una tarea harto complicada desde el momento en que 2003 terminó con un déficit exorbitante, rayano en el 13%.

Sobotka, concentrado en su trabajo técnico y reforzado políticamente con al rango de viceprimer ministro desde el 30 de octubre de 2003, salió indemne del naufragio de Spidla, que, atosigado internamente por Zeman y acorralado por la hecatombe sufrida por el CSSD en las elecciones al Parlamento Europeo, se resignó a abandonar la jefatura del Gobierno y el liderazgo del partido en julio de 2004.

El sucesor de Spidla desde el 26 de julio fue Stanislav Gross, hasta ahora ministro del Interior y estrella ascendente de la socialdemocracia checa. Dos años menor que él, Sobotka estaba considerado uno de los escuderos del ambicioso Gross, quien le confirmó como titular de Finanzas, aunque el 4 de agosto le retiró la condición de viceprimer ministro.

En el XXXII Congreso del CSSD, celebrado en Brno del 25 al 27 de marzo de 2005, Sobotka, que ya desde 2003 venía siendo miembro del Presidium de partido, fue elegido para el puesto de vicepresidente estatutario en lugar de Gross, a su vez confirmado en la presidencia orgánica. Sin embargo, el primer ministro arrastraba el escándalo personal de un chanchullo económico, y el anuncio por la KDU-CSL justo después del Congreso de Brno de que consideraba roto el Gobierno de coalición terminó de darle la puntilla.

Así las cosas, el 9 de abril Gross anunció la dimisión y el 25 del mismo mes le tomó el relevo Jirí Paroubek, el ministro de Desarrollo Regional.

Al igual que Gross el año anterior, Paroubek mantuvo a Sobotka en el Ministerio de Finanzas, pero además le convirtió en el número dos del Gabinete desde el puesto de primer viceprimer ministro. La imagen de segundón de confianza adquirida por Sobotka adquirió más relieve el 24 de septiembre de 2005, día en que asumió el mando del partido con carácter interino para cubrir la vacancia de Gross, quien tuvo que despedirse también del liderazgo del CSSD al verse acosado por un nuevo escándalo de sobornos y tráfico de influencias.

Tras haber servido a las órdenes de tres primeros ministros de su partido, Sobotka llegó al final de la legislatura de gobierno con los deberes hechos en materia de reducción de déficit, si bien la consolidación fiscal vino más de los ingresos que generaba el fuerte crecimiento económico (del 6% anual) que de un verdadero tijeretazo en el gasto. Así, en 2006 el déficit de las administraciones públicas quedó constreñido al 2,6% del PIB, tasa que satisfacía el criterio de convergencia de Maastricth. Además, los niveles de deuda pública se mantuvieron estables, en torno al 30% del PIB, también dentro de las exigencias de la Eurozona.


2. Ascenso al liderazgo del CSSD en la oposición al Gobierno Necas

El ministro ganó su tercera reelección consecutiva en la Cámara de Diputados en los comicios del 2 y el 3 de junio de 2006, que, a pesar de una ganancia de cuatro escaños, fueron perdidos por el CSSD y dieron lugar a la formación de un Gobierno conservador liderado por el ODS de Mirek Topolánek.

El 4 de septiembre Sobotka cesó en el Ejecutivo con la asunción del Gabinete Topolánek, pero se mantuvo en la brecha política desde sus asientos en el Parlamento, donde pasó a presidir la Comisión del Presupuesto, y en la cúpula del CSSD, presidido por Paroubek desde su elección en 13 de mayo en el XXXIII Congreso. Aprovechando que ahora tenía una proyección mediática mucho menor que como ministro de Finanzas, se hizo colocar un corrector dental para corregir un problema de ortodoncia.

El 1 de enero de 2009 Sobotka regresó a la dirección del grupo parlamentario socialdemócrata en sustitución de Michal Hasek. Como tal, lideró en la Cámara el férreo marcaje de la oposición al Gobierno del ODS, fustigado por las izquierdas a causa de su política económica de tipo ultraliberal, su disposición a aceptar la instalación en Chequia de parte del sistema del escudo antimisiles proyectado por Estados Unidos y su nula simpatía por el Tratado de Lisboa para la reforma de las instituciones de la UE, postura esta última rechazada por un partido, el CSSD, que se consideraba a sí mismo el gran adalid del europeísmo en Chequia.

