La contrastada tradición de estudios sobre Latinoamérica del CIDOB, así como la extensa red de contactos de la Institución y de quien la preside van a ser un arma esencial con la que poder sobrepasar muchísimas barreras y alarmas que, de lo contrario, saltarían en los países que se desean analizar.
Conviene aclarar que dentro del CIDOB existe un área de investigación sobre Latinoamérica cuyo director académico es el Dr. Carles Ramió (Universitat Pompeu Fabra). Dentro de esté área se ha creado un bloque denominado “Seguridad y desarrollo en Latinoamérica” (SEDELA) dirigida académicamente por el Dr. Rafael Martínez (Universidad de Barcelona). Este bloque presenta tres líneas de investigación: (i) seguridad y desarrollo institucional, (ii) seguridad y desarrollo económico y (iii) seguridad y desarrollo medioambiental. El proyecto presentado se enmarca dentro del área de estudios sobre la Latinoamérica en el marco del bloque seguridad y desarrollo, en la línea de investigación institucional y será gestionado por el CIDOB, coordinado por el Dr. Martínez.
Tal y como hemos referido, la pretensión es exportar la metodología de tres proyectos de investigación ya concluidos y de calidad (dos de ellos galardonados con el premio Defensa) al ámbito Latinoamericano. Los tres investigadores referidos: Rafel Martínez, Lorenzo Cotino y Antonio Díaz forman parte de la Unidad de Seguridad y desarrollo en Latinoamérica (SEDELA) del CIDOB.
Como primera medida, desde el CIDOB se concertarán las entrevistas y reuniones con los respectivos ministerios de Defensa de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Los primeros contactos ya han sido realizados y se tratará de dar luz verde al proyecto y generar equipos de investigación en cada país que serán coordinados desde el equipo de investigación que plantea el CIDOB.
Una vez aceptado por los respectivos ministerios el proyecto y asumidos los costes que en cada país supone la investigación, se compondrán los equipos argentino, brasileño, chileno y uruguayo de investigación. Al margen de los contactos y conversaciones ya realizados y de los académicos con los que contamos, el esquema básico por país, sería el siguiente:
- Cada equipo mixto por país constará de ocho componentes más los tres miembros de SEDELA. Este colectivo se descompone, a su vez, en tres subniveles:
- Por un lado, cinco personas (dos académicos –politólogo y sociólogo- autóctonos, dos militares del país y el investigador de SEDELA del CIDOB Rafael Martínez). Este equipo, sobre la base del cuestionario propuesto por el equipo español, creará un cuestionario propio con que estudiar a los futuros mandos de los respectivos ejércitos en cuanto a ciudadanos, jóvenes y militares y que ahondará, además, en cuestiones de reforma de la administración militar y asunción de nuevas misiones en un mundo de seguridad global.
- Crear un equipo más reducido –tres personas- (constitucionalista autóctono, jurídico militar e investigador de la unidad SEDELA del CIDOB –Lorenzo Cotino-) que analizará, bajo los esquemas de hermenéutica jurídica propuesta por el equipo español la legislación del país.
- Otro equipo también de tres personas (académico autóctono, miembro del Servicio de inteligencia autóctono e investigador de la Unidad de Seguridad y Desarrollo en Latinoamérica CIDOB -Antonio Díaz- ) que analizará los retos estructurales, de función y de control que tienen los servicios de inteligencia de cada país a partir de la transición a la democracia.
Configurados los equipos, y bajo un calendario global marco, se amoldará la ejecución a los ritmos propios de cada país partiendo como referente del globalmente establecido.
Una vez concluidas las reuniones previas y alcanzada la financiación mínima imprescindible por país, el proyecto funciona con la dirección y coordinación desde SEDELA del CIDOB y con los respectivos equipos latinoamericanos trabajando in situ y manteniendose el contacto a través conversaciones periódicas y de seguimiento por vía informática. No obstante, de los diseños metodológicos que a continuación se especifican se induce la necesidad de, al menos una vez al año, mantener una reunión de trabajo entre el equipo español y las contrapartes latinoamericanas. Entendemos que la investigación, dependiendo del ritmo alcanzado en cada país, podrá estar culminada en un periodo de 48 meses. |