Durante las dos últimas décadas, los pueblos indígenas de América Latina han emergido en el escenario político, social y económico de la región con fuerza. En este proceso muchas comunidades han conseguido una importante capacidad de influencia política y una notable visibilidad social. Si bien en el último lustro la visibilidad de estos actores ha decaído (salvo en los casos de Perú y Chile) es muy probable que, en el contexto de las celebraciones de los Bicentenarios de Independencia que tendrán lugar en América Latina en los próximos años, vuelvan a surgir con más fuerza.
En esta dirección es posible afirmar que desde hace dos décadas los pueblos indígenas empiezan a constituirse como nuevos “sujetos sociales” que reivindican intereses, defienden (y crean) derechos, elaboran discursos y se organizan en función de sus “identidades sociales básicas”. A raíz de este fenómeno han aparecido en las arenas políticas de cada uno de los países diversos actores políticos que dicen defender los intereses y demandas de los pueblos indígenas, hecho que ha supuesto la inserción de nuevos actores políticos en el entorno social e institucional. Estos actores han puesto en la agenda una nueva forma de aproximarse a los conceptos de desarrollo y cultura, que se contrapone a la racionalidad bajo la cual el Estado en América Latina ha operado durante dos siglos de Independencia.
Actualmente, se están planteando nuevos modelos de desarrollo en las economías periféricas. Este debate no es ajeno a los temas que han introducido los pueblos indígenas en la agenda pública. Sin lugar a dudas, este fenómeno no es sencillo ni pacífico. El interés por los recursos naturales y estratégicos (energía, aguas, petróleo, biodiversidad y conocimientos médicos) por parte de grandes empresas y el Estado ha supuesto la presencia de múltiples conflictos, dado que estos recursos muchas veces se encuentran precisamente en territorios indígenas.
La investigación se inserta en este contexto y propone avanzar en el conocimiento de los derechos culturales de los pueblos indígenas en América Latina, su relación con las políticas de desarrollo y los conflictos sobre recursos medioambientales.
Este trabajo es deudor de diversos proyectos de investigación obtenidos por el Grupo en convocatorias públicas y competitivas. En concreto cabe mencionar el apoyo del Centro de Estudios para América Latina y la Cooperación Internacional (CEALCI) de la Fundación Carolina y del Institut Català Internacional per la Pau (ICIP) de la Generalitat de Catalunya en cuanto al financiamiento; y al Área de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca y al CIDOB por su apoyo institucional.