El CSSD, con la ayuda del KSCM, buscó torpedear al Gobierno Topolánek mediante la moción de censura. El primer ministro, que dependía de los democristianos y los verdes, sobrevivió a los intentos de diciembre de 2007 y octubre de 2008, pero no al de marzo de 2009. En mayo siguiente se constituyó un Gobierno de expertos de designación partidista y encabezado por el independiente Jan Fischer

Las elecciones legislativas del 28 y el 29 de mayo de 2010, en las que Sobotka participó con un collarín ortopédico en el cuello como resultado del golpe que le propinó un borracho durante un mitin de campaña, depararon un tremendo fiasco al CSSD, que vio esfumarse nada menos que 10 puntos de voto y 18 escaños.

Que el descalabro del ODS fuera aún mayor no le sirvió de ningún consuelo al CSSD, ya que las tres principales fuerzas del centro-derecha, el castigado ODS que ahora dirigía Petr Necas, el nuevo TOP 09 de Karel Schwarzenberg y los Asuntos Públicos (VV) de Radek John se pusieron de acuerdo para instalar un Gobierno de mayoría cuya jefatura fue confiada a Necas. El nuevo Ejecutivo arrancó el 13 de julio.

La decepción en el CSSD, que se las había prometido muy felices tras el derribo de Topolánek el año anterior, se llevó por delante a Paroubek, quien dimitió irrevocablemente nada más conocer los resultados electorales el 29 de mayo por la noche. A los socialdemócratas les hizo mucho daño la defección, producida tres años atrás como culminación de un sinfín de trifulcas con sus sucesores en el liderazgo, del pugnaz Zeman. Su Partido de los Derechos Cívicos-Zemanovci (SPOZ), aunque no consiguió meterse en la Cámara, había pescado un 4,3% de votos en el caladero electoral del CSSD.

Como cuando la renuncia de Gross en 2005, el vicepresidente estatutario asumió en funciones la presidencia de un partido noqueado y desorientado que había llevado a la campaña un programa pensado para seducir al irritado electorado nacional. Así, la formación opositora había prometido bajar los impuestos y declarar la guerra al fraude y la corrupción como una fórmula, bien que indirecta y sin resultados previsibles a corto plazo, para contener los desequilibrios financieros, desmandados de nuevo por culpa de la Gran Recesión de 2009.

En octubre de 2010 Sobotka puso término a 12 años de ejercicio municipal en Slavkov u Brna y el 18 de marzo de 2011, en la primera de las dos jornadas del XXXVI Congreso del partido celebrado en Brno, fue elegido presidente con los votos de 304 delegados. Derrotó a un único rival, Michal Hasek, quien con 34 era cinco años más joven que él y al que, como premio de consolación, se le confirió el puesto de vicepresidente estatutario. Además, fueron elegidos tres nuevos vicepresidentes de área, Marie Benesová, Jiri Dienstbier y Martin Starec, y reelegidos los vicepresidentes Lubomir Zaorálek y Zdenek Skromach.

Los observadores valoraron la previsible elección de Sobotka como un triunfo del ala izquierdista del CSSD. Esta orientación se apreció en la resolución programática aprobada por el Congreso, Social Democracia para el Siglo XXI, que por ejemplo abominaba de los planes del Gobierno Necas de reformar el sistema de pensiones con la creación del llamado segundo pilar (una modalidad voluntaria de cotizaciones de los trabajadores, a mitad de camino entre las cotizaciones ordinarias al fondo estatal de cobertura universal, el primer pilar, y los planes privados de pensiones, el tercer pilar) y unificar los distintos tipos de IVA en un tipo único del 17,5%.

Quedó ratificada, en suma, la estrategia de crítica radical a las decisiones del Ejecutivo derechista, a pesar de que Sobotka, con su estilo suave, rehuía las formas dialécticas agresivas y los ataques personales.

Las serias dificultades económicas (la economía recayó en la recesión en el cuarto trimestre de 2011), el rechazo social a la estricta austeridad antidéficit aplicada por el Gobierno, las trifulcas políticas en su seno y los atronadores escándalos de corrupción que golpearon a personalidades del oficialismo hicieron tambalear en varias ocasiones a Necas a lo largo de 2011 y 2012.

El primer ministro y el líder de la oposición entablaron una disputa conceptual sobre las recetas correctas para salir de la crisis y las reformas estructurales que Chequia tenía que abordar. Sobotka refutó el diagnóstico de Necas de que el modelo del estado del bienestar, en particular el sistema de pensiones, estaba sumido en una crisis de sostenibilidad y achacó las penurias presupuestarias a las "irresponsables" bajadas de los impuestos aplicadas por el ODS desde 2008, política que no había servido para capear la recesión y que sólo conseguía agravar el déficit de la Seguridad Social.

Necas, a su vez, echó en cara al líder socialdemócrata su defensa del Pacto Fiscal Europeo, la fórmula de austeridad reforzada concebida por Alemania para dar respuesta a la gran crisis de las deudas soberanas del euro y que en marzo de 2012 obtuvo la firma de todos los gobiernos de la UE salvo el británico y el checo.

Para Necas, el programa electoral del CSSD era "sencillamente incompatible" con las estrictas reglas fiscales prescritas por el Pacto, e instó a Sobotka a explicar la flagrante contradicción que había entre sus posicionamientos de cara a Europa y su manifiesto dirigido a los electores de casa.

El opositor matizó que la reducción del déficit público era un objetivo en sí mismo, "con o sin Pacto Fiscal", pero, en la línea de lo propugnado por otros líderes socialistas europeos como el francés François Hollande, sostenía la necesidad de conjugar ese esfuerzo con las necesidades del crecimiento, la generación de empleo y la cohesión social.

En enero de 2013 el CSSD cosechó dos reveses consecutivos. El día 12 su candidato en las elecciones presidenciales de las que había de salir el sucesor de Václav Klaus, Dienstbier, quedó en un humillante cuarto lugar con el 16,1% de los votos y por tanto descalificado para una segunda vuelta que pasaron a disputar Zeman y el ministro de Exteriores Schwarzenberg, con victoria final para el primero.

Cinco días después, los socialdemócratas sondearon con una moción de censura la robustez parlamentaria del Gobierno Necas, cuyos partidos habían sido incapaces de presentar un candidato presidencial común, y por cinco votos no consiguieron descabalgarlo. Las elecciones legislativas tocaban en principio en 2014, pero la frágil situación del Ejecutivo, minado por los escándalos de corrupción y las pendencias internas, invitaba a augurar un adelanto electoral para este mismo año.

Los socialdemócratas tomaron posiciones en su XXXVII Congreso, celebrado en Ostrava el 15 y el 16 de marzo de 2013. Sin sorpresas, Sobotka fue reelegido prácticamente por unanimidad, con 504 votos, con el mandato de encabezar la lista electoral del CSSD. Hasek fue reelegido vicepresidente estatutario, al igual que los vicepresidentes de área Zaorálek, Skromach y Starec. Benesová y Dienstbier, en cambio, dejaron paso a Alena Gajdusková y Milan Chovanec.

El Congreso contó con la participación estelar del recién inaugurado presidente de la República, Zeman, quien con este acto partidario mostró a las claras su intención de dotar de un sentido radicalmente político a su oficina de atribuciones limitadas. El discurso de Zeman fue interpretado como la escenificación de la reconciliación entre los socialdemócratas y su antiguo líder.

Por otro lado, el CSSD aprobó el documento programático Un nuevo comienzo para nuestro país, que contenía sus propuestas sobre economía, impuestos, pensiones y estado del bienestar. En su discurso inaugural de la asamblea, Sobotka aseguró que el CSSD se disponía a tomar las riendas de "un país devastado" tras años de gobiernos de la derecha liberal.

El hipotético Gobierno de los socialdemócratas no contaría con la cooperación directa del KSCM de Vojtech Filip, pues los congresistas optaron por mantener la resolución de 1995 que prohibía al partido forjar alianzas con formaciones políticas consideradas "extremistas", categoría que seguía alcanzando a los comunistas checos.


3. Victoria amarga en las legislativas de 2013

El escenario de un final anticipado de la legislatura se materializó el 17 de junio de 2013, después de muchos meses de sobresaltos y cuando el país salía precariamente de la recesión, al verse forzado a dimitir Necas luego de formular el alto fiscal del Estado contra su jefa de Gabinete las graves acusaciones de sobornar a diputados y de ordenar escuchas ilegales a los servicios de inteligencia estatales. El 25 de junio Zeman nombró nuevo primer ministro a Jirí Rusnok, su asesor presidencial y antiguo responsable gubernamental del CSSD. Rusnok fue el ministro de Finanzas al que Sobotka cogió el testigo en 2002.

Aunque formalmente independiente, Rusnok era una elección personal de Zeman y su perfil presentaba una orientación claramente izquierdista. En efecto, varios de los nombramientos ministeriales para su "Gobierno de expertos" recayeron en personas próximas al CSSD o el SPOZ, lo que indignó al centro-derecha. Sin ir más lejos, la nominada para la cartera de Justicia era Marie Benesová, quien se dio de baja ahora como miembro del CSSD para cumplir con el requisito del Gobierno sin ministros afiliados. Sin embargo, Sobotka prefería que Rusnok fuera un primer ministro meramente provisional, que sirviera de puente hasta unas elecciones anticipadas.

El 10 de julio el Gabinete Rusnok tomó posesión, pero el 7 de agosto no superó el preceptivo voto de confianza en la Cámara de Representantes. En contra de Rusnok se posicionaron los diputados del ODS, TOP 09 y los Liberal Demócratas (LIDEM, una escisión de VV producida en mayo de 2012 y desde entonces el tercer socio del Gobierno Necas en sustitución del anterior), que sumaron 100 votos. Siete votos menos juntaron el CSSD, el KSCM y VV. Aunque los de Sobotka, para no molestar a Zeman, guardaron las apariencias y dieron su voto de confianza a Rusnok, en realidad acogieron con satisfacción el resultado de la moción, pues abría la puerta del deseado adelanto electoral.

De inmediato, los grupos parlamentarios se pusieron a negociar el proceso de disolución de la Cámara baja para anticipar a este año los comicios que en principio debían celebrarse en mayo de 2014. El 13 de agosto Rusnok presentó la dimisión y siete días después la Cámara votó su disolución. El día 23 Zeman anunció la conclusión formal de la legislatura el 28 de agosto y que las elecciones legislativas anticipadas serían el 25 y el 26 de octubre.

Animados por unos sondeos que les otorgaban una amplia ventaja sobre las demás formaciones con un 30% de intención de voto, primacía que sin embargo estaba recortándose desde la primavera, Sobotka y el CSSD presentaron un programa electoral de 21 puntos que venía a hacer borrón y cuenta nueva de pasadas propuestas y volvía a las esencias socialdemócratas, poniendo énfasis en la protección social y la progresividad tributaria.

Los puntos más importantes eran: el aumento de la presión fiscal a los bancos, las grandes empresas y las rentas con ingresos superiores a las 100.000 coronas mensuales; la retirada del segundo pilar de las pensiones y la revalorización automática de las mismas con arreglo a la inflación; la subida del salario mínimo mensual de las 8.500 a las 12.000 coronas; una política activa de empleo; la supresión del IVA en las medicinas; y el aumento de la presencia policial en las áreas con mayor criminalidad.

El programa, de fuerte sabor izquierdista, era en buena medida un guiño al KSCM. Aunque las reglas internas del partido impedían una coalición de gobierno con los comunistas, Sobotka, consciente de que la mayoría absoluta era una quimera, esperaba poder gobernar de todas maneras con el apoyo parlamentario del grupo de Filip. Si el CSSD sacaba más del 33% de los votos, calculaba Sobotka, este podría formar sin muchas dificultades un ejecutivo técnicamente de minoría pero fiado a la buena disposición del KSCM. El cabeza de cartel descartó expresamente cualquier tipo de acuerdo con el ODS y TOP 09.

En las dos semanas previas a los comicios el apoyo al CSSD que reflejaban los sondeos empezó a flaquear y al término de la campaña Sobotka se encontró con que sus perspectivas no superaban el 23% de los votos. Al final, el veredicto de las elecciones del 25 y el 26 de octubre fue desolador para los socialdemócratas, que por segunda vez en tres años encajaron una enorme decepción: con un nivel de abstención alto, el 40,5%, la agrupación que comandaba Sobotka obtuvo una pírrica victoria con el 20,4% de los sufragios y 50 diputados, 1,6 puntos y seis escaños menos que en 2010. De hecho, eran sus peores resultados desde 1992.

Esta vez, la escuálida primacía de los socialdemócratas no tuvo como inmediato perseguidor al ODS de Martin Kuba y Miroslava Nemcová, despeñado a un catastrófico quinto puesto, sino a un partido de reciente cuño y confesión liberal que, como TOP 09 y VV hacía tres años, había sabido rentabilizar los masivos hartazgo y cabreo populares, estado de ánimo que proclamaba en su elocuente nombre: la Acción de los Ciudadanos Insatisfechos (ANO 2011), montado con nervio populista por el multimillonario Andrej Babis, un boyante empresario del sector agroalimentario y el nuevo paladín de la lucha contra la corrupción.

ANO 2011 saltó de la nada a tener la segunda bancada de la Cámara con 47 diputados respaldados por el 18,6% de los votos. Tercero quedó el KSCM con 33 escaños y cuartos, con 26, los liberales europeístas Karel Schwarzenberg, que habían perdido el favor del electorado. VV y LIDEM, vencidos por la fatalidad, ni siquiera participaron en las elecciones, convencidos de la inevitabilidad de su futuro extraparlamentario. En la sexta y la séptima posiciones, con 14 escaños cada uno, quedaron otro partido nuevo, Amanecer de la Democracia Directa (USVIT), y la vieja KDU-CSL, que retornó al hemiciclo al superar el listón del 5% de los votos.

Sobotka admitió que los resultados "podían no ser los que habíamos imaginado" e indicó su disposición a iniciar conversaciones "con todos los partidos" parlamentarios para dotar al país de un Gobierno estable, tarea que se presentaba de lo más complicada.

Babis, el gran triunfador de la jornada, informó que estaba abierto a varias fórmulas, incluida una improbable coalición CSSD-ANO-ODS, siempre que le incluyera a él como ministro de Finanzas, pues no estaba de acuerdo con la subida de los impuestos a las rentas altas y a las corporaciones. La opción acariciada por Sobotka antes de las elecciones, un Gobierno en solitario con el respaldo parlamentario del KSCM, se vino abajo porque la suma de socialdemócratas y comunistas ni siquiera se acercaba a la mayoría absoluta.


4. Trabajoso nombramiento como primer ministro

Antes de iniciar siquiera cualquier movimiento negociador, Sobotka, que ya venía escuchando críticas a su falta de carisma, hizo frente a un motín interno en toda regla que exigía su cabeza por el lamentable rendimiento electoral.

De inmediato, la cúpula del CSSD se dividió entre los defensores de la continuidad de Sobotka y un grupo disidente encabezado por el vicepresidente estatutario y gobernador de Moravia Meridional, Michal Hasek, quien además reclamó para sí el papel de jefe del equipo negociador del partido. Más aún, Hasek suscitó el interés del presidente Zeman, dedicado sin rebozo a la injerencia y la intriga partidistas. Algunos comentaristas políticos señalaron que Zeman guardaba rencor a Sobotka desde que a finales de 2002 el entonces ministro de Finanzas, siguiendo las consignas de Spidla, rehusara respaldar su primera y frustrada candidatura presidencial.

Junto con Hasek se posicionaron los vicepresidentes Skromach y Chovanec, el ahora portavoz del grupo parlamentario, Jeronym Tejc, el gobernador de Bohemia Meridional, Jirí Zimola, y el alcalde de Brno, Roman Onderka. El mismo 26 de octubre el grupo de Hasek fue recibido por Zeman en el Castillo de Lány, donde celebraron una reunión clandestina. El jefe del Estado ya había señalado al número dos del CSSD como su preferido para el puesto de primer ministro, cuyo nombramiento le correspondía de acuerdo con la Constitución, y ahora llegó a recomendar a Sobotka que renunciara a todos sus puestos.

El aspirante a gobernante se encaró con los rebeldes, cuyo desafío calificó de "intento de ejecución" de su persona, convocó manifestaciones callejeras de adhesión, donde unos pocos centenares de asistentes llamaron "traidores" y "golpistas" a Hasek y sus compañeros de aventura, y declaró nula la decisión del Presidium del partido de poner al vicepresidente estatutario al frente del equipo negociador para la formación del nuevo Gobierno.

La asonada del CSSD fue recibida con desdén por la opinión pública y el 8 de noviembre Hasek, Skromach y Tejc, puestos en la picota al reconocer, a los pocos días de haberlo negado, que se habían reunido secretamente con el presidente de la República la misma noche de las elecciones, asumieron su derrota con la renuncia a sus cargos partidistas.

El 11 de noviembre, una vez desbaratada esta estrambótica conspiración en sus propias filas, Sobotka dio cuenta del arranque de unas negociaciones del CSSD con la ANO de Babis y la KDU-CSL de Pavel Belobrádek con vistas a la creación de un Gobierno de centro-izquierda y apoyado en una mayoría de 111 escaños, una decena por encima de la mayoría absoluta.

El 21 de noviembre Zeman, con patente escepticismo, encargó a Sobotka la formación del próximo Gabinete sobre la base de las negociaciones tripartitas. Se trataba de una luz verde protocolaria, no de una designación formal como primer ministro. El presidente avisó que no había prisa para la inauguración del nuevo Ejecutivo, pues quería dar "tiempo" a Sobotka, además de que él necesitaba restablecerse plenamente de una lesión de rodilla sufrida a finales de octubre y que le tenía temporalmente en silla de ruedas.

El 12 de diciembre Sobotka, Babis y Belobrádek cerraron un acuerdo que solventaba sus diferencias en las materias de impuestos, previsión social y restitución de propiedades confiscadas durante el régimen comunista. Los socialdemócratas tuvieron que hacer algunas concesiones a sus socios del centro-derecha.

La principal era la renuncia a elevar en 2014 el impuesto de sociedades a las compañías y el impuesto sobre las rentas altas. La coalición no descartaba abordar estas subidas en 2015, en función de la coyuntura del momento. Sin embargo, Sobotka se aseguró otros aspectos clave de su programa, como el aumento gradual del salario mínimo, la eliminación de los copagos en la sanidad pública y la abolición del segundo pilar de las pensiones.

En 2015 entrarían en vigor un nuevo IVA reducido del 5% para determinados productos como medicinas, libros y pañales para bebés, un nuevo sistema de revalorización de las pensiones en función de la inflación y un aumento de las deducciones fiscales para los padres con hijos. La intención era elevar la capacidad de gasto de la población y empujar la demanda interna.

El objetivo de los presupuestos equilibrados, causa de la persistente recesión (en el tercer trimestre del año el crecimiento del PIB había vuelto a ser negativo, con una contracción del -0,5%) en opinión del nuevo tripartito, dejaba paso a una meta menos exigente, la consecución de un déficit no superior al 3%. Como había unas necesidades sociales que atender, la reducción del déficit tendría que venir de una mejora de la recaudación de los impuestos y de los recortes en la administración pública.

El último escollo era el reparto de los puestos del Gabinete, lo que requirió otra tanda de reuniones y regateos. Hasta el 6 de enero de 2014 no firmaron los líderes de los tres partidos el acuerdo de coalición y no se conocieron los nombres de los ministros, retraso al que Zeman se aferró para no nombrar todavía a Sobotka primer ministro.

Pese a las reservas que le suscitaban algunos de los nominados, como Babis, sospechoso de haber colaborado con la antigua policía secreta del régimen comunista y susceptible de generar un conflicto de intereses por sus vastas participaciones empresariales, el presidente no ejerció su derecho al veto, que de aplicarse podría acarrear una disputa institucional con Sobotka y el Tribunal Constitucional.

El CSSD, además de su líder en la jefatura del Gabinete, se quedó con seis ministerios, entre ellos los de Exteriores, para Zaorálek, e Interior, para Chovanec. ANO 2011 tomó cinco puestos, con Babis en Finanzas y de paso viceprimer ministro, y Martin Stropnicky en Defensa. La KDU-CSL recibió tres carteras, incluida la codiciada de Agricultura, departamento que gestionaba los fondos de restitución de las propiedades rurales nacionalizadas por los comunistas. Además, el líder democristiano, Belobrádek, entraba como viceprimer ministro y ministro de Investigación y Ciencia.

El 17 de enero, por fin, Zeman nombró a Sobotka primer ministro y el 29 de enero, no sin surgir unos desacuerdos de última hora con Babis sobre la persona designada por el CSSD para flanquearle como adjunto en el Ministerio de Finanzas, el nuevo Gobierno tripartito entró en funciones.

Bohuslav Sobotka está casado con Olga Sobotková y es padre de dos hijos, David (2003) y Martin (2009).

(Cobertura informativa hasta 1/2/2014)

